La Usurpadora es un proyecto de investigación curatorial que trabaja desde Puerto Colombia, municipio ubicado al noroccidente del departamento del Atlántico. Su foco de interés ha sido explorar los explosivos y creativos aportes del Caribe a la historia del arte colombiano, ampliando su rango de acción fuera del territorio y hacia las islas, en lo que ellos denominan el “Caribe expandido”. Les interesa cuestionar las nociones de tiempo y espacio, pensar en otras dimensiones para problematizar lo que todos damos por hecho y darle lugar a los proyectos artísticos que trabajan desde otras cosmogonías, filosofías y maneras de entender el mundo que incluyen desde el pensamiento indígena hasta la ciencia ficción.

En esta entrevista, María Isabel Rueda (Cartagena de Indias, Colombia, 1972) y Mario Llanos (Barranquilla, Colombia, 1988) comentan sobre Universos desdoblados, su curaduría para el 45° Salón Nacional de Artistas, que se presenta hasta el 4 de noviembre en el Museo de Arte Moderno de Bogotá (MAMBO). La exposición enfrenta al visitante a versiones disímiles e irónicas de la existencia, que atraviesan el chamanismo y el afrofuturismo, y lo invitan a acercarse a cavernícolas que se comportan de maneras extrañas, así como a adentrarse en investigaciones científicas donde los animales dan pistas para comunicarnos con alienígenas. Al entrar al MAMBO, el tiempo colapsa, se desdobla y reformula la Historia, dentro de un escenario donde la modernidad imaginó un futuro que no alcanzamos a habitar.

Obra de Jessica Mitrani en "Universos desdoblados", curaduría de La Usurpadora para el 45 SNA, MAMBO, Bogotá, 2019. Foto cortesía de La Usurpadora
Obra de Jessica Mitrani en "Universos desdoblados", curaduría de La Usurpadora para el 45 SNA, MAMBO, Bogotá, 2019. Foto cortesía de 45 SNA
Obra de Gonzalo Fuenmayor en "Universos desdoblados", curaduría de La Usurpadora para el 45 SNA, MAMBO, Bogotá, 2019. Foto cortesía de La Usurpadora

Dominique Rodríguez Dalvard: Para La Usurpadora ¿qué significa El revés de la trama, el tema de este 45° SNA? 

María Isabel Rueda: Si uno piensa cómo está configurada la trama y su revés, es muy interesante ver la imagen gráfica que ésta produce porque son muchas imágenes, no solo la que está delante o la qué está detrás, sino qué pasa cuando ésta se dobla y se entrecruza y qué es figura y qué es fondo y cómo uno puede leerlo en muchos niveles de sentido.

Mario Llanos: Siguiendo esa premisa, partimos de una idea que nos interesa: los relatos de ciencia ficción. Somos de Puerto Colombia, de la Costa Caribe, y estamos muy sorprendidos de cómo muchos de los relatos de ciencia ficción, sobre todo en la literatura –partiendo de Barranquilla 2132 de José Antonio Lizarazo–, se han producido en el Caribe, así que nos empezamos a preguntar por esa posibilidad de pensar el futuro.

DRD: Vayamos por partes, ¿qué es lo que el Caribe les está dando? 

MIR: Veámoslo con ideas muy sencillas. Cuando nosotros conocemos a un cubano o a un dominicano, de cierta forma nos sentimos más cercanos a ellos que a otros colombianos o a personas del centro del país. Así que uno empieza a buscar resonancias y ve que esas divisiones geográficas no fueron determinadas por nosotros. Y uno comienza a tener aliados. 

MLL: Por otro lado, el Caribe siempre ha sido un lugar de tránsito y ha estado condicionado por ello, así que hubo una desconexión del país con esos procesos que estaban ocurriendo en el Caribe. Por ejemplo, en los años de 1950 el crítico cubano José Gómez Sicre, tan importante en su momento, promovía el arte del Caribe colombiano con relación al arte cubano y dominicano, pero resulta que esos procesos que eran fundamentales desaparecieron. Por eso para nosotros como equipo de trabajo es supremamente importante entablar de nuevo esas conexiones (con ese Caribe que llaman expandido), porque nos pone en un diálogo con nuestros pares.

