«Yo hago la pintura, pero en el proceso, ella también me hace»

Robinson Mora

La autonomía de la pintura es una idea clave para entender la forma de producción de Robinson Mora (Linares, Chile, 1947), cuestión que se construye entre el artista, la materia pictórica y el espectador. Relación que ha sido justamente la línea de trabajo que mantiene activo al pintor desde el año 1967.

«Yo soy una persona que sirve a la pintura. ¿Qué quiere decir eso? Que no busco la pintura para decir un mensaje, no hago una pintura literaria, ni una pintura que busque explorar un área específica de la realidad. No tengo discurso extrapictórico, aparecen formas que pueden tener eco de algunas cosas […] Lo primario para mí es que la pintura logre una imagen coherente en sí misma en su pequeño mundo plástico. Si aparece -por ejemplo- un horizonte, y me sirve plásticamente, lo dejo», dice el artista en una entrevista publicada años atrás en el sitio chileno Portal de Arte.

La galería D21, en Santiago, presenta por estos días alrededor de 15 pinturas que dan cuenta de su más reciente producción (2012-2014), en la que el artista nos presenta una profundización respecto a las problemáticas pictóricas ya usuales en su trabajo, entre éstas la materialidad y el color. Robinson Mora va tras la “pictoricidad”, entendiendo este concepto como la subordinación del autor a la pintura en sí misma, como un hecho estético.

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Vista de la exposición D Presente, de Robinson Mora, en D21 Proyectos de Arte, Santiago, 2015. Cortesía de la galería

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Vista de la exposición D Presente, de Robinson Mora, en D21 Proyectos de Arte, Santiago, 2015. Cortesía de la galería

Lo que sigue, extraído de la citada entrevista, es una suerte de manifiesto del pintor:

No pretendo expresar nada personal, soy un perseguidor de imágenes que están en la nebulosa, imágenes que hablan plásticamente; y pretendo -como humano que soy- que exista otro humano que junte las coordenadas.

[…]

No pretendo expresar mis sentimientos, ni mis tristezas, ni mi alegría. A lo mejor sin quererlo aparecen, pero no es mi objetivo. No es Robinson Mora expresando sus sentimientos más íntimos. Lo que yo soy es un pintor que piensa que hay imágenes que están destinadas a que yo las manifieste, que las ponga en una superficie, porque creo que van a tener una vitalidad pictórica.

[…]

Para decir algo yo tengo que elaborar una frase, para mostrar algo yo también tengo que partir de una cosa. Generalmente yo parto por el rectángulo, porque demarca un territorio expresivo; y para desordenar algo tengo que poner otro elemento, que en el trabajo geométrico puede ser una recta.

[…]

El óleo como material es más plástico, porque permite un poco más de tiempo de arrepentimiento, de arreglos posteriores … eso responde a mi forma bastante reflexiva de ser. Además, lo que yo hago tampoco es de chispazos graciosos. Las cosas que he logrado -que tienen un valor pictórico- son una mezcla de pasión y de intuición, de serenidad y también de alguna pasión contenida … bastante contenida porque la pintura es estática.

La pintura tiene la divinidad de ser estática y provocar un movimiento interior cuando uno como espectador entra en la pintura. Entonces, el movimiento lo va dando el que mira.

[…]

El papel de mi trabajo es representar cosas que no están orgánicamente en la naturaleza. Aunque tiene algo de natural, no es una hoja, ni un cerro perfecto, ni tampoco un lago; pero nos trae reminiscencia de todo eso … Claro que yo lo hago no como homenaje a la naturaleza, sino como obra de alma humana.

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Vista de la exposición D Presente, de Robinson Mora, en D21 Proyectos de Arte, Santiago, 2015. Cortesía de la galería

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Vista de la exposición D Presente, de Robinson Mora, en D21 Proyectos de Arte, Santiago, 2015. Cortesía de la galería

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Vista de la exposición D Presente, de Robinson Mora, en D21 Proyectos de Arte, Santiago, 2015. Cortesía de la galería

[…]

Yo saco una imagen plástica que me habla en silencio … me habla sus propios valores (forma y color), de su pictoricidad. Busco que esta zona cromática esté integrada al total, pero no busco un método, va saliendo solo.

[…]

Una parte muy importante en mi trabajo es pintar pasivamente. Yo no tengo tiempos uniformes de demora para pintar un cuadro, pueden ser 10 o 15 días, puede ser un año. Hay algunos, muy pocos, que los he pintado una vez, pero la mayoría los tomo después de un tiempo y los trabajo de nuevo.

Pinto, y después pinto bastante sin pintar, ¿qué quiere decir esto? Yo me siento, y soy un extraño. Si va a tener valor, va a haber un sentido de emisión y recepción, el sentido de la antena. Otras veces puede ser una cosa muy decorativa y va a ser sólo pigmento, y me va a dejar frío. Esa parte de mirar lo que he pintado es importantísima. A veces he logrado sólo pigmento; otras, algo que tiene una cierta fuerza propia que toca mi lado pictórico y el de la gente.

El sentido de la antena es completar el ciclo de emisión y recepción de dos humanos y de muchos otros humanos. No de mis sentimientos, sino de la búsqueda de la plasticidad. Yo soy un buscador de esas plasticidades.

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Vista de la exposición D Presente, de Robinson Mora, en D21 Proyectos de Arte, Santiago, 2015. Cortesía de la galería

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Vista de la exposición D Presente, de Robinson Mora, en D21 Proyectos de Arte, Santiago, 2015. Cortesía de la galería

Robinson Mora: D Presente

D21 Proyecto de Arte, Santiago de Chile

Del 18 de junio al 23 julio del 2015