Juntos Together es la primera exhibición individual en un museo de Estados Unidos del artista colombiano residenciado en París Iván Argote. La muestra, que se presenta hasta el 4 de enero de 2020 en el Arizona State University (ASU) Art Museum, incluye una selección de películas y videos realizados entre 2007 y 2019, así como esculturas nuevas.

Los trabajos audiovisuales presentan narrativas experimentales que van desde la documentación de intervenciones públicas a gestos poéticos y políticos más sutiles que empujan los límites de la imagen en movimiento.

Las piezas escultóricas están influenciadas por la arquitectura precolombina y brutalista e inspiradas en la experiencia humana contemporánea en entornos urbanos, especialmente su arquitectura doméstica y el graffiti político, y frecuentemente contienen textos multilingües que se pueden utilizar para crear nuevas frases hibridas. Las palabras son elegidas utilizando un concepto acunado por el artista, “Ternura Radical”, basado en los afectos, las emociones y el humor como herramientas subversivas para cautivar a la audiencia a niveles políticos y personales y generar un espacio para el diálogo entre formas de protesta y poesía, sin hacer distinciones entre lenguajes, fronteras, géneros e igualdad, sino más bien proponiendo una mirada amplia a cómo nos relacionamos con el otro.

Los proyectos recientes de Iván Argote incluyen su monumental instalación pública en la bienal Desert X, en el Valle de Coachella, sur de California, y sus exhibiciones individuales en Malba, Buenos Aires (2018), Paláis de Tokio, París (2013) y la Galería Perrotin, Nueva York (2017). El curador de la muestra, Julio César Morales, conversa con él.

Vista de la exposición “Juntos Together: Iván Argote”, en el Arizona State University Art Museum, 2019-2020. Foto: Craig Smith

Julio César Morales: Naciste a principios de los ochenta. ¿Puedes describir la crianza de tu familia durante lo que se conoce como los años de conflicto cívico de Colombia en los años 80?

Iván Argote: Mis padres formaban parte de un grupo revolucionario en los años 70. A principios de los 80, se alejaron de eso junto con un grupo grande de personas y crearon algo dentro de los grupos revolucionarios que trataba de imaginar otras estrategias para crear cambios sociales aparte de la confrontación con armas. Nací en el tiempo en que estuvieron enfocados en trabajar en los sindicatos de maestros –inicialmente, mis padres fueron maestros de escuela y la educación ha sido fundamental en su compromiso. Como fuimos una familia muy modesta, nunca conté con personas que me cuidaran aparte de mis padres, mi hermana y algunas tías, así que pasé mucho tiempo en reuniones políticas y sindicales y en demonstraciones con ellos. Desde que tengo memoria todo el tiempo discutíamos sobre política, local y global. Mi padre es socialista, mi madre socialista-feminista y también un poco anarquista. Durante los años 80 era peligroso ser izquierdista (lamentablemente todavía lo es ahora): más de 8.000 militantes fueron asesinados en esa década. Tuvimos muchas amenazas en casa, pero mis padres nos enseñaron que todo eso era parte del compromiso, así que crecimos sabiendo que algún día podrían ser asesinados. Muchas personas cercanas a ellos desaparecieron o fueron asesinadas. Los sindicatos se fortalecieron durante esos años a pesar de todo y, a principios de los 90, algunos grupos crearon los primeros partidos izquierdistas en Colombia. Mis padres fueron fundadores con su grupo del partido Cambio Social y luego del Partido Socialdemócrata de Colombia. Como niño y adolescente, siempre estaba ayudando con diferentes actividades, y también en la logística de reuniones y grandes huelgas. Más tarde, comencé a diseñar carteles de campaña para diferentes personas, volantes, etc. En los años 90, muchas personas de estos grupos y otros partidos izquierdistas entraron al Congreso y fueron elegidos alcaldes y gobernadores. A principios de la década de 2000, varios de estos pequeños grupos se unieron para formar un partido más grande llamado Polo Democrático, el cual tuvo mucho éxito al inicio. Eligieron a tres alcaldes de Bogotá, uno tras otro, y muchos otros fueron puestos en el gobierno local y nacional. Ahora el partido es más pequeño, ya que muchas personas se fueron e hicieron sus propios partidos, como el Partido Verde y los Progresistas, pero todavía tienen una coalición sólida. Mi padre es actualmente el presidente de Polo Democrático Alternativo. Siendo parte de una familia como esta, te hace consciente de las fuerzas políticas detrás de todo.

