Al llegar a la galería Ruth Benzacar, un galpón ubicado en el barrio Villa Crespo de Buenos Aires, la fachada ostenta una marquesina iluminada de aspecto retro en la que se lee: “Próximamente. Coming Soon! Leandro Erlich”. El día de la inauguración, un carrito con palomitas de maíz se estacionaba frente al portal de la galería. Los invitados, con una copa de vino en una mano, las palomitas en otra, cruzaban el umbral tapizado con afiches de películas a proyectarse “próximamente”.

Una vez dentro, se encontraban con una bien recreada sala de cine, tal cual con su alfombra roja y paredes llenas de afiches, en este caso, pinturas al óleo hechas por el propio Erlich, una técnica que el artista argentino –si bien domina- no retomaba desde la adolescencia. “Cuando no estaba mirando películas, pintaba al óleo. Me tomaba muy en serio esa actividad, me encantaba y pensaba dedicar mi vida a la pintura. A los quince años, me consideraba un artista profesional y, más específicamente, un pintor. Hoy me da un poco de vergüenza recordar el arte que produje y mis ideas al respecto, de la misma manera que la adolescencia en sí es vergonzosa, afiebrada y explosiva”, dice el artista en un texto escrito para la exposición.

Vista de la exposición "Próximamente", de Leandro Erlich, en la galería Ruth Benzacar, Buenos Aires, 2019. Foto: Nacho Iasparra
Vista de la exposición "Próximamente", de Leandro Erlich, en la galería Ruth Benzacar, Buenos Aires, 2019. Foto: Nacho Iasparra

Fue en esta misma etapa de su vida cuando se apasionó por el cine a tal punto que trabajó como repartidor de películas, un hobby febril que viene de familia, teniendo un padre que llegó a coleccionar hasta mil títulos de películas en VHS. Es en este cruce de memorias, y de exposiciones –su retrospectiva en el MALBA abrió unos días después de esta muestra en Benzacar-, donde se sitúa Próximamente, título que hace alusión a aquello que está por venir, siempre para sorprender, en la obra de Leandro Erlich.

“Mi trabajo no suele ser autorreferencial y tampoco (creo) que mi obra señale mucho sobre mi vida personal pero, mientras me preparaba para Liminal (una muestra antológica en MALBA, la más ambiciosa que he realizado en Argentina), me encontré pensando en la adolescencia y el caldo que me supo cultivar. El título de esta muestra, Próximamente, refiere al anuncio que suele anticipar la proyección de una película pero, también, apela a la cercanía de algo aún no cumplido, latente, próximo”, dice Erlich.

Vista de la exposición "Próximamente", de Leandro Erlich, en la galería Ruth Benzacar, Buenos Aires, 2019. Foto: Nacho Iasparra
Vista de la exposición "Próximamente", de Leandro Erlich, en la galería Ruth Benzacar, Buenos Aires, 2019. Foto: Nacho Iasparra
Vista de la exposición "Próximamente", de Leandro Erlich, en la galería Ruth Benzacar, Buenos Aires, 2019. Foto: Nacho Iasparra

Las 21 pinturas que bordean la gran sala son representaciones pictóricas de la obra instalativa de Erlich, con lo que esta muestra funciona a manera de recorrido por la trayectoria del artista, a manera de espejo de la muestra del MALBA. Erlich es conocido por el carácter lúdico y por el efecto sorpresa en su obra, por el engaño y el truco, por crear situaciones que desafían nuestra percepción del espacio. En esta sala de cine lo vuelve a lograr. Por momentos nos sentimos espectadores de su obra, por otros, asistentes a una función de cine donde no hay sala de proyección –se indica la puerta pero la sala es inaccesible, o mejor dicho, no hay nada más allá. Asistimos, entonces, a la película de la vida profesional de Charlie Lendor, el director de todas y cada una de esas películas ficticias, que no es más que el anagrama de Leandro Erlich.

Vemos, así, el afiche de Invasión, una película sobre su polémica obra La Democracia del Símbolo (2015), cuando el artista hizo desaparecer la punta del Obelisco de Buenos Aires para hacerla reaparecer precisamente en el MALBA, o de One hundred days underwater, en alusión a su instalación La Pileta (1999), acaso su obra más conocida, y que se ha instalado en su actual retrospectiva en el MALBA.

Erlich, cuyo recurso fuerte es el artificio, rompe aquí de nuevo con el orden de lo posible. Y lo hace recurriendo a los medios que mejor canalizan esa ruptura entre realidad y ficción: el cine y la pintura. Pero, igual, ¿no nos advierten al inicio de algunas películas que “toda similitud con historias o personajes reales es pura coincidencia”? Erlich aclara: “Las pinturas en esta exhibición están basadas en fotografías de mis instalaciones. Los títulos de las películas (ficticias) no están asociados al concepto original de dichas obras. Estas pinturas al óleo son, de hecho, más bien retratos del proceso creativo en sí: el acto de elaborar algo nuevo, de contar una historia diferente, de pintar una cosa encima de otra”.

Vista de la exposición "Próximamente", de Leandro Erlich, en la galería Ruth Benzacar, Buenos Aires, 2019. Foto: Nacho Iasparra

A un costado de la sala se encuentra una estantería con títulos de VSH, una réplica en escala menor de la colección de más de mil títulos de su padre: películas de Hitchcock, de Woody Allen, de Coppola, de los hermanos Coen. “En los años 80 comenzaron a abrir en Buenos Aires los video clubes. Recuerdo estar de pie delante de las cajas de VHS que se perfilaban en grandes estanterías: mis ojos recorrían las tapas y sus títulos durante largo tiempo”, recuerda el artista, que con esta muestra abre una puerta hacia su pasado, tanto a sus memorias de la adolescencia como a un recorrido por su siempre provocador proceso creativo.

 


Próximamente, de Leandro Erlich, estará abierta en Ruth Benzacar (Juan Ramírez de Velasco 1287, Buenos Aires) hasta el 20 de julio de 2019.

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Alejandra Villasmil

Nace en Maracaibo (Venezuela) en 1972. Es Directora y Fundadora de Artishock. Licenciada en Comunicación Social, mención audiovisual, por la Universidad Católica Andrés Bello (Caracas, Venezuela, 1994), con formación libre en arte contemporáneo (teoría y práctica) en escuelas de Nueva York (1997-2007). En Nueva York trabajó como corresponsal sénior para la revista Arte al Día International (2004-2007) y como corresponsal de Cultura de la agencia española de noticias EFE (2002-2007). En Chile fue encargada de prensa y difusión para el Museo de Artes Visuales (MAVI), Galería Gabriela Mistral, Galería Moro y la Bienal de Video y Artes Mediales.