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“MUDANZA”, DE COLECTIVO RACO: ARCHIVO, RECUERDO Y MEMORIA

La historia, como concepto, puede entenderse como un constructo social toda vez que nosotros – como sociedad o como cualquier grupo humano – hemos determinado que ciertos eventos y/u objetos configuran algo relevante a recordar. La historia se construye con el paso del tiempo y la sobrevivencia a éste mediante el relato oral, el documento escrito o la huella visual.

Pero no todo – casi nada – surge considerándose como historia, ya que ésta es la antítesis de la instantaneidad; salvo, quizás, en la contemporaneidad en la que se cuentan/contamos con los elementos tecnológicos que permiten la captura o la reproducción a bajo costo: lo que se crea u ocurre podría inmediatamente ser conservado en caso que llegase a pertenecer a lo que conocemos como historia, en su (debido) momento dentro de años, décadas o siglos.

Hace algunas décadas, contábamos con rollos de film de 24 o 36 fotos con los que capturar instantes con una cámara fotográfica para luego enviar a revelar a un laboratorio, un recurso limitado que obligaba a escoger bien qué retratar. Hoy, tenemos los smartphones y la tecnología que permite capturar imágenes y videos de casi cualquier momento en una calidad antes impensada. Archivos que terminan almacenándose en un pozo sin fondo en aparatos con cada vez mayor memoria, o en la llamada “nube”.

Dentro de esa avalancha de contenido – así se denomina hoy a la creación de imágenes y elementos audiovisuales, un término tan preciso como ambiguo – queda aún más patente la pregunta de qué es descarte, qué es archivo y qué, finalmente, será historia. ¿Quién lo definirá? Eso dependerá del territorio conceptual al que nos refiramos, y la objetividad o subjetividad de cada uno.

Mudanza del Colectivo RACO. Cortesía de las artistas

En Mudanza, libro de artista del colectivo RACO, conformado por Fernanda Radetich (Argentina, 1983) y Cecilia Coddou (Chile, 1991), se retrata el proyecto homónimo desarrollado por las artistas en el barrio de Vallecas al sur de Madrid, en el marco de la residencia PIPA de Espacio de Todo, bajo la línea curatorial Barrionalismo, gestionada y dirigida por la artista visual Jo Muñoz (Chile) y el arquitecto Diego Peris (España).

Vallecas cuenta con una historia que se remonta incluso al al-Ándalus, siendo desde la Edad Media punto de llegada de migrantes desde distintas partes de España y, en la actualidad, del extranjero, forjándose una identidad con un fuerte carácter obrero.

Es así como Vallecas fue desolado por el bando franquista durante la Guerra Civil, dando origen a las impactantes imágenes captadas por Robert Capa en 1936. En 1950, fue anexado al Ayuntamiento de Madrid, con la capital creciendo hacia el sur y convirtiéndose en epicentro del éxodo rural de la Dictadura de Franco. Con la llegada de la democracia llegaron la reurbanización – cambiando las casas autoconstruidas por blocks de departamentos – junto con la delincuencia y la drogadicción, situación que fue paulatinamente mejorando hacia el siglo XXI.

Mudanza del Colectivo RACO. Cortesía de las artistas

Durante un mes, las artistas desarrollaron un proyecto de documentación visual colaborativa enfocado en la recopilación, intervención y creación de archivos relacionados con Vallecas a través de recorridos y encuentros con vecinos del barrio y personas afines a la fotografía y a la mediación cultural de Madrid, con el fin de activar ejercicios de reconocimiento territorial y puestas en común de los relatos que forman su identidad.

Dicha dinámica le permitió a Radetich y Coddou acceder a diferentes materiales que reinterpretaron, intervinieron y relacionaron con el fin de construir un archivo colectivo que ofreciera nuevas interpretaciones y favoreciera el encuentro, finalizando con una exposición en el mismo Espacio de Todo. Mudanza – el libro – es la culminación del proyecto, de forma que esta experiencia pudiera mantenerse en el tiempo a modo de archivo y permitir su itinerancia a través de este formato.

