Por Marco Maggi

Sumergidos en lo audiovisual jubilamos el olfato, el tacto y el gusto: tres sentidos que se resisten a viajar por Internet. Un destino similar padece los dígitos intermedios del 2 al 9. Ningún número discute actualmente la hegemonía del 0 y el 1, iconos de un siglo que aferrándose a los extremos borra a toda velocidad matices y sinónimos. El reduccionista ambiente afecta especialmente al vocabulario: diez adjetivos antagónicos permiten calificar o descalificar, en un segundo, al primero o al último. En paralelo, las palabras pierden letras todos los días: abreviaturas, acrónimos, textese, leet-speak, short hand, truncation. Son todas estrategias para ahorrar tiempo y ocultar significados. Simplificar la comunicación para poder ser menos claros.

Spelling initials es sin duda la propuesta más radical en tweets, chats, instant messages, etc. El initialism no fue compatible con métodos lentos de comunicación como el chasque, el sobre, el sello de correo o chequear emails.

Los antecedentes menos agresivos y más tradicionales del initialism: CIA, FBI, POTUS, DC, IP, GPS, NYC, AM, PM, FM, BMW, ATM, IBM, UPS, FIAT, WWW.

Más significativo, y menos significante resulta la inicialización de frases completas que no tengo espacio para traducir:  ROFL, HTH, TBC, LLRC, IMHO, J/K, YW, PPI, OMG, LMK, LOL.

Si la riqueza del vocabulario fue básica para un pensamiento preciso, la jivarización del diccionario nos reducirá la cabeza. Hace días que intento pensar solo con iniciales. Borrar casi todas las letras para apreciar el espacio que separaba las mayúsculas. Este verano siento nostalgia de las consonantes y en otoño me preparo a defender las vocales.

La inicial de un dibujo es un punto de difícil localización.

Marco Maggi, Letrismo, 2019, corte y plegados sobre 160 hojas de papel azul tamaño A4, medidas variables. Vista de la exposición "En defensa de las vocales", Galería Cayón, Madrid, 2019. Cortesía de la galería
Marco Maggi, Letrismo, 2019, corte y plegados sobre 160 hojas de papel azul tamaño A4, medidas variables. Vista de la exposición "En defensa de las vocales", Galería Cayón, Madrid, 2019. Cortesía de la galería
Marco Maggi, Letrismo, 2019, corte y plegados sobre 160 hojas de papel azul tamaño A4, medidas variables. Vista de la exposición "En defensa de las vocales", Galería Cayón, Madrid, 2019. Cortesía de la galería
Marco Maggi, “A”, 2019, cortes y plegados en 432 papeles de 35 mm, 120 x 90 cm. Cortesía: Galería Cayón, Madrid
Marco Maggi, “A” (detalle), 2019, cortes y plegados en 432 papeles de 35 mm, 120 x 90 cm. Cortesía: Galería Cayón, Madrid
Marco Maggi, Spelling " A-Z-U-L", 2019, papel sobre papel, cortes y plegados, 80 x 60 cm. Cortesía: Galería Cayón, Madrid
Marco Maggi, Spelling " A-Z-U-L" (detalle), 2019, papel sobre papel, cortes y plegados, 80 x 60 cm. Cortesía: Galería Cayón, Madrid

En defensa de las vocales, de Marco Maggi (Montevideo, Uruguay, 1957) se podrá ver hasta el 22 de noviembre de 2019 en la Galería Cayón, Blanca de Navarra, 7 / 9, Madrid. La instalación central se compone de 80.000 hojas de papel presentadas en 160 resmas con las que establece un recorrido que invita al espectador a girar, pararse y caminar. Asimismo, se exhibe una serie de trabajos sobre papel que, a través de incisiones minúsculas y delicadas, muestran una mirada romántica e íntima frente a la comunicación/incomunicación de nuestros tiempos.