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COLOMBIANIZACIÓN: UNA ENFERMEDAD QUE REQUIERE CURA

Colombianización, de Nadia Granados, es uno de los ocho proyectos nominados al XI Premio Luis Caballero. En él, la artista (Bogotá, 1978) parodia la intención de las campañas de marketing de país que, a través del refuerzo permanente de una narrativa conductista, pretenden construir una imagen unidireccional y ficcional de la nación basada en aspectos que son verosímiles: la diversidad y la riqueza natural, la amabilidad de la gente, su patrimonio cultural, entre otros.

La artista, conocida como La Fulminante, desarrolla el lado B de este tipo de campañas. Valiéndose de la hiperexageración, por una parte, agrupa y refuerza los clichés que expresan una parte de lo peor y más nocivo del ethos colombiano, y por otra, evidencia cómo la globalización y su imposición en un país como Colombia ha devenido en distopía, donde la violencia es parte constitutiva de su ADN.

Vista de la exposición «Colombianización», de Nadia Granados, Galería Santa Fe, Bogotá, 2022. Foto: IDARTES

Bienvenidos al futuro

Telerrealidad, marca ficción (x4)
marca marca marca marca…
sonrisas tipo exportación
preferimos las mentiras del sistema de atracción
herramientas de la ficción
terrorismo de estado manipula la opinión
en las calles silenciando con la represión
propaganda ideológica a satisfacción
la imagen nos salva por televisión
destruye la memoria, regálame tu show
Moviendo ya los culos, Colombia es pasión
Pasión pasión pasión pasión
BRVNDVLVND, de Nadia Granados

“Colombianos, bienvenidos al futuro”. Esta frase la dijo el expresidente César Gaviria el 7 de agosto de 1990 durante su discurso de posesión presidencial. “Bienvenidos al futuro” significaba dar un paso para integrarse a la nueva economía global; ese paso era la apertura económica. Lo que Gaviria quería decir, es que el futuro era neoliberal, pero el nuestro era un neoliberalismo tercermundista, con todo lo que esto implicaba. El impulso de políticas neoliberales supuso una “especie de travestismo discursivo” que desplazó el concepto de Estado-nación por el de Mercado-nación, donde el mercado es defendido desde una perspectiva identitaria e incluso nacionalista. Así, desde comienzos de los años noventa, la preocupación del gobierno por posicionar a Colombia en los mercados internacionales se tradujo en mejorar la imagen-país como uno de los objetivos más urgentes.

Campañas como la de Juan Valdez y Conchita, su mula, sirvieron para difundir la imagen del país como productor de café [1], sin embargo, tuvieron que pasar 12 años para que esta estrategia se impulsara decididamente hacia otros sectores económicos [2].Fue con la iniciativa Marca Colombia que se empezó a posicionar la imagen positiva del país en el extranjero, buscando apoyar tres ejes que se consideran claves para su desarrollo: exportaciones, inversión y turismo.

Marca Colombia fue la responsable de campañas como Colombia es Pasión (2005-2011) o La respuesta es Colombia (2012), ambas enfocadas en ofrecer una imagen progresista, innovadora y segura del país, no solo en el exterior, sino también y, no menos importante, a los propios colombianos. A través de diversas estrategias ‒publicidad, proyectos especiales, relaciones públicas, etc.‒ se buscó reforzar una “identidad nacional” sobre la base de valores y actitudes positivas acerca del país.

Este tipo de estrategia no es exclusiva de Colombia. La “marca país” es una forma en que los sectores empresariales y los gobiernos buscan “generar una identidad propia frente a los mercados internacionales. La estrategia de posicionamiento de un país en particular se enmarca en el objetivo de capitalizar el origen de los productos, las empresas y las personas en los mercados globales” [3]. La trágica paradoja, en el caso colombiano, es que mientras se lavaba la imagen del país en el exterior -comúnmente asociada a la corrupción, el narcotráfico y la violencia política-, todos estos fenómenos seguían operando de forma desenfrenada. Internamente, dichas estrategias suprimían cualquier narrativa que discrepara de un modelo de país innovador, atractivo para la inversión extranjera y el turismo, ocultando hechos irrefutables de una violencia atroz.