MIR: Y es que cuando uno está en una isla, uno se siente muy aislado. El mar es algo que está dado para unir y crear rutas, pero también genera una terrible desconexión. Por eso nos gustó tratar de trabajar alrededor de esta idea, de ese espacio que separa pero también debería unir y en donde están pasando una cantidad de cosas, por ejemplo, a nivel ambiental.

Obras de Pedro Gómez Egaña (escultura al frente) y Adalberto Calvo (al fondo) en "Universos desdoblados", curaduría de La Usurpadora para el 45 SNA, MAMBO, Bogotá, 2019. Foto cortesía de 45 SNA
Obras de Adalberto Calvo en "Universos desdoblados", curaduría de La Usurpadora para el 45 SNA, MAMBO, Bogotá, 2019. Foto cortesía de 45 SNA

DRD: Si ustedes hicieran el rastreo de algunos de los asuntos que han estado abordando en los últimos años de investigaciones y curadurías, ¿cuáles son esos grandes interrogantes que intentan explorar? 

MIR: Por ejemplo, el trabajo de Eusebio Siosi, un artista de la Guajira que presentamos en (Espacio) Odeón con Los sueños de la Outsü. Es muy interesante porque él es wayuu y para ellos existe una entidad espiritual (las soñadoras u Outsü) que es igual de importante a nivel social como para nosotros una organización de orden político. Cuando tú tienes un sueño que puede ser premonitorio o fuera de lo normal, ellos acuden a esta entidad y toda la comunidad participa en la interpretación de este sueño para solucionar un conflicto que es social. Ese proyecto para nosotros fue clave porque allí se abre no solo una dimensión diferente de cómo acercarse a problemas que pueden ser sociales o incluso del porvenir de una comunidad, y que estando en nuestro mismo país, se solucionan de una forma que para nosotros pareciera no contemplada, como la interpretación de un sueño. 

También está la obra de Alfonso Suárez y su acercamiento a la problemática ambiental armonizando un desequilibrio ecológico a través del sonido. Cuando comenzamos a trabajar con el Afrofuturismo y cómo éste llegó a través de la música y de las ondas sonoras, el artista momposino ya llevaba un camino recorrido desde hacía ya un buen tiempo en la historia del arte en Colombia (desde comienzo de los años de 1980) y al que nunca nadie le había prestado suficiente atención porque en ese momento los problemas ecológicos se veían muy lejos, como de ciencia ficción…

DRD: Ahora entremos en el terreno de ese futuro del que hablan. ¿De qué se trata?

MIR: En realidad ese fue el origen de todo. Comenzamos a investigar sobre el Afrofuturismo, que es la primera vez que la raza negra se atreve a pensar una posibilidad de futuro. Y esto viene a través de la música, de Sun Ra o George Clinton, unos seres del futuro que, mezclados con los imaginarios de las religiones egipcias, nos traen ideas de cómo se imaginan lo que va a pasar. Ahí comenzamos a pensar en un futuro anterior. 

DRA: ¿Futuro anterior? 

MLL: Sí. Porque esta no es una exposición sobre cómo pensar el futuro, independientemente de si se piense a bien o a mal. Aunque normalmente se ha pensado de una forma negativa. Hay una idea de futuro que siempre está tratando de ver cómo la raza humana sobrevive, pero esa no es la intención de nuestra exposición. La muestra es una cosa más abierta y no estamos tratando de determinar qué va a suceder en un futuro. Hay muchas películas de ciencia ficción en las cuales seres de otras galaxias abren portales e invitan a que otros a que los crucen, a que hagan ese tránsito. A nosotros nos interesa eso.

MIR: No es una muestra apocalíptica.

DRD: Ese futuro, ¿dónde está situado? 

