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CRISTIAN INOSTROZA: VER DE NOCHE

La inmensa noche me entrega una porción de larvas,
un puñado de insectos inquietantes.
Es una noche sin luz, sin la piedad dormida
y cada sombra enhebrando gusanos andantes.

Sebastián Queupul


Ver de noche, exposición de Cristian Inostroza (Santiago de Chile, 1984) en el Patio Paulonia del Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA) de Chile, conjuga y entreteje distintos elementos y tiempos para cuestionar el curso oficial de la Historia. Mediante una intervención imbricada en un espacio-tiempo complejo, el artista nos invita a reflexionar sobre nuestro pasado, fijándonos no en las luces, sino en la oscuridad, en esas sombras que también nos pertenecen y desde las cuales podemos pensar críticamente el presente. Entonces, ¿qué es esa oscuridad que percibimos?

La intervención de Inostroza en esculturas fundacionales de la colección del MNBA evoca esa oscuridad desde distintos lugares y relatos, que se articulan como nudos para traer al presente un pasado muchas veces eludido. Su trabajo cuestiona el flujo de la historia, representado aquí por las esculturas clásicas del Patio Paulonia, creadas bajo el canon de belleza moderno-occidental que en Chile se institucionaliza a mediados del siglo XIX con la fundación del Museo Nacional de Bellas Artes. Esta empresa consolidó un relato oficial inscrito en el proyecto republicano de nación, en cuya organización y consolidación Diego Portales jugó un papel clave. Dicho proyecto no solo promovió el desarrollo y la difusión de la cultura y las artes en el país, sino que también impuso formas específicas de ver y apreciar esa belleza.

Cristian Inostroza, txaripel + txalilonko, 2020, fotografía a color. Foto: Cristian Inostroza

En esta dimensión, Inostroza pone en entredicho ciertas verdades de las llamadas bellas artes, revelando obras igualmente bellas, como el retrato Txaripel + Txalilonko, que, al igual que el Adonis griego, es portador de la simetría y las relaciones armónicas veladas durante la colonia. Del mismo modo en que esta imagen nos recuerda la existencia de otras estéticas, la historia también alberga formas y relatos que emergen desde abajo y en oposición a los discursos hegemónicos, dando lugar a una multiplicidad de tiempos, memorias y maneras de construir el presente.

Este retrato —en palabras del artista— lleva “un dolor puesto”: porta en su cabeza un trarilonko confeccionado con balines disparados durante la revuelta de 2019, de los que cuelgan argollas hechas con monedas de 100 pesos. Inostroza corta la moneda, “liberando” la imagen grabada de la mujer mapuche junto a la inscripción “República de Chile, pueblos originarios”. Con este gesto, alude a la joyería mapuche, tradicionalmente elaborada con monedas del enemigo como reliquias de guerra.

El retrato Txaripel + Txalilonko es una imagen bella que nos recuerda un pasado de violencia colonial y toda su oscuridad, pero también a un presente en crisis. En el contexto del Patio Paulonia, interpela el relato de las bellas artes y nos invita a mirar, en el reflejo del canon, aquello que ha sido encubierto.

Así, las obras dialogan con lo intempestivo, que aparentemente no coincide con el presente; sin embargo, ese pasado nos envuelve, su oscuridad, su dolor, es lo que el artista nos invita a mirar.

Cristian Inostroza, El Legado de Portales 2, 2024. Escultura de impresión 3D en filamento Pla con dibujo en transparencia. Cortesía del artista
Cristian Inostroza, El Legado de Portales 2, 2024. Escultura de impresión 3D en filamento Pla con dibujo en transparencia. Cortesía del artista
Cristian Inostroza, El Legado de Portales 2, 2024. Escultura de impresión 3D en filamento Pla con dibujo en transparencia. Cortesía del artista

Una pieza central de la exposición es la figura de Diego Portales. Las impresiones 3D de su cabeza y brazo se realizaron a partir de un escáner volumétrico que el artista hizo sobre la escultura del prócer, ubicada en la Plaza de la Constitución. Este monumento aún conserva los impactos de bala disparados durante el golpe de Estado de 1973. En su brazo derecho, Portales sostiene la Constitución de 1833, documento que sentó las bases del Estado chileno tal como lo conocemos hoy.

