Un taller y un laboratorio con foco en el estudio de las aguas de Valparaíso (Chile) son las dos instancias a las que invita la convocatoria para las residencias de formación del Festival Tsonami 2019. Los artistas sonoros Nicolas Collins (Estados Unidos) y Leonello Zambon (Argentina) son los encargados de guiar ambos espacios, pensados para el intercambio de conocimientos y experiencias en torno a las artes sonoras.

De esta forma, artistas, músicos, investigadores e interesados en la disciplina en general pueden postular hasta el 17 de octubre para ser becados en la realización de los talleres y las acciones sonoras derivadas que se presentarán durante la 13ª versión del Festival Tsonami, que se realizará en Valparaíso del 2 al 8 de diciembre de 2019.

Se seleccionará un total de 10 personas chilenas y/o extranjeras, las que deben tener disponibilidad para residir en Valparaíso entre el 25 de noviembre y el 8 de diciembre, período en el que se llevarán a cabo las actividades de la residencia.

En el taller práctico impartido por Nicolas Collins, Música Submarina, los participantes desarrollarán tecnologías analógicas para transmitir y grabar sonidos subacuáticos. Para esto, se construirán micrófonos y altavoces impermeables, un amplificador a batería y un sintetizador «cracklebox» –de fabricación artesanal– para tocar bajo el agua.

Por otro lado, Leonello Zambon realizará el laboratorio Expediciones: corredores biológicos y aguas secretas, una investigación sobre las vertientes y cursos de agua subterráneos en Valparaíso y su intersección con otros sistemas urbanos como zonas de residuos y de distribución de energía. Los residentes trabajarán desde el uso de dispositivos de escucha artesanales, en un espacio centrado en la experimentación y en el estudio del territorio desde una perspectiva crítica.

Las bases de la convocatoria están disponibles en www.tsonami.cl, donde también se encuentra el formulario de postulación.

Todas las consultas deben ser enviadas al correo gestion@tsonami.cl.


Imagen destacada: Nicolas Collins y su colección de equipo pirateado «casero». Cortesía: Tsonami