“Uno de los principales objetivos a los que ha apuntado arteBA desde sus inicios, en la década de los noventa, ha sido el de afianzar y ampliar los vínculos institucionales”, dice Julia Converti, gerente general de la feria.  Hoy, en su 25° aniversario, los resultados están a la vista.

En la edición que termina hoy en Buenos Aires, más de una decena de museos y entidades públicas o privadas adquirieron o recibieron en donación obras de veinte artistas. Consolidada como una de las ferias de arte más importantes de Latinoamérica, se ha venido transformando con el tiempo en el referente obligado de aquellas instituciones nacionales e internacionales que buscan agrandar su acervo.

Las razones de las instituciones para una nueva incorporación son varias: puede deberse a una deuda con un artista o un período especifico en el guión curatorial, a la sugerencia de un consejo de asesores de renombre, o bien el resultado de una donación, como es el caso del Museo de Arte Moderno (MAMBA), que recibió a través del Premio Adquisición Konex  Algunos segmentos (1970), de Elda Cerrato, de la galería Henrique Faría (Nueva York/ Buenos Aires). Su selección estuvo a cargo de un jurado compuesto por Victoria Noorthoorn, directora del MAMBA; Javier Villa, curador senior del museo; y Marcelo Pacheco, curador e investigador independiente y asesor de patrimonio de la institución.

Mónica Mayer, Lo Normal, 1978, impresión intervenida con sellos. 10,5 x 15 cm. 10 postales (detalle). Cortesía: Henrique Faría
Mirta Dermisache, Sin título, c.1970, tinta sobre papel. Cortesía: Henrique Faría
Mirta Dermisache, Sin título, c.1970, tinta sobre papel. Cortesía: Henrique Faría

Sin embargo, y en relación a la dinámica de los tiempo que corren, una de las principales causas para renovar o ampliar colecciones tiene que ver con el de dar vida a las mismas. “Para toda institución es fundamental ver que la colección permanente está viva y que crece”, afirma Eduardo Costantini, fundador del Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (MALBA). “Si un museo no tiene la posibilidad de adquirir se va quedando en el tiempo”.

En este sentido, el programa de alianzas estratégicas es un factor fundamental. Por ejemplo, como primera acción conjunta con el Banco ICBC, que hizo una donación de 25.000 dólares, el MALBA accedió a Windows (2011), una instalación de Mariela Scafati, de la galería Isla Flotante -exhibida en la sección Dixit-, y a Nombres de amigos: Poemas para sordomudos (1969), un video de Eduardo Costa, de la galería Cosmocosa. De esta forma, se incorporan piezas de estos artistas argentinos ausentes hasta este momento en el acervo del museo.

En total, MALBA incorporó seis obras de gracias al aporte de ICBC Argentina, al Programa Matching Funds arteBA-Banco Ciudad y la donación de algunos artistas con la colaboración de sus galerías.  Las obras fueron seleccionadas por el Comité Científico Artístico de MALBA, integrado por Andrea Giunta, Julieta González, Inés Katzenstein, Adriano Pedrosa y Octavio Zaya, junto a Victoria Giraudo y Agustín Pérez Rubio de MALBA.

Dentro del Programa Matching-Funds arteBA-Banco Ciudad, para el cual el Banco hizo un aporte inicial de 3.500 dólares y MALBA aportó 8.500 dólares, se compró en la galería Henrique Faría una pieza histórica de Mónica Mayer, artista que de esta manera ingresa a la colección del museo. Se trata de Lo normal (1978), compuesta de 10 postales impresas intervenidas con sellos.

La obra CV laboral (2009) también entró al MALBA gracias a la generosa donación del Comité de Adquisiciones de MALBA, tras su adquisición en Ignacio Liprandi Arte Contemporáneo. La pieza sonora, que dura cuatro minutos, es la lectura por parte de la artista de su CV laboral. La pieza es acompañada de un pequeño texto explicativo: “No vivo de la venta de mis obras, por lo tanto tengo que hacer otro tipo de trabajos para ganar mi sustento y el de mi familia. Grabé un audio donde narro mi currículo laboral. Todo lo que hago y he hecho a lo largo de mi vida desde que comencé a trabajar”. Esta obra se exhibió recientemente en el MAMBA, en una muestra que recorría la obra de la artista.

Además se suman otras dos nuevas obras al acervo del museo gracias a la donación de los artistas argentinos Carlos Ginzburg y Osvaldo Romberg y por intermedio y gestión de Henrique Faría: Ginzburg à Jakarta (1979), proyecto de Carlos Ginzburg compuesto por doce fotografías vintage, y Color Pattern Applied to 5 Red (1976.

Según Agustín Pérez Rubio, director artístico del MALBA, uno de los intereses del Comité Científico Artístico –principal órgano asesor de la dirección del museo- es mejorar la representación del arte argentino de los años 60 y 70 en la colección, con artistas centrales de esa escena, que luego se radicaron en otros países por motivos personales o políticos, como es el caso de Ginzburg y Romberg. Además, busca sumar a la colección mayor representación de artistas mujeres que tengan gran relevancia para la escena argentina y latinoamericana, como es el caso de Ana Gallardo.