Es precisamente ese “orden” y la forma del Estado los que se ven subvertidos por la lanza que atraviesa la cabeza del prócer. Para Inostroza, Portales representa un ícono de la monumentalidad oficial chilena: fue el articulador del Estado y de la Constitución de 1833, que instaura las ideas del sector conservador, la oligarquía y los terratenientes. En consecuencia, impuso duras medidas de represión contra sus opositores, instaurando un orden conocido como el “peso de la noche”, que buscaba mantener el poder a través del miedo a la autoridad y la inercia del pueblo. De este modo, protegió el antiguo régimen controlado por unas pocas familias dueñas del poder económico y político del país.

El artista realiza una endoscopía a la cabeza del monumento, colándose en su interior, explorando las sombras y preguntándose qué hay bajo las cicatrices, bajo las heridas de un pueblo. En esa misma línea, establece un vínculo entre las figuras de Diego Portales y Jaime Guzmán.

Portales transformó el rumbo del Estado chileno, instaurando una lógica que protegía y resguardaba el poder económico bajo una forma de liberalismo que, décadas más tarde, sería defendida férreamente por Guzmán. Este último, reconocido como el principal articulador en Chile de la libertad económica y el libre mercado, promovió un modelo que redujo al mínimo la intervención estatal. Como sostiene el filósofo e investigador Rodrigo Karmy, el Estado chileno, bajo el paradigma guzmaniano, se estructuró en torno a un nuevo pacto que axiomatizó al histórico “fantasma portaliano”, resguardando de ese modo los privilegios de la oligarquía.[1]

Tanto las ideas de Portales, como las de Guzmán perviven en un presente convulso. Podríamos decir que —en parte— los acontecimientos de octubre de 2019 pueden leerse como una respuesta rabiosa hacia ese orden y sus fantasmas históricos. Esta oscuridad que el artista nos invita a ver encuentra su reflejo en la idea de amanecer, de despertar. Entonces, cabe prreguntar: ¿Chile despertó? Y ¿qué posibilidades abrió ese despertar?

Cristian Inostroza, Volver, 2024. Video instalación con pantalla elevada y exhibición de 6 balines disparados por Carabineros de Chile en el contexto del estallido social del año 2019. Cortesía del artista
Cristian Inostroza, Volver, 2024. Video instalación con pantalla elevada y exhibición de 6 balines disparados por Carabineros de Chile en el contexto del estallido social del año 2019. Cortesía del artista
Cristian Inostroza, Volver, 2024. Video instalación con pantalla elevada y exhibición de 6 balines disparados por Carabineros de Chile en el contexto del estallido social del año 2019. Cortesía del artista
Cristian Inostroza, Volver, 2024. Video instalación con pantalla elevada y exhibición de 6 balines disparados por Carabineros de Chile en el contexto del estallido social del año 2019. Cortesía del artista

Junto al —y en oposición al— orden que la figura de Portales representa, Ver de noche encarna los acontecimientos de la revuelta. En la acción registrada en video Volver, por ejemplo, el artista introduce simbólicamente seis balines recogidos durante las movilizaciones en los orificios de bala del monumento, transformándolo en un depósito de eventos que han marcado la historia reciente de Chile.

La escultura que acompaña el video expone los balines, cada uno grabado con una letra que, en conjunto, forman la palabra “volver”, como un flujo constante de hastío y malestar que se reitera a lo largo del tiempo y que brota enérgicamente de múltiples maneras. Pero Volver también puede leerse como un ejercicio que examina las estructuras y estrategias que se perpetúan para sostener dispositivos de dominación y represión, cuestionando el papel de la violencia en la Historia.

Los ecos de la revuelta también están presentes en la escultura de bronce Cicatrices, huellas de barricada (2020), que el artista define como cicatrices de la ciudad, señales que han ido avanzando desde los barrios periféricos a los centros urbanos, dando cuenta de un pasado que estalla en el presente y un conflicto social abierto[2]. La potencia y sutileza de la huella de la barricada, con sus surcos y crestas, son también el rastro material del acontecimiento que abrió una posibilidad de pensarnos de otra forma.

