La obra de Sebastián Calfuqueo se enmarca, de modo insistente, en los cruces que conforman las identidades. Esta es una exploración que surge desde su biografía, donde se traman una serie de marcas que lo constituyen. Él es un mapuche criado en la ciudad, es un homosexual que cuestiona el binarismo y es también un artista crítico. Salirse de esos lugares que suelen encasillarlo es uno de sus desafíos. Por ello, pensar las múltiples posibilidades que organizan a lxs sujetos y encarnar distintas personalidades es parte de sus constantes. Mediante este ejercicio, que lo pone en tensión, cuestiona los roles que nos vemos obligados a encarnar en una sociedad que estandariza a las personas. Distintas materialidades le permiten a Calfuqueo ir construyendo una obra diversa, pero con intenciones claras.

Su primera exposición individual en Lima, en la galería 80m2 Livia Benavides, se compone de una serie de piezas que transitan entre lo histórico, lo social y lo biográfico, lo que a su vez está en vínculo con lo sexual y lo racial/étnico. Una de sus líneas de trabajo explora el pasado indígena para evidenciar un presente construido desde una moral impuesta.

Vista de la exposición "Lo otro está allá", de Sebastián Calfuqueo, en 80m2 Livia Benavides, Lima, 2019. Foto: Juan Pablo Murrugarra

A imagen y semejanza es una instalación que pone en tensión tres imágenes: la primera corresponde a una indígena Yagana (1882-1883), la segunda a una postal erótica de una mujer blanca europea (circa 1880) y la tercera muestra a Sebastián femenizado. Los tres comparten la misma pose pudorosa que responde a una construcción masculina, la diferencia es que la fotografía de Calfuqueo es de tamaño grande, mientras que las otras dos deben ser miradas por una lupa, cuestión que enfatiza el ojo ajeno cuyo deseo construye esa pose, la que Sebastián tuerce desde una masculinidad negada.

Las cerámicas que componen Mínimo común denominador, serie Prejuicios dan cuenta de un trabajo que Calfuqueo viene desarrollando desde el 2014 y cuya referencia son juguetes. Estos objetos, que apelan a la infancia como instancia formativa, portan una síntesis visual que recurre a un “mínimo común” donde el espectador fácilmente reconoce los prejuicios a los que cada pieza alude, puesto que estos circulan en el imaginario social. A través del reconocimiento se busca activar un cuestionamiento de aquellas identidades que se suponen inamovibles y que estigmatizan a quienes calzan con el estereotipo.

"Mínimo Común Denominador", serie "Prejuicios", de Sebastián Calfuqueo, 2019. Foto: Juan Pablo Murrugarra

Buscando a Marcela Calfuqueo, en tanto, es una obra que retoma lo biográfico y la búsqueda de una feminidad. En esta Calfuqueo nos cuenta del encuentro fortuito que tuvo con una mujer que le era físicamente semejante, un doppelganger femenino. Luego de un tiempo le pierde la pista y por ello, intentó hallarla mediante un método poco convencional, tal como lo fue su primer encuentro. La serie fotográfica Mirar ahonda en el vínculo entre Sebastián y Marcela, la protagonista del video anterior, exponiendo el encuadre de sus ojos. En esta se confunden sus semblantes y sus miradas, se confunde la lógica binaria que divide el mundo en masculino/femenino. Tanto lo racional, como lo irracional, tienen cabida en un cuerpo de obra que no termina de explorar y proponer una experiencia crítica mediante lo estético, para así corroer la heteronormatividad y las fantasías nacionalistas.

Lo otro está allá es una exposición que demarca una distancia, que señala la diferencia, pero desde lo que se supone minoritario. Es el ideal hegemónico y universalista el que segrega a quienes no encajan, no obstante, Calfuqueo se vale de su identidad para señalar que lo otro no son los sujetos que componen su obra, sino que son todos aquellos que mantienen el status quo y su régimen normalizador.

Vista de la exposición "Lo otro está allá", de Sebastián Calfuqueo, en 80m2 Livia Benavides, Lima, 2019. Foto: Juan Pablo Murrugarra
Vista de la exposición "Lo otro está allá", de Sebastián Calfuqueo, en 80m2 Livia Benavides, Lima, 2019. Foto: Juan Pablo Murrugarra
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Mariairis Flores

Es Historiadora del Arte por la Universidad de Chile, cursa el Magíster en Teoría e Historia del Arte y es profesora del área de Historia del Arte en la misma casa de estudios. Actualmente es parte del equipo de D21 Proyectos de Arte e investigadora en el proyecto FONDART "Arte y Política 2005-2015 (fragmentos)", dirigido por Nelly Richard. Es co-autora del libro "En Marcha" y ha participado en una serie de proyectos de arte contemporáneo