Si bien esa violencia no era nueva, como nunca antes se les ocultó a lxs colombianxs de forma tan decidida. Esta época coincide con la toma de poder por parte del que hasta hoy sigue siendo el partido de gobierno: el Centro Democrático, cuyo jefe político es el controvertido expresidente Álvaro Uribe Vélez, figura que marcó un antes y un después en la reciente historia política colombiana, y quien utilizó inteligentemente la propaganda para construir una narrativa de amigo-enemigo que sumió al país en un creciente proceso de polarización política que llega hasta nuestros días. Aunque el nombre de su partido parece indicar lo contrario, Uribe Vélez es el arquetipo de la derecha en Colombia; su imagen opera más haya de sí mismo, convirtiéndose en símbolo de la ideología de extrema derecha. Es lo que representa un Jair Bolsonaro en Brasil, un Alberto Fujimori en Perú, o Augusto Pinochet en Chile.

Sin este breve contexto es difícil comprender la compleja y amplia propuesta que abarca Colombianización de Nadia Granados, compuesta por una exposición en la Galería Santa Fe, una página web y una serie de performances, denominados cabaret políticos. Colombianización explota varios arquetipos y sus consecuencias, recurriendo a imágenes, personajes y episodios que hacen parte del imaginario colectivo de lxs colombianxs, para demostrar la convivencia esquizofrénica de narrativas en permanente disputa acerca de percepción de lo real. 

Vista de la exposición «Colombianización», de Nadia Granados, Galería Santa Fe, Bogotá, 2022. Foto: IDARTES

Terapia de choque

Necropoder, necroservicios, necrotrabajo, necrosacrifico,
necroeconomía, necroadicción, necrocompetencia, necro ostentación
Provecho de la miseria, pa’ comprar al asesino
Con ayuda del gobierno, pagando cualquier delito
Más tierritas pal negocio, desplazando campesinos
Cambiar sabre por dinero
Quien se oponga lo elimino
Violenta distopia intercambiable
Necroempoderamiento

Muerte ultrarentable
Somos la gente de bien, de Nadia Granados

La estrategia de Nadia Granados es abrumar al espectador con información, con sonido, con imágenes, con signos de identidad. La exposición está compuesta por cuatro videos musicales proyectados en pantallas gigantes que compiten por la atención del público: BRVNDVLVND, Plata y plomo, Somos la gente de bien y Capitalismo Gore.

Esta experiencia inmersiva que se impone a quien transita por la sala, se refuerza con instalaciones que pueden resultar incómodas: un grupo de maniquíes con vestimenta compartida que alude a la del Ku Klux Klan y que lleva impresa la frase Gente de Bien con una esvástica remplazando la letra e de esta última palabra; una aglomeración de televisores con un mapa de Colombia donde se proyectan fragmentos de imágenes extraídas de los medios.

En una segunda sala encontramos una motosierra eléctrica con la palabra colombianización debidamente iluminada; televisores que proyectan personajes masculinos que la artista construyó e interpreta, los cuales encarnan el tipo de sujeto que sigue al pie de la letra los preceptos de una masculinidad tóxica; y, finalmente, una tarima donde se realizan los performances en vivo, cada jueves durante el tiempo que dura la exposición.

Vista de la exposición «Colombianización», de Nadia Granados, Galería Santa Fe, Bogotá, 2022. Foto: IDARTES
Vista de la exposición «Colombianización», de Nadia Granados, Galería Santa Fe, Bogotá, 2022. Foto: Paola Peña

Como si esto no fuera suficiente, los cuatro videos corresponden, a su vez, a las pestañas principales de la web colombianización.com, que tiene el diseño de una página corporativa pero que muestra la otra cara de la “marca país”. En ella se pueden ver los videos expuestos y contenido interactivo adicional: textos, GIFs, cifras y hechos referentes a la historia del país y espacios diseñados para la participación de lxs usuarixs. Todas las capas de sentido que canaliza el proyecto se despliegan como un hipertexto, que logra superar el hecho expositivo para transformarse en una estrategia de guerrilla comunicacional [4]. Colombianización abruma, no solo por la cantidad de información y las múltiples estrategias a las que recurre, sino también porque expresa una furia histórica acumulada, consecuencia de la violencia y el patriarcado.

