Como medio de difusión y espacio de pensamiento crítico, Artishock pone a disposición su plataforma online para la reflexión sobre los alcances de la situación política y social que atraviesa Chile en estos momentos. Hacemos un llamado a artistas, gestores, historiadores, escritores, estudiantes, críticos y académicos de las humanidades a contribuir con propuestas visuales y/o escritas que abran la discusión y sirvan como testimonio de nuestro contexto actual. 

Dadas las circunstancias de cambios vertiginosos y resoluciones diarias respecto al acontecer político-social, invitamos a colaborar con formatos de expresión articulados bajo la ‘experimentalidad’ dentro de la ‘contingencia’. Las contribuciones pueden ser presentadas en formato de ensayo, manifiesto, opinión, material gráfico, foto-reportaje o cualquier otro soporte/medio que contribuya de manera constructiva a repensar Chile.

Este llamado a la participación activa, desde las visualidades y los textos críticos, sobre la contingencia tiene un ánimo transversal a todas las opiniones, indistintamente de abanderamientos políticos o ideológicos, toda vez que en Artishock tenemos la convicción de que en la diversidad radica la riqueza de un debate sano, franco y representativo. 

Las colaboraciones serán evaluadas para su publicación en el sitio web de Artishock por un colectivo articulado bajo la emergencia: Andrea Jösch, fotógrafa, editora, académica y gestora cultural; Mane Adaro, Directora de Revista Atlas Imaginarios Visuales, investigadora y curadora; Diego Parra, historiador y crítico de arte; Mariairis Flores, historiadora del arte y feminista; Sol Frugone, artista, gestora y activista feminista; Francisco Villarroel, crítico de arte y asesor en comunicación estratégica; y Elisa Cárdenas, periodista especializada en cultura.

Llamados a la provocación (que no son necesariamente excluyentes de otras temáticas):

1.-Repensar el archivo. ¿Cómo ha reaccionado el arte en otras épocas -en Chile y Latinoamérica- a contextos de estallido social, represión y violación a los Derechos Humanos? Los archivos aquí no se limitan a aquellos ya ordenados y clasificados; hoy en las calles, cabildos y asambleas se está formando un catálogo de imágenes, sonidos y escritos que será en el futuro objeto de investigaciones y producción de obras. Queremos dar lugar a ese cúmulo heterogéneo de información y sensibilidad, en función de un “después de” sin duda aún difuso.

2.-Calles activas: El espacio público de la revuelta es la calle, que se ve movilizada y constantemente agitada por los manifestantes, las gráficas, los rayados, los gases lacrimógenos, etcétera. Los muros son lugar de exteriorización de símbolos e ideales, algunos de ellos citan a los viejos “próceres” (Allende, Gladys Marín) y otros nuevos llegan desde las redes sociales o las propias marchas (Pikachu, Negro Matapacos). Asimismo, las viejas banderas (la nacional y de los partidos políticos) dan paso a nuevas, las que dan cuenta del encuentro de múltiples identidades (mapuche, de barristas, LGTBIQ+, etcétera) que convergen en la manifestación como un gran cuerpo con muchas extremidades. Este giro da cuenta de la transformación política que vive el país, donde lo comunitario y lo territorial adquieren relevancia.

Invitamos también a pensar la zona de máxima tensión: la primera línea. En ella hemos visto que surgen modos de organización totalmente innovadores, siendo la imagen de los manifestantes con escudos y lasers una de las más repetidas y en circulación. ¿Se convertirán en nuevos símbolos de lucha, así como la capucha lo ha sido en toda Latinoamérica?

3.-Reactivación de obras en tiempos de insurgencia. En el horizonte contemporáneo los tiempos se cruzan de modos inusitados. El pasado parece prolongarse sobre nuestro presente, llevándose de paso cualquier posibilidad de futuro. Los recuerdos y las experiencias a ratos se nos hacen familiares, y en ese recuerdo permanente algunas obras u operaciones vuelven a hacernos sentido en el presente. Intervenciones urbanas y gestos como el “NO +” adquieren nueva vigencia en la calle, pero esta vez son apropiados por la propia revuelta, reactivando así su insubordinación al orden hegemónico. ¿Qué acciones de hoy nos conectan con el pasado? ¿O qué obras del pasado nos interpelan con la fuerza del presente?

4.-Performance y espacio público. El espacio público es el espacio de la protesta. Tomarse las calles permite transformar la ciudad neoliberal, una ciudad jerarquizada, de control y orden, y que ahora se vive a escala humana y es activada desde lo comunitario. El espacio público es el escenario idóneo para generar performances que se conecten con lxs otrxs o que reconfiguran los modos en que nos relacionamos con la urbe.

