Una amalgama de células que conforman une artista visual. No binarie, una identidad que hace del paroxismo una forma de habitar. Es un vaho que transita entre géneros y disciplinas, entre la memoria de la escena conceptual y política de los años ochenta y las nuevas derivas del arte objetual feminista. Entre sus lecturas de rigor: el catálogo completo de Francisco Zegers Editor, Deleuze y Guattari, el feminismo comunitario de agentes como Adriana Guzmán y Julieta Paredes. Decidimos derramar este contacto íntimo al arbitrio público, buscando siempre generar nuevas conexiones pensando en los futuros posibles.

 

agustine zegers, ftalato-fitología, 2017, instalación/hechizo, Instituto Telearte, Santiago, Chile. Curada por gastón j. muñoz j.

Hace muchos años te fuiste de Chile, yo me encontraba rehabilitándome de las drogas cuando perdimos a tu padre ―quien nos inspiró tantas veces, tantas como nos llenó de dudas e incertidumbres― y, de repente, estabas al otro lado del mundo en los Emiratos Árabes. ¿Cómo llegaste a la decisión de estudiar artes visuales en el mundo árabe? 

Fue un proceso muy difícil. Mi padre murió un mes después de que cumplí 18 y estaba en un limbo. Seguía en un colegio muy cuico sin poder pagar la colegiatura, con posibilidad de heredar deuda y sin el espacio necesario para vivir mi luto. Lo procesé mal y lo evadí mucho tiempo. Se me presentó la oportunidad de postular a un programa en Emiratos completamente becado y fue el escape perfecto. Pude estudiar sin endeudarme y alejarme lo más posible de todo lo que no estaba preparade para procesar. Viví mi conexión con mi padre mediante mis estudios y, en gran parte, mi amistad contigo.

Pasó el tiempo, los contactos eran menos frecuentes, pero igual de intensos. Arribó un concepto fuerza que nos movilizó a les dos sin vuelta atrás: feminismo. ¿Cómo arribaste a la teoría y a las políticas del género? ¿Quiénes son tus referentes?

Llegué desde un punto de necesidad personal. Me costó mucho tiempo romper con la socialización cis-hetero, y Testo Yonqui de Paul B. Preciado fue mi primera apertura a otras posibilidades. Siento que me abrió todo, y me tomó mucho tiempo pasar de un mundo teórico abundante a la praxis de lo que es mi día a día no-binario y poli. Paul sigue siendo un referente importante. Hoy agrego a manuel arturo abreu, valeria flores, Raquel Salas Rivera, Sara Ahmed y otrxs.

Volviste a Chile. Éramos jóvenes. Decidimos proponerle un proyecto de arte a la Galería Metropolitana. ¿Cómo recuerdas la exposición 136, 137, 138?

Bebés. Lo que más recuerdo fue la generosidad tuya, de Ana y Zappa. Fue muy sanador estar en el mismo espacio donde mostró mi padre y creo que, años después de su muerte, fue en esa instancia en donde pude realmente armar un ritual para procesar esa pérdida (aunque une nunca termina de pasarla). Recuerdo las pesadillas en que envolvíamos miles de ladrillos con gaza, un luto interminable y pesado. Recuerdo el peso exacto de cada ladrillo que envolví, y encontrarles un hogar contigo al término de la exposición. Ahora siento que fue un formato muy ajeno al que trabajo ahora, pero fue muy necesario. Perdimos a Leppe muy poco después.

agustine zegers, Preparing to Welcome the Chthulucene, 2016, Santiago, Chile. Ediciones Popolet.

Publicaste un libro por esos años, Preparing to Welcome the Chthulucene (Popolet, 2016). ¿Cómo viviste tu proceso artístico con este proyecto?

Fue otro proceso de apertura completa para mi. Estaba trabajando con Una Chaudhuri en Abu Dhabi, con quien comparto un amor profundo por teóricxs de feminismos materiales y ecológicos. Estábamos leyendo a Stacy Alaimo, Anna Tsing y a Donna Haraway juntes. Yo estaba tentacular, esperando con múltiples brazos el libro más reciente de Donna y desarrollé este libro/obra en respuesta a eso. Estaba en un espacio muy clínico y académico. Vibraba (literalmente) con estos textos, siguiendo mental/materialmente todos los trazos de interacción in/ánima en mi vida muy cotidiana. En ese entonces tenía el privilegio del tiempo libre y analizaba todos mis hábitos, pensando en todos los microplásticos que viajaban desde mi baño hacia el Golfo Pérsico y todas las bacterias con las que creaba la imagen ficticia de un cuerpx discreto. A partir de eso desarrollé esa cosmología de interacciones multi-especies. Una eventualmente le envió el texto a Donna, por lo cual sigo muy agradecide. Debo decir que en ese tiempo me faltaban muchxs referentes latinxs. Hoy agradezco mucho el trabajo de Macarena Gómez-Barris y Silvia Rivera Cusicanqui, entre otrxs.

agustine zegers, Soyjia, 2019, arte-objeto, Institute of Queer Ecology, Prairie, Chicago.
agustine zegers, Soyjia, 2019, arte-objeto, Institute of Queer Ecology, Gasdot Gallery, Los Ángeles.