El mensaje latente en todos los componentes del proyecto es que el capitalismo, más allá de ser un sistema de producción, deviene construcción cultural, es decir, que el mercado no solo se impone a través de unos modos de producción sino también a partir de la colonización de las subjetividades. De allí que Nadia Granados decida parodiar los estereotipos de subjetividades colonizadas por los regímenes discursivos de los medios de comunicación masiva ‒los noticieros, las campañas políticas, el reggaetón, las narcotelenovelas, los video juegos, las estrategias de marketing, la pornografía, etc.‒ con el propósito de “reconfigurar los códigos de representación para desestabilizar el orden establecido por esos mismos códigos” [5].

Todos los contenidos audiovisuales son una playlist que relaciona diversas temáticas que constituyen una parte de la historia de la infamia del país: la complicidad de los medios de comunicación en el encubrimiento de sectores políticos que se han beneficiado con la violencia y su papel en la difusión de una política del miedo; la captación de las riquezas por parte de unos grupos financieros que practican el necroemprendimiento [6]; desplazamientos forzosos; masacres; extractivismo de recursos; fosas comunes y falsos positivos [7]; la narcocultura que ha impregnado todos los espacios sociales y culturales; la paramilitarización de la psique de una parte de la población; la hipersexualización del cuerpo femenino y la imposición de la hipermasculinidad heteronormativa, entre muchos otros.

Fotograma de video, parte de «Colombianización», de Nadia Granados, en Galería Santa Fe, Bogotá, 2022. Foto: IDARTES
Vista de la exposición «Colombianización», de Nadia Granados, Galería Santa Fe, Bogotá, 2022. Foto: IDARTES

El proyecto presenta imágenes que explotan una serie de códigos culturales que condicionan su recepción. Muchos de ellos tienen que ver con elementos estereotipados de la supuesta identidad colombiana; por ejemplo, la camiseta de la selección Colombia o el sombrero vueltiao aparecen acompañados de machetes y motosierras, elementos que aluden a las prácticas de violencia extrema, como el desmembramiento de cuerpos que ha sido recurrente en la espiral de violencia que ha caracterizado el país. Asimismo, el performance de los cuerpos es clave para poner en evidencia cómo la heteronormatividad está vinculada a esa violencia. Estos sujetos endriagos, como los denomina la artista, siguiendo a Sayak Valencia, son

aquellos varones que buscan cumplir vicariamente las prescripciones de la masculinidad hegemónica que les exigen (a cambio de legitimidad y privilegios de género otorgados por el complejo heteropatriarcal y machista) erigirse como machos proveedores en un sistema económico que ha reconfigurado el concepto de trabajo y precariza cotidianamente el empleo, haciendo casi imposible el cumplimiento de esta demanda de masculinidad por vías legales y poniendo en el horizonte de la posibilidad las prácticas de violencia extrema como una forma de trabajo, al mismo tiempo que un medio de autoafirmación viril. [8]

Nadia Granados encarna diversos estereotipos, como el cuerpo femenino hipersexualizado pero, especialmente, los cuerpos masculinos, donde a través de la figura del drag King interpreta al sicario, al paramilitar, al soldado, al empresario, al emprendedor, al dirigente, al traqueto. Los personajes que construye logran desnaturalizar estos roles y problematiza las formas de representación vinculadas a la construcción de las identidades binarias culturalmente hegemónicas. Cuestiona, a su vez, la naturalización de la violencia machista y sus estereotipos más problemáticos. De allí que podamos afirmar que la obra de Nadia Granados se inscribe como parte de la historia del arte transfeminista [9].

Vista de la exposición «Colombianización», de Nadia Granados, Galería Santa Fe, Bogotá, 2022. Foto: IDARTES

Capitalismo Gore

Muertos y progreso así se juega aquí
Cuerpos en bolsas descuartizadas
En las calles troncos descabezados
Mensaje de terror, todos atemorizados

Ruedan las cabezas de cuerpos bien, bien, bien decapitados
Capitalismo Gore, de Nadia Granados

La hibridación de estas prácticas es lo que Sayak Valencia ha definido como Capitalismo Gore, concepto que Granados referencia como central para su proyecto. Se refiere

al derramamiento de sangre explícito e injustificado (como precio a pagar por los tercermundizados de todo el orbe, quienes se aferran a obedecer las lógicas del capitalismo, cada vez más exigentes), al altísimo porcentaje de vísceras y desmembramientos, frecuentemente mezclados con la economía del crimen, la división binaria del género y los usos predatorios de los cuerpos, todo esto por medio de la violencia más explícita como herramienta de necroempoderamiento [10].