5.-Acciones artísticas fuera de Chile. La revuelta no solo ha impactado a nivel local, su impugnación general a las élites políticas y empresariales, junto con la crítica al modelo hegemónico ha resonado fuera de Chile. Los llamados a rebelarse contra la inequidad, la precarización de la vida y la crisis de la representatividad han apelado a distintos lugares que han visto en el estallido social chileno un punto de inicio para algo más grande, algo que a pesar de lo incierto, despierta esperanza y creatividad.

6.-Ensayos y Manifiestos de artistas. ¿Qué piensan los artistas fuera de su zona de confort? La revuelta remece las aulas, talleres y salas de exposición a un punto que obliga a los artistas a cuestionarlo todo. ¿Cómo se sitúan ellos y sus obras, dentro de lo político-social?

7.-Sobre los ojos. A los pocos días del inicio de la revuelta comenzaron a aparecer múltiples casos de mutilación ocular por parte de Carabineros. Cientos de personas fueron víctimas del abuso policial, siendo el caso de Gustavo Gatica uno de los más emblemáticos, puesto que fue cegado completamente. Los ojos se han convertido en un símbolo de la lucha y representar este tipo de agresión se ha transformado también en una forma de manifestación, que va desde la calle hasta las licenciaturas en los colegios e institutos. Pensar en los ojos y la mirada se ha vuelto una constante. “Regalé mis ojos para que la gente despierte”, dijo Gustavo Gatica a su madre en la clínica y desde la potencia de esta frase, podemos seguir pensando los efectos de este nuevo contexto social y cómo vemos nuestro futuro.

8.-La resignificación del monumento. En este proceso de impugnación y producción de nuevos imaginarios de lo nacional-popular, los monumentos han sido abiertamente interpelados por manifestantes que destruyen, ridiculizan o ensalzan a figuras del pasado. Su condición pública y urbana los ha hecho ser parte de las coreografías sociales que hoy ocupan calles, plazas y parques. Este fenómeno pone en entredicho la noción de patrimonio y el modo en que tradicionalmente hemos percibido a la estatuaria pública.

9.-Colectivos fotográficos y de arte para la reflexión. Durante la última dictadura en Chile, la fotografía fue central a la hora de dar visibilidad a aquello que el régimen censuraba, pero a su vez, una foto era potencialmente un elemento probatorio en un juicio. La imagen fotográfica entonces adquirió una importancia fundamental que hoy vemos reactivada en las calles. Colectivos fotográficos copan las marchas -aparentemente- desde el mero registro, pero siempre teniendo en cuenta el rol social de su quehacer, pues ya no solo se trata de hacer una imagen, es también un asunto de ponerse al servicio de los demás.

10.-Activismos artísticos y construcción de obra. ¿Cómo han respondido los artistas desde la calle o desde sus talleres, para luego digerir y reflexionar los hechos? Ante un contexto que llama a pensar nuestros modos de accionar, ¿cómo se entiende la producción de obras o situaciones? ¿Es forzosamente oportunista la producción que tematiza a la revuelta? ¿Es necesario el arte colaborativo en un tiempo de cabildos y deliberación popular?

11.-Feminismos en estado de emergencia. Luego de un 2018 donde el feminismo explotó (en) las calles del país, esta nueva revuelta asume a modo de conciencia histórica muchas de las demandas que vimos en las calles durante el mayo feminista. En paralelo a los llamados por una nueva constitución, los feminismos salen a impugnar cualquier futuro que no sea con y para las mujeres y disidentes. En este contexto, la visualidad y la performance son herramientas fundamentales para construir nuevos imaginarios.

12.-Instituciones, su rol y respuestas (museos, universidades, gremios). A partir de la efervescencia social y la replicación de asambleas y cabildos, los museos e instituciones del campo artístico han sido directamente interpelados en su rol público. ¿Qué deber tienen los museos con sus públicos cuando lo político nos cuestiona individual y colectivamente? ¿Cómo responden los gremios -desde la asociatividad- a este estallido de lo comunitario?

13.-¿Qué piensan los jóvenes? Siendo esta una revuelta iniciada por los jóvenes, motores de la transformación social ¿Qué piensan los estudiantes de arte? ¿de qué modo han sido afectados por este proceso?

El material debe ser enviado a colaboraciones@artishockrevista.com


Imagen destacada: Frente Artístico, Por un Pacto Social y Nueva Constitución para Chile, 23 de octubre de 2019. Cortesía: Frente Artístico