El artista ecuatoriano Óscar Santillán presenta en el Museo Universitario de Arte Contemporáneo (MUAC) de la Ciudad de México su primera muestra individual en ese país y en el continente americano, titulada Mácula. En ella se abordan algunos de los temas más recurrentes de su carrera, como el cruce entre investigación científica y pensamiento estético.

La muestra consta de dos obras previas y tres de carácter inédito, en donde Santillán aborda las distintas formas en que un objeto puede convertirse en algo nuevo mediante un proceso de transformación. Entre sus obras ya expuestas, se encuentran Epílogo (2015) y Baneque (2016), en las que se despliegan las nociones de alquimia y transformación propuestas por el artista: gestos y acciones que en su condición invisible pueden producir nuevos objetos.

En el caso de Baneque se trata de un cristal de agua que representa “el reducto de la evaporación del agua salada recogida en el Océano Atlántico” en las coordenadas de una isla fantasma descrita en los mapas del primer viaje de Cristóbal Colón a América, pero jamás vuelta a divisar. Epílogo, en tanto, se constituye a partir de pequeño trozo de papel mecanografiado del filósofo alemán Friedrich Nietzsche, en donde mediante la danza y el cuerpo, dos aspectos esenciales en su pensamiento, Nietzsche es reinscrito en el presente.

En la obra de Santillán aparecen preguntas de carácter epistemológico, una interrogación sobre la forma en que se construye el conocimiento en Occidente. Este es el tema principal de una de sus piezas inéditas, Solaris (2016-2017). En ella, el artista busca comprender el modo en que se produce el conocimiento astronómico a través de observaciones indirectas (que pueden ser mecánicas o matemáticas) mediadas por instrumentos y dispositivos ópticos. Su pregunta no se realiza desde una confrontación con la ciencia, sino a partir de una respuesta estética. El resultado de este trabajo es al mismo tiempo un instrumento de observación: tres lentes hechos con arena del desierto de Atacama, en Chile, adaptados a cámaras fotográficas, producen imágenes borrosas en un lugar privilegiado para observar el cielo.

Enciclopedia Quemada (2016-2017), otra obra inédita, reflexiona en torno a los dispositivos narrativos vinculados a la literatura y al mito, ya que es bajo estas estructuras en donde las conexiones improbables son posibles. La obra consta de doce tabletas de arcilla quemada que despliegan una narración no lineal que conecta textual y gráficamente las historias detrás de las piezas exhibidas. Hechos azarosos cobran sentido a través de esta narración enigmática. El material y la forma de esta enciclopedia evocan el comienzo del lenguaje escrito y, por lo tanto, de la historia. El título refiere al pensamiento enciclopédico y la base sobre la que se construye el pensamiento científico moderno, la forma en que se produce, organiza y compila.

Vaciado (2017), también inédita, prosigue la investigación sobre los gestos y acciones. En este caso, Santillán toma como punto de partida una condición médica que no tiene una explicación científica concluyente: el síndrome del miembro fantasma, o el dolor fantasma, experimentado por las personas que han sufrido amputaciones. A través de una performance, similar a un ritual, realizada por cinco performers y una persona que ha sufrido esta aflicción, la extremidad faltante aparece simbólicamente y es albergada en una caja de madera. Bajo el mismo procedimiento que en Epílogo, la coreografía y el movimiento del cuerpo son la vía para hacer aparecer la condición fantasmática de los objetos.

OSCAR SANTILLÁN: MÁCULA

Museo Universitario de Arte Contemporáneo (MUAC), Ciudad de México

Hasta el 8 de octubre de 2017