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CIENCIA FICCIÓN ANCESTRAL: HACIA UNA ESPIRITUALIDAD CUIR

Tiempo de lectura: 11 minutos


“Con Mis Hijos No Te Metas” (CMHNTM) expresa muy bien el lugar que deseo disputar en este ensayo. Esta organización civil pone de manifiesto las consecuencias de la colonización extractiva del régimen cis-hetero-blanco-petro-capacitista voraz del cual somos parte. Sostenidos en una robusta tradición católico/cristiana de nuestro colonizado Sur, CMHNTM fundamenta sus principios en una idea trascendente de instituciones como “la familia”, que esencializa el cuerpo y lo sentencia a un destino biológico, cuyo fin es garantizar su buen desempeño biopolítico y, en consecuencia, un buen funcionamiento del sistema neoliberal.

Con esto último me refiero a que la sujeción “natural” de las personas a la matriz normativa permite la reproducción y la fuerza de trabajo, entre otros aspectos. Cuando estas ideas de sociedad se vinculan tan estrechamente a religiones hegemónicas (como la católica y la evangélica), parece que la reacción obvia para comunidades cuir es rechazar la espiritualidad como un reino que no merecemos y que, dada su procedencia histórica, no debemos desear.

En lo que sigue, me gustaría hilvanar proyectos artísticos que han disputado la espiritualidad como un lugar de futuridades y utopías posibles (Muñoz, 2020). Creo que con la ayuda del trabajo de compañeras trans/travestis que han hecho florecer prácticas artísticas cuir en el sur (Gómez y Pelegrí, 2025), este gesto de disputa -sobre todo en estos tiempos tan oscuros- se vuelve imperativo y esperanzador.

Poleo Painemal, Intimidad 1. Retrato de Leonel Catoni y Shane Cienfuegos, 2026. Esmalte al agua sobre lienzo, 1,80 x 2,50 m. Cortesía de la artista

Hace poco, vi una conferencia entre Karen Barad y Manuela Infante (2023) que me hizo pensar mucho. En ella, hablaban sobre cómo imaginar lo desconocido se vuelve un campo común donde convergen las artes y las ciencias. A raíz de esta conversación pude entender la importancia de abrir un espacio a lo “desconocible” y poner agencia creativa ahí, sin la pretensión de decodificar (o evangelizar), sino sólo manifestar el intento y, a la vez, mediar la aceptación de que hay cosas que las palabras/imágenes no alcanzan a tocar. Como un gesto de humildad, pero también como una oportunidad creativa, lo desconocido aparece entonces en la misma dimensión en la que la espiritualidad se aloja.

¿A quién le rezamos? ¿Cómo conectamos con eso que está más allá de nuestra percepción colonial y metropolitana? Podemos distinguir la institucionalización de la fe, construida a base de religiones, como sinónimo del binario planteado entre lo sagrado y lo profano; el cuerpo y el espíritu, el bien y el mal. Porque tras la pregunta sobre las religiones, está la pregunta de cómo se lee lo sagrado o cómo se media la fe por los pastores/autoridades, es decir, cómo se construye la narrativa de los todopoderosos, de la virtud y del pecado. En definitiva, cómo se construye la matriz normativa de la fe de raigambre cristiana.

Por ello, pienso que puede ser importante preguntarnos cómo ciertas artistas median lo espiritual y canalizan eso que no se puede tocar con la palabra o la imagen, eso que no está escrito ni graficado, esa dimensión aurática de una performatividad que está inscrita en cierta “ancestralidad cuir”, entendiendo por cuir no el proyecto identitario sino un espacio polisémico, y a la vez reconociendo lo problemático que es su aplicación a personas indígenas.

No obstante, creo que en el sentido que propongo, lo “cuir” es una potencia sin significado único que permite generar un espacio de convergencia para aquellas alianzas entre existencias precarizadas por su clase, género, capacidades, edad y un largo etcétera. Y, también, entender lo “ancestral” no necesariamente como una referencialidad espiritual que se conquista en el pasado cislineal sino, como lo plantea Poleo Painemal (1998), como algo que también se construye en el presente (2025).

