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BAJO EL SIGNO DE SATURNO: APROXIMACIONES AL ESOTERISMO OCCIDENTAL DESDE EL ARTE

Desde hace varias décadas, el Esoterismo Occidental se ha consolidado internacionalmente como una categoría académica específica.

Fue en 1986 cuando el Doctor en Estudios Religiosos Antoine Faivre (1934-2021) propuso un marco conceptual que permitiera abordar, desde una perspectiva historiográfica, una determinada constelación de movimientos, prácticas, discursos e ideas dinámicas que, a pesar de ser relegadas durante siglos, forman parte esencial de nuestro desarrollo cultural. Desde entonces, nuevos planteamientos teóricos y metodológicos han favorecido la expansión de este campo, estimulando investigaciones y diálogos interdisciplinarios que también incluyen a las artes visuales.

En sintonía con este creciente interés académico por el esoterismo, resulta significativo que espacios culturales institucionalizados estén explorando estas materias a través de un enfoque curatorial explícito, especialmente en Latinoamérica. Un ejemplo concreto de esta apertura institucional es la exhibición Bajo el signo de Saturno. Adivinación en el arte, actualmente presentada en el Museo Nacional de Arte (MUNAL) de Ciudad de México, hasta el 15 de febrero de 2026.

Bajo el signo de Saturno. Adivinación en el arte, en el Museo Nacional de Arte (MUNAL), Ciudad de México, 2025. Foto cortesía del MUNAL
Bajo el signo de Saturno. Adivinación en el arte, en el Museo Nacional de Arte (MUNAL), Ciudad de México, 2025. Foto cortesía del MUNAL
Bajo el signo de Saturno. Adivinación en el arte, en el Museo Nacional de Arte (MUNAL), Ciudad de México, 2025. Foto cortesía del MUNAL

La muestra cuenta con una extensa e importante selección de piezas y archivos, articulados bajo la mirada curatorial de David Cáliz, quien utiliza la categoría de “artes herméticas” —relacionada con el paradigma propuesto por la historiadora Frances A. Yates en 1964, cuyo uso persiste a pesar de los avances en la materia— para reunir esferas como el espiritismo, la clarividencia, el tarot, la quiromancia, la astrología y el terror cósmico; esta última, una inclusión singular dentro de la agrupación, al tratarse de un género literario específico.

Debido a la amplitud y diversidad intrínseca de cada uno de estos ejes, la propuesta curatorial implica un desafío considerable al momento de establecer relaciones discursivas. No obstante, es la propia complejidad de este desafío la que ofrece un espacio nutritivo para reflexionar sobre las maneras de aproximarse a un conjunto tan amplio y heterogéneo de expresiones culturales.

De hecho, una decisión curatorial interesante es justamente la elección del título de la muestra, el cual remite directamente al ensayo homónimo de Susan Sontag sobre Walter Benjamin, publicado en 1980. Esta referencia, como ha explicado el curador, rescata la relación que Benjamin establecía entre sí mismo y Saturno, tradicionalmente vinculado a la melancolía y la introspección. Aquí, valdría preguntarse: ¿De qué manera se articula la figura melancólica saturnina con los diversos movimientos y prácticas presentes en la muestra? ¿Cómo dialogan las ideas de Walter Benjamin, mediadas por Sontag, con las obras de arte seleccionadas? Y ¿en qué medida la melancolía o la incertidumbre corresponderían a características propias de las manifestaciones esotéricas reunidas? Si bien estas interrogantes abren posibilidades para futuras investigaciones y cruces teóricos, considero que antes conviene detenerse en una cuestión fundamental: ¿Qué entendemos por esoterismo?

