Por Pilar Quinteros

Prestidigitación es el arte de hacer aparecer y desaparecer objetos o personas con las manos. Según esa definición, todo lo que uno construye y destruye manualmente sin que otros vean el proceso podría entenderse como tal. Inventar una historia y que la gente la crea, también; construir la realidad sin que otros se den cuenta. Perder cosas en el camino… Un segundo las cosas eran de una forma, al siguiente son de otra.

Esta idea me llevó a pensar en ejemplos locales. Objetos e historias que alteraron la realidad luego de sus apariciones y desapariciones. Encontré dos que están simbólicamente concatenados entre sí y que existen simultáneamente tanto en Chile como en Perú de formas distintas.

Primero, las esculturas de los leones en las intersecciones de las calles Los Leones con Nueva Providencia en Santiago, Chile, supuestamente estuvieron también en algún lugar en Lima. Hay distintas posibles locaciones en donde pudieron haber estado instaladas; Chile efectivamente robó a Perú varias esculturas de leones a fines del siglo XIX.

Según historiadores peruanos (y chilenos también), los leones de bronce ubicados en la comuna de Providencia, en Santiago, son trofeos de guerra de la Guerra del Pacífico. Sin embargo, también está disponible la versión en la que la familia Lyon, dueña de la hacienda que luego se loteó para dar lugar a lo que es hoy una parte de la comuna de Providencia, donó a la ciudad los leones que adornaban la entrada a su hacienda. Quién sabe.

Pilar Quinteros, Tigres prestidigitadores, 2019, tela cordura rellena de tecnopor, 200 x 200 x 200 cm. Vista de la exposición “Tigres Prestidigitadores” en 80m2 Livia Benavides, Lima, 2019. Foto cortesía de la galería
Pilar Quinteros, Tigres prestidigitadores, 2019, lápices de colores sobre papel, 25 x 33.5 cm
Pilar Quinteros, Tigres prestidigitadores, 2019, marcadores acrílicos sobre papel, 25 x 33.5 cm

El segundo objeto que encontré se sabe con certeza que estuvo en Lima y hoy, quizás, está en Chile. Esta vez el ejército chileno efectivamente se apropió de algo como trofeo de guerra durante la ocupación de Lima en la Guerra del Pacífico y el evento quedó bien documentado. Al menos hasta cierto punto. El Reloj de Pedro Ruiz Gallo, ubicado en el Palacio de la Exposición (hoy Museo de Arte de Lima – MALI) en Lima fue desmontado y llevado a Chile junto con otros bienes nacionales en 1881. Hasta ahí todos parecen de acuerdo, hasta que queremos saber dónde está el reloj ahora. La versión más común es que antes de desmontar el reloj (que ocupaba 11 metros de la fachada del edificio donde estaba), peruanos extrajeron parte del mecanismo, lo que hizo imposible volver a armarlo en Chile. Después de eso parece que se almacenó por partes en lugares distintos. De nuevo, quién sabe.

Trofeos de guerra que nunca existieron. Donaciones que fueron cambiadas por copias. Esculturas de hierro (pero en realidad de bronce) realizadas no en el siglo XIX, sino que a mediados del XX. Chile no es lo que dice ser. Tigres en Sudamérica.

¿De qué estamos hechos? Las restauraron con parches de yeso. De material flexible, podemos amoldar su significado como nos plazca. Leones y relojes pueden ser múltiples veces robados y de diferentes maneras. Este es un primer robo.

Vista de la exposición “Tigres Prestidigitadores”, de Pilar Quinteros, en 80m2 Livia Benavides, Lima, 2019. Foto cortesía de la galería
Vista de la exposición “Tigres Prestidigitadores”, de Pilar Quinteros, en 80m2 Livia Benavides, Lima, 2019. Foto cortesía de la galería

Tigres Prestidigitadores, de Pilar Quinteros, se podrá ver en 80m2 Livia Benavides (Malecón Pazos 252, Barranco, Lima) desde el 12 de noviembre hasta el 25 de febrero de 2020