«Un poema en mi cabeza, un poema con un sentimiento que transmitir, un sentimiento interno que sale muy fuerte, muy simple»

Sylvia Palacios Whitman

 

El trabajo de la legendaria artista del performance Sylvia Palacios Whitman (Chile, 1941) ha cobrado una mayor atención en los últimos cinco años y, al no presentarse con frecuencia, su más reciente aparición en vivo el pasado 17 de noviembre en Viena ha sido sumamente significativa y excepcional para un público europeo aun no familiarizado con su obra.

En Kasino, espacio de la Kunsthalle Wien, Palacios Whitman interpretó tres de sus obras emblemáticas: Elephant Trunk (1975); Green Hands (1977); y Cup and Tail (1977), así como una nueva pieza titulada Visit to the Monkey and Other Childhood Stories (2019). A los performances siguió una conversación entre la artista y Ana Janevski, curadora del Departamento de Medios y Performance del Museo de Arte Moderno de Nueva York, en la que discutieron sobre sus inicios y su trabajo actual, su larga pausa en la producción de arte, y las razones por las que ha elegido reanudar su práctica.

Una de sus últimas apariciones fue en marzo de 2018, en la Tate Modern de Londres, durante una noche en la que interpretó ocho trabajos clave de su período experimental: Human Paper Coil; Cup and Tail; Cat’s Cradle; Mummies; Negatives; Cloud; Green Hands y Elephant Trunk. Palacios Whitman también estrenó allí Crossing Roads, un trabajo creado e interpretado en colaboración con el fotógrafo Christopher Rauschenberg.

La envergadura de la vida y práctica artísticas de Sylvia Palacios Whitman resuena de manera importante al repensar el mundo del arte y sus relaciones desde una posición feminista. El carácter híbrido y original de sus piezas implica que éstas atraviesan una variedad de disciplinas artísticas, ubicándose de manera singular entre el teatro, la danza, el happening y las artes visuales. En Kasino -espacio históricamente cargado e impregnado de capas patriarcales e imperiales- las obras de Palacios Whitman reverberaban como una expansión de la noción de «exposición», tanto espacial como temporalmente.

Sylvia Palacios Whitman, Green Hands (1977-2019), en Kasino, Kunsthalle Wien, Viena, 2019. Foto: David Avazzadeh
Sylvia Palacios Whitman, Green Hands (1977-2019), en Kasino, Kunsthalle Wien, Viena, 2019. Foto: David Avazzadeh

Sylvia Palacios Whitman estudió pintura y escultura en la Escuela de Bellas Artes de Santiago antes de mudarse a Nueva York en 1960. Al llegar a esa ciudad en la cúspide de una vívida escena de danza y teatro, se insertó rápidamente en la comunidad artística del downtown de Manhattan. A fines de la década de 1960, se presentó junto al artista Robert Whitman, con quien se casó en 1968, y más tarde con la influyente coreógrafa Trisha Brown, uniéndose en 1973 a su Dance Company.

Palacios Whitman comenzó a mostrar sus poéticos e inventivos performances alrededor de 1974–1975. Involucrando a menudo extensiones en su cuerpo, así como la participación de otros artistas en escena, sus primeras obras –Table and Chairs, Human Paper Coil, Elephant Trunk, Cat’s Cradle y Jumping Up the Pyramid (todas de 1974), o Green Bag and Slingshot (1975)- permitieron que aquellas ideas apuntadas en sus cuadernos cobraran vida. Partiendo de bocetos y dibujos, creó sus propios diseños escenográficos de carácter escultórico y otros aditamentos a partir de objetos encontrados.

Sylvia Palacios Whitman, Visit to the Monkey and Other Childhood Stories (2019), en Kasino, Kunsthalle Wien, Viena, 2019. Foto: David Avazzadeh
Sylvia Palacios Whitman, Visit to the Monkey and Other Childhood Stories (2019), en Kasino, Kunsthalle Wien, Viena, 2019. Foto: David Avazzadeh

Con movimientos cotidianos sorprendentes o exagerados, el movimiento presente en sus obras siempre ha funcionado para construir o revelar una imagen. Al aportar conceptos humorísticos o configuraciones poderosamente simbólicas a sus coreografías, sus performances siempre parecen desarrollarse como escenas mágicas, animadas, humorísticas y/o surrealistas.

De 1976 a 1981, Palacios Whitman continuó desarrollando su propio estilo, que se ha caracterizado por equilibrar una rica sensibilidad pictórica latinoamericana con el minimalismo de la escena dancística de Nueva York. La artista ha presentado su fantástica imaginería en espacios como The Kitchen, Sonnabend Gallery y el Truck and Warehouse Theatre, donde exhibió obras como Cloud, Floating Stairs, Mummies and Family Photos (1977) y The House That Follows or Pulling into the Square (1978). En 1979 presentó su trabajo en el Museo Guggenheim en el marco de un concierto nocturno llamado South que evocaba sus raíces chilenas.

A pesar del creciente reconocimiento de su obra, Sylvia Palacios Whitman se retiró de la escena artística a mediados de la década de 1980, y regresó recién en el 2013 con una serie de nuevos performances, dibujos y pinturas.

 


Imagen destacada: Sylvia Palacios Whitman, Cup and Tail , 1977-2019. Foto: Irving Villegas