Al apelar a este concepto, se hace énfasis en cómo la “crudeza en el ejercicio de la violencia obedece a una lógica y unas derivas concebidas desde estructuras o procesos planeados en el núcleo mismo del neoliberalismo, la globalización y la política” [11].

La historia de las tres últimas décadas de Colombia es la historia de una violencia que es difícil de explicar por la magnitud y la sevicia con la que se ha expresado. La artista, en varios de sus videos, pero espacialmente en Capitalismo Gore, exacerba la performatividad de la violencia porque esta ha sido instrumento fundamental en la estructuración de las lógicas del capitalismo, que en Colombia tiene apellido: Gore.

Habrá a quienes este diagnóstico les parezca exagerado, sin embargo, las cifras dictan lo contrario. Por mencionar algunos hechos contundentes, Colombia “sigue siendo el país con mayor número de desplazados internos. En total, según ACNUR, han sido 8,3 millones de víctimas reportadas en el país, esto considerando las cifras del Registro Único de Víctimas desde 1985” [12]. La Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), componente de justicia del Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y no Repetición, creado por el Acuerdo de Paz entre el Gobierno Nacional y las FARC, reveló que durante 2002 y 2008 fueron víctimas de ejecuciones extrajudiciales ‒también conocidas con el infame eufemismo de falsos positivos‒ 6.402 personas; el 78% de las víctimas se reportaron en el gobierno Uribe [13]. La cifra de desapariciones forzadas es terrorífica. En 2016, se publicó Hasta encontrarlos: El drama de la desaparición forzada en Colombia, el cual reveló que entre 1970 y 2015 se registraron 60.630 personas desaparecidas forzosamente en el país. El Observatorio de Memoria y Conflicto del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH) continuó con la labor de investigación y recopilación, y hasta agosto del 2018 reportó 80.000 víctimas de este flagelo” [14].

La feroz deshumanización del largo conflicto armado ‒al que se le quiso empezar a poner fin con la firma del Acuerdo de Paz en 2016 ‒ no ha parado. Un informe del Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz (Indepaz) “establece que desde la firma del Acuerdo de Paz han sido asesinados en Colombia 1.241 líderes sociales” [15], cifra que no incluye los excombatientes firmantes del Acuerdo, que va en 308. [16]

Lamentablemente, dichas cifras son solo la punta del iceberg. Estos números representan personas que en miles de casos fueron sometidas a tratos inhumanos y degradantes: torturas, violencia exacerbada, agresiones verbales, físicas y sexuales, desmembramientos. Cifras que no logran traducir el sufrimiento prolongado al que miles de familias por generaciones han sido sometidas, incluyendo la de la propia artista. En 2001, en la masacre de Puracé perpetrada por las FARC, asesinaron a su hermano Goldson Granados junto con seis de sus amigos y dos personas más. Este trágico hecho le dio un vuelco a su vida.  

Fotograma de video, parte de «Colombianización», de Nadia Granados, en Galería Santa Fe, Bogotá, 2022. Foto: Paola Peña

Ante esta abundancia de muerte, la obra de Nadia Granados se convierte en una catarsis, en un performance activista denominado cabaret político. Haciéndole honor al género, ofrece un espectáculo que combina música, videos que se nutren de multiplicidad de fuentes ‒archivos, apropiaciones, prensa, etc. ‒ y una interpretación con tintes cínicos y humoristas del estereotipo de “macho” hipermasculinizado ‒el sujeto endriago‒.

