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NEREIDA APAZA MAMANI: EL FUEGO DE LOS NIÑOS

Con motivo de la exposición El fuego de los niños – Wawanakana nina san’kapa, de Nereida Apaza Mamani (Arequipa, Perú, 1979), compartimos el texto curatorial del investigador independiente Manuel Munive Maco. La exposición se podrá visitar hasta el 10 de abril de 2022 en LUM – Lugar de la Memoria, la Tolerancia y la Inclusión Social, ubicado en Bajada San Martín 151, Miraflores, Lima.


UNA VERSIÓN DE LOS HECHOS

Por Manuel Munive Maco*

¿Cómo abordar la muerte y la desaparición de los otros sin lastimar a sus deudos? ¿Cómo expresar nuestra condolencia sincera a los dolientes? ¿Cómo abrazar sin invadir? ¿Cómo conmemorar de todo corazón a nuestros compatriotas desaparecidos sin abrir las heridas de quienes todavía los esperan? Basta un poco de empatía para comprender que no es tan sencillo participar del pesar de los demás y que intentarlo tiene absoluto sentido, pero requiere de mucho respeto y cautela.

Esas interrogantes han pasado también por la cabeza de Nereida Apaza Mamani y la exposición El fuego de los niños constituye el respetuoso y paciente modo en que ella deja en claro que comparte la dolorosa carga de las ausencias repentinas, que ofrece su paciente –y meditativo– oficio de “dibujar” y “decir” bordando, si es que este sirve para que la pesadilla vivida sobre nuestro suelo no se repita, pero que, sobre todo, recuerda.

Vista de la instalación «La utopía de la educación», de Nereida Apaza Mamani, en LUM, Lima, 2022. Cortesía de la artista
Vista de la instalación «La utopía de la educación», de Nereida Apaza Mamani, en LUM, Lima, 2022. Cortesía de la artista
Nereida Apaza Mamani, Yo pregunto, cuaderno de artista (serigrafía y bordado sobre tela), 23 x 17 cm, 14 páginas. Cortesía de la artista
Vista de la instalación «La utopía de la educación», de Nereida Apaza Mamani, en LUM, Lima, 2022. Cortesía de la artista

Nereida Apaza nació en 1979, de manera que era muy pequeña cuando el Perú se vio remecido por las primeras acometidas del conflicto armado interno. Seguramente consciente de eso, su papá, el profesor Edgar Teodoro Apaza, encontró un incentivo mayor para reunir lo que ahora se nos presenta como una singular hemeroteca que, muchos años después de que falleciera, iba no solo a prolongar su voz preceptora sino que constituiría un legado para su hija artista, un archivo para conocer y comprender nuestra historia reciente, una fuente de valiosa información textual y fotográfica que en sus manos se convirtió en material de indagación plástica y poética.

El origen de esta exposición surge fundamentalmente de esa gran ruma de periódicos heredada, reunida durante más de treinta años. Por eso tenemos al lado una selección de esas publicaciones amarillentas –La República, el Diario de Marka, Correo, etc.– mediante las cuales Nereida pudo adentrarse, a veces dolorosamente, debido a la eficacia con la que el material hemerográfico nos transporta al instante y al lugar de los hechos, en ese pasado, enhebrado de rostros y nombres, palabras y voces, casi siempre transidas de dolor.

Nereida Apaza Mamani, Recordar nuestra historia, serie de 8 piezas, serigrafía y bordado sobre tela, 20 x 20 cm c/u. Cortesía de la artista
Nereida Apaza Mamani, A imagen y semejanza, serie de 9 piezas, serigrafía y bordado sobre tela, 20 x 20 cm c/u. Cortesía de la artista
Nereida Apaza Mamani, El pueblo unido, serie de 18 piezas, serigrafía y bordado sobre tela, 20 x 20 cm c/u. Cortesía de la artista
Nereida Apaza Mamani, Escrito está, 2021, vestuario (tela bordada). Cortesía de la artista

La inmersión en estos papeles también ha sido larga si tenemos en cuenta que las primeras series que integran la muestra se exhibieron por primera vez en 2015 [1]. Podemos decir también que con El fuego de los niños la artista comparte su lectura artística delo acontecido, una “versión de los hechos” articulada a partir de varios conjuntos de cuadros bordados, la mayoría de ellos con imágenes periodísticas rescatadas serigráficamente, así como con instalaciones en las cuales los materiales textuales y fotográficos parecen haber conseguido invocar presencias, como en la pieza Escrito está (2021), una de las últimas en ser realizadas y que de pronto adquiere el peso de pieza insignia del conjunto: una veintena de camisitas y faldas infantiles de tocuyo, arracimadas y flotantes, sobre las cuales, en un notable “bordado tipográfico”, algunas frases extraídas de los periódicos adquieren la severidad de las sentencias.

Este espíritu parece haberse desplazado también a sus instalaciones relacionadas con el mundo de la pedagogía, sus “aulas” de clase –un modo de honrar también el oficio paterno– cuyos “cuadernos bordados”, en esta ocasión, consignan también textos que son fruto de su pesquisa en las fuentes periodísticas del pasado: “La oscuridad”, “NN”, “Yo pregunto”, etc.

Mediante esta exposición colegimos que, si bien los diarios evidencian la propensión acumulativa del tiempo lineal, revelan también que existen al menos dos temporalidades: la personal y la colectiva. Los periódicos –con su puntillosa consignación de días– demuestran que nuestra biografía íntima se entremezcla, inevitablemente, con la del país en el que nos tocó vivirla y una revisión de sus publicaciones periódicas sirve para reorganizar –a veces abruptamente– nuestra propia memoria.

Nereida Apaza Mamani, De la tragedia, transfer sobre tela, 120 x 100 cm. Cortesía de la artista
Nereida Apaza Mamani, 80 centímetros, transfer sobre tela, 120 x 100 cm. Cortesía de la artista
Nereida Apaza Mamani, Fosa (de la serie Caligramas), serigrafía sobre tela, 110 x 100 cm. Cortesía de la artista
Nereida Apaza Mamani, Soga (de la serie Caligramas), serigrafía sobre tela, 110 x 100 cm. Cortesía de la artista

[1] En el Museo del Qorikancha, Cusco, en junio de 2015


*Manuel Munive Maco es Historiador del Arte por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Es curador e investigador independiente, crítico de la revista internacional Arte al Límite (Chile). Ha dictado cursos sobre arte peruano en la Pontificia Universidad Católica del Perú, la Universidad Antonio Ruiz de Montoya, la Escuela Nacional de Bellas Artes y el Instituto Peruano de Arte y Diseño (IPAD). Conduce el proyecto Rupestre Contemporáneo que vincula la plástica rupestre y el grabado peruano contemporáneo. Entre sus últimas publicaciones destaca Fujita, el dibujante (2014).

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