Marcela Serrano (Santiago, 1951) es principalmente conocida por su trabajo como escritora. Sin embargo, en los inicios de su trayectoria estuvo estrechamente ligada a la llamada “neovanguardia” de las artes chilenas. Luego de vivir en Tierra del Fuego, vuelve a Santiago en 1977 y estudia artes visuales en la Pontificia Universidad Católica de Chile, en un momento en el cual las discusiones sobre el papel de la fotografía daban paso a las discusiones sobre el rol del grabado y sus desplazamientos.

Serrano realiza una serie de ejercicios donde utiliza el video, el libro y el cuerpo. Siempre en tensión con la técnica del grabado, problematizaba los límites del cuerpo y de la identidad de género (sus roles constitutivos y normativos), creando ficciones performáticas que tomarían la forma de una publicación, una sesión fotográfica o un video.

El trabajo de Serrano ha permanecido sin exhibir por más de 30 años y sólo de manera fragmentada forma parte de algunos relatos de la historia del arte chileno. Al igual que la poeta y artista visual chilena Cecilia Vicuña, Serrano forma parte de un grupo de artistas que recientemente han sido objeto de estudio e investigaciones que han resultado en exposiciones retrospectivas o monográficas para reexaminar sus vanguardistas contribuciones y relevar la pertinencia y vigencia de sus trabajos.

Vista de la exposición "Un cuerpo escenificado: foto, video y libro-performance de Marcela Serrano", en D21 Proyectos de Arte, Santiago de Chile, 2019. Foto: Jorge Brantmayer

Dentro de este panorama es que se inserta la exposición Un cuerpo escenificado: foto, video y libro-performance de Marcela Serrano, curada para la galería D21 por Sebastián Valenzuela-Valdivia (Santiago, 1990). La muestra presenta los resultados de su investigación y análisis de archivos y en centros de documentación que reflexionan acerca del papel del cuerpo y su mediación en la obra de Serrano a través de múltiples formatos, como libros, fotografías y video.

“Resulta imposible no mencionar el trabajo escritural de Marcela Serrano, siendo una de las escritoras más vendidas en Chile y el resto del mundo, además de contar con sus textos traducidos a más de 15 idiomas. Pero en esta ocasión, me interesaba rescatar particularmente sus orígenes, que demuestran una aguda postura feminista en torno a la reivindicación del cuerpo femenino indígena, el rol de la mujer en la historia del arte y en nuestra sociedad”, explica el curador.

Con una casi nula presencia dentro de la historiografía del arte chileno, Serrano realizó sugestivas intervenciones corporales a principio de la década de los 80, momento en que la experimentación corporal y tecnológica se habían tomado la escena chilena. Con la llegada de nuevos aparatos tecnológicos como la videocámara, la polaroid y las cámaras de cine, un sinnúmero de eventos proliferaban en el complejo campo cultural acaecido durante la dictadura militar. A pesar del supuesto ‘apagón cultural’, diversas actividades de vanguardia se desarrollaban en Santiago como en otras partes del mundo.

Espacios y eventos como el extinto Instituto de Arte Contemporáneo, el Festival Franco-Chileno de Video Arte, los concursos de la Colocadora Nacional de Valores, los salones de Gráfica del Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA), o la Bienal de París, acogieron el trabajo de Marcela Serrano entre 1980 y 1984. Un periodo de cuatro años de exhaustivo trabajo corporal que ahora vemos en D21, y que da continuidad a la investigación de Valenzuela-Valdivia desplegada pocos meses atrás en la Galería Concreta de Matucana 100, a través de la muestra Autocríticas, un proyecto audiovisual de Marcela Serrano.

Vista de la exposición "Un cuerpo escenificado: foto, video y libro-performance de Marcela Serrano", en D21 Proyectos de Arte, Santiago de Chile, 2019. Foto: Jorge Brantmayer
Vista de la exposición "Un cuerpo escenificado: foto, video y libro-performance de Marcela Serrano", en D21 Proyectos de Arte, Santiago de Chile, 2019. Foto: Jorge Brantmayer
Vista de la exposición "Un cuerpo escenificado: foto, video y libro-performance de Marcela Serrano", en D21 Proyectos de Arte, Santiago de Chile, 2019. Foto: Jorge Brantmayer

La exposición en D21 está compuesta por más de cincuenta fotografías de diferentes dimensiones y una instalación audiovisual que comprende cinco monitores y una proyección. De manera inédita, se exhibe íntegramente Autocríticas (1980), así como El Paisaje de la Pintura Chilena (1982) y Yo Dora (1983), proyectos que deambularon en la fotografía, la serigrafía, el video y la instalación.

Según Valenzuela-Valdivia, una de las piezas más significativas de esta muestra es Autocríticas, obra expuesta por primera vez en 1980 y que jamás había sido remontada. Aquí, el curador, luego de un arduo trabajo investigativo junto a Serrano, accedió a las cintas originales exhibidas en aquellos años, las cuales ahora fueron digitalizadas y dispuestas en actualizados monitores junto con otros elementos. En este caso, se tuvo el cuidado necesario de preservar las estrategias empleadas en la primera ocasión por la artista, empleando como principal base los archivos investigados y recopilados por el curador.

La exposición, abierta hasta el 17 de septiembre, incluye además material de archivo en un novedoso dispositivo que contextualiza y sitúa históricamente las piezas de Serrano. Tiras de pruebas, documentos, libros, catálogos, recortes de prensa, entre otros materiales expuestos, tejen y conectan las diversas capas del trabajo de la artista.

 


Imagen destacada: Marcela Serrano, Autocríticas, 1980. Cortesía: D21