El performance está estructurado a través de varios momentos en los que lxs espectadorxs son conducidxs por una serie de estados emocionales. Te encuentras disfrutando del show musical y, de repente, estás asqueadx y nauseabundx. Esto ocurre en uno de momentos de mayor clímax: un olor penetrante empieza a invadir la sala, Granados tiene la parte superior de su cuerpo dentro de una bolsa de plástico transparente, sujeta a su cintura con un cinturón. Dentro de ella hay unos globos llenos de sangre de cerdo que va estrellando con sus manos; el olor que expelen es insoportable. En este monumento se corporifica lo que conceptualmente la obra señala: mientras disfrutamos el “show” un país bañado en sangre es ignorado.

Un poco de desconcierto y estupor invade el espacio: caras de asco y algunas arcadas, el rostro y el torso de Granados quedan empapados de sangre, toma una motosierra para continuar el show, la herramienta se transforma en falo. Esta forma tan explícita de comunicar la violencia logra por algunos momentos que la cifras dejen de ser abstractas. Hay un cuerpo presente que suda, que huele a sangre, que tiene tierra en el rostro, que siente, que está siendo llevado a sus límites. Es difícil, como espectadorxs, no pensar en esos otros cuerpos, en los cuerpos que han sufrido el ensañamiento de la violencia, en la magnitud del horror. Pero no solo eso: Granados logra vincular las prácticas gore con las estrategias que el neoliberalismo usa para generar necrovalor, evidenciando cómo “la destrucción del cuerpo se convierte en sí misma en producto, en la mercancía, y la acumulación ahora es sólo posible a través de contabilizar el número de muertos, ya que la muerte se ha convertido en el negocio más rentable”[17].

Registro del cabaret político, parte de la exposición «Colombianización», de Nadia Granados, Galería Santa Fe, Bogotá, 2022. Foto: Steven Galvis
Registro del cabaret político, parte de la exposición «Colombianización», de Nadia Granados, Galería Santa Fe, Bogotá, 2022. Foto: Steven Galvis
Registro del cabaret político, parte de la exposición «Colombianización», de Nadia Granados, Galería Santa Fe, Bogotá, 2022. Foto: Steven Galvis
Registro del cabaret político, parte de la exposición «Colombianización», de Nadia Granados, Galería Santa Fe, Bogotá, 2022. Foto: Steven Galvis

El cabaret político termina con la interpretación de la canción Por nuestros muertos del grupo de música contestataria Golpe Sudaka, del que forma parte la artista. La canción rinde homenaje a todas las víctimas de la violencia pero, sobre todo, hace una llamado a la lucha, una que Granados ha transformado en parte esencial de su práctica artística:

Por nuestra lucha construida día a día
Por la esperanza que no ha sido aniquilada
Por el amor que ilumina nuestra vida
Por nuestros muertos, ni un minuto de silencio
Por nuestros muertos, toda una vida de combate. Combate!
Por nuestros muertos, ni un minuto de silencio
Por nuestros muertos, toda una vida de combate. Combate!
Hasta cuándo?
Hasta siempre
Hasta la victoria siempre!

Colombianización, de Nadia Granados, se presenta del 10 de febrero al 9 de abril de 2022 en la Galería Santa Fe, Carrera 1A entre Calles 12C y Cl. 12D, Bogotá.

Interlocutor: Emilio Tarazona

Cámara y edición: Raúl Vidales

Montajista: Mateo Yepes

Desarrollador digital colombianizacion.com: Camilo Niño

Producción musical: Bclip

CAPITALISMO GORE. Actores: Iván Jimenez, Simon Pateau, Abel Navas, Damian | Cámara y edición: Raúl Vidales | Asistentes: Damián y Guillermo Montiel | Producción musical: Bclip.

BRVNDVLVND. Bailarinas: Aniara Rodado, Simon Pateau, Astergio Pinto, Pvssy Diva, Nancy Boy, Guille Montiel | Cámara y edición: Raúl Vidales | Producción musical: Bclip.

SOMOS LA GENTE DE BIEN. Cámara: Raúl Vidales y Jorge Garrote | Rocío Arias, Constanza Piña, Nohemí Delgado, Mildred Durán, Gustavo Arévalo, Geraldine Arévalo. Agradecimientos especiales a T&R 4×4 SAS.

PLATA O PLOMO. Producción Musical: Cristian Cook | Apoyo en videojuegos: Isabelle Arvers.

