rayados
PALIMPSESTO. MUROS DEL ESTALLIDO
Es la intertextualidad del memorial-animita de calle Irene Morales la que nos recuerda que no todo es iconoclasia en la protesta. A los gestos del derribamiento y la ira le suceden también gestos y obras que crean nuevos paisajes y horizontes en la ciudad. En cada uno de estos gestos no solo se agencian y gatillan procesos de descolonización del espacio público, también se desmontan estéticas y simbologías oficiales, visibilizando y explicitando las lógicas hegemónicas y excluyentes allí instaladas.
LA CALLE COMO CUERPO DE COMBATE
Durante las manifestaciones políticas, la calle es un corpus, un cuerpo de eslóganes, frases e imágenes que reclama las injusticias y exigencias sociales, expone los abusos gubernamentales y policiales, se burla de las contradicciones políticas, cuestiona verdades establecidas, y celebra simultáneamente la paz y el caos, el amor y el odio. Las paredes y el amueblamiento urbano proveen una superficie material para los mensajes escritos, dibujados o pintados, y borrarlos es tan sólo una invitación a hacerlos de nuevo, como se vio recientemente en el Centro Cultural Gabriela Mistral (GAM)

