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LIDERESA INDÍGENA GLICÉRIA TUPINAMBÁ REPRESENTA A BRASIL EN BIENAL DE VENECIA

Ganadora del Premio PIPA 2023, la artista Glicéria Tupinambá, también conocida como Célia Tupinambá, encabeza la participación de Brasil en la 60ª Bienal de Venecia, junto a su comunidad y otros invitados. Se trata de la primera curaduría de un colectivo indígena para el Pabellón de Brasil, que además en esta edición pasará a llamarse Pabellón Hãhãwpuá.


[VERSÃO EM PORTUGUÊS ABAIXO].

La Fundación Bienal de São Paulo, en colaboración con el Ministerio de Asuntos Exteriores y el Ministerio de Cultura, anunció hoy que la participación de Brasil en la Bienal de Venecia 2024 estará representada por la exposición Ka’a Pûera: nós somos pássaros que andam, de Glicéria Tupinambá e invitados, curada por Arissana Pataxó, Denilson Baniwa y Gustavo Caboco Wapichana. Con motivo de la exposición, el Pabellón de Brasil pasará a llamarse Pabellón Hãhãwpuá.

El título Ka’a Pûera alude a dos interpretaciones interconectadas. En primer lugar, se refiere a los antiguos bosques tropicales talados por los tupinambá para el cultivo agrícola, que posteriormente se regeneran, revelando el potencial de resurgimiento.

Además, la capoeira es conocida por los tupinambá como un pequeño pájaro que vive en la selva, camuflándose en el entorno. La exposición Ka’a Pûera: somos pájaros que caminan aborda cuestiones como la marginación, la desterritorialización y la violación de los derechos territoriales, invitando a reflexionar sobre la resistencia y la esencia que comparten la humanidad, las aves, la memoria y la naturaleza.

Vista de la exposición “Este es el gran regreso del manto Tupinambá”, en el espacio Funarte, Brasília, 2021. Foto: Lucena de Lucena
Vista de la exposición “Este es el gran regreso del manto Tupinambá”, en el espacio Funarte, Brasília, 2021. Foto: Lucena de Lucena

Glicéria Tupinambá fue encarcelada en 2010 y vive la tragedia del pueblo indígena Tupinambá, que durante siglos fue extranjero en su propio territorio, con sus líderes criminalizados, perseguidos, desaparecidos y despojados de parte de sus bienes culturales.

Extranjeros en su Hãhãw (territorio ancestral), los Tupinambá eran considerados extintos hasta 2001, cuando el Estado brasileño reconoció finalmente que los Tupinambá no sólo nunca habían sido exterminados, sino que luchaban activamente por recuperar su territorio y parte de su cultura que les había sido arrebatada por la colonización. La exposición Ka’a Pûera: somos pájaros que caminan celebra la resistencia y la memoria de las comunidades indígenas de Brasil en el contexto del tema central de la Bienal de Venecia.

«En tupí antiguo, la lengua de los tupinambá, Ka’a Puera son bosques antiguos que se talaron para plantar cultivos. Tras la cosecha, este espacio se deja reposar y aflora una vegetación más baja. A primera vista, este espacio puede parecer infértil e inhóspito, pero en él se encuentra una gran variedad de plantas medicinales. Y con la recuperación del suelo, pronto podría ser un nuevo sembradío para el sustento de la comunidad o un nuevo bosque. Donde aparentemente no hay vida, existe la posibilidad de que resurja. Sin embargo, la capoeira también es conocida por los tupinambá como un pequeño pájaro que vive en los bosques densos, y sus plumas marrones, naranjas y grises lo camuflan en el suelo del bosque», explican los curadores.

Con este doble sentido, la exposición propone así «que recordemos a los que están en los márgenes, desterritorializados, invisibilizados, encarcelados, violados de sus derechos territoriales, pero que nos llaman a la resistencia, creyendo que somos humanos-pájaros-memoria-naturaleza, porque siempre existe la posibilidad de resurgir y resistir».

Para José Olympio da Veiga Pereira, presidente de la Fundação Bienal de São Paulo y comisario del Pabellón, el nuevo proceso de selección de proyectos para la participación nacional de Brasil en Venecia es motivo de celebración: «Desde la última Bienal de Arquitectura de Venecia, hemos estado perfeccionando nuestro enfoque para elegir proyectos. El éxito que nos trajo nuestro primer León de Oro nos hace confiar en que este proyecto también será un triunfo”.

Este año, la selección del proyecto curatorial y artístico para el Pabellón de Brasil ha adoptado un nuevo sistema de evaluación, con un comité formado por representantes de las tres entidades organizadoras (Bienal de São Paulo, Ministerio de Asuntos Exteriores y Ministerio de Cultura) evaluando los proyectos de los curadores invitados, haciendo el proceso más abierto y participativo.

