Bienal de Whitney
UNA NOTA JUSTO ANTES –O DESPUÉS– DEL FINAL: BIENAL DE WHITNEY 2019
Lo bueno de las bienales es que son como los buffets: uno toma lo que se le antoja y pasa de lo demás. Con la última Whitney no fue diferente. Las reseñas se dividieron entre la celebración sobria y la reprobación abierta. Las últimas apuntaron tanto a la juventud e inmadurez de algunas obras como a un “exceso” de política que perjudicaba las apuestas formales, a una exposición que sofocaba por lo “políticamente correcta”.
