Por Amanda de la Garza | Curadora

Hablar sobre la historia y el presente del Norte Grande de Chile no es tarea sencilla. Construir una representación sobre la región lleva consigo la propia historia de la chilenización, del proceso de domesticación del Norte, de la explotación del salitre y sus consecuencias coloniales, así como de la construcción de una identidad local. Se trata entonces de una temática con una densidad histórica y cultural plagada de controversias y enfrentamientos cuyas contradicciones siguen operando hoy en día. Camilo Ortega (Iquique, Chile, 1985), en esta primera exposición individual en el Centro Cultural de España en Santiago (CCE), escoge una vía poco explorada artística y temáticamente: los deportes anclados a la historia de la industria inglesa del salitre en el norte de Chile. El deporte le permite al artista perforar esta densidad cultural a partir de diversas estrategias artísticas.

El título de la muestra, Land of Champions, hace alusión tanto a la frase “tierra de ganadores” vinculada a la empresa de conquista del norte como a la noción épica asociada al deporte de competencia. La frase supone un territorio que es siempre potencia, es decir, económicamente explotable, donde todo está por hacerse y es posible. En una suerte de paralelismo con la conquista del Viejo Oeste norteamericano, la región de Tarapacá es representada como la tierra ignota lista para ser apropiada, cuya conquista es una batalla heroica del hombre y del proceso civilizatorio frente a la naturaleza.

Camilo Ortega, Campo de juego (detalle), 2019. Vista de la exposición "Land of Champions", en el Centro Cultural de España (CCE) en Santiago, 2019. Cortesía: CCE

Si bien la obra de Ortega no apunta hacia una función documental, se nutre decididamente de la investigación histórica y etnográfica. Su trabajo se caracteriza por la construcción de un imaginario que exalta la aridez del paisaje, sus condiciones materiales y rasantes. En algunas de las obras, por ejemplo la pintura de gran formato Campo de juego (2019), aparece la condición visual “ahistórica” que produce el paisaje de la pampa, una cualidad que es inmediatamente negada en tanto el territorio es y ha sido históricamente moldeado por la mano del hombre y del capital. En ella vemos un descampado con descomunales tótems-trofeos dorados en medio de la nada, mientras humanos minúsculos empuñan palas, picotas y martillos a la manera de una raqueta o un palo de cricket. La “tierra de campeones” es el lugar en el que los trofeos representan también la historia de los vencedores y vencidos, tal como ocurre en las justas deportivas. El deporte aparece aquí como una forma de intervención del territorio, una decidida ocupación y una resistencia frente a él.

El artista investiga pictórica e instalativamente las configuraciones visuales, materiales y culturales del territorio. Transforma el paisaje a partir de juegos de escalas que van de lo agigantado a lo minúsculo. Las variaciones en el tamaño son una metáfora de las relaciones entre lo humano y la naturaleza, al tiempo que atajan las paradojas históricas que entrañan. Las pinturas de Ortega se alejan de cualquier interpretación que provenga del realismo mágico, complaciente y bucólico, sobre el desierto. En cambio, apuntan hacia un lugar extraño, un sueño con los ojos bien abiertos, a la vez distante y próximo. Tal vez, dicho extrañamiento se asemeja más a la relación que sostenemos con la historia de un lugar o con la noción misma de identidad nacional, en su condición de construcción, fantasía y distorsión.

Vista de la exposición "Land of Champions", de Camilo Ortega, en el Centro Cultural de España (CCE) en Santiago, 2019. Cortesía: CCE
Vista de la exposición "Land of Champions", en el Centro Cultural de España (CCE) en Santiago, 2019. Cortesía: CCE
Camilo Ortega, Club Norteamérica 1910, 2019. Vista de la exposición "Land of Champions", en el Centro Cultural de España (CCE) en Santiago, 2019. Cortesía: CCE

Desde una reflexión sobre el propio medio, el artista enfatiza un tratamiento que plantea el horizonte y al paisaje como anclas. Al mismo tiempo, en otras descontextualiza los elementos deportivos: una o varias pelotas de tenis con fondo negro en las pinturas Wilson y en la serie Herramientas (2019). Mientras que en la instalación Club Deportivo Progreso (2019), los objetos agigantados son aislados de su contexto y del cuerpo humano: una red de tenis hechiza, un zapato usado en el trabajo y en el deporte, una porra, un guante que yace sobre un montículo de sal. Estas “herramientas”, hechas de materiales pobres, enfatizan el entorno distorsionado y su apropiación popular. Las dos pinturas que completan la instalación chocan frontalmente en escala y en el tratamiento del color con las “herramientas” deportivas  -como si se trataran de instrumentos de trabajo. La mirada amplificada y diminuta a la que nos convoca el artista establece una distancia que nos permite repensar nuestra relación con estos artefactos y su historia.

Esta misma ambigüedad sobre el territorio y el paisaje desértico se traduce en la aproximación sociológica al deporte en términos generales y, en específico, en la región del Tarapacá. Al mismo tiempo que los deportes fungen como formas de sujeción colonial y de perpetuación de los valores dominantes, pueden establecer formas de sociabilidad divergentes y decoloniales, tal como lo plantea Arjun Appadurai -al referirse al críquet en la India (La modernidad desbordada, 2001). De ahí que la mirada frente a la adopción y enraizamiento de deportes como el box, el crícket, el tenis, el basquetbol, el polo e incluso el fútbol no puedan ser tratadas unidireccionalmente. El artista, por su parte, se apropia de la iconografía histórica de los clubes deportivos de la región para hablar precisamente de cómo estos produjeron formas de convivencia, y propiciaron la construcción de identidades regionales y obreras vinculadas al trabajo en las minas inglesas de salitre en el siglo XIX y XX.

Camilo Ortega, Club Norteamérica 1910, 2019. Vista de la exposición "Land of Champions", en el Centro Cultural de España (CCE) en Santiago, 2019. Cortesía: CCE

A medida que nos adentramos en el imaginario creado por Ortega, podemos encontrar también una exploración sobre el cuerpo tanto en el deporte como en el trabajo de la mina. En piezas como Nitrate Chile. Oro blanco o Fuerza de trabajo (2019), aparece no solo un paralelismo entre el cuerpo atlético de los trabajadores de las minas -glorificado por la publicidad de la industria-, o bien el cuerpo erotizado del deporte, sino un talante corporal, una suerte de esencia del cuerpo del Norte: masculino y sisífico. A través de la representación del cuerpo, de sus energías y deseos, el deporte y la industria acontecen como engarces históricos, mutuamente productivos y no solamente derivativos. Es en este “campo de juego”, para usar la metáfora deportiva, en donde se configura la cultura. Mientras que, en las obras, en el espacio de lo estético, se construye un imaginario plagado de sol y desierto que funge como una miríada sobre lo real.

 


La muestra Land of Champions, de Camilo Ortega, permanecerá abierta hasta el 24 de enero de 2020 en el Centro Cultural de España (CCE) de Santiago de Chile, Av. Providencia 927.

Imagen destacada: Camilo Ortega, Campo de juego, 2019. Vista de la exposición Land of Champions, en el Centro Cultural de España (CCE) en Santiago, 2019. Cortesía: CCE