Desde nuestras propias llamas

Luis Molina-Pantin, Postales Apocalípticas, 1996. Cortesía del artista

Desde Nuestras Propias Llamas

La visión de la arquitectura caraqueña en las imágenes de López, en los registros del Caracazo proyectados por Hernández-Diez, el fin del mundo de García, las falsas noticias de Rodríguez y el paisaje flameante de Molina-Pantin, inquietan así desde lo conocido y lo presente de alguna forma en la memoria, en la que un nosotros como pronombre se vuelve más pertinente (al menos más que en muchos), ante el efecto que éstas pudieran causar.