Hay algo de México que dejó prendada a Sarah Lucas desde que tuvo su primera exposición en el país, en el Museo Diego Rivera Anahuacalli, en 2012. A partir de esa experiencia, ha incorporado en su ya conocida irreverente obra elementos culturales o propios del imaginario mexicano, como se puede ver hasta este 5 de mayo en su primera individual en kurimanzutto. En Dame Zero, Lucas presenta un conjunto de obras realizadas en la Ciudad de México que dan continuidad a las experiencias que ha cultivado con sus amigos y colaboradores locales.

En la galería vemos el gesto irónico de representar con cientos de cigarrillos a la archiconocida pareja de Frida Kahlo y Diego Rivera, o un par de esculturas que están basadas en figuras prehispánicas que la artista británica (1962) observó en el Museo Nacional de Antropología e Historia, y de las cuales mandó a hacer réplicas con artesanos locales para luego cubrirlas también con cigarrillos, uno de los materiales cotidianos que repetidamente ha venido utilizado desde que tomó la decisión –con éxito fallido- de dejar de fumar.

Sarah Lucas sigue fumando –y mucho- y en esa compulsión va implícito uno de los temas que permean toda su obra: la autodestrucción, que en la exposición en kurimanzutto se vuelve tautológica con la pieza Epitaph Blah Blah (2018), un auto prácticamente hecho pedazos, parcialmente cubierto de cigarrillos. Con este trabajo, Lucas amplia el espectro de significados en su obra hacia el que es el más grande tema que le ocupa: la muerte.

Sarah Lucas, Epitaph Blah Blah, 2018, automóvil, cigarrillos. Vista de la exposición Dame Zero en galería kurimanzutto, Ciudad de México, 2018. Cortesía de la artista y kurimanzutto, Ciudad de México. Foto: Omar Luis Olguín

La obra de Sarah Lucas se caracteriza por la creación de albures visuales y eufemismos vulgares con un humor descomedido. Lo hemos visto en sus esculturas donde un par de huevos fritos y un kebab sobre una mesa connotan órganos sexuales, una manera de evocar al cuerpo en su complejidad física, cultural y psíquica. En este y otros trabajos, la artista utiliza objetos cotidianos como sustitutos del cuerpo humano, transformándolos en representaciones viscerales y antropomórficas de extremidades, senos y falos.

Parte de lo que en los años 90 se denominó como Young British Artists (YBA), Lucas también hace referencia a la vida británica contemporánea, criticando sus ataduras y convencionalismos en cuanto a los roles de género, las costumbres sociales y la tradición política, a través de estrategias que involucran los tabloides de chismes ingleses, un colchón con un falo-pepino –entre otras sugerencias a los genitales- o incluso su decisión de hacer del tiempo libre, la improductividad y el día a día parte misma de su obra, o su mensaje de que no hay distinción entre arte y vida. Lo banal, lo abyecto, lo ordinario son parte de ese mensaje y de la estética de sus esculturas, fotografías e instalaciones, siempre acompañadas del típico humor negro inglés.

Sarah Lucas, Co-Yo-Te-Cojo, 2017, piedra tallada y cigarrillos, 58 x 46.5 x 53 cm. Cortesía de la artista y kurimanzutto, Ciudad de México. Foto: Omar Luis Olguín
Sarah Lucas, I’ve Got the Balls, 2018, eggs action painting. Cortesía de la artista y kurimanzutto, Ciudad de México. Foto: Omar Luis Olguín
Sarah Lucas, I’ve Got the Balls, 2018, eggs action painting. Cortesía de la artista y kurimanzutto, Ciudad de México. Foto: Omar Luis Olguín

Como parte de la muestra se desarrolló una “eggs action painting” (I’ve Got the Balls [2018]), donde Lucas invitó a mujeres –algunos hombres se sumaron igual- a lanzar huevos contra uno de los muros de kurimanzutto, un acto liberador donde ese gran símbolo del macho Alfa, los testículos (los huevos), se convierte en algo frágil. La acción estuvo acompañada, además, de dos grandes falos, que como ridículos disfraces debían ser activados por los hombres. La “eggs action painting” –que inmediatamente nos remite a Pollock- también buscaba, precisamente, destronar al gran genio masculino inscrito en la historia del arte.

Dame Zero proyecta una visión áspera de la realidad humana que está estrechamente relacionada con su percepción del cuerpo y su fragilidad. Este conjunto de obras busca cuestionar la manera en que entendemos y nos relacionamos con aspectos inherentes a nuestra propia experiencia, como la sexualidad, la enfermedad y la muerte, así como con la cultura y los símbolos que la hacen identificable. Sarah Lucas ha vuelto a México precisamente para eso.

Sarah Lucas durante la pintura de acción con huevos, 2018. Cortesía de la artista y kurimanzutto, Ciudad de México. Foto: PJ Rountree

Imagen destacada: Vista de la exposición Dame Zero en galería kurimanzutto, Ciudad de México, 2018. Cortesía de la artista y kurimanzutto, Ciudad de México. Foto: Omar Luis Olguín

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Alejandra Villasmil

Nace en Maracaibo (Venezuela) en 1972. Es Directora y Fundadora de Artishock. Licenciada en Comunicación Social, mención audiovisual, por la Universidad Católica Andrés Bello (Caracas, Venezuela, 1994), con formación libre en arte contemporáneo (teoría y práctica) en escuelas de Nueva York (1997-2007). En Nueva York trabajó como corresponsal sénior para la revista Arte al Día International (2004-2007) y como corresponsal de Cultura de la agencia española de noticias EFE (2002-2007). En Chile fue encargada de prensa y difusión para el Museo de Artes Visuales (MAVI), Galería Gabriela Mistral, Galería Moro y la Bienal de Video y Artes Mediales.