Poleo Painemal, Intimidad 2. Retratos de Gael Palape, Fabian Vargas y Franco Fuica (en orden de izquierda a derecha), 2026. Esmalte al agua sobre lienzo, 1,80 x 2,50 m. Cortesía de la artista

En su último libro, Claudia Rodríguez (1968-2025) sostenía que “la ciencia ficción travesti busca que esos saberes trasciendan nuestra comunidad y, al mismo tiempo, que desde ahora en adelante nos afirmemos en ellos” (Rodríguez, 2023). Es decir, la búsqueda de la esperanza compartida y de la convicción del saber común. En este punto, es importante recurrir a estudiosos de “la mística”, como el poeta Felipe Cussen: “La etimología de ‘mística’ es el misterio, el secreto, la boca cerrada. Pero yo no sé qué es lo que los místicos callan. Sólo puedo referirme a lo que han dicho, aunque sea tartamudeando. Han dicho que su interior entra en ebullición. Han dicho que es posible una unión (¿una unión con qué, con quién?)” (Cussen, 2011).

Si nos permitimos tergiversarlo todo para imaginar otras maneras de hacer aparecer lo espiritual podríamos, con la ayuda de Rodríguez y Cussen, pensar en una mística de lo travesti, que la espiritualidad en tanto ciencia ficción travesti puede reconocer y volver trascendente. Aquí, el último gesto de ternura que nos regala Claudia: la democratización de esta mística, la responsabilidad de articularla y volverla un bien común para nuestras comunidades.

Esta afectividad de la fe en la espiritualidad travesti (en su ancestralidad en tanto acumulación de saber y mística), une sistemas de creencias que incluso podrían repelerse y los vincula a un ecosistema de vida. Una fe bastarda, como apelaría María Galindo (2022), que no reniegue de su infección blanco-colonial, sino que, en el ejercicio de desaprendizaje, invente nuevas formas de disputar la espiritualidad para ponerse en relación sin la ambición de conquistar.

Poleo Painemal, Pewmayen Guarachi, 2025. Lápices policromos y óleo, 25 x 25 cm. Cortesía de la artista

En este ejercicio, creo que se inscriben artistas travestis mapuches como Poleo Painemal. Como ella misma señala,“la pintura hace ñütramtun; es un eco de referentes, conocimientos, bellezas, experiencias, territorios, luchas, penas, injusticias y logros. Este tipo de prácticas emancipatorias son las que posibilitarán la existencia de personas de las diversidades ancestrales con vidas plenas y proyectos de vida realizables” (Painemal, 2026).

En su última exposición, realizada en el contexto del laboratorio Tramas (Museo de Arte Precolombino, Santiago de Chile, 2024-26), Poleo presentó tres retratos al óleo, producto de un proceso de investigación artística que se vinculó con las historias compartidas de Shakin Huaiquil, Ange Cayuman y Pewmayen Guarachi. Estos retratos son parte de la serie titulada por la artista como si el género cis-binario es un monocultivo, les travestis somos bosque nativo (2026).

A partir de sus obras, es posible aproximarnos a experiencias místicas de lo cuir que abrazan otras temporalidades e invocan futuros fértiles de ancestralidad. “Para mí retratar al natural es una forma de inmortalizar el tiempo que he pasado junto a una persona. Se abren espacios de intimidad a través de esta práctica. Las conversaciones se tornan intensas y profundas. Esta forma de pintura nunca me deja indiferente, siempre me remueve el piwke” (2026).

Utilizando el formato del retrato, la cualidad de su soporte y la historicidad de esta práctica, la artista disputa un lugar para compartirlo con su comunidad. A través de su pintura, podemos participar de una sensibilidad que nos permite acceder a un lugar aural (espiritual) que no busca una identificación exacta, sino una relacionalidad. Lo que vemos en los retratos de Poleo es la relación con el ambiente y las personas que participan de ese entorno. Algo muy en sintonía con la mística de Claudia Rodríguez cuando sostiene que “las travestis no somos vacío, somos campo, suma de posibilidades, océanos, vientos solares, reacción en cadena” (Rodríguez, 2023).

