Espacio Fundación Telefónica presenta, en el marco de la XXII edición de PHotoESPAÑA, William Klein. Manifiesto, primera gran retrospectiva en España dedicada al fotógrafo neoyorquino William Klein (1928). Comisariada por Raphaëlle Stopin, la exposición reúne cerca de doscientas piezas, entre pinturas, fotografías, documentos –algunos inéditos–, películas, maquetas y prototipos, para mostrar las diferentes –y a menudo desconocidas– facetas de un artista en el que con frecuencia solo se piensa como fotógrafo.

Klein revolucionó la historia de la fotografía, estableciendo las bases de una estética moderna en contacto directo con una sociedad de posguerra aún por reconstruir, imaginar y soñar. Visionario y radical, la fotografía, tal y como fue en el siglo XX y se concibe hoy en día, no puede entenderse sin él.

William Klein, Blurred squares, Paris, 1952 ©William Klein

Inicios y abstracciones fotográficas

Los orígenes de la obra de Klein pueden trazarse hacia mediados de la década de los años 50, tras estudiar en la Sorbona y frecuentar los talleres de André Lhote y Fernand Léger, sacudiendo los códigos y costumbres existentes. En 1952, por invitación del director italiano de teatro Giorgio Strehler, expone en Milán en el Teatro Piccolo. Más tarde crearía un conjunto de monumentales paneles giratorios de madera montados sobre rieles que, sin que él pudiera intuirlo, constituirán el inicio de su obra fotográfica. Es precisamente al fotografiar estos paneles pintados para documentarlos cuando Klein se encuentra cara a cara con la fotografía y su potencial, y se plantea recrear dichas geometrías blancas y negras en el laboratorio. Así, inicia un corpus –redescubierto tardíamente en 2012– consistente en composiciones abstractas realizadas en el cuarto oscuro. Estos “abstractos” se expusieron en el Salón des Réalités Nouvelles de París.

El nacimiento del “lenguaje Klein” y las series de las grandes ciudades

En la década de los años 50 el libro era el primer canal de difusión de una obra fotográfica. En París, Klein contacta con Les éditions du Seuil, editorial en la que trabaja el cineasta experimental Chris Marker, quien le garantiza la publicación de su obra, respetando el proyecto original de Klein. Así, publica en 1956 Life is Good & Good for You in New York: Trance Witness Revels, que se convierte en su manifiesto, un libro revolucionario que sentó las bases del “lenguaje Klein” e hizo temblar los principios de una fotografía que por entonces buscaba un lugar en las artes. Fue publicado en Italia y Japón y elevado de inmediato a la categoría de fundamental.

En este manifiesto se advierte la mirada global de Klein en su obra: hace de la calle su materia prima, abarcadora, generosa y voraz en todas sus dimensiones. Nos habla de un siglo en movimiento, un siglo de mutaciones, de creaciones, de emancipaciones. Situado siempre en el centro, muy cerca de su tema para captar mejor las líneas de tensión, crea, en la década de 1950, grandes conjuntos fotográficos en el corazón de las ciudades modernas, como New York 1954-55, Rome 1956, Moscou 1959-61 y Tokyo 1961. Pronto descubre la sociedad del espectáculo, dirigiendo para la televisión y fotografiando para la prensa de moda, hasta que llega el cine para satisfacer su deseo de movimiento y su compromiso como fotógrafo.

William Klein, Club Allegro Fortissimo, París, 1990 (pintado en 2001) ©William Klein

El cine y la imagen de moda en la obra de Klein

William Klein también mantiene una relación ambivalente con la fotografía de moda, que le divierte del mismo modo que le incomoda, y esta será, mediante la puesta en escena que implica, su puerta de entrada a la dirección cinematográfica. Llegado al mundo de la moda de la mano del director artístico de Vogue, Alexander Liberman, Klein lleva a la modelo a la calle, dejando que la calle entre en la imagen y la multitud se reúna, vaya creciendo y el tráfico se altere hasta que él pulse el obturador para registrar la tensión urbana en juego.

También Klein ha dirigido 21 películas –cortometrajes, mediometrajes y largometrajes– en los campos de la ficción y el documental, y cerca de 250 anuncios publicitarios. El dinamismo artístico que despliega en este ámbito es impactante, cambiando de un estilo a otro, y a veces combinando varios géneros en la misma película, desde la comedia musical a la telerrealidad. Al llegar al mundo del cine de manera tardía, Klein lo concibe como un espacio de libertad en el que escenifica sus proféticas visiones de nuestra modernidad, con un posicionamiento más político que nunca. Así, la exposición se completa con un enfoque sobre su película ¿Quién es usted, Polly Maggoo? (Qui êtes-vous, Polly Maggoo? 1966), una sátira inigualable y visionaria del mundo de la moda y, más ampliamente, de la sociedad del espectáculo. Para interpretar a la protagonista, Polly Maggoo, Klein recurre a la modelo Dorothy McGowan, que había colaborado con él en muchas series de moda para Vogue.

Los contactos pintados

Por último, la muestra recoge también sus “contactos pintados”, realizados en su estudio y donde la fotografía se encuentra con la pintura, que el artista aplica con pinceles de gran tamaño. Las hojas de contactos se utilizaban hasta hace poco por los fotógrafos profesionales para visualizar de una sola vez todas las tomas de la misma película fotográfica. Los que se presentan en la exposición son originales, aunque están ampliados.

WILLIAM KLEIN. MANIFIESTO

Espacio Fundación Telefónica, Gran Vía, 28, 7ª planta, Madrid

Hasta el 22 de septiembre de 2019

Imagen destacada: William Klein, Bikini, playa del río Moscova, Moscú, 1959 ©William Klein