FVLICOMUNDO. Marcela Marín.

Agradecimientos: Nohemí Delgado, Desborde Galería, Olga Robayo, Jairo Valenzuela.


[1] Si bien el personaje de Juan Valdez fue creado por la Federación Nacional de Cafeteros en 1960, es un buen ejemplo del tipo de estrategia de marca para impulsar un sector económico. Juan Valdez y Conchita, su mula, permitieron al consumidor “reconocer que su café tenía un origen colombiano sí veía a estos dos personajes sobre su empaque. Esto creó un reconocimiento inmediato y logró posicionar al país como uno de los mejores productores de café arábigo del mundo”. Ver: ¿Quién es Juan Valdez? https://www.juanvaldezcafe.com/sobrejuanvaldez/quien-es-juan-valdez

[2] En 2004, Artesanías de Colombia ‒con apoyo de la primera dama de la nación, Lina Moreno de Uribe‒, Proexport Colombia y el Instituto para la Exportación y Moda (Inexmoda), dirigido por Alicia Mejía, crearon el proyecto Identidad Colombia, con el propósito de posicionar a Colombia como un país reconocido en el mundo por el tema moda”. En 2005, se planteó ampliar la estrategia a otros sectores económicos como el turismo. “De esta forma, se comenzó la tarea de construir una marca país única para Colombia”.Ver: Rosker, Eduardo, Restrepo, Marta y Echeverri, Lina. Caso académico: Colombia es pasión. Caso A. Editorial Universidad del Rosario, 2008, p. 12-13

[3] Rosker, Eduardo, Restrepo, Marta y Echeverri, Lina. El país como una marca: Estudio de caso: Colombia es Pasión. Colegio de Estudios Superiores de Administración – CESA, S/F, p.3

[4] Granados, Nadia. Performance según “La Fulminante”. En: 070 (05 agosto 2019), ver: https://cerosetenta.uniandes.edu.co/performance-segun-la-fulminante/ (consultado: 24 marzo, 2022)

[5] Ídem. 

[6] Se refiere a “los procesos que transforman contextos y/o situaciones de vulnerabilidad y/o subalternidad en posibilidad de acción y autopoder, pero que los reconfiguran desde prácticas distópicas y autoafirmación perversa lograda por medio de prácticas violentas”. Un ejemplo claro es el despojo de tierras que “emplean los grupos armados, sus representantes o incluso oportunistas para lograr que los legítimos propietarios, poseedores u ocupantes de los predios vendan, entreguen o desocupen la tierra aprovechando el contexto y vulnerabilidad de las víctimas”. Ver: Ministerio de Agricultura. Restitución de Tierras. En: https://www.minagricultura.gov.co/atencion-ciudadano/preguntas-frecuentes/Paginas/Restitucion-de-Tierras.aspx (consultado: 23 marzo, 2022).

[7] Los falsos positivos es la denominación que recibieron los asesinatos de civiles “por las fuerzas militares de un Estado, en este caso el colombiano, y pasa a ser presentado como una muerte ‘legítima’ en combate. También conocido como ejecuciones extrajudiciales, este crimen representa una violación flagrante del Derecho Internacional de los Derechos Humanos”. Ver: Democracia Abierta (24 febrero, 2021). 6.402 ‘falsos positivos’ en Colombia: ¿Quién dio la orden? https://www.opendemocracy.net/es/6402-falsos-positivos-colombia-quien-dio-orden/ (consultado: 23 marzo, 2022)

[8] Valencia, Sayak. “Transfeminismo(s) y capitalismo gore”. En: Solà, Miriam y Urko, Elena (Editoras).  Transfeminismos: epistemes, fricciones y flujos, Editorial Txalaparta, 2013, p. 111-112.

[9] “El transfeminismo, como herramienta epistemológica, no se desliga del feminismo ni se propone como la superación de este sino como una red que es capaz de abrir espacios y campos discursivos a todas aquellas prácticas y sujetos de la contemporaneidad y del devenir minoritario que no habían sido considerados de manera directa por el feminismo blanco e institucional. De igual forma, teje lazos con la memoria histórica y reconoce la herencia aportada por los movimientos feministas integrados por las minorías raciales, sexuales, económicas y migrantes, al mismo tiempo que se nutre de ellos tanto discursiva como políticamente”. Ver: Valencia, Sayak. Teoría transfeminista para el análisis de la violencia machista y la reconstrucción no-violenta del tejido social en el México contemporáneo. Universitas Humanística, 78, 2004. http://dx.doi.org/10.11144/Javeriana.UH78.ttpa

[10] Ibidem, p. 109.

