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En el proceso de trabajo de Álvaro Icaza (Lima, 1982) y Verónica Luyo (Lima, 1978) puede leerse -desde ciertas perspectivas- una referencia formal al cine experimental de las vanguardias o recursos de experimentaciones artísticas sonoras y visuales del primer tercio del siglo XX en Europa. Sin embargo, los recursos formales -como medios ahora casi universales- se acercan a un ejercicio de experimentación en donde es posible esbozar un contexto de producción sociocultural. Aun así, más allá de buscar reafirmar su relación con un contexto local, el objetivo de los siguientes puntos es hacer evidente el contacto que hay entre forma y desarticulación del lenguaje.

GINA ARIZPE. CUESTIÓN DE TIEMPO


por Erick Vázquez Camarillo el 17 de enero, 2019

A través de su obra, Gina Arizpe (Ciudad de México, 1972) ha insistido en el área sensible de los desposeídos, y se podría pensar que sus estrategias son estándar, patrones de conducta que pueden por igual ser usados aquí y allá en la medida en que todo territorio tiene fronteras, en que los problemas de migración e invisibilización de la pobreza son endémicos de un sistema económico que prácticamente es ya la pantalla que enmarca el mundo conocido.

Lo que la mediación artística pone sobre la mesa (o en la palestra) son las dificultades y tensiones propias de la recepción estética, particularmente cuando se trata de las prácticas de creación contemporáneas. La mediación artística reconoce que efectivamente hay un desacuerdo, una des-sincronía (hasta cierto punto natural) entre lo que se exhibe o muestra como arte y lo que la audiencia entiende por tal. La mediación artística, entonces, es un canal para ventilar esas fricciones, mostrar procesos, enseñar rutas y homologar criterios para que la experiencia perceptiva sea edificante y, si es posible, placentera.

Enmarcada dentro de una instancia académica, la muestra “Carácter”, que cada año presenta los trabajos de titulación de los egresados de la carrera de arte de la Universidad Diego Portales (UDP), se ha convertido en el tiempo en la primera instancia formal de exhibición pública de amplio alcance para estos jóvenes artistas, apoyándolos en su eventual entrada al circuito del arte nacional, tanto institucional como comercial. Destacamos algunas obras a partir de nuestro recorrido.

“París pese a todo. Artistas extranjeros 1944-1968” es una muestra sin precedentes que no sólo acerca al público a la compleja escena artística desarrollada en la capital francesa tras la II Guerra Mundial, sino que recupera una destacada producción cultural a menudo olvidada por gran parte de la historiografía del arte. Gracias a un representativo conjunto de más de cien artistas de diversas nacionalidades que abarcaron numerosos estilos y formatos (desde la pintura y la escultura al cine, la música o la fotografía) y más de 200 obras –muchas de ellas nunca vistas-, esta muestra, organizada por el Museo Reina Sofía con la colaboración de la Comunidad de Madrid, arroja luz sobre la riqueza de esta etapa, sin duda crucial en el siglo XX.

La Bienal de Cuenca ha sido un viaje de habitar una gramática hacia lo desconocido. El viaje comenzó hace treinta años. Ahora, en su décimo cuarta versión, se ubica en un cruce histórico. Esta intersección exige que exista una demanda organizada y constante por condiciones para la Bienal. También demanda un enfoque introspectivo desde la Fundación Bienal de Cuenca y su dirección. Los 30 años de experiencia en gestión, públicos y producción deben tener una continuidad en términos educativos, de redes internacionales y de crecimientos de nuestras escenas. Y no solo eso.