Vista de la exposición “Juntos Together: Iván Argote”, en el Arizona State University Art Museum, 2019-2020. Foto: Craig Smith

JCM: Tienes formación como diseñador gráfico. ¿Cuáles son algunos de los rasgos del diseño que aplicas a tu trabajo actual?

IA: A pesar de que mis padres fueron ateos, juntos decidimos que estudiara en una gran escuela religiosa donde enseñan a los niños prometedores de familias humildes técnicas como soldadura, carpintería, electricidad, dibujos arquitectónicos y diseño gráfico. Allí hice mis estudios secundarios y preparatorios y me especialicé en artes gráficas. Principalmente, aprendí sobre los procesos de impresión -produjimos biblias, libros religiosos y otros materiales. También aprendí cosas básicas sobre publicidad y diseño, y estaba muy entusiasmado con eso. Hice muchas historietas por mi cuenta que circulaban en la escuela y tuve la idea de hacer caricaturas experimentales. Por eso decidí ir a la Escuela de diseño gráfico. Pasé los exámenes en la Universidad Nacional de Bogotá, un gran campus con todo tipo de personas y perspectivas. Ahí estaba muy interesado en la tipografía y después en la fotografía, y al final de mis estudios me permitieron integrarme en la escuela de cine en la especialización de nuevos medios, así que terminé títulos en ambos, diseño gráfico y cine.

Vi en el arte una herramienta filosófica y también un campo de experimentación en comunicación. Cómo comunicar un pensamiento, un sentimiento, una investigación … cómo crear un diálogo entre cosas, tiempos… En la escuela de diseño piensas mucho sobre el significado de todo eso. Si estudias semiótica, antropología, historia … el problema es que el diseño suele ser aplicado a cosas comerciales, ya sea para crear mercancía o para promocionar mercancía. Tuve muchos desacuerdos con maestros sobre eso en la escuela; yo creía que ese conocimiento podía ser utilizado con otras perspectivas. Esas preguntas siguen presentes en mi trabajo. Me importa la transmisión que hago con mi trabajo, la comunicación entre las obras y el contexto, y tengo la intención de generar una respuesta, un diálogo.

Iván Argote, “We are Juntos Estamos in This”, acrílico sobre telas. Cortesía del artista

JCM: ¿Puedes ampliarnos sobre el término Ternura Radical?

IA: Creo que siempre debemos innovar en la forma en la que abordamos los problemas, en política o en nuestras vidas personales. Siento que las confrontaciones han sido a veces una manera muy perjudicial para actuar y engancharse en desacuerdos los cuales tienden a generar más violencia y polarización. Yo siento que deberíamos intentar diferentes métodos para crear diálogos y acuerdos que también podrían ayudarnos entender a los demás de una manera diferente: no como un extraño o enemigo, sino como parte de nosotros, así como somos parte de los demás. Ternura Radical es un tipo de eslogan que juega con el lenguaje de confrontación, pero llevándolo a un nivel diferente. ¿Qué podría significar Ternura en la política? ¿Qué podría significar en el campo del arte, en cuestiones de género, raciales y sociológicas, en términos de imagen? ¿En términos de representación del otro? No sé exactamente lo que significa Ternura Radical, pero me gusta el lugar donde esta frase nos trae.

JCM: Mencionas el uso de “desobediencia y juego” en tu práctica. ¿Podrías describir las estrategias que adoptas trabajando de esta forma?

IA: Siento que necesitamos generar constantemente nuevas formas de enfrentar las cosas que crean desigualdades entre nosotros en nuestra vida diaria y en nuestra vida social. Creo en la desobediencia y también en el juego, y siento que hacen una buena mezcla. En un nivel más filosófico, creo que esos términos nos permiten repensar juguetonamente la forma en que concebimos las cosas.

En relación con mi trabajo, yo creo que un ejemplo claro de esto sería la serie de video intervenciones que hice en lugares públicos: metros, ascensores, autobuses, museos, plazas… todos actúan como una disfunción en un sistema de normas que generan una nueva relación con el grupo. Hay otras obras que son más sutiles, como The Other, Me and the Others. El vaivén gigante también desarrolla un juego que ilustra los comportamientos del grupo, y eso genera una situación de grupo. Creo que generalmente este tipo de actitud que yo tengo hacia el trabajo (ahora pienso en “Cuando las actitudes se convierten en formas” [When Attitudes Become Form], una gran influencia durante mis años escolares en París), a constantemente desafiar el medio, el contexto, el status quo. También me permito jugar con diferentes formatos y formas, primero porque me interesa, y también porque no me gusta encerrarme en una imagen de “yo como artista”, así que cambio mi tono, hago videos, documentales y narrativas. Puedo trabajar con humor igual que con cosas muy serias. A veces las obras son francas, a veces más introvertidas. La vida es así, una conversación es así… cuando hay conversaciones, honestas y apasionadas donde puedes hablar de tus sentimientos, de política, algo que pasa que te hace reír, entonces se obtiene introspectiva. Yo personalmente prefiero cuando el pensamiento está rodeado por la vida y toda su complejidad, contradicción, alegría y absurdidad.

