El Centro Cultural La Moneda (CCPLM), en Santiago de Chile, presenta hasta el 15 de octubre Andy Warhol. Ícono del Arte Pop, la más grande retrospectiva de Andy Warhol (Pittsburgh, Estados Unidos, 1928 – Nueva York, 1987) en llegar al país. La muestra, que alberga 228 piezas del artista provenientes de The Andy Warhol Museum de Pittsburgh, fue producida y realizada en conjunto con el CCPLM de manera exclusiva para Chile.

Coincidentemente con su propuesta artística, Andy Warhol es hoy sinónimo de popularidad, semejante a muchas de las figuras que representó en sus obras. O, dicho de otro modo: la figura de Warhol excede el campo de las artes visuales, pues ya parece pertenecer a la enorme constelación de estrellas populares. Es este estatus lo que en parte explica la expectación masiva que acarrea cualquier muestra sobre su obra. En especial, una como la realizada por el CCPLM, que revisa gran parte de la trayectoria del artista.

Así, mediante dibujos de su etapa estudiantil, pasando por ilustraciones de moda, hasta llegar a aquellas obras que le brindarían fama internacional, la retrospectiva de Warhol se ofrece como una oportunidad extraordinaria para apreciar los matices y complejidades de no solamente uno de los artistas más importantes del siglo XX, sino también de una de las figuras públicas más llamativas del mundo.

Conversamos con Macarena Murúa, coordinadora de exposiciones del CCPLM, sobre la curaduría realizada para Andy Warhol. Ícono del Arte Pop.

Paloma Griesshammer: Háblanos sobre la relación entre el Andy Warhol Museum y el Centro Cultural La Moneda. ¿Cómo se coordinaron para trabajar en la curaduría de esta muestra? ¿Cómo surge esta alianza?

Macarena Murúa: Esta alianza se gesta hace un par de años atrás, con el interés del CCPLM de traer una exposición de Warhol. Obviamente el museo de Pittsburgh es el que posee la mayor cantidad de obra del artista, y se comenzó a conversar la posibilidad, viendo también un posible listado de obras que se pudieran traer. Y a partir de ahí se comienzan a establecer los protocolos de traslado, las condiciones que el Museo nos exige para el préstamo, que tienen que ver con conservación preventiva, transporte, seguros, y obviamente todos los requerimientos para que las obras puedan salir, viajar y volver seguras a Estados Unidos. Y también la colaboración para armar el catálogo, entregarnos las fotos… Te diría que fue una relación bastante fluida de trabajo, ellos fueron muy colaborativos y propositivos durante estos dos años de intenso trabajo.

La idea fue seleccionar las piezas de manera de contar un relato, desde sus primeros trabajos como ilustrador comercial hasta sus últimos días, pasando obviamente por obras icónicas como la Marilyn Monroe o las cajas Brillo. También era súper importante hacer evidente el tema de la muerte como una temática que fue bastante transversal a toda su obra: por ejemplo, con la serie de la Silla eléctrica o Jackie Kennedy, que son obras emblemáticas de esa mirada aguda que tenía Warhol respecto a cómo se trabajaba el tema noticioso en los medios.

La idea de contar la historia también estuvo relacionada con la museografía, o sea, cómo se diseñó la puesta en escena de la exposición para que, a partir de texturas o colores, fueras introduciéndote en una cierta atmósfera warholiana que, por un lado, partimos con los primeros trabajos sobre un papel kraft, que da la sensación de bosquejos y tiene que ver con el trazo suelto, para luego pasar al fondo plateado que es el revestimiento que él mismo tenía en la Factory en Manhattan. Tratamos de insertar a la gente en la atmósfera de la misma Factory y, luego, a través de una selección de colores que tienen que ver exclusivamente con la paleta de Warhol. El verde que ves allá está en los ojos de Liz Taylor; el fucsia también es un color muy recurrente en su obra; a la sala de la muerte le pusimos negro para darle una carga simbólica más efectista, y finalizamos con el amarillo, que también está dentro de su paleta y contrastaba muy bien con las fotografías en blanco y negro que están en ese sector. Se trabajó un diseño que pudiera ir articulando el relato.

P.G: ¿Ese trabajo lo realiza un curador o un comité de trabajo? ¿Cómo funciona?

M.M: Una vez que tenemos seleccionada la obra y tenemos estructurado el relato, convocamos a una oficina de diseño, o un diseñador en particular, que son los responsables de la propuesta museográfica, que para cada exposición es especial y reflexiona en relación al relato de la muestra, al tipo de obra, a los efectos que se quieren lograr a lo largo del recorrido sobre las personas. Y en este caso en puntual se trabajó con una oficina que se llama SUMO.

P.G: Con respecto a la selección, ¿cómo se determina qué obras se incluyen y cuáles quedan fuera?