“A través de la selección por parte de un comité de propuestas presentadas por varios curadores, tenemos la oportunidad de ampliar los diálogos y fortalecer la inclusión de voces de todo nuestro país en esta vitrina mundial del arte contemporáneo que es la Bienal de Venecia. Esta vez, el pabellón estará imbuido de la visión de curadores y artistas de pueblos originarios, que aportan al mundo una perspectiva urgente, vinculada al tema global de esta edición».

Fotografía de Fernanda Liberti en la exposición “Este es el gran regreso del manto Tupinambá”, en el espacio Funarte, Brasília, 2021.

El Pabellón Hãhãwpuá simboliza a Brasil como territorio indígena. «Hãhãw» significa «tierra» en la lengua pataxohã. El nombre «Hãhãwpuá» es utilizado por los Pataxó para referirse al territorio que, antes de la colonización, era conocido como Brasil, pero que ha tenido muchos otros nombres.

La participación del Pabellón Hãhãwpuá en la 60ª Bienal de Venecia se enmarca en el tema general de esta edición, Foreigners Everywhere (Extranjeros en todas partes), que estará representado por artistas extranjeros, inmigrantes, expatriados, emigrados, exiliados y refugiados, especialmente aquellos que se han desplazado entre el Sur y el Norte, según los lineamientos ya esbozados por el brasileño Adriano Pedrosa, el primer latinoamericano en curar esta bienal.

Ka’a Pûera: somos pájaros que caminan destaca la memoria de la selva, la capoeira y las aves camufladas como metáfora de las luchas de los pueblos indígenas de Brasil y sus estrategias de resurgimiento y resistencia. La artista Glicéria Tupinambá, en representación de su pueblo, trasladará la perspectiva de Foreigners Everywhere a la realidad de los pueblos indígenas de Brasil, cuya historia incluye siglos de marginación en su propio territorio.

Además de estar alineada con el tema general de la próxima Bienal de Venecia, la selección de Tupinambá subraya la tendencia en el ámbito artístico brasileño de abogar por las narrativas indígenas. Esto se evidencia en la última edición de la Bienal de São Paulo, con una alta participación de artistas indígenas, así como en el programa curatorial anual actual del Museo de Arte de São Paulo (MASP), titulado Historias indígenas. Además, Kássia Borges Karajá, Renata Tupinambá y Edson Kayapó, han sido nombradas recientemente curadores-adjuntas de arte indígena del MASP.

El Pabellón Hãhãwpuá (Pavilhão do Brasil) se ubica en el Giardini de la Bienal de Venecia, que se llevará a cabo del 20 de abril al 24 de noviembre de 2024. Los invitados de Glicéria Tupinambá a formar parte del envío serán anunciados próximamente.

Glicéria Tupinambá, 'Assojaba Tupinambá', 2021, plumas de diversas aves, desde domésticas a silvestres, malla de cuerda encerada con cera de abeja, jitaí y tiúba, 90 x 140 cm. Cortesía: Premio PIPA
Glicéria Tupinambá, ‘Assojaba Tupinambá’, 2021, plumas de diversas aves, desde domésticas a silvestres, malla de cuerda encerada con cera de abeja, jitaí y tiúba, 90 x 140 cm. Cortesía: Premio PIPA

Glicéria Tupinambá (Terra Indígena Tupinambá de Olivença, Bahía, 1982), lideresa de la lucha por los derechos de las mujeres indígenas, educadora intercultural, intelectual y artista, defiende la lengua en peligro de extinción de su pueblo, el ñe’engatú (tupí-guaraní), y la recuperación de una antigua tradición: la fabricación artesanal de los mantos que han sido símbolos de la memoria del pueblo tupinambá y de su resistencia. Ambas luchas están estrechamente relacionadas con la defensa de la soberanía territorial de los tupinambás.

Los mantos sagrados de los chamanes tupinambá, confeccionados con las plumas del ibis escarlata, fueron llevados a las cortes coloniales de Europa como objetos exóticos en el siglo XVI. Actualmente se encuentran en museos europeos, lo que impide al pueblo tener un contacto directo con su historia.

Glicéria retoma esta tradición -suspendida durante más de un siglo- para iniciar un proceso que denomina «cosmos técnico», mediante el cual confecciona el primer manto en 2006 con la ayuda de su comunidad y la orientación de los más ancianos.

Fachada do Pavilhão do Brasil - © Riccardo Tosetto / Fundação Bienal de São Paulo
Fachada do Pavilhão do Brasil – © Riccardo Tosetto / Fundação Bienal de São Paulo

A Fundação Bienal de São Paulo, em parceria com o Ministério das Relações Exteriores e o Ministério da Cultura, anuncia a participação brasileira na Biennale Arte 2024: a exposição Ka’a Pûera: nós somos pássaros que andam, de Glicéria Tupinambá e convidados, com curadoria de Arissana Pataxó, Denilson Baniwa e Gustavo Caboco Wapichana. A mostra prevê, ainda, que o Pavilhão do Brasil seja renomeado para Pavilhão Hãhãwpuá. 

