Con 240.000 visitantes desde el pasado 4 de julio hasta la fecha, y un promedio de 2.500 personas por día, la exposición Liminal del artista argentino Leandro Erlich (Buenos Aires, 1973) se convierte en la más visitada en la historia del Malba, dejando atrás en segundo lugar a Yayoi Kusama. Obsesión infinita (206.000 visitantes, junio 27 – septiembre 23, 2013) y en tercer lugar a Andy Warhol. Mr America (196.022 visitantes, octubre 23, 2009 – febrero 22, 2010).

La primera exposición antológica de Erlich en todo el continente americano, que finaliza este sábado 26 de octubre, ha tenido como protagonista la obra La Pileta, un acto de ilusión referencial en la carrera del artista que data de 1999, y que se ha convertido, 20 años después y bajo el dominio de las redes sociales, en la imagen más “Instagrameable” de la exposición.

Leandro Erlich, La Pileta, 1999. Vista de la instalación en el MALBA, Buenos Aires, 2019. Foto: Guyot Orti.
Leandro Erlich, La Pileta, 1999. Vista de la instalación en el MALBA, Buenos Aires, 2019. Foto: Guyot Orti.
Leandro Erlich, La Pileta, 1999. Vista de la instalación en el MALBA, Buenos Aires, 2019. Foto: Guyot Orti.

La pileta, que a través de esta muestra en Malba se presenta por primera vez en Argentina, es la obra más emblemática y reconocida del artista a nivel internacional. La mostró en 2001 representando a Argentina en la Bienal de Venecia y luego fue instalada de manera permanente en el 21st Century Museum of Contemporary Art, de Kanazawa, Japón. A partir de la gran convocatoria en Malba, La pileta continuará en exposición hasta febrero, junto con la instalación de botes Puerto de memoria (2006) y Subway (2009).

Viralizada en las redes sociales con el hashtag #ErlichEnMalba, la exhibición Liminal se convirtió en un fenómeno que llevó a la cuenta oficial del museo @museomalba a alcanzar los 413.000 seguidores, convirtiéndose así en la comunidad más grande de un museo en Instagram de toda América Latina.

Leandro Erlich, Hair Salon, 2017. Vista de la instalación en el MALBA, Buenos Aires, 2019. Foto: Guyot Orti.
Leandro Erlich, El aula, 2017. Vista de la instalación en el MALBA, Buenos Aires, 2019. Foto: Guyot Orti.

Liminal reúne una selección de 21 instalaciones producidas desde 1996 hasta la fecha, seleccionadas por el curador Dan Cameron, entre ellas La vista (1997), Vecinos (1996), La vereda (2007) Las Nubes (2018), El Avión (2011), Puerto de memorias (2014), Vuelo nocturno (2015), Hair Salon (2017), El Aula (2017) y Window and Ladder. Invisible Billboard, obra site specific instalada en la explanada del museo.

La exposición es una co-producción del Malba con el Estudio Erlich, que demandó más de un año de trabajo y un equipo de 150 personas.

En palabras de Dan Cameron, “a lo largo de las últimas dos décadas, Erlich ha creado un cuerpo de esculturas y grandes instalaciones en el que la apariencia arquitectónica de lo cotidiano funciona como una especie de trampa perceptiva: conduce al espectador desprevenido a una paradoja visual que desafía los presupuestos del orden y las reglas del mundo material. En el universo paralelo de Erlich, las escaleras no llevan a ninguna parte, los ascensores no paran en destino, los espectadores pasivos se convierten en participantes activos, las nubes adquieren nuevas características físicas y la solidez de los espacios edificados resulta ser una fugaz ilusión óptica”.

Leandro Erlich, Cadrés Dorés, 2008. Vista de la instalación en el MALBA, Buenos Aires, 2019. Foto: Guyot Orti.

Liminal -el título de la exhibición- refiere a una zona existente en el umbral de otro espacio e indirectamente remite a la posición de estar a punto de cruzar hacia, o entrar en un lugar o estado de existencia específicos, pero sin llegar nunca del todoOscilar en el borde liminal de una experiencia sugiere que siempre estamos atrapados entre una realidad previa que ya ha sido dejada atrás y una nueva realidad que nos invita y está cerca, pero que nos deja varados si nos demoramos.

“El impacto acumulado de experimentar varias obras de Erlich en una sola exposición intensifica nuestra conciencia de una dualidad inherente a lo real, y hace que nos preguntemos en qué circunstancias podríamos afirmar con seguridad que estamos efectivamente aquí o allá”,sostiene Cameron.

Conseguir este efecto requiere una simulación verosímil de la vida diaria y, para lograrla, la secuencia de obras en exhibición incluye figuraciones explícitas de la existencia cotidiana: nubes, el subte, un aula, la vereda, una pileta, un salón de belleza, los vecinos, puertas, un jarrón con flores. Sin embargo, pese a las apariencias, cada pieza contiene señales de lo asombroso que producen un suave shock, pues algo que no puede ser real se revela tan común y fáctico como el predecible fenómeno que estábamos anticipando.

Leandro Erlich, Window and Ladder. Invisible Billboard, 2019. Vista de la instalación en el MALBA, Buenos Aires, 2019. Foto: Pablo Jantus

En el catálogo editado especialmente para esta exposición, Luis Camnitzer escribe: “Se puede decir que, más allá de los órdenes arbitrarios, la obra de Leandro desafía la palabra “orden” tanto en su autoridad como en su organización. Lo hace insidiosamente (en vernáculo se diría “con mala leche”), porque no desordena, como sería lo obvio, sino que sustituye. La autoridad parece mantenerse y la organización también. Así, después de todo, lo imposible parece posible, lo absurdo se convierte en racional, y lo conocido se pone en duda hasta que llega a tocar lo desconocido”.

Dado el éxito masivo de la exposición, el viernes 25 y sábado 26 el museo abrirá con horario ampliado, de 11:00 a 21:00 horas.

 


Imagen destacada: Leandro Erlich, Se vende, 2019. Vista de la instalación en el MALBA, Buenos Aires, 2019. Foto: Guyot Orti.