Por Rolando J. Carmona | Curador

 

“Yo no tengo la pretensión de ser bella. Tengo las rodillas torcidas y los senos como un chico de 17…. Pero si mi rostro es flaco y feo, si mis dientes salen de mi boca, mis ojos son bellos, y mi cuerpo es inteligente”

Joséphine Baker entrevistada por Marseille-Matin, 21 de noviembre de 1931.

 

 

El 2 de octubre de 1925, una delgada chica de color ilumina Revue Nègre en el Teatro de Champs-Élysées; desnuda y bailando Charleston, aparece en el escenario con una falda hecha de bananas. Era Joséphine Baker, una mujer brillante, que luego de escapar al racismo estadounidense comprendió bien la dinámica del “buen colonizado”.

Al llegar a París, esta bailarina utiliza su “cuerpo inteligente” y se instrumentaliza para liberarse, desarrollando una corporalidad animal que la convirtió en la primera estrella negra de Francia.

Si la esclava negra Sawtche (1788-1789) fue enjaulada como un objeto del deseo, Joséphine Baker voluntariamente se convirtió en un lujoso animal digno de la exposición universal. En 1931, Baker logra el éxito con J’ai deux amours. El mismo año de la l’Exposition coloniale de Vincennes, ella le cantaba a París mientras todavía había negros enjaulados en Porte Doree.

Pero, ¿quién desea un animal cubierto de bananas?… «[Cuando uno] examina la naturaleza de la recepción que los europeos le han dado a Baker, vemos el mismo rechazo racista, pero expresado de otra manera, un racismo sutil y parcial que la ha convertido en la representante de una sexualidad primitivista desenfrenada y diabólica al mismo tiempo. Una sexualidad negra capaz de satisfacer todas las fantasías eróticas del hombre blanco, cristiano y domador del mundo salvaje” (Wendl, Tobias (2006).

En París, Baker, para ser libre, tuvo que ofrecer su cuerpo al servicio del deseo blanco. Esta relación puede tener varias lecturas, pero la que nos interesa aquí es la del “cuerpo inteligente” que todavía tiene vigencia en el mundo contemporáneo. En el París actual, es posible ver vitrinas con duchas, donde de forma permanente hay latinos y árabes “calientes” que se muestran como objeto del deseo. También es normal ver anuncios online proponiendo “árabes” o negros “dominantes y discretos” que “pueden ocuparse de ti”…. Ese mismo árabe que los homosexuales burgueses evaden en la vida cotidiana por su falta de “savoir vivre”.

Vista de la exposición "My Body ≠ Ta Chose", en Maëlle Galerie, París, 2019. Foto cortesía de la galería

My Body ≠ Ta Chose, en Maëlle Galerie (París), es un proyecto donde el otro se cosifica intencionalmente para sobrevivir al exotismo. Evocando el espíritu de Joséphine Baker, la muestra no persigue una voluntad de denuncia, o victimización. Todo lo contrario, la intención es arrojar luz en dinámicas o relatos donde se ejerce control del otro a partir de la corporalidad. My Body ≠ Ta Chose deja en evidencia una especie de “servidumbre voluntaria” donde lo freak es un anzuelo al servicio del otro. Obras donde el artista se burla del arquetipo de lo tropical-salvaje a través del símbolo ≠, que representa igualdad y diferencia al mismo tiempo.

Esta dinámica no se limita a la manipulación del deseo. En otros contextos, el cuerpo, de forma intuitiva, puede defenderse con gestos “salvajes” frente a la agresividad de la mirada del otro. Un ejemplo magistral es la obra Laughing Alligator creada por Juan Downey durante un viaje al Amazonas en 1978. En esta obra, el artista y su familia recorren la jungla del Amazonas para investigar sobre la arquitectura funeraria de los Yanomamis, y los supuestos ritos de canibalismo donde ellos comen a sus muertos en sopa de plátano. En medio de la selva, con una cámara en mano, en un momento del recorrido Downey voltea la cámara frente a los guías Yanomami y ellos por instinto sacan sus arcos y flechas en un gesto intuitivo de defensa, apuntando sus armas hacia él, reconociendo, en serio o juguetonamente, su cámara como arma. Al final del video se genera un proceso de antropología inversa, donde los “salvajes” Yanomamis toman la cámara y comienzan a filmar a este extraño hombre blanco.