Poleo Painemal, Shakin Huaiquil, 2025. Lápices policromos y éleo, 25 x 25 cm. Cortesía de la artista

Hay, en el ejercicio pictórico de Poleo, una reacción en cadena que se sostiene en la conjunción cuerpo-afecto-territorio: “Era muy poético ver a Shakin y un coihue resistiendo en medio de pequeños pinos que brotaban, y el gran gris de fondo. Esta imagen me hace recordar una reflexión de Mikaelah Drullard, en cómo para ella el género cis-binario es una gran plantación que busca que nada diferente a esto crezca; les travestis somos bosque nativo” (Painemal, 2026).                                                 

Es importante destacar que, más allá de la obra, Poleo Painemal ha articulado una metodología consciente, calculada e informada que le ha permitido conducir sus procesos de creación conforme a esta sensibilidad y a una política de producción. “Decidí emplear la metodología del ñütram porque solamente nosotres, diversidades ancestrales, conocemos nuestras historias, esas que compartimos en redes muy íntimas” (Painemal, 2026).

En sus palabras, esta metodología le ha permitido disputar un lugar no sólo en el circuito moderno del arte, sino como una epistemología del conocimiento ancestral. “La metodología del ñütram dentro del mundo mapuche, así como dentro del mundo travesti, es la forma tradicional de circular conocimientos y tejer una memoria viva. Para quienes muchas veces han sido excluides de espacios académicos, o no tiene interés en estos, las historias orales han sido la manera de dejar un legado” (Painemal, 2026).

Su pintura, por lo tanto, funciona como una suerte de tecnología reparatoria ante la lógica del archivo oficial; al mismo tiempo que preserva en lo técnico y metodológico, también crea e innova en maneras de relacionarse con genealogías, a veces, imposibles, y ponerlo en diálogo con los conflictos invisibilizados.         

Poleo Painemal, Pewmayen Guarachi, 2026. Óleo sobre lino, 120 x 90 cm. Cortesía de la artista

El trabajo de Poleo Painemal, en diálogo con ancestras como Claudia Rodríguez, son una oportunidad para revisar aquellas experiencias encarnadas que disputan la oportunidad de ser felices y reconciliarnos con la idea de una espiritualidad posible, que no reproduzca la lógica colonial.

Si bien la institucionalización de la fe mediante las religiones se ha acaparado de ese imaginario, paradójicamente también producen “la multiplicación de las pequeñas comunidades fundadas sobre las afinidades sociales, culturales y espirituales de sus miembros” (Hervieu-Léger, 2004).

Quizás, hay un esfuerzo creativo que emprender también: ofrecer un espacio para que la mística cuir aparezca. Tal como lo señala Claudia Rodríguez, tal vez es un buen momento para atender a ese “susurro místico” (Rodríguez, 2023).

Ya lo señalaba Susan Stryker: “Prestar atención a lo que llamamos lo espiritual es parte del trabajo político que debemos realizar para, de verdad, re-mundificar. Creo que, en un nivel aún más profundo, plantearlo así implica una sensación de esperanza en el futuro. Este es el futuro que queremos construir” (2025).

Poleo Painemal, Shakin Huaiquil Cariqueo, 2026. Óleo sobre lino, 120 x 90 cm. Cortesía de la artista

Alargar nuestra esperanza de vida ya no sólo es mejorar nuestras condiciones materiales inmediatas; es, también, construir esperanza con memoria. El espacio de la esperanza es un espacio que promover y construir activamente entre nuestras comunidades. Pensarnos más allá de lo inmediato no es renunciar a este mundo, sino que puede ser una forma de entrar en contacto con él desde otro lugar.

