Mariana Castillo Deball, artista, y Diana Magaloni, investigadora, presentan en el Museo Amparo una interpretación/intervención sobre los orígenes de la historia de México, en la que la experiencia de los pueblos indígenas interpreta y recrea el momento de la conquista y la transformación de la tierra para crear una nueva realidad cultural que aún marca la forma de ser y de ver el mundo en este país.

La muestra, titulada In Tlilli in Tlapalli. Imágenes de la nueva tierra: identidad indígena después de la conquista, reúne códices coloniales de la Biblioteca Nacional de Antropología e Historia del INAH y mapas-pintura del Archivo General de la Nación, junto con el proyecto enciclopédico conocido como el Códice Florentino albergado en la Biblioteca Medicea Laurenziana, en Florencia, Italia. En conjunto, los documentos examinan el punto de vista indígena sobre la conquista y los procesos de sobrevivencia, negociación y creación de una nueva tierra.

Los documentos indígenas de la historia mexicana se guardan en archivos y bibliotecas nacionales y extranjeras a las que es muy difícil de acceder; es por ello que se presentan aquí en varios formatos como una manera de materializar la pregunta ¿a quién pertenece el pasado? De esta forma, se exhiben copias históricas, reproducciones facsimilares impresas y proyectadas hechas específicamente para la muestra, junto con pinturas-mapa originales.

El estudio químico de los colores del Códice Florentino tiene un papel relevante en la muestra. Durante su investigación, Magaloni analizó y recreó la paleta de colores utilizados en dicho Códice, comprobando que los colores no son sólo elementos que se emplean para pintar documentos: su composición y origen definen el significado de las imágenes.

A través de la materialidad del color, Magaloni se refiere a las imágenes en relación al concepto nahua de ixiptla (substituto, representante, imagen). El concepto ixiptla deriva de la partícula —xip: piel, cobertura, porque es la cobertura lo que otorga identidad y realidad física a las esencias. Por ello, Magaloni considera a los pigmentos la piel de las imágenes; los colores las convierten no en representaciones sino en presencias reconocibles y con poder. De esta forma, las pinturas de los códices y los mapas fueron una forma de volver a pintar/hacer aparecer el mundo después de la conquista.

A partir de esta investigación, Castillo Deball presenta una constelación escultórica, una serie de murales y, en colaboración con Tatiana Falcón, transforman el Patio Colonial del museo en un jardín de plantas y minerales utilizados para la elaboración de pigmentos y tintes naturales basados en el tratado nahua de pintura del Códice Florentino.

Vista de la exposición “In Tilli in Tlapalli. Imágenes de la nueva tierra: identidad indígena después de la conquista”, de Mariana Castillo Deball y Diana Magaloni, Museo Amparo, Puebla, México, 2018. Cortesía: Museo Amparo
Vista de la exposición “In Tilli in Tlapalli. Imágenes de la nueva tierra: identidad indígena después de la conquista”, de Mariana Castillo Deball y Diana Magaloni, Museo Amparo, Puebla, México, 2018. Cortesía: Museo Amparo
Vista de la exposición “In Tilli in Tlapalli. Imágenes de la nueva tierra: identidad indígena después de la conquista”, de Mariana Castillo Deball y Diana Magaloni, Museo Amparo, Puebla, México, 2018. Cortesía: Museo Amparo

EL JARDÍN

No existe registro histórico de un jardín que reúna todas las plantas tintóreas como el que se hizo aquí. La investigadora Tatiana Falcón recolectó árboles de distintas regiones geográficas, plantas silvestres de temporal, arbustos, insectos, líquenes y minerales que son la fuente para fabricar los colores empleados en el Códice Florentino.  Todas estas materias primas están dispuestas según el color que producen y acomodadas siguiendo la orientación de los cuatro rumbos del universo señalados en el Códice Féjerváry-Mayer, que representa un Tonalpohualli Cuenta de los días, o calendario ritual de 260 días.