Bajo el signo de Saturno. Adivinación en el arte, en el Museo Nacional de Arte (MUNAL), Ciudad de México, 2025. Foto cortesía del MUNAL
Bajo el signo de Saturno. Adivinación en el arte, en el Museo Nacional de Arte (MUNAL), Ciudad de México, 2025. Foto cortesía del MUNAL
Bajo el signo de Saturno. Adivinación en el arte, en el Museo Nacional de Arte (MUNAL), Ciudad de México, 2025. Foto cortesía del MUNAL

Tomando el enfoque propuesto por el Doctor en Historia de la Filosofía Hermética y corrientes afines de la Universidad de Ámsterdam, Wouter J. Hanegraaff, el esoterismo no es una tradición única ni estable, sino una categoría moderna que se utiliza para nombrar ciertas ideas, creencias y prácticas que han sido rechazadas o excluidas por la cultura dominante de Occidente. A partir del siglo XVIII, con la expansión de los ideales ilustrados de racionalidad, ciencia y religión, muchas formas de pensamiento pasaron a considerarse inaceptables o, incluso, peligrosas. En ese contexto, el esoterismo comenzó a ocupar el lugar de una especie de “otredad intelectual”: un conjunto de conocimientos que no encajaban en los modelos aceptados, pero que han estado presentes —aunque ciertamente invisibilizados y por consiguiente desatendidos— en la historia de la filosofía, la religión, la ciencia y el arte[1].

Es precisamente debido a este prolongado descuido que hoy resulta indispensable avanzar hacia la construcción de una estructura metodológica sólida, hacia un orden conceptual que permita establecer senderos esclarecedores, reconociendo a la vez la complejidad propia del esoterismo y las particularidades que nuestra región ha desarrollado respecto a esta dimensión; porque sería un error pensar que existe un solo esoterismo o un esoterismo canónico europeo o norteamericano.

Bajo el signo de Saturno. Adivinación en el arte, en el Museo Nacional de Arte (MUNAL), Ciudad de México, 2025. Foto cortesía del MUNAL

No obstante, la exposición Bajo el signo de Saturno. Adivinación en el arte, justamente constituye un esfuerzo notablemente valioso al proponer un acercamiento y abrir puertas para reflexionar y comenzar a trazar rutas críticas y sensibles, tanto sobre las contribuciones que el esoterismo ha ofrecido al pensamiento occidental, como sobre la estrecha conexión que comparte con la producción artística, en este caso, mayoritariamente latinoamericana.

Solo así, mediante la valentía y la osadía curatorial, tal como lo está haciendo el MUNAL, podremos impulsar la construcción de nuevos diálogos y ampliar el horizonte desde el cual entendemos nuestra propia cultura. Más allá de la precisión conceptual inmediata, lo verdaderamente necesario es que aquel diálogo sea activado y se mantenga en construcción, para posteriormente convertirse en un intercambio genuinamente interdisciplinario y enriquecido por las contribuciones de múltiples especialistas.

De esta forma, la muestra funciona como una semilla que extiende progresivamente raíces subterráneas hacia ámbitos teóricos, académicos e institucionales, así como sociales, ya que ha logrado convocar a un gran número de espectadores cuyo interés no parece antojadizo ni pasajero, sino genuino y que, en mi opinión, proviene de la necesidad de encontrar un refugio frente al catastrófico panorama mundial.

En tiempos de crisis, donde la deshumanización prima y la explotación desmedida pareciera conducirnos a un final sin retorno, la búsqueda de sentido se orienta precisamente hacia aquello que ha sido históricamente relegado por los discursos dominantes. Gran parte de la sociedad está decepcionada. La promesa del progreso material ha perdido legitimidad porque, además de doler, incomodar y asustar, es incapaz de sostener el sentido profundo de nuestra existencia. De este modo, la Historia parece repetirse. Como una gran rueda de la fortuna que a veces gira hacia adelante y otras hacia atrás, se visibiliza el interés por lo heterodoxo, por el esoterismo, la creatividad y la imaginación, instalándose como formas de resistencia y enfrentamiento dirigidas a, quizás, restaurar el sentido perdido, tal como sucedió con fervor en el periodo entre guerras y después de la Segunda Guerra Mundial.