Esta animalidad intuitiva, en algunos casos también es una burla. En las zonas turísticas de la Amazonía, esta reacción se repite: los pueblos indígenas caricaturizan sus cuerpos y su cultura para explotar la mirada turística. Bien sea de forma intuitiva, como los Yanomamis en el video de Downey, o premeditada, como la indígena de la Etnia Pemón que se disfraza de Pocahontas para cobrar 1 dólar por foto. Este proceso de inteligencia corporal es apasionante y ha sido fuente de inspiración constante para cientos de creadores y artistas contemporáneos conscientes de las dinámicas post-coloniales.

Vista de la exposición "My Body ≠ Ta Chose", en Maëlle Galerie, París, 2019. Foto cortesía de la galería
Vista de la exposición "My Body ≠ Ta Chose", en Maëlle Galerie, París, 2019. Foto cortesía de la galería

Jean François Bocle evoca esta dinámica materializando la frase “mi canibalismo avala tu capitalismo”. Una expresión ambigua que hace referencia directa al fantasma de hombre salvaje que se muestra “sumiso” frente a la explotación blanca. Paulo Nazareth, un mulato brasileño, se instala el cráneo de un caballo en su rostro para poner en venta su imagen de hombre exótico. Esta pieza se superpone a Andrómeda, de Desi Santiago, un paisaje tropical en látex translúcido que da la sensación de estar hecho con esperma, o las fotos de bananas podridas de Christto + Andrew, donde el arquetipo exótico es una dulce imagen artificial y podrida.

Fannie Sosa, con un humor de youtuber, presenta Cosmic ASS, un documental donde ella analiza el sentido simbólico y espiritual de los movimientos Twerk (basculaciones quebradizas de arriba abajo que hacen los cuerpos negros con sus culos). Este documental da bases para entender el video del dúo brasileño Bárbara Wagner y Benjamin de Burca. Como una serie de anotaciones sobre las relaciones entre cuerpo, cámara y movimiento presentes en la documentación de una danza típica del Nordeste de Brasil, Faz que vai (Set to go) comenta sobre los significados de lo carnavalesco dentro de diversas estrategias de preservación del Frevo como imagen y producto. En el video vemos a varios personajes que se transforman en distintos estados de corporalidad marginal. Bhrunno, entrenado como bailarín clásico es instructor de Frevo y Swingueira, Ryan baila Frevo para turistas en Olinda y por la noche es Alice, y Edson, que enseña voguing en las calles.

My Body ≠ Ta Chose (Mi cuerpo no es tu objeto) es un relato íntimo en el espacio público. Cada una de estas obras habla de escudos construidos a partir de la memoria genética; cada obra habla de ese cuerpo “inteligente y animal” que entra a la defensiva con una sonrisa cuando se siente explotado. Una paradoja que no toca solo al salvaje. Esta animalidad también habita en todas las mujeres hiperfemeninas cuyas miradas heladas y belleza nos dejan sin aliento.

Vista de la exposición "My Body ≠ Ta Chose", en Maëlle Galerie, París, 2019. Foto cortesía de la galería
Vista de la exposición "My Body ≠ Ta Chose", en Maëlle Galerie, París, 2019. Foto cortesía de la galería

My Body ≠ Ta Chose, curada por Rolando J. Carmona, podrá verse hasta el 26 de octubre en Maëlle Galerie, 1-3 rue Ramponeau, París. Con obras de Barbara Wagner & Benjamín De Burca, Jean-François Bocle, Christto & Andrew, Juan Downey, Paulo Nazareth, Desi Santiago y Fannie Sosa.