M.M: Si piensas tú en exposiciones que se han hecho de Warhol en otros lugares del mundo donde tienen mayor accesibilidad a su obra, ya puedes entrar en temáticas específicas. O sea, como la que hizo [el museo] Jumex en México, Dark Star, que aborda un tema específico como la muerte. Cuando haces el esfuerzo de traer a Warhol por primera vez con este nivel de representatividad en obra, la verdad es que quieres tratar de dar un espectro lo más amplio posible para que la gente que no conoce a Warhol se familiarice con él y logre entender cómo fue su producción. Entonces, por eso nos parecía súper importante traer los dibujos de Miller, de la época de la revista y de la tienda, para, en el fondo, dar cuenta de que este personaje partió de acá, o sea, partió de Pittsburgh, estudió diseño gráfico, se fue a Nueva York y comenzó a hacer estos dibujos. Ya comienzas a ver una paleta que lo acompaña. Arma The Factory, donde ocurre una suerte de explosión de producción. Cómo transgrede los sistemas de producción artísticos de esa época, y los límites del propio arte: qué es y qué no es.

P.G: Como mencionaste, nunca había venido una muestra de Warhol de estas características a Chile. ¿Ha funcionado como blockbuster esta muestra? ¿Ha traído a toda la gente que se estimaba?

M.M: Sí, de hecho, nosotros teníamos muchas expectativas de que la gente iba a enganchar, y desde el día uno que se abrió al público se armaron filas. Nos ha gustado mucho ver el tipo de público que ha venido, muchos jóvenes de todas las edades: universitarios, adolescentes… es una figura muy cercana de acuerdo a los intereses de ellos. Entonces, está el público familiar, que es el que en general viene al centro cultural, más los escolares; pero la diferencia sustancial con respecto a otras exposiciones ha sido la juventud. Para nosotros, captar a esa audiencia ha sido nuestro propio blockbuster, esa audiencia que es sumamente difícil, que tiene una accesibilidad gigantesca a información. Que tengan la necesidad de venir a ver originales de Warhol para acercarse a su imaginario, me parece súper relevante. Nos hemos sorprendido de la reacción del público, en el buen sentido, pero a la vez hemos comprobado que es un hit.

P.G: Observando la muestra, estuve recordando la exposición de Warhol del 2005 en el Museo Nacional de Bellas Artes de Santiago. Hay muchas obras que claramente no vi allá, pero me pasa, por ejemplo, con la serie de Mick Jagger que sí se trajo completa en esa ocasión, que se entendía más como una lógica de presentar la serie, el trabajo completo, no como estos pequeños grupos aislados…

M.M: Bueno, nosotros también tenemos series completas, como es el caso de la Silla eléctrica. Pero también pasa que la obra de Warhol itinera mucho, y si bien Pittsburgh tiene una gran cantidad de obra, hay otras obras que están comprometidas, otras que, por conservación… Piensa tú que hay obra en papel que es muy delicada, que luego de exhibirse acá va a descansar un año y medio sin poder prestarse, entonces también hay que considerar a la hora de hacer tu wish list que tienes que lidiar con otras cosas que no permiten una disponibilidad absoluta de la obra de Warhol. Tienes que barajar muchas aristas para finalmente ofrecer lo mejor al público de acá.

P.G: En el comunicado de prensa se habla sobre acercar a Warhol a la gente. ¿Cómo han funcionado las actividades de mediación o generación de audiencias?

M.M: Los talleres de extensión la verdad es que han estado non stop. Todos los talleres han estado completísimos. Se han hecho charlas sobre el Pop por artistas chilenos; talleres para las familias, para jóvenes y niños, para acercarse al sistema de producción. También la zona ZIM de Fundación Mustakis está convertida en un supermercado y te hace reflexionar sobre el consumo de masas. Luego, al lado, hay un taller de serigrafía, donde también la gente reflexiona sobre sus propios iconos populares chilenos y los trabaja a nivel de seriación para entender el sistema de producción. Entonces, la verdad es que tienes mil posibilidades de acercarte a la figura de Warhol.

P.G: Con respecto al carácter crítico de la obra de Warhol, ¿se logra transmitir eso al público masivo que viene? Porque me has comentado sobre actividades relativas a la técnica, pero como actividad mediadora de un centro cultural, ¿le dan la vuelta al contenido de su obra?

M.M: Sí, es mucho más enriquecedora la posibilidad de transmisión de contenido, por ejemplo, en una visita mediada a la exposición que en un taller práctico de un tema en específico. O sea, yo creo que ahí se cumplen objetivos distintos. En ese sentido, el área de educación y mediación ha abordado aquellos aspectos más ingratos de la obra de Warhol, o menos evidentes. Porque, finalmente, tú ves una obra que te puede parecer inocua y esconde un montón de lecturas que es importante que alguien te las esté comentando, gatillando tu observación más aguda respecto de cosas que te pueden parecer cotidianas. Se abren espacios de discusión que, para el público escolar o joven, resultan muy interesantes, porque son problemáticas que les son muy cercanas.

ANDY WARHOL. ÍCONO DEL ARTE POP

Centro Cultural La Moneda. Santiago de Chile

Del 14 de junio al 15 de octubre de 2017

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Paloma Griesshammer Meneses

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