Incognitum: Circunnavegaciones Contemporáneas es un proyecto de intercambio artístico-cultural que se realizará entre Chile y Portugal con motivo de las conmemoraciones de los 500 años de la circunnavegación de Hernando de Magallanes, efectuada entre los años 1519 y 1521. Incognitum parte de la premisa del mutuo desconocimiento que existe entre Portugal y Chile, y la interrogante de cuál es la mejor forma de enfrentarse y acercarse a lo desconocido, abstrayéndose de discursos costumbristas y del imaginario de la dictadura, reconsiderando la historia oficial generada a partir del colonialismo.

El proyecto, creado por el artista, académico e investigador chileno Raúl Miranda (Santiago, 1966) junto a la curadora y crítica de arte portuguesa Isabel Carlos (Coimbra, 1962), se instala como una relectura política del “descubrimiento”, donde los curadores y artistas participantes cuestionarán su lugar de enunciación presente, dando pie a registros de una experiencia que no ofrezcan una “imagen” de país como la postal costumbrista y turística, sino un contexto transcultural en constante movimiento.

Incognitum contempla la invitación a diez artistas portugueses y diez artistas chilenos para realizar un encuentro artístico entre el 3 y 13 de octubre próximos en la Región de Magallanes y Antártica de Chile, así como en Santiago, para continuar con una exposición itinerante que primero comenzará en Lisboa, a inaugurarse el 20 de junio de 2020 en la Cordoaria Nacional, Padrão dos Descobrimentos y Casa da América Latina, en Lisboa, para continuar en una versión reducida en octubre, en Punta Arenas, y una versión ampliada en el Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA) de Santiago de Chile, durante el primer semestre de 2021.

Los artistas chilenos convocados son Andrea Wolf, Anelys Wolf, Mónica Bengoa, Voluspa Jarpa, Cristóbal Cea, Demian Schopf, Enrique Ramírez, Fernando Prats, Francisco Navarrete y Sebastián Jatz, y los portugueses son Ana Vaz, Angela Ferreira, Luciana Fina, Narelle Jubelin, Salome Lamas, Kiluanji Kia Henda, Délio Jasse, Francisco Vidal y Vasco Araujo.

“Los artistas seleccionados son de Portugal y Chile, lo que no implica que necesariamente tengan la nacionalidad portuguesa o chilena o que residan en el país correspondiente, es decir, se trata más de pertenecer a una geografía afectiva, cultural o vivencial que a una nacionalidad”, explica Miranda.

Isabel Carlos detalla que la selección de los artistas participantes responde a los ejes curatoriales de Incognitum. “Primero, una reflexión sobre el colonialismo y el poscolonialismo, y luego encontrar en los mapas del arte portugués y del arte chileno artistas que tengan esa reflexión. Lo segundo es la idea de viajar, porque es la conmemoración de los 500 años del viaje de Magallanes, y del desplazamiento. Y lo tercero es desplazamiento y viaje no en un sentido físico, sino también en un sentido psicológico. Fernando Pessoa, que es como nuestro Beckett o nuestro Joyce, dice que ‘viajar es sentir´. Esos son los tres ejes curatoriales que llevaron a esta selección. Lo incógnito: el descubrimiento, el viaje, lo desconocido”.

INMERSIÓN EN MAGALLANES

Al efectuarse en su primera etapa de inmersión en la Región de Magallanes y Antártica chilena, este proyecto de encuentro y exposición instala una dependencia recíproca con la comunidad local, puntualmente con los artistas y científicos residentes en esta zona austral, y en general con el público que visitará la exposición resultante del encuentro entre artistas y curadores.

Durante el encuentro en Magallanes se visitarán Punta Arenas y Porvenir, ciudades que se ubican a casi 2.000 kilómetros de distancia de la capital de Chile, siendo una zona bastante desconocida para la gran mayoría de los chilenos y de sus artistas, los que se concentran en la ciudad de Santiago. Según los curadores, esta lejanía genera un gran aislamiento en su población, por lo que este proyecto tendrá un gran impacto al permitir el intercambio de experiencias y conocimientos no sólo entre los artistas invitados, sino también con la comunidad en general a través de conferencias, talleres y encuentros informales para la investigación y la producción de obras de arte de un marcado carácter post-conceptual y de reflexión social.

“Entraremos en contacto con la comunidad de la región, lo que nos permitirá adquirir un conocimiento profundo con distintos puntos de vista sobre el pasado y presente del Estrecho de Magallanes. Por esto será fundamental, tanto para los artistas portugueses como para los chilenos, desarrollar un trabajo de colaboración con artistas e investigadores magallánicos, a modo de retroalimentación directa de distintas culturas que va mucho más allá de la dimensión binacional, al ser un encuentro pluricultural en la región austral del mundo”, señalan los curadores.