Vencedora do Prêmio PIPA 2023, a artista Glicéria Tupinambá, também conhecida como Célia Tupinambá, lidera a representação do Brasil na 60ª Bienal de Veneza, ao lado de sua comunidade e outros convidados que serão anunciados proximamente, trazendo a riqueza da cultura Tupinambá e sua jornada de resistência e ressurgimento.

O título Ka’a Pûera faz alusão a duas interpretações interligadas. Em primeiro lugar, ele se refere às antigas florestas desmatadas pelos Tupinambá para o cultivo agrícola, que posteriormente se regeneram, revelando potencial de ressurgimento.

Além disso, a capoeira é também conhecida pelos Tupinambá como uma pequena ave que vive em florestas densas, camuflando-se no ambiente. A exposição Ka’a Pûera: nós somos pássaros que andam aborda questões de marginalização, desterritorialização e violação dos direitos territoriais, convidando à reflexão sobre resistência e a essência compartilhada da humanidade, pássaros, memória e natureza.

Glicéria Tupinambá foi encarcerada no ano de 2010, e vive a trajetória do povo indígena Tupinambá, que foi estrangeiro por séculos em seu próprio território, com suas lideranças criminalizadas, perseguidas, desaparecidas, tendo parte de seus bens culturais levados.

Estrangeiros em seu Hãhãw (território ancestral), os Tupinambá eram considerados extintos até o ano de 2001, quando finalmente o Estado Brasileiro reconhece que os Tupinambá não só nunca haviam sido exterminados, como estão ativos na luta para reaver seu território e parte de sua cultura que fora retirada pela colonização. A exposição Ka’a Pûera: nós somos pássaros que andam celebra a resiliência e a memória das comunidades indígenas brasileiras no contexto do tema global da Bienal de Veneza.

“Em Tupi antigo, idioma dos Tupinambá, Ka’a Puera são antigas florestas derrubadas para se plantar roças. Após a colheita, esse espaço fica em repouso, surgindo assim um lugar com uma vegetação mais baixa. Ao primeiro olhar, esse espaço pode parecer infértil e inóspito, porém é na capoeira que está uma grande variedade de plantas medicinais. E, com o solo em recuperação, logo poderá ser uma nova roça para sustento da comunidade ou uma nova floresta. Onde aparentemente não há vida, é a possibilidade do ressurgimento.

Porém, capoeira é também conhecida pelo povo Tupinambá como uma pequena ave que vive em densas florestas, possui suas penas de tons marrom, laranja e cinza que camuflam o pássaro no solo da mata”, explicam os curadores. Com essa dupla significação, a exposição propõe, assim, “que nos lembremos daqueles que estão à margem, desterritorializados, invisibilizados, encarcerados, violados de seus direitos territoriais, porém que nos chamam para a resistência, acreditando que, somos humanos-pássaros-memória-natureza, porque, sempre existirá a possibilidade de ressurgimento e resistência”.

Glicéria Tupinambá. Cortesía: Fundación Bienal de São Paulo.

Para José Olympio da Veiga Pereira, presidente da Fundação Bienal de São Paulo, o novo processo de seleção de projetos para a participação nacional brasileira em Veneza é motivo de celebração: “Desde a última Bienal de Arquitetura de Veneza, estamos aperfeiçoando nossa abordagem na escolha de projetos. O sucesso que nos brindou com nosso primeiro Leão de Ouro nos enche de confiança de que este projeto também será um triunfo.

Através da seleção, por um comitê, de propostas apresentadas por diversos curadores, temos a oportunidade de ampliar diálogos e fortalecer a inclusão das vozes que ecoam por todo o nosso país nesta vitrine global da arte contemporânea que é a Bienal de Veneza. Desta vez, o pavilhão será imbuído da visão de curadores e artistas de povos originários, que trazem uma perspectiva urgente para o mundo, ligada ao tema global da edição.”

O Pavilhão Hãhãwpuá simboliza o Brasil como território indígena, com “Hãhãw” significando “terra” na língua patxohã. O nome “Hãhãwpuá” é usado pelos Pataxó para se referirem ao território que, antes da colonização, era conhecido como Brasil, mas que já teve muitos outros nomes.

A participação do Pavilhão Hãhãwpuá na 60° Exposição Internacional de Arte – La Biennale di Venezia está alinhada com o tema Foreigners Everywhere. A exposição destaca a memória da floresta, da capoeira e dos pássaros camuflados como uma metáfora das lutas dos povos indígenas brasileiros e suas estratégias de ressurgimento e resistência. A artista Glicéria Tupinambá, representante de seu povo, traz a perspectiva de Foreigners Everywhere para a realidade dos povos indígenas do Brasil, cuja história inclui séculos de marginalização em seu próprio território.

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