Como sostiene Claudia Rodríguez: “Existía un más allá del cotidiano, existía la espiritualidad, la muerte no era el final definitivo. Los espíritus también son parte de las constelaciones y de nosotras. Logré sanar, y creo que lo que me curó fue conectarme con la espiritualidad, algo que nunca antes había validado. Estas no son cosas que las travestis pensemos” (Rodríguez, 2023).

En suma, pensar más allá de lo mundano puede habilitarnos para construir una espiritualidad cuir sanadora que, a diferencia de aquellas que promueven grupos de extrema derecha como CMHNT, se aniden en el amor y en la construcción de sintonías más allá de lo humano.

Poleo Painemal, Ange Cayuman, 2026. Óleo sobre lino, 120 x 90 cm. Cortesía de la artista

Esta “transgeneridad” (Stryker, 2025) entre artistas tan lejanas en tiempos de producción como lo son Claudia Rodríguez y Poleo Painemal también nos permite ir constituyendo un campo de conocimiento y espiritualidad que nos convoque y nos dé sentidos vitales nuevos.

“Puede ser una forma de producción transcultural y generación de conocimiento (…) ¿Podemos pensar en las personas trans como poseedoras de una capacidad especial, como si cumplieran una función ceremonial sirviendo como parteras de la muerte para nuestra cultura, ritualizando y celebrando la inevitabilidad de las transiciones?” (Stryker, 2025).

Frente a estas preguntas, podemos comenzar a abrir fisuras que nos conecten de forma profunda con la relacionalidad, poniendo en crisis al individuo neoliberal (y colonial) que nos enseñaron a ser para mantenernos solitarios y en competencia, para comprometernos al ejercicio de desnaturalizarlo todo. Buscamos desaprender y crear nuevos modos de construir esperanza.


Bibliografía citada

Cussen, F. (2011). Un ensayo sobre mística y poesía contemporánea. Proyecto Patrimonio. http://letras.mysite.com/fcu121211.html

Galindo, María. (2022). Feminismo bastardo. Editorial USACH.

Hervieu-Léger, D. (2004). El peregrino y el convertido: La religión en movimiento. Ediciones del Helénico.

Infante, M. y Barad, K. (2023). The Things We Are Unable to Know [Video]. YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=JAVjqo20eQw.

Muñoz, J. E. (2020). Utopía queer: El entonces y allí de la futuridad antinormativa (P. Orellana, trad.). Caja Negra

Painemal, Poleo. (2026). (2026). Construyen sobre nosotres: Retrato, territorio y memoria travesti mapuche. En Museo Chileno de Arte Precolombino & Corporación Nacional de Desarrollo Indígena (CONADI), Tramas II: Laboratorio transdisciplinar de debates interculturales 2025-2026. Museo Chileno de Arte Precolombino.

Rodríguez, Claudia. (2023). Ciencia ficción travesti (M. Enríquez, prol.). Hekht.

Stryker, Susan. (2025). Cuando hablan los monstruos: Una antología (M. Wark, ed.; J. M. Mac Pherson, trad.). Bellaterra Ediciones.

Rox Gómez Tapia

Es profesore del Departamento Académico de Artes Escénicas de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Es Doctore en Artes por la Pontificia Universidad Católica de Chile, magíster en Teatro y licenciade en Letras Hispánicas. Su trabajo se sitúa en la intersección entre performance, archivo, estudios cuir, transfeminismos e investigación artística. Ha desarrollado una trayectoria como investigadore, docente, gestore cultural y artista transdisciplinar. Ha impartido docencia en metodologías de investigación, práctica artística como investigación y estudios feministas y transfeministas. Ha publicado en revistas académicas de circulación internacional y coeditó un libro pionero sobre investigación performativa en Chile (OsoLiebre, 2020). En 2025 fundó y actualmente dirige el Centro de Estudios Cuir del Sur. Desde 2024 a la fecha, integra el Consejo Artístico de Fundación Mecenas. Su trabajo articula creación, investigación y docencia desde una perspectiva crítica, afectiva y transfeminista.

www.roxgomeztapia.com

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