MIR: No creemos que el futuro está hacia delante, pero sí en la idea de la dimensión desconocida y de otros relatos, así que problematizamos la idea de que el tiempo sea lineal. Esto no es nuevo, estas ideas o pensamientos vienen de los indígenas u otras culturas, en donde el futuro a veces está atrás y no se puede pensar en él hacia adelante. Así que también queríamos jugar con la idea de nuestro imaginario hacia adelante… pero ¿qué tal que no esté adelante, sino atrás? O que no esté atrás, sino que todo ocurra al mismo tiempo… son otras formas de pensar la idea del tiempo.

DRD: ¿Por eso el interés de este futuro nacido de la ciencia ficción? 

MLL: En mi caso particular, al vivir entre Barranquilla y Aruba, mi infancia se desarrolló a orillas del Mar Caribe. Al crecer en una zona de puertos, el tránsito de personas que venían de todas partes del mundo ha sido un intercambio de información, conocimientos e historias, no solo para mí, sino para muchos de nuestros artistas, escritores y cineastas. Esto ayudó sin duda alguna a fomentar otros tipos de historias y relatos, permitiéndonos la oportunidad y el tiempo para pensar un futuro, imaginarlo, así mismo plantearlo desde el punto de partida de la ciencia ficción. Creo en últimas que nuestro interés radica en eso.

Obras de Beatriz Cortez y Rafael Esparza (al frente), y Alma Sarmiento y Juan Mejía (al fondo) en "Universos desdoblados", curaduría de La Usurpadora para el 45 SNA, MAMBO, Bogotá, 2019. Foto cortesía de La Usurpadora
Obra de Juan Mejía en "Universos desdoblados", curaduría de La Usurpadora para el 45 SNA, MAMBO, Bogotá, 2019. Foto cortesía de La Usurpadora
Eblis Álvarez & Mateo Rivano en "Universos desdoblados", curaduría de La Usurpadora para el 45 SNA, MAMBO, Bogotá, 2019. Foto cortesía de 45 SNA

DRD: ¿Para ustedes qué es el tiempo? Porque veo que es una cosa muy flexible y además tomada desde múltiples dimensiones y desde cosmogonías distintas… 

MIR: Partimos del tejido: cómo se voltea, cómo se entrecruza y se desteje su trama. Aunque no es terreno de esta curaduría, a mí en particular me parece que los arhuacos y los koguis con sus tejidos logran materializar un pensamiento, de lo que va afuera, de cómo se construye una trama y cómo ésta nunca termina y que hay algo en ella que se ha trabajado ancestralmente… quizá nunca hubo revés, sino que es una vuelta dimensional de esa trama que es chévere pensar.

MLL: Además, si lo vemos desde otra perspectiva, estamos, más que nunca, en un periodo simbólico de transformación del país, el de dejar la guerra en general, para dar un paso para pensar en el futuro. Era una cosa que no se había pensado de esa forma en las artes en los últimos 20 años. En los años 90 y principios de los 2000 hubo un auge de temas políticos y de conflicto del país, pero llegó el momento en que eso pasó. ¿Ahora el país a qué se enfrenta? El futuro dejó de ser esa idea utópica y fantasiosa en que se encasillaba siempre y pasa a ser una realidad mucho más tangible.

DRD: Estas ideas, en una exposición, ¿cómo se ven? 

MIR: Volviendo a los indígenas kogui, ellos dicen que la mochila es el espacio-tiempo-pensamiento construido. Como que hay objetos que contienen la idea del espacio-tiempo en vivo. Ese concepto deja de ser algo abstracto y uno lo puede ver en un objeto. Digamos que eso simplifica una idea que para uno es como inalcanzable. Lo mismo pasa cuando uno trabaja con las obras de los artistas. Ellos sí pueden capturar esa esencia de lo que es el espacio-tiempo sin volverla algo racional. Pueden, en un objeto, capturar esa problemática y uno la ve y la entiende, pero uno no puede usar un lenguaje para poderla explicar. Así que nos apropiamos del espacio como queriendo, ya a nivel curatorial, plantear juegos con desdoblamientos, con dejà-vus, así como con ideas de abordar el tiempo en el que uno confunde el presente con el pasado y el futuro, y cómo borrar esa idea del tiempo, así como construir una idea de la realidad, del ahora. Por otro lado, también usando nuevas formas de usar el lenguaje oral y escrito cuando no tienes una linealidad para seguir, por eso nos interesaba tanto la literatura y la música.