“El comité tiene especial interés en devolver la memoria histórica de estos artistas al contexto argentino, muchos reconocidos internacionalmente por instituciones centrales como Tate Modern, MoMA, Pompidou y Reina Sofía, pero con muy poca presencia local”, dice Pérez Rubio. Dentro de ese grupo, Osvaldo Romberg y Carlos Ginzburg manifestaron su interés en reconectarse con el público argentino a través de esta importante donación a MALBA. “Seleccionamos el viaje a Jakarta por la relación Sur/ Sur. Nos interesa mucho cómo descomponer la idea de lo latinoamericano y de las relaciones del Sur con África o con el Sudeste asiático. Esa idea también de lo otro y del turista es clave en el trabajo de Ginzburg”, destaca Pérez Rubio.

El Museo Nacional de Bellas Artes, por su parte, tiene su propio programa de adquisiciones y destinó este año entre 10.000 y 20.000 dólares para seguir agrandándose. En definitiva, en mayor o menor medida, los que todos buscan es vincular su acervo con la idea de un arte que no es estanco y en el que las generaciones futuras podrán reflejarse y seguir actualizando.

Carlos Ginzburg, Ginzburg à Jakarta (1979), doce fotografías en gelatina de plata. Pieza única, vintage. De la serie Los viajes de Ginzburg, 18 x 24 cm cada una. Cortesía: Galería Henrique Faría Buenos Aires
Marta Minujín, La Menesunda, 1965, DVD (original: 16 mm), 4:3 con sonido, 8'09. Cortesía: Henrique Faría. Foto: arteBA

Otras adquisiciones

En términos de adquisiciones institucionales, Henrique Faría se convirtió en una de las estrellas de esta feria. Además de las obras mencionadas, el Museo Reina Sofía le compró el video La Menesunda (1965), de Leopoldo Maler -el registro de la mítica obra de Marta Minujín y Rubén Santantonin-, y obras en papel de los años 70 de Mirta Dermisache. El Getty Museum también compró a esta misma galería otra obra de Dermisache (Sin título, 1970), además de obras de Ana Luiza Dias Batista (Scales book, 2016) en la galería Marilia Razuk. 

El Blanton Museum compró Tape Project, Akron Art Institute (1972), de Jaime Davidovich; el Dallas Museum Sin título (1968), una pintura de Alejandro Puente de la galería Henrique Faría; Nora Fisch vendió obras de Fernanda Laguna a la Tate de Londres; Isla Flotante el video Dobles (2014), de Leticia Obeid, al Museo Universitario de Arte Contemporáneo (MUAC), de México; Ignacio Liprandi Arte Contemporáneo la obra de Ana Gallardo Un lugar para vivir cuando seamos viejos de la galería, también al MUAC; y Cosmocosa una escultura de Eduardo Costa (Primera interacción de dos pinturas volumétricas, 1998-1999), al Museo Tamayo.

El MALI – Museo de Arte de Lima adquirió en el marco del Plan de Adquisiciones el video La visión de los vencidos de la trilogía Nefandus, obra del artista colombiano Carlos Motta, de Instituto de Visión.

Y Gallery, en tanto, vendió para la colección del Museo Guggenheim Cosa (Thing), 2009, de Judi Werthein, una escultura que compuesta de “aire de la ciudad en la que se exhibe, con forma de elefante, hecha en China, y que nunca cabe en los espacio en los que se ha mostrado”.

Fernanda Laguna, Pierrot 2, 2012, acrílico sobre tela, calado y mimbre, 110 x 76 cm. Cortesía: Galería Nora Fisch
Eduardo Costa, Primera interacción de dos pinturas volumétricas, 1998 - 1999, pintura acílica sólida, 20 x 38,5 x 22 cm (instalado). Cortesía: Cosmocosa y arteBA Fundación
Ana Luiza Dias Batista, Scales book, 2016, 4 x 19 x 27 cm (cerrado); 15 x 44 x 27 cm (abierto). Cortesía: galería Marilia Razuk

Diego Rivera record

Mientras tanto, en pleno transcurrir de arteBA, otra noticia sacudió a los medios argentinos: Eduardo Costantini compró para su colección personal Baile en Tehuantepec, de Diego Rivera, en 15,7 millones de dólares, un precio récord para un artista latinoamericano.

Costantini se había interesado en la obra hace veinte años, cuando, sin siquiera saber que fundaría un museo, compró el Autorretrato con loro y chango de Frida Kahlo. Para conocer la flamante adquisición habrá que esperar al año próximo. Llegará al MALBA después de pasar por el Museo de Arte de Filadelfia y ARCO Madrid.

Lo mismo puede que suceda con la obra de Voluspa Jarpa, De la serie Desclasificados, una pintura al óleo realizada en el 2003, que el coleccionista y fundador del MALBA adquirió en el stand de la galería Isabel Aninat. “Siempre realizamos préstamos a largo plazo al museo para su exhibición”, asegura. Voluspa Jarpa tendrá su primera individual en Argentina, en el MALBA, a partir del próximo 15 de julio.

Voluspa Jarpa, De la serie Desclasificados, 2003, óleo sobre tela. Cortesía: galería Isabel Aninat. Foto: arteBA Fundación
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Alejandra Villasmil y Florencia Ortolani

Alejandra Villasmil es Directora de Artishock. Florencia Ortolani es Profesora de Bellas Artes y Crítica de Arte especializada en Artes Visuales. Creadora del blog El kiosko de arte y del emprendimiento autogestionado Art.aholic, plataforma de asesoramiento y difusión del arte. Escribe para medios nacionales e internacionales.

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