Mudanza del Colectivo RACO. Cortesía de las artistas

Quiero hacer hincapié en el concepto de “archivo”. El uso del archivo en la práctica contemporánea del arte ha crecido con fuerza en la última década para generar discursos y contenidos, desarrollando, incluso, una estética propia y que, al mismo tiempo, se ha convertido en un recurso a partir de las prácticas artísticas efímeras[1], como las de Mudanza, el proyecto. 

La publicación de Mudanza – el libro – significa el (primer) paso a la posteridad – o al menos a la constancia objetiva de su existencia – del proyecto desarrollado por RACO y en el que vecinos de Vallecas participaron. Para las artistas, éste rescata la importancia de su trabajo en el barrio, la recolección de experiencias y contactos, enlaces rotos y otros creados por azarosa y providencial casualidad.

Para los participantes, esta publicación significa el registro bibliográfico de sus fotografías que revelan el momento de los cambios en las calles de Vallecas – como la demolición de casas autoconstruidas que darán pie a viviendas sociales –, imágenes de migrantes con sus familias, prácticas de artistas locales, asociaciones de trabajadores e incluso de conexiones que estaban más cerca de casa de lo que las autoras pensaban.

Mudanza del Colectivo RACO. Cortesía de las artistas

Defino en párrafos anteriores a Mudanza – la publicación – como un libro de artista ya que no es un espécimen meramente recopilatorio – como podría comúnmente pensarse en un archivo –, sino que en sí mismo, desde el material escogido a su diseño y diagramación, da luces de otras características más cercanas al arte y a la psicología social.

El archivo, por definición, es algo concreto y tangible, en tanto que el recuerdo – o, para estos fines, la memoria – yacen bajo la subjetividad de nuestra mente. Una no es más confiable que la otra. De acuerdo con la neurocientífica española Raquel Marín, nuestro cerebro procura ser “metabólicamente eficiente” (se estima que sólo su actividad normal consume alrededor de 600 Kcal al día) a la hora de generar nuevos pensamientos que “archivar”: el recuerdo.

De esta forma, sólo partes de los estímulos que recibimos serán almacenados en nuestra mente, la que rellena los “espacios en blanco” con experiencias anteriores similares y que, dentro de su orden interno, hagan sentido y se conjuguen en un todo. El recuerdo y la memoria se encuentran sujetas a nuestra propia historia personal, así como también a nuestros estados emocionales.[2]

A pesar de tratarse de un trabajo de archivo, la diagramación de Mudanza está repleta de espacios en blanco, de notas al margen, de pequeñas informaciones copiadas textuales desde su fuente de origen, e imágenes a primera vista desorganizadas en el espacio, al igual que la creación del recuerdo y, por consiguiente, de la memoria, en la mente humana.

Así, por ejemplo, podemos ver al inicio un correo electrónico escrito por quien páginas más tarde nos llevará a otra de las inconsistencias que dan lógica a la memoria. Este es el caso de la historiadora del arte Carmen Dalmau, con quien Radetich y Coddou se encuentran de forma fortuita al ver su nombre en el archivo fotográfico de uno de los vecinos participantes.

En páginas anteriores hemos visto el retrato de una adolescente latina, Daniela, junto a miembros de su familia y su entorno en diferentes imágenes en las que sólo ella se repite. Dalmau les comenta a las artistas que, durante la Guerra Civil Española, los fotoperiodistas recreaban escenas ocupando a una misma persona a fin de situar al espectador dentro de un contexto y simular momentos “reales”, siendo uno de ellos el mismo Robert Capa.

Mudanza del Colectivo RACO. Cortesía de las artistas

El británico Frederic Bartlett, pionero en la psicología experimental y precursor de la psicología cognitiva contemporánea, establece en 1932 que nada puede ser reconocido o recordado si no ha sido percibido primero, y que no todo lo que ha sido percibido ha de ser reconocido o recordado. Asimismo, todo lo recordado usualmente debe mantiene una relación con otro material que le permita a la memoria fecharlo, ubicarlo y darle algún sentido personal.[3]

En esto, las polaroids que dan testimonio de las artistas en el territorio y los escritos sobre las mismas que las ubican o detallan a quienes aparecen en ellas, así como los diagramas de caminatas con vecinos y otros, configuran también parte de esta exploración de la conversión del recuerdo en memoria y, posteriormente, en archivo.