El 12 de octubre, ya de regreso en Santiago, los participantes asistirán a exposiciones y eventos de la Bienal de Artes Mediales, algunas galerías y el MNBA, para tener contacto con la comunidad artística de la capital. 

FUNDAMENTACIONES DEL PROYECTO

¿Cómo hacer una muestra artística “representativa” de un país? ¿Cuál es el mejor modo de acercarse a un territorio desconocido? ¿Cómo evitar la imagen costumbrista que remite a añejas ferias mundiales? ¿Cómo abstraerse u omitir discursos construidos por el imaginario de una dictadura? ¿Cómo reconsiderar una historia (oficial) donde el colonialismo genera el capitalismo neoliberal? ¿Cómo devolver la mirada del “exotismo” sobre un país europeo? ¿Cómo conocer Portugal? ¿Qué es Portugal?

Estos cuestionamientos, que pueden hacerse de igual manera sobre Chile y la “chilenidad”, son preguntas encabezadas por el adverbio “cómo”, y hablan de interrogar sobre un “modo”, sobre la forma de acercarse a algo que no se conoce, que tal vez se intuya o de lo que se tenga una imagen totalmente distorsionada por la distancia y el tiempo. Estas son preguntas que plantean estrategias de aproximación sobre la historia de un país, pero a través de imágenes del presente.

“Con Incognitum queremos plantear primeramente que sabemos muy poco los unos de los otros (Chile y Portugal), pero también aludimos al periodo de los descubrimientos y al colonialismo europeo que conforma los actuales Estados Nacionales; pero esta imagen se sobrepasa a si misma, llevando particularmente a los artistas portugueses o lusófonos a presentar Portugal como una tierra desconocida, compuesta por diversas y a veces contradictorias capas de información, desde la construcción Salazarista sobre el pasado imperial y colonial de Portugal, a la mirada paternalista sobre las excolonias después de la Revolución del 25 de abril”, explican los curadores.

“Terra Incognita” era el concepto con el que se designaban los territorios inexplorados en los antiguos mapas, es decir, la tierra desconocida por los cartógrafos europeos de la época de las exploraciones y “descubrimientos”. La Terra Incognita era todo aquel territorio más imaginario que real que estaba fuera de la comprensión y conocimiento europeo; era el “otro” oscuro y extraño por conquistar. El fetiche exótico que poseer.

“A su vez en Chile, el ‘historicismo’ permanente de las prácticas artísticas en una tozuda dependencia colonial, en un querer ser otro al modo del centro hegemónico del momento, haya sido Madrid, París, Londres o Nueva York, hemos olvidado una parte fundamental de la historia chilena, un país pequeño que comparte muchas características en común con Portugal”, indican.

El “descubrimiento”, “conquista” y “colonización” de América comienzan con el Tratado de Tordesillas, un acto arbitrario mediante el cual, en 1494, el Papa Alejandro VI divide el mundo entre las coronas de España y Portugal, dejando las Indias Occidentales a España y las Orientales a Portugal. De ahí en adelante, la construcción de la historia correrá por el lenguaje o imperio dominante, hasta llegar a las lecturas decolonialistas sudamericanas, que cuestionan dichos constructos.

Por su parte, Portugal fue el país europeo que mantuvo durante más tiempo un régimen colonial, hasta mediados de los años 70 del siglo pasado. No sólo los países colonizados, sino que también los países colonizadores están viviendo un periodo post-colonial. “En el caso portugués, el pasado colonial es reciente y ha dejado heridas abiertas y muchas veces el silencio, lo que no significa de ninguna manera indiferencia, frente a un pasado que es doloroso para todos: para quien fue colonizado, así como para quien colonizó y para quien descolonizó”, señala Carlos.

“De Portugal, en Chile no sabemos casi nada, de hecho, desconocemos una permanente corriente migratoria portuguesa que llegó durante la Colonia y la República, al punto de que damos por españoles apellidos tradicionales chilenos como lo son Cousiño, Barros, Pinto, Correa, Antunes, Pereira, Santana, Almeida, Andrade, Ferreira, Saldaña, etc. De Chile los portugueses también saben poco o nada. Los de generaciones mayores conocen el periodo de la Unidad Popular y el Golpe de Estado que derrocó a Allende y el exilio que llevó a algunos chilenos a Portugal, así como a conocidos artistas como Raúl Ruiz a buscar un paisaje afectivo que lo acercara a su país natal. No obstante, nuestros países comparten un violento historial sísmico, una extensa costa que abarca la longitud total de nuestros territorios y, en el siglo XX, un sistema dictatorial que marcará el desarrollo sociocultural de ambos países. Inevitablemente, este proyecto instala una relectura política del ‘descubrimiento’”.