Por Lorena González Inneco y Ariel Jiménez | Curadores

El retrato ha sido siempre, al menos en las culturas que lo han practicado, una manera privilegiada de manifestar el lugar del sujeto en el mundo. Sin embargo, no se sabe a ciencia cierta cuándo surge por primera vez la necesidad de reproducir la fisionomía de un individuo para preservarla del olvido. Algunos faraones egipcios fueron representados cerca de tres mil quinientos años a.C., pero se trataba más de rostros idealizados que de verdaderos retratos. De la Grecia antigua se conservan testimonios que hablan de los retratos hechos a determinadas personalidades. Todos, no obstante, han desaparecido. Ello hace que el primer retrato conocido en Occidente sea el de dos panaderos de Pompeya: Terentius Neo y su esposa, pintados entre el año 40 y el 75 d.C. La sencillez de sus gestos tiene ya todo lo que hoy amamos en el retrato: el rostro y la mirada de un ser humano desaparecido, arrancados de las manos de la muerte por la pericia del pincel.

La Edad Media le dedicó muy poco interés a la vida «aquí abajo» como para concebir siquiera la idea de un retrato. Solo los artistas del Renacimiento creyeron reencontrar en nuestra existencia terrena una realidad suficientemente digna para ser representada; desde entonces, el retrato forma parte fundamental del imaginario común. La invención de la fotografía a inicios del siglo XIX y su popularización posterior pusieron al alcance de muchos lo que antes estaba reservado para unos pocos. Las casas se llenaron de pequeños altares familiares en honor a nuestros muertos y los creadores no han dejado de abordar el género, desde el simple registro seco de un rostro para fines policiales, hasta las más sofisticadas maneras de expresar la personalidad de un individuo o grupo familiar. En la actualidad, el retrato es una práctica habitual en los dinámicos esquemas de comunicación de las redes sociales. Es probable, no obstante, que en el ejercicio de esta multiplicación cotidiana de nuestra imagen no tengamos la conciencia plena de lo que significa y sigue representando en la crónica individual y colectiva de cada uno.

Vista de la exposición "Hacia una historia de la mirada. El retrato en la colección Archivo Fotografía Urbana", en la Sala Mendoza, Caracas, 2019. Foto: Ricardo Gómez-Pérez ©Sala Mendoza
Vista de la exposición "Hacia una historia de la mirada. El retrato en la colección Archivo Fotografía Urbana", en la Sala Mendoza, Caracas, 2019. Foto: Ricardo Gómez-Pérez ©Sala Mendoza
Vista de la exposición "Hacia una historia de la mirada. El retrato en la colección Archivo Fotografía Urbana", en la Sala Mendoza, Caracas, 2019. Foto: Ricardo Gómez-Pérez ©Sala Mendoza
Vista de la exposición "Hacia una historia de la mirada. El retrato en la colección Archivo Fotografía Urbana", en la Sala Mendoza, Caracas, 2019. Foto: Ricardo Gómez-Pérez ©Sala Mendoza

Mirar al retrato en su devenir histórico, sus mecanismos y funciones, particularmente durante los dos últimos siglos, es el espíritu que guía esta exposición donde, al alimón de la colección fotográfica del Archivo Fotografía Urbana, son exhibidos otros campos de investigación. Frente a la voracidad autorrepresentativa que impera hoy en día, es probable que al hablar del retrato atisbemos la necesidad urgente de comenzar a preguntarnos por una historia de la mirada, por lo cual el Archivo ha sumado a su colección la presencia de otras disciplinas y técnicas que, desde formatos como la pintura, el performance y el video abren la puerta a nuevas interrogantes. En esta selección hemos querido presentar un primer apunte para una historia del retrato que se vea a sí misma como una historia de la mirada, esperando que pueda ayudarnos a comprender mejor lo que significan estos testimonios visuales dentro de los complejos y saturados espacios contemporáneos: pequeñas relatividades en movimiento constante sobre el aquí y el ahora, vestigios de un paso por el tiempo que es, en definitiva, no solo el paso de un individuo, sino también de una palabra, de un grupo, de una mirada, un país.

Fernando Botero, Caracas, Circa 1980 / Foto de Vasco Szinetar ©Archivo Fotografía Urbana
Sin título, s/f. Foto de Alfredo Cortina ©Archivo Fotografía Urbana
Patricia, de la serie “Improntas”, 2013. Foto de Lucía Pizzani ©Archivo Fotografía Urbana

Hacia una historia de la mirada. El retrato en la colección del Archivo Fotografía Urbana, se presenta hasta el 7 de diciembre de 2019 en la Sala Mendoza, Edificio Eugenio Mendoza Goiticoa, Planta Baja, Universidad Metropolitana, Terrazas del Ávila,
Caracas, Venezuela

Entre los autores están Luis Felipe Toro (Torito), Federico Lessmann, Ricardo Razzeti, Paolo Gasparini, Ricardo Armas, Barbara Brändli, Claudio Perna, Oscar Lucien, Vasco Szinetar, Ramón Grandal, Gilda Pérez, Margarita Scanonne, Alexander Apóstol, Maggy Navarro, Lisbeth Salas, Julio Vengoechea, Yeni y Nan , Nelson Garrido, Diana López, Carlos Germán Rojas, Oscar Bambú Castillo, Alex Cegarra, Claudio Napolitano, Muu Blanco, José Vivenes, Érika Ordosgoitti, Meyer Vaisman, Suwon Lee, Aziz+Cucher, y tantos más.