DRD: ¿Hay algún ejemplo de un artista en el 45° SNA que ustedes consideren que representa a cabalidad estas ideas? 

MIR: Sí, Sara Modiano. En la exposición 2.058 que curé en la Cámara de Comercio de Bogotá (CCB), se cuestionaba el hecho de haber nacido en una fecha y pensar que quizás en el 2058 ya estaría en otra dimensión; pensaba en un futuro en el que ella ya no existiría y apuntaba a cuestionar la idea que tenemos de estar en esta dimensión pensando que seremos eternos, acudiendo a nuestra sensación temporal y al tránsito y percepción del tiempo en diferentes dimensiones.

Su trabajo nos resulta súper interesante porque Sara siempre estaba buscando soportes materiales para salir de su cuerpo. Trabajó algunas de sus esculturas a partir de unas mallas cuya trama es posible traspasar… como que encerraban pero también dejaban mirar a través, construidas a la medida exacta de su cuerpo, jugando con la geometría sagrada. Su trabajo altamente refinado a nivel conceptual y espiritual nos resultó un interesante punto de partida para la muestra. 

MLL: Soportes materiales que son masivos, como industriales y raros; como una dualidad, entre lo industrial y lo metafísico. 

MIR: Pero también abordamos el tema de la exposición desde el cambio climático, con el trabajo de Juan Cortés. Él crea huracanes artificiales y, como nos lo explicaba luego de conversar con físicos e investigadores, éstos son la respuesta correcta del planeta para bajar el calentamiento global. Son necesarios y son la cura. Entonces uno comienza a repensar la geografía, y nos da otra perspectiva de algo que podría parecer apocalíptico o catastrófico; y, entonces, lo ves como algo práctico, a nivel de la naturaleza, cómo funciona. Entonces, ahí van por varias vertientes nuestros cuestionamientos… 

MLL: U otra bien distinta, Ana María Millán. Ella muestra cómo a través de los gamers adictos a los videojuegos tu conciencia se empieza a traspasar a otro nivel, el de la creación de estos mundos y personajes, cómo te empiezas a transportar a nivel virtual a un organismo que es a base de algoritmos. Empiezas a codificar tu conciencia con lo que te gusta y empiezas a vivir a través de eso… todavía necesitas tu cuerpo para tener esa conexión, pero ya empiezas a escarbar ese camino de la transmutación de la conciencia a un cuerpo-máquina.

Obras de Ana María Millán y Adolfo Bernal en "Universos desdoblados", curaduría de La Usurpadora para el 45 SNA, MAMBO, Bogotá, 2019. Foto cortesía de La Usurpadora
Obra de Tupac Cruz en "Universos desdoblados", curaduría de La Usurpadora para el 45 SNA, MAMBO, Bogotá, 2019. Foto cortesía de La Usurpadora
Obra de Tupac Cruz en "Universos desdoblados", curaduría de La Usurpadora para el 45 SNA, MAMBO, Bogotá, 2019. Foto cortesía de La Usurpadora
Obras de Sara Modiano en "Universos desdoblados", curaduría de La Usurpadora para el 45 SNA, MAMBO, Bogotá, 2019. Foto cortesía de La Usurpadora
Sara Modiano en "Universos desdoblados", curaduría de La Usurpadora para el 45 SNA, MAMBO, Bogotá, 2019. Foto cortesía de 45 SNA

*Entrevista realizada como parte de las comunicaciones del 45 SNA

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Dominique Rodríguez Dalvard

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