[11] Valencia, Sayak. Capitalismo Gore, Melusina, Barcelona, 2010, p. 17.

[12] Aristizábal Mora, Rafael Alberto. Colombia sigue siendo el país con mayor desplazados internos en el mundo: ONU. En: W Radio (18 junio 2021) https://www.wradio.com.co/noticias/actualidad/colombia-sigue-siendo-el-pais-con-mayor-desplazados-internos-en-el-mundo-onu/20210618/nota/4144258.aspx  (consultado: 23 marzo, 2022)

[13] El Espectador (18 febrero, 2021). Falsos positivos en la JEP: el 78% de las víctimas se reportaron en el gobierno Uribe. https://www.elespectador.com/colombia-20/jep-y-desaparecidos/falsos-positivos-en-la-jep-el-78-de-las-victimas-se-reportaron-en-el-gobierno-uribe-article/ (consultado: 23 marzo, 2022). Que el nombre de Uribe Vélez aparezca asociado a uno de los periodos más sangrientos de la historia reciente colombiana no es gratuito. Su gobierno no solo afianzó políticas de corte neoliberal sino que se caracterizó por “su mano dura”, es decir, una política que no estaba orientada hacia una solución dialogada del conflicto armado, sino por el contrario, a la búsqueda de una derrota armamentística de las fuerzas insurgentes. Estos preceptos se ejecutaron bajo la política de la “Seguridad Democrática”, programa bandera de su presidencia (2002-2010).

[14] Centro Nacional de Memoria Histórica. Hasta encontrarlos: El drama de la desaparición forzada en Colombia. En: https://centrodememoriahistorica.gov.co/micrositios/hasta-encontrarlos/ (consultado: 23 marzo, 2022)

[15] Angarita, Jenny Rocío. Desde la firma del Acuerdo de Paz han sido asesinados 1.241 líderes sociales. En: RCN Radio (01 Oct 2021), https://www.rcnradio.com/colombia/desde-la-firma-del-acuerdo-de-paz-han-sido-asesinado-1241-lideres-sociales  (consultado: 23 marzo, 2022)

[16] Indepaz. Consolidado agresiones desde la firma de los Acuerdos de Paz hasta el 2021. Desde el 26 de septiembre de 2016 hasta el 7 de marzo de 2022. Ver: https://indepaz.org.co/ (consultado: 23 marzo, 2022)

[17] Valencia, Sayak. Capitalismo Gore, Melusina, Barcelona, 2010, p. 16

Paola Peña

Medellín, 1985. Socióloga por la Universidad de Antioquia (2009) y Magíster en Historia del Arte por la Universidad de Salamanca (2012). Trabaja como investigadora, docente y curadora independiente. Ha recibido varias distinciones. Recientemente ha publicado su investigación “Sobre Arte: Carlos Echeverry y el arte correo” (2021), proyecto ganador de la Beca de Investigación en Artes Plásticas del Instituto Distrital de las Artes (IDARTES) (2019); con Juan Bermúdez fueron ganadores del Premio Nacional de Curaduría Histórica de la Fundación Gilberto Alzate Avendaño (FUGA) (2017), cuyo resultado fue el libro “Al mismo tiempo: historias paralelas del videoarte en Colombia”; fue ganadora de la Beca en Curaduría (2015) y Crítica de Arte (2014) de la Alcaldía de Medellín; en 2015 fue seleccionada para participar en el programa de formación curatorial de Independent Curators International (Bogotá). En 2014 obtuvo la Beca de Investigación en Artes Visuales del Ministerio de Cultura, publicada en el libro “Nuevas prácticas artísticas contemporáneas: espacios autogestionados en la ciudad de Medellín” (2019). Escritora de varios textos enfocados a enriquecer las discusiones en torno a las prácticas artísticas contemporáneas.

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