Vista de la exposición “In Tilli in Tlapalli. Imágenes de la nueva tierra: identidad indígena después de la conquista”, de Mariana Castillo Deball y Diana Magaloni, Museo Amparo, Puebla, México, 2018. Cortesía: Museo Amparo
Vista de la exposición “In Tilli in Tlapalli. Imágenes de la nueva tierra: identidad indígena después de la conquista”, de Mariana Castillo Deball y Diana Magaloni, Museo Amparo, Puebla, México, 2018. Cortesía: Museo Amparo

VESTÍBULO

Las esculturas con las que Castillo Deball interviene el vestíbulo del museo se inspiran tanto en su forma, como en su colorido, en la tabla de las composiciones químicas de la paleta de colores preparados por Magaloni según las recetas que dejaron los pintores del Códice Florentino. De este modo, la artista explora el papel de los colores y, con ello, el de los artistas indígenas que logaron volver a pintar el mundo que se desvanecía a su alrededor por la guerra, la enfermedad y la incomprensión de su cultura.

Castillo Deball utiliza una técnica antigua italiana llamada scagliola para construir con galletas de color el calendario ritual indígena de 260 signos. Cada color corresponde a una región del cosmos y es potador de energías mánticas que mueven el tiempo y rigen la vida en la tierra.  La otra parte de la obra, que se desprende del calendario, son pinceles o lápices de color truncados, realizados con la misma técnica, que Deball coloca azarosamente en el piso, como si fuesen los vestigios de la historia.

Vista de la exposición “In Tilli in Tlapalli. Imágenes de la nueva tierra: identidad indígena después de la conquista”, de Mariana Castillo Deball y Diana Magaloni, Museo Amparo, Puebla, México, 2018. Cortesía: Museo Amparo
Vista de la exposición “In Tilli in Tlapalli. Imágenes de la nueva tierra: identidad indígena después de la conquista”, de Mariana Castillo Deball y Diana Magaloni, Museo Amparo, Puebla, México, 2018. Cortesía: Museo Amparo
Vista de la exposición “In Tilli in Tlapalli. Imágenes de la nueva tierra: identidad indígena después de la conquista”, de Mariana Castillo Deball y Diana Magaloni, Museo Amparo, Puebla, México, 2018. Cortesía: Museo Amparo

SALA INTRODUCTORIA

Aquí se exhibe el Códice Florentino que representa el resultado más importante del esfuerzo por recuperar la dignidad de una cultura después de la conquista. Realizado entre 1575 y 1577 en Tlatelolco por un grupo de intelectuales indígenas y fray Bernardino de Sahagún, la gran obra fue concebida como una enciclopedia en doce volúmenes, que abarca todos los aspectos de la vida y cultura de los antiguos pueblos nahuas del centro de México.

Los volúmenes, encuadernados en tres tomos, fueron escritos a mano en náhuatl y español. Los textos están acompañados por más de 2000 pequeñas pinturas enmarcadas que en su mayoría tienen brillantes colores. Las pinturas, desde el punto de vista indígena, son una forma de reactualizar la creación. Por ello están elaboradas con materiales que evocan la esencia energética de lo que representan: colores de sol (extraídos de flores, plantas e insectos) y colores de tierra que son minerales. Dos pantallas proyectan videos complementarios. Por una parte, la exploración de la calidad de los colores y de la mano de los artistas que crean un nuevo mundo con sus pinturas y, por otra, se profundiza en la experiencia indígena de la conquista como fue pintada por quienes pelearon la guerra. Las pinturas de la conquista hechas para el Libro XII del Códice Florentino muestran de forma íntima el dolor, el asombro, la tristeza y la aceptación de lo que ocurre.

Castillo Deball pinta, como si fuese uno de los tlacuilos, la escena en la que termina el tiempo mexica y comienza el tiempo cristiano en Mesoamérica. Lo hace con los mismos pigmentos que ocuparon los pintores del Códice, para dar realidad física a la memoria.

