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FINA MIRALLES Y RITA PONCE DE LEÓN: AQUÍ ERAN LOS OJOS LOS QUE HABLABAN

Por Juan Canela, curador

En un capítulo del pequeño libro Testament Vital, Fina Miralles (Sabadell, 1950) recuerda su paso por distintos lugares de Latinoamérica, donde convive con algunos pueblos originarios de la región. “Aquí eran los ojos los que hablaban, y no las palabras… nos entendíamos con el sentimiento y la mirada”, anota entonces en uno de los cuadernos que la han acompañado durante toda su existencia.

Esta frase nos sirve ahora de título y trama para este proyecto que pone en diálogo la práctica artística de Fina Miralles con la de Rita Ponce de León (Lima, 1982). El trabajo de ambas, aunque alejado generacional y geográficamente, se acerca extraordinariamente en lo sustancial, adentrándose en espacios indefinidos donde la vida prevalece ante cualquier estructura fija.

En noviembre de 1973 Fina Miralles entierra la mitad de su cuerpo en un campo de cultivo de Sant Llorenç del Munt, en la Cataluña central. En esta acción titulada Dona-arbre (Mujer-árbol), la propia artista aparece sumergida en la tierra, evidenciando que el ser humano es también un ser de materia natural.

El árbol, una imagen poética persistente en el trabajo de Miralles a la hora de plasmar su pensamiento sobre la naturaleza, la cultura y el mundo simbólico, y un elemento que aparece también en numerosos trabajos en la práctica de Rita Ponce de León, sirve aquí como figura metafórica sobre la que construir el proyecto.

Las formas de los chopos, nogales y robles circundantes se reflejan en los vítreos laterales del espacio expositivo, y su presencia se cuela irremediablemente en su interior. Se establece así una conversación entre el paisaje y las obras expuestas, acentuando cómo la práctica de ambas artistas diluye esa extraña frontera que separa la vida del arte en tantas ocasiones.

Vista de la exposición “Aquí eran los ojos los que hablaban”, de Fina Miralles y Rita Ponce de León, en la Fundación Cerezales Antonino y Cinia, Cerezales del Condado, León, España, 2018. Foto cortesía de FCAYC

Vista de la exposición “Aquí eran los ojos los que hablaban”, de Fina Miralles y Rita Ponce de León, en la Fundación Cerezales Antonino y Cinia, Cerezales del Condado, León, España, 2018. Foto cortesía de FCAYC

Vista de la exposición “Aquí eran los ojos los que hablaban”, de Fina Miralles y Rita Ponce de León, en la Fundación Cerezales Antonino y Cinia, Cerezales del Condado, León, España, 2018. Foto cortesía de FCAYC

Varias fotografías de la serie L’arbre (1975) de Fina Miralles documentan acciones en las que la artista hace convivir al árbol con otros elementos naturales como piedras o plumas; alguna donde el árbol adquiere personalidad humana; u otras en las que se reflejan relaciones íntimas entre humano y árbol, como Paraules a l’arbre, una acción en la que la artista le susurra algo a un agujero del tronco de un árbol, para después taparlo con una piedra y que sus palabras queden ahí recogidas para la eternidad.

Palabras fértiles que resuenan desde lejos también en los dibujos y pinturas de distintos tamaños y formatos en los que en su peregrinar vital la artista insiste en representar de modos cada vez más esenciales la figura del árbol, como en el Naixement del primer arbre (1984), el Camí del inca (1986), Deu Arbre (1991) o el Quadern Serrallonga (1985).

Las sencillas pero poéticas acciones de Fina Miralles en la naturaleza, sus dibujos, poemas y pinturas insisten en la unidad interna del universo natural en confrontación con el universo artificial que nace de la modificación contextual por la intervención humana.

Los trabajos de Rita Ponce de León generan procesos de aprendizaje profundos que se dan a través del cariño y de la proximidad física, dejando que el tiempo haga su trabajo, ensayando diferentes posturas y formas de relacionarnos con los sentidos y con lo colectivo.

Si para Miralles escritura y dibujo son elementos que bailan juntos en su universo, y que la ayudan a compartir los más íntimos sentimientos, para Ponce de León dibujar es una forma particular de pensar y ser pensado. Un dibujar que brota desde el hacer o recordar movimientos del cuerpo y la experiencia. Cuerpos que acumulan la historia, el tiempo, las emociones, las intuiciones, las relaciones, las dudas, las convicciones. Cuerpos experimentando el cambio y los ciclos de la naturaleza, deviniendo humanas como plantas y como animales.