Pasó aún más tiempo. siento que nos distanciamos… ¿Qué piensas tú? Nos encontramos con un campo del arte chileno muy duro, muy rígido en su visión de lo que era la «política», antes de la crisis medioambiental que vivimos hoy. ¿Qué significa para tí como creadore fermentar el feminismo?

No creo habernos distanciado. Vivimos procesos de luto familiar y una convergencia trans* a distancia que nunca nos hubiéramos esperado. Cada vez que había plazos largos sin vernos, siempre convergíamos en pérdidas, crecimiento y polifonías cuir. Siento todavía que cada vez que nos conectamos crecemos horizontalmente como una red micelial. Siempre tenemos cosas le une para la otra.

Me cuesta hablar sobre el arte chileno y la situación chilena en general ya que he estado afuera por tantos años. Estoy en una posición de privilegio y no siento que sea mi lugar (ni pretendo poder hacerlo con la sensibilidad necesaria). A lo que sí puedo referirme es el impacto de la crisis medioambiental, que viene acompañada del auge de la derecha extrema mundialmente. Por el otro lado, siento que se está armando/fermentando un paisaje en el que las conversaciones ambientales están uniendo discursos de transespecismo con lo transcorpóreo y transgénero. Le estamos dando más espacio a conocimientos bacteriales, géneros plurales, al no-binarismo (en todo ámbito) y usando estos principios en lo sexo-político-ambiental de manera rizomática. Estamos aprendiendo de otras especies como organizarnos políticamente y cómo pensarnos relacionalmente, cómo construir otras intimidades. Todo muy cuir. Nada mejor que ser un coral de género cambiante, o una red de raíces resilientes con prácticas éticas de distribución de recursos.

agustine zegers, Promised Body y Basement Accord, 2019, arte olfativo. Exposición A Gentle Excavation, Resort Gallery, Baltimore.

¿Cuáles son tus proyectos futuros? ¿Qué depara para la amalgama agustine zegers?

Hace un tiempo llevo trabajando formas de crear obra muy pequeña, celular. He buscado el medio más físicamente pequeño que pueda adentrarse de la forma más efectiva y mucosa. Bajo impacto ambiental y alto impacto relacional-molecular. Por eso me encanta trabajar con ejercicios digestivos-poéticos, con obras de instrucción a distancia, microbios y moléculas aromáticas. Quiero encontrar formas sutiles que puedan demostrar la alta organización y el predominio de lo imperceptible. Las estructuras cruciales de micro-organismos que rigen nuestrxs cuerpxs, espacios y ambientes. Las trazas microscópicas de materiales y alimentos que circulan mundialmente gracias a tratados económicos y movimientos globales, encontrándose en estas amalgamas transientes que llamamos cuerpxs.

Este interés me ha llevado al sentido del olor. El aire es un medio de conversación multi-especista, con señales acrias de fermentación y anuncios de florecimiento. Es el lugar donde se transmite una intimidad muy porosa y profunda que se adentra por el tracto nasal. El acercarse al olor es un ejercicio también en descentralizar la visualidad, lo cual es importante en términos del capacitismo y de descentralizar conocimientos abismales que se construyeron a partir de lo visual/racional, como describe Boaventura de Sousa Santos.

Por eso, ahora estoy en proceso de sumergirme en el mundo olfativo. Estoy trabajando en un estudio de perfumes donde enseñamos y colaboramos con artistas olfativxs y perfumistas de industria. También me interesan mucho las prácticas de esa industria de sintetizar sabores y olores, para de/re-construir relaciones con el ambiente mediante moléculas aromáticas, cosa muy urgente en estos tiempos de crisis ambiental acelerada. Creo que hay claves importantes para la sustentabilidad global en la síntesis de laboratorio de materiales de los que dependemos para nuestros sistemas de comida y nuestro contacto con naturalezas construidas.

agustine zegers, Perfume Terrenal, Lenteja Áurica, poema visual, Anderson Gallery, Georgia.
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gastón j. muñoz j.

Nace en Chile en 1993. Miembre de Arte Contemporáneo Asociado (ACA) y de la Red Iberoamericana de Investigadores en Anime y Manga (RIIAM). Licenciade en Artes con mención Teoría e Historia del Arte por la Universidad de Chile. Desde 2013, se desempeña en crítica de arte y de moda y en la curaduría independiente, adoptando posturas transfeministas y poshumanas. Es parte del Comité Editorial de la revista Punto de Fuga (U. Chile) desde 2014. Ese mismo año comienza a investigar para el Catálogo Razonado del MAC (Santiago). Fue becario JASSO en el 2015, en la Universidad de Tokio, donde realizó estudios comparados sobre arte y cultura popular japonesa y teoría queer. Algunas de sus publicaciones destacadas son "Desbunde Léxico. Internacionalismos en el arte chileno posgolpe" (UNLP, Argentina) y "Glotopolíticas del descampado. Revistas alternativas sobre cultura y artes durante la dictadura militar chilena" (UNAM, México), ambas en co-autoría con Vania Montgomery. Actualmente investiga la influencia del manga y el animé en el arte chileno contemporáneo.