Bajo el signo de Saturno. Adivinación en el arte, en el Museo Nacional de Arte (MUNAL), Ciudad de México, 2025. Foto cortesía del MUNAL
Bajo el signo de Saturno. Adivinación en el arte, en el Museo Nacional de Arte (MUNAL), Ciudad de México, 2025. Cortesía: Ana María Mancera
Bajo el signo de Saturno. Adivinación en el arte, en el Museo Nacional de Arte (MUNAL), Ciudad de México, 2025. Cortesía: Ana María Mancera
Las espiritistas, de Juan Téllez Toledo. Cortesía: MUNAL
Bajo el signo de Saturno. Adivinación en el arte, en el Museo Nacional de Arte (MUNAL), Ciudad de México, 2025. Cortesía: Ana María Mancera

Para finalizar, me gustaría mencionar que mientras investigaba sobre esta muestra, me propuse encontrar testimonios honestos —en la medida de lo posible— de personas que no conociera y que no tuvieran relación con el ámbito académico o artístico. Fue entonces que decidí buscar reseñasgrabadas por diversos visitantes, de diferentes edades, géneros y nacionalidades. Los videos debían cumplir dos condiciones: no contar con muchos likes ni con recursos visuales sofisticados.

Dentro de todos los registros, me resultó sumamente enriquecedor escuchar a una joven espectadora que, tras su visita al museo, narraba cómo al acercarse a una de las mesas donde se exhibían documentos y objetos utilizados en sesiones espiritistas durante el siglo XIX, experimentó diversas sensaciones: escalofríos, hormigueos e incluso mareos, para luego afirmar sentir la presencia de algo o alguien allí, mientras contemplaba las obras y los elementos expuestos. Este relato, documentado en un video sencillo y sin mayores pretensiones, posee un valor significativo desde mi perspectiva, ya que permite reconocer la existencia de experiencias sensibles que, además de escapar a los lenguajes dominantes, constituyen una forma legítima de conocimiento.

Por último, es necesario reconocer que, aunque el camino por recorrer sea largo, es esperanzador cuando ciertas propuestas logran —sobre todo en estos tiempos— generar desplazamientos y abrir grietas en las estructuras que comúnmente organizan nuestras vidas. Es en esa hendidura que el misterio, lo invisible y lo inexplicable adquieren una presencia profundamente reveladora. Independientemente de la credibilidad que se le quiera entregar al suceso relatado por la espectadora, pienso firmemente que el arte y el esoterismo son capaces de ofrecer la posibilidad de acceder a otros planos, de explorar dimensiones internas[2] y de experimentar alteraciones que, de cierta forma, modifican la realidad que cada uno de nosotros se ha construido. Es ahí donde reside el verdadero poder y donde se encuentra el sentido.


[1] Wouter J. Hanegraaff, Esotericism in Western Culture: Counter-Normativity and Rejected Knowledge (Londres: Bloomsbury Academic, 2025).

[2] Marco Pasi, “Coming Forth by Night: Contemporary Art and the Occult”, en Options with Nostrils, ed. Alexis Vaillant (Rotterdam: Sternberg Press – Piet Zwart Institute, 2010), 107. Traducción propia.

Isidora Kauak

Artista visual e investigadora independiente. Magíster en Artes por la Pontificia Universidad Católica de Chile. Integrante del Seminario Permanente de Estudios sobre Esoterismo Occidental desde América Latina, Instituto de Investigaciones Filológicas, Universidad Nacional Autónoma de México. Artista representada por Galería Patricia Ready. Su trabajo explora las relaciones entre el Esoterismo Occidental y el arte contemporáneo. Ha expuesto sus obras en diversos espacios e instituciones culturales y ha participado en encuentros académicos especializados, tanto en Chile como en el extranjero. Ha publicado ensayos en revistas académicas, así como el libro el "Esoterismo Occidental: Cartografía de una dimensión abyecta" (2024), Editorial Kikuyo. Actualmente, desarrolla dos proyectos de investigación y creación con apoyo del Fondo Nacional de Desarrollo Cultural y las Artes otorgado por el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio de Chile.

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