Unos en otros (2018) es una serie de dibujos realizados en Cerezales del Condado, donde el cuerpo de la artista establece un diálogo con este territorio particular, con sus ritmos y sus recorridos. Las líneas recorren el papel vegetal e incluso le dan forma mediante el corte para extenderse por la pared, adentrándose en la relación entre lo natural fuera de nosotros y nuestros cuerpos.

Rita Ponce de León, Unitierra 2 - Hutzin, Elvia, Lisbeth, Clemente, Porfirio, Irene, Gustavo, Erika, Yaxché, Ester, Martin, Patricia, Irene, Oscar, Laura, Toni, Maia, Rita. Foto cortesía de FCAYC

Rita Ponce de León, Unitierra 2 – Hutzin, Elvia, Lisbeth, Clemente, Porfirio, Irene, Gustavo, Erika, Yaxché, Ester, Martin, Patricia, Irene, Oscar, Laura, Toni, Maia, Rita. Foto cortesía de FCAYC

Rita Ponce de León, La imagen que esta planta me devuelve. Foto cortesía de FCAYC

Naturaleses naturals (1973) de Fina Miralles es una instalación que enfrenta distintos elementos vivos con sus homólogos artificiales, lo orgánico reflejado en lo sintético, evidenciando la imposibilidad de sustituir la presencia pura del material, y generando de nuevo un diálogo entre el dentro-fuera.

Y sobre la presencia de la vida versa también Meditación del compartir el mismo lugar y el mismo tiempo (2018) de Rita Ponce de León, un video en el que texto e imagen establecen un rítmico diálogo entre destellos, oscuridad, cuerpos y naturaleza para indagar en la existencia del transitar un tiempo común. Mientras leemos, escuchamos cómo el sonido del viento de tramontana entre los olivos del Mediterráneo invade el espacio expositivo a cada rato.

Oliveras Platejades es uno de los videos que componen La pervivencia de la vida (2016), una trilogía de acciones y dibujos de Fina Miralles donde el olivo emerge como un símbolo de carácter universal y milenario. También aparece de tanto en tanto la voz de Fina en Retorn al origin (2018), un audio que, en diálogo con la serie de pinturas del Memorial (1996) completa un proceso artístico y recorrido vital que enfatiza el retorno a la unidad perdida.

Una unidad vital que palpita también en Hacer completamente (2018), un taller que Rita Ponce de León realiza en Cerezales del Condado con personas de distintas edades, desde niños hasta ancianos, con el objetivo común de realizar una serie de acciones juntos que ninguno podría hacer solo. Se realizaron sencillas dinámicas físicas, contemplando el cuidado a los diferentes tipos de cuerpos, todo ello orientado a abrir la sensibilidad para apreciar la constante movilidad y diversidad de lo vivo.

El caminar aparece como una metáfora del recorrer la vida, recordando, reviviendo e imaginando unos con otros y unos para otros. El taller dio lugar al video que apreciamos ahora en la sala, resultado del encuentro entre algunas vidas del territorio que se conocieron y se relacionaron desde el pensarse juntas en un momento preciso para construir un nosotros nuevo.

Alejándose de los dualismos establecidos por el pensamiento moderno, los proyectos de Fina Miralles y Rita Ponce de León rescatan distintos saberes que parecen diluirse en la uniformidad global, comprendiendo un mundo común en el que los humanos no somos ya el centro de nada y donde la vida emerge irremediablemente frente a todo lo demás.

Si en este mundo híper-conectado, líquido y veloz una vuelta a cierta esencia es necesaria, los trabajos en esta exposición articulan un diálogo sincero entre ellos y con el entorno, creando conexiones sensibles y conformando un lenguaje poético a partir de un estrecho diálogo con la tierra y una intensa presencia del ser.


**Texto de sala por Juan Canela, curador de la exposición Fina Miralles y Rita Ponce de León: Aquí eran los ojos los que hablaban, que se presenta entre el 2 de diciembre de 2018 y el 31 marzo de 2019 en la Fundación Cerezales Antonino y Cinia, Cerezales del Condado, León, España.

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