Cristian Inostroza, El Guerrero Derrotado, 2024. Intervención en escultura con dos libros perforados. Cortesía del artista
Cristian Inostroza, El Guerrero Derrotado, 2024. Intervención en escultura con dos libros perforados. Cortesía del artista
Cristian Inostroza, El Guerrero Derrotado, 2024. Intervención en escultura con dos libros perforados. Cortesía del artista
Cristian Inostroza, El Guerrero Derrotado, 2024. Intervención en escultura con dos libros perforados. Cortesía del artista

La idea de pensarnos de otra forma también está presente en El Guerrero Derrotado. En esta pieza, la escultura de mármol Gálata Morente, representación de un guerrero vencido que resiste a su muerte, observa los sueños desguazados de la nueva Constitución, perforada en un acto poético que nos devuelve la imagen de un proyecto fallido. Sin embargo, se erige como un símbolo que busca precisamente subvertir “el peso de la noche”, ese poder centralizado y autoritario que inmoviliza al pueblo.

En otras palabras, el proyecto de nueva Constitución, y la realidad que este imaginaba, activó cuerpos deseantes en respuesta a pactos históricamente insuficientes. Así, cuestiona el llamado arte del buen gobierno portaliano, entendido como un dispositivo construido sobre un entramado de poderes autoritarios y clasistas.

Los trabajos reunidos en Ver de noche conviven con las esculturas clásicas del Patio Paulonia, alterando su pasividad y evocando el ímpetu de los cuerpos movilizados y reprimidos. Nos recuerdan que el orden actual no es el único horizonte posible. Pero, ¿cuál es el sentido de todo esto?

Si hemos de ser “devorados por la fiebre de la historia”, entonces, al menos, rindamos cuenta de ello. Esta intervención va en ese camino: al transformar un monumento en un contenedor de balas y balines —testigos materiales de nuestra época— o al introducir una cámara endoscópica en su inexplorado interior, el artista despliega provocaciones simbólicas que nos invitan a pensar y sentir la potencia política de la memoria.

Este trabajo señala la importancia de recordar y dar sentido a hechos históricos relevantes, especialmente aquellos que implicaron el sufrimiento de un grupo considerable de personas; nos invita a observar cómo estos hechos repercuten en la construcción de subjetividades colectivas y también en su resiliencia.

Ver de noche, nos advierte asimismo que no existe solo una historia, como tampoco una estética, sino por el contrario, que los trayectos de pensamientos, de construcción de relatos y de lo sensible son múltiples.

Como menciona la cita poética que acompaña el comienzo de este texto, la noche nos entrega una porción de larvas, un puñado de insectos inquietantes, los mismos que podemos ver e intuir en el video de la endoscopía al monumento de Portales. Aparece así un cuerpo agusanado como metáfora de la descomposición de un orden social, económico y político, aunque, a momentos, este cuerpo, este orden aparezca más saludable que nunca. En consecuencia, Ver de noche nos recuerda la urgencia de tejer redes desobedientes —en contra del mandato portaliano aún vigente— para abrir la posibilidad de imaginar nuevas formas de creación y resistencia.


Ver de noche, de Cristian Inostroza,se presentó hasta el 31 de enero de 2025 en el Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA), José Miguel de la Barra 650, Santiago, Chile.


[1] Rodrigo Karmy, ¿Lectura filosófica del 18-O? Una respuesta a Renato Cristi en El Mostrador, 27 de octubre de 2024. Ver https://www.elmostrador.cl/noticias/opinion/columnas/2024/10/27/lectura-filosofica-del-18-o-una-respuesta-a-renato-cristi/

[2] Entrevista con el artista, 29 de octubre de 2024.


Claudia Cofré Cubillos

Curadora e investigadora independiente. Es doctora en Artes por la Universidad Complutense de Madrid, España. Forma parte del GCAS Latinoamérica y de C.I.T.E.S. (Centro de Investigación Transdisciplinar de Estéticas del Sur). Ha participado en distintos congresos para presentar resultados de sus investigaciones, y ha realizado varias publicaciones en libros, revistas académicas y catálogos en Chile y en el extranjero. Es coautora del libro "Mario Pedrosa y el CISAC. Configuraciones afectivas, artísticas y políticas“ (Metales Pesados, 2019); y de "El Arte como Revolución. Debates, redes y actualidad del Instituto de Arte Latinoamericano“ (Metales Pesados, 2022).

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