Adentrándose más en la noción ortodoxa del archivo, Mudanza incluye un robusto ensayo escrito por Nathalie Goffard, investigadora chilena en estudios visuales y arte contemporáneo, que describe en mayor profundidad la práctica artística del colectivo RACO y su relación con la fotografía. Por su parte, la artista y curadora chilena Camila Alegría comenta acerca de la narración como forma de consciencia humana.

“Recordar no es la reactivación de innumerables trazas fijas, inertes y fragmentadas. Es una reconstrucción – o construcción – imaginativa elaborada a partir de nuestra actitud hacia una masa activa y organizada de reacciones o experiencias pasadas, y hacia un pequeño detalle destacado que comúnmente aparece en forma de imagen o lenguaje. Por lo tanto, rara vez es realmente exacto, incluso en los casos más rudimentarios de repetición mecánica, y no es en absoluto importante que lo sea”. [4]

Frederic Bartlett

Y es que la memoria reconstruye el recuerdo junto con otras experiencias para armar una historia coherente, generando – incluso – falsos recuerdos que se adhieran a esta narrativa y permitan rellenar las lagunas existentes.[5] Esto es parecido al juego del teléfono, en el que el mensaje inicial se va degradando hasta convertirse en otro similar pero no igual, o a la creación de las leyendas, que a través de la oralidad se van aumentando elementos y descartando otros. De la misma forma, se crean identidades sociales adscritas a un territorio o grupo humano, destacando ciertos valores a partir de hechos relevantes o fundacionales. El archivo es a la historia lo que el recuerdo es a la leyenda.


Mudanza, publicación del colectivo RACO, se lanzó el 22 de noviembre en Galería NAC (Santiago de Chile) con un conversatorio con las artistas Fernanda Radetich y Cecilia Coddou, moderado por Nathalie Goffard, junto a la presentación de la banda invitada McManus Experience.


[1] Camerino, A. (2018). Los usos de los archivos en el arte contemporáneo. Metáforas, realidades, subversiones [Universidad de La Laguna]. https://dialnet.unirioja.es/servlet/tesis?codigo=263973&orden=0&info=link

[2] Marín, R. (2019, 12 de marzo). El cerebro crea la realidad a su manera. En HuffPost. https://www.huffingtonpost.es/entry/el-cerebro-crea-la-realidad-a-su-manera_es_5c8a7de3e4b0dd65d8ec10c0.html

[3] Bartlett, F. C. (1932). Remembering: A study in experimental and social psychology. Cambridge University Press, p. 195.

[4] Ibid., p. 213.

[5] Lara, A. P., Arellano, J. M., & Martínez, P. R. M. (2023, 6 de octubre). ¿Por qué nos “acordamos” de cosas que nunca sucedieron? Así se crean los falsos recuerdos. The Conversation. http://theconversation.com/por-que-nos-acordamos-de-cosas-que-nunca-sucedieron-asi-se-crean-los-falsos-recuerdos-212823

Nicolás de Sarmiento

La Serena, Chile, 1987. Es periodista, escritor, artista visual y editor de arte. Licenciado en Comunicación por la Universidad del Desarrollo (Santiago) y con estudios independientes de arte contemporáneo, incluyendo una certificación por el Museum of Modern Art de Nueva York. Se ha desarrollado profesionalmente en el ámbito de las artes visuales desde hace una década, creando espacios digitales de difusión de arte y cultura, ejerciendo como editor general de Revista Artishock entre 2017 y 2019, y luego como colaborador de la misma publicación hasta la actualidad, entrevistando a personalidades del mundo del arte como Ai Weiwei, Agustín Pérez-Rubio, Roger Ballen y Chiachio & Giannone. Desde 2019 se desempeña como coordinador general de lsabel Croxatto Galería, plataforma internacional de arte contemporáneo con base en Santiago de Chile. Su búsqueda artística explora la relación entre el capitalismo, el cuerpo y las relaciones humanas, la intimidad en la era de la sobreexposición, y la arqueología emocional. En paralelo, se encuentra trabajando en la publicación de un poemario y en la escritura de su primera novela. Nicolás de Sarmiento vive y trabaja en Santiago.

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