Vista de la exposición “In Tilli in Tlapalli. Imágenes de la nueva tierra: identidad indígena después de la conquista”, de Mariana Castillo Deball y Diana Magaloni, Museo Amparo, Puebla, México, 2018. Cortesía: Museo Amparo
Vista de la exposición “In Tilli in Tlapalli. Imágenes de la nueva tierra: identidad indígena después de la conquista”, de Mariana Castillo Deball y Diana Magaloni, Museo Amparo, Puebla, México, 2018. Cortesía: Museo Amparo

SALA 1. LAS VISIONES INDÍGENAS DE LA CONQUISTA Y LA CREACIÓN DE NUEVAS IDENTIDADES

Los documentos indígenas de la conquista que aquí se presentan registran los acontecimientos en pinturas codificadas que al mismo tiempo narran los eventos y los interpretan, dotando a las imágenes de múltiples significados. Las imágenes corresponden a dos visiones: la de los pueblos aliados de los mexicas, que perdieron la guerra, y la de los pueblos aliados a los españoles representados por los tlaxcaltecas, que creyeron estar del lado de los vencedores, para posteriormente ir perdiendo los privilegios prometidos por sus aliados europeos.

Se presentan también documentos que son producto de la nueva identidad cultural de las élites indígenas durante el periodo virreinal.  Las formas tradicionales de representación cambian mediante la apropiación de simbologías y convenciones artísticas europeas.  Los cambios en el estilo pictórico deben ser entendidos como parte de la estrategia artística y política indígena, hecho que subraya la importancia que tuvieron los pintores/escritores nativos tlaquiloque (plural de tlacuilo) durante este periodo.

Los documentos históricos exhibidos pertenecen a la Biblioteca Nacional de Antropología e Historia. Los ejemplares son tanto copias históricas como impresiones digitales actuales. Estas copias recuerdan el concepto nahua de ixiptla, que se traduce como “imagen, substituto de alguien o algo” y problematiza el concepto occidental de “originalidad” y “propiedad”.

SALA 2. PARA QUE ME DISTE LAS MANOS LLENAS DE COLOR, TODO LO QUE TOQUE SE LLENARÁ DE SOL

Esta sala, con sus murales, es un homenaje a los pintores indígenas que volvieron a pintar el mundo después de la conquista. Las imágenes desdoblan los retratos de los pintores del capítulo 11, De los preciosos colores, en el Códice Florentino. Cada uno está asociado a un territorio en el que crecen las plantas tintóreas o una mina en la que se obtienen los pigmentos minerales; cada color además está ligado a sus productores y a un tlacuilo que lo aplica sobre un lienzo o una tira de papel. Dos mesas al centro de la sala reúnen tanto los colores de sol, hechos con flores, plantas e insectos, y los colores de tierra, que son pigmentos minerales. Se trata de distintos momentos de experimentación seguidos por Tatiana Falcón para reconstruir las recetas anotadas en el capítulo mencionado. Estos colores fueron empleados por Castillo Deball para pintar los murales de la exposición.

Vista de la exposición “In Tilli in Tlapalli. Imágenes de la nueva tierra: identidad indígena después de la conquista”, de Mariana Castillo Deball y Diana Magaloni, Museo Amparo, Puebla, México, 2018. Cortesía: Museo Amparo

SALA 3. ALTÉPETL, LA NUEVA TIERRA

Los mapas de Mercedes y Tierras resguardados por el Archivo General de la Nación son parte de expedientes coloniales en los que, desde la década de 1530, los pueblos indios presentan reclamaciones legales ante las autoridades coloniales sobre la propiedad sobre la tierra.

Desde tiempos remotos, los pueblos indígenas consideran haber emergido de cuevas y montañas sagradas que representan a la primera tierra como un ser vivo que se sacrifica para sostener la vida de las plantas, los animales y la humanidad.   Esta historia de creación se simboliza en el concepto nahua de altepetl, “montaña-agua”. Así, los altepeme (plural de altepetl) eran los territorios indígenas asociados a un pueblo, a un linaje y a una historia.  En esta sala se reúnen ejemplos originales de mapas indígenas realizados desde el siglo XVI al XVIII, entre los que se destacan el Mapa de Zolipa, Misantla (Veracruz), de 1573, considerado Patrimonio Histórico documental por la UNESCO; el Mapa de Tezontepec, Hidalgo, 1571; y el Mapa de San Juan Cuauhtinchan, Puebla, 1704.

MARIANA CASTILLO DEBALL Y DIANA MAGALONI: IN TLILLI IN TLAPALLI

Museo Amparo, 2 Sur 708, Centro Histórico, Puebla, México

Del 1º de septiembre al 12 de noviembre de 2018