Vista de la exposición “Juntos Together: Iván Argote”, en el Arizona State University Art Museum, 2019-2020. Foto: Craig Smith
Vista de la exposición “Juntos Together: Iván Argote”, en el Arizona State University Art Museum, 2019-2020. Foto: Craig Smith

JCM: Estás presentando una revisión de tu trabajo en video que es muy diversa en naturaleza, desde utilizar varios medios de la cámara a documentar acciones performativas y narrativas experimentales. ¿Qué hace que este medio de imágenes en movimiento se te haga tan atrayente? En otras palabras, ¿qué hace que la cámara sea tan atractiva para ti como médium?

IA: Comencé a hacer videos y específicamente a usar la cámara como una manera de generar intervenciones en espacios públicos. La cámara fue un catalizador de muchas de estas obras: a veces interactué con la gente a través de ella. Estaba muy interesado en esta idea de que todas las imágenes son un rastro de un comportamiento, una actitud hacia el mundo. Estuve usando ese momento de la “fabricación” como herramienta y contenido (ahora pienso en Dziga Vértov, una influencia fuerte durante mis años educativos). Más tarde, integré esta práctica en estructuras narrativas más complejas.

Siempre quise hacer películas, me gusta el formato, pero siempre he sentido que tendría que entender muchas cosas antes. Es lo que hacía en mis primeros trabajos en Colombia que fueron un tipo de fotografía conceptual, construidas por protocolos que integraron peligro y una idea temprana sobre el comportamiento. Durante ese tiempo (2004), fundé un grupo llamado “Movimiento Etceterista” con dos amistades con quienes hicimos intervenciones constantemente en todo tipo de lugares: autobuses, calles, escuelas, cines, sin pretender hacer arte o función, así nomás.

Al igual que otros medios, la cámara se me hace una herramienta flexible que nos permite introducir reflexiones y sensaciones. Como dije antes, me interesaba la animación, siempre me ha gustado la ilusión de las imágenes en movimiento y muchas veces jugué con varias referencias del cine, videos caseros o animación 3D. Una gran parte de mi trabajo cuestiona las maneras en que interactuamos con las imágenes y cómo influyen nuestra percepción. Películas mías como Reddish blue memories hablan de eso, igual que Two 50 year old white males having emotions, la serie Untitled, pero también Setting up a system o hasta All my girlfriends.

Iván Argote, “Bridges: We’re all others”, acero, madera y concreto. Cortesía del artista

JCM: ¿Social y personalmente, ¿cuál es tu descripción de “amor”? 

IA: Tiene que ver con cuidado… preocuparse por el otro, por los demás. Tiene que ver con ser capaz de ponernos en la posición de otros, para sentir su voz, el dolor o la felicidad de los demás. Tiene que ver con el apoyo, ser moral y físicamente solidario. También tiene que ver con algo más complejo que viene siendo la idea de compartir tiempo, compartir el presente, pero más que nada compartir un futuro. A veces podemos entrar en desacuerdos, unos fáciles, otros más difíciles. Una discusión se crea y el tiempo la evoluciona, luego se necesita hacer compromisos para poder encontrar un entendimiento. Es porque hay una idea de un futuro común en el que se puede tener una discusión, ese es su apoyo, cuando no hay voluntad, donde no hay amor, la discusión ni siquiera comienza. El amor es una noción que crea algo común en el tiempo, a nivel personal, a nivel social.

 


Imagen destacada: Iván Argote, Antípodo, bronce. Cortesía del artista

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Julio César Morales

Artista, educador y curador del ASU Art Museum (Arizona, Estados Unidos) desde 2012. Entre 2008 y 2012 fue curador Adjunto del Yerba Buena Center for The Arts, en San Francisco. Es el fundador y co-director y curador de Queens Nails Annex, San Francisco, un espacio dedicado a la presentación de obras colaborativas, experimentales y site-specific. Ha trabajado como curador con artistas como Pedro Reyes, Suzanne Lacy, Mary Kelly, Yoshua Okón y Miguel Calderón. Algunos de sus proyectos curatoriales independientes se han presentado en Los Angeles Museum of Contemporary Art y el Museum of Craft and Folk Art, San Francisco.

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