Por Ximena Gama | Curadora

¿Cuál es el punto de encuentro, el Campo Abierto, entre el cine y el arte? Hoy en día, es posible hablar de un quiebre entre los límites de las disciplinas de producción visual, en tanto artistas y cineastas toman prestadas técnicas y lenguajes del otro campo artístico para explorar la construcción de relatos y narrativas. En Colombia ese préstamo se puede rastrear desde hace unas décadas. Las primeras experimentaciones —tanto en la plástica, como en el cine documental y de ficción— estuvieron vinculadas a la necesidad de encontrar otras maneras para narrar los complejos procesos políticos y sociales que atravesó el país. Fueron precisamente esas imágenes híbridas, mezcla de archivo histórico y de producción contemporánea, el Campo Abierto donde se hizo un ejercicio de disección del pasado y un análisis del presente.

En nuestro imaginario colectivo aparecen las primeras películas de los hermanos Acevedo o las propagandas políticas que aparecieron en los primeros años de la televisión para impulsar programas de gobierno. Para los creadores audiovisuales contemporáneos ese es un acervo que se cuestiona y se quiebra. Tanto en el cine como en el arte, la imagen en movimiento tiene justamente la capacidad doble de construir memoria e interrumpirla para abrir el sentido. Tanto el documental, la ficción y el ensayo son estrategias que usan lenguajes visuales para revelar esas capas de la historia: la manera cómo se ha nombrado y construido una imagen del mundo con ellas.

Vista de la exposición "Campo Abierto", curada por Ximena Gama, en la Cinemateca de Bogotá, 2019. Museografía: Liliana Andrade. Foto: José Sanín
Vista de la exposición "Campo Abierto", curada por Ximena Gama, en la Cinemateca de Bogotá, 2019. Museografía: Liliana Andrade. Foto: José Sanín

Hoy tomamos como punto de partida Campesinos de Marta Rodríguez y Jorge Silva, documental que fue filmado en los primeros años de la década del setenta. Son los campesinos quienes dirigen a los dos directores en un proceso de recuperación de memoria.   La línea argumental, el camino que guía los 50 minutos, es la lectura de un texto de 1930 que narra los castigos que sufrían estas comunidades en las haciendas cafeteras. Un relato en el que se mezclan voces que cuentan los procesos de lucha y liberación de los años anteriores, con la presencia de un archivo visual y testimonial que devela las problemáticas de la época y que responde también a procesos sociales y políticos. No es en vano que justo durante esos años se crearan las primeras organizaciones de campesinos e indígenas en el país.

Esta película marca el ritmo de toda la muestra. La representación poética y crítica del presente se amplía con el uso y el cuestionamiento de los acervos documentales y con las memorias testimoniales (oral y visual). Las nueve piezas, de artistas visuales y directores de cine, que aparecen de manera simultánea en el espacio de la Cinemateca de Bogotá, nos revelan que aquello que ayer fue representado por medio de una imagen, puede resonar y tomar otras formas en el presente. Las tensiones que se generan entre los distintos relatos y tiempos son también reflejo de las transformaciones de nuestro campo y de nuestro imaginario territorial y nacional.

Vista de la exposición "Campo Abierto", curada por Ximena Gama, en la Cinemateca de Bogotá, 2019. Museografía: Liliana Andrade. Foto: José Sanín
Vista de la exposición "Campo Abierto", curada por Ximena Gama, en la Cinemateca de Bogotá, 2019. Museografía: Liliana Andrade. Foto: José Sanín

ALGUNAS OBRAS

María Buenaventura, El territorio no está en venta. Instalación (hojas de papel recicladas, cubiertas impresas con decretos y leyes de expropiación antiguos y actuales. Cajas de acrílico para las plantas, tierra, plantas, semillas, piedras). Video: Entrevista a Don Gustavo Ayala, 130’’ seg., 2011-2019

El territorio no está en venta es una acción artística de María Buenaventura donde ella trae de regreso el proceso de una comunidad de la periferia bogotana donde los campesinos se resistieron a una política del gobierno que decretó que sus terrenos se convirtieran en vivienda de Interés Social. Aquí su trabajo para comprender y defender la tierra la llevó a realizar esta instalación en la que justamente son las plantas y las semillas las que se levantan entre los papeles y a pesar de los ordenamientos jurídicos.

Adrián Balseca, The Skin of Labour, 2016, película mono-canal, b/n, 9’30” 

Adrián Balseca, quien en su obra artística ha indagado sobre los valores económicos y culturales que subyacen en la explotación humana de la naturaleza y sobre el desarrollo de tecnologías de trabajo que han impactado los territorios, viajó a la selva amazónica para continuar con una investigación sobre la explotación del caucho. Allí encuentra un paisaje incierto. En una acción poética toma un recipiente de caucho industrial que ha tomado la formado de una mano y lo cuelga sobre un árbol. Esta presencia en blanco y negro, casi fantasmagórica, encarna las relaciones laborales e históricas de la región y trae de regreso el legado de un extractivismo que lleva casi dos siglos en la Amazonía. 

Claudia Salamanca, War, Peru/Colombia, 2010, video monocanal, 9’31” 

El 1° de septiembre de 1932, Perú y Colombia iniciaron una guerra en territorio del Amazonas. Álvaro Acevedo, director de cine y quien por esa época realizaba el Noticiero el Nacional, viajó a la selva con las tropas que el gobierno de Olaya envió como apoyo. Al llegar, después de una travesía por el río Amazonas y el Putumayo, la guerra ya había terminado. Acevedo, quien afirmó que el conflicto era invisible, recreó algunas escenas para trasmitirlas como realidad. Esta película fue una de las más aplaudidas e incrementó en la época un fervor patrio hacia la nación. Claudia Salamanca toma este material de archivo y lo vuelve a montar. A partir de la superposición y la interrupción de imágenes y de sonido, al interrumpir el flujo narrativo de la película, Salamanca revela el poder simbólico y político inherente a las imágenes.

Vista de la exposición "Campo Abierto", curada por Ximena Gama, en la Cinemateca de Bogotá, 2019. Museografía: Liliana Andrade. Foto: José Sanín
Vista de la exposición "Campo Abierto", curada por Ximena Gama, en la Cinemateca de Bogotá, 2019. Museografía: Liliana Andrade. Foto: José Sanín

Felipe Guerrero, Corta, Colombia, Argentina, Francia, 2012, 69′ min., Super 16mm. 

Corta, de Felipe Guerrero, es una película sobre el cuerpo. Un ensayo visual donde los trabajadores de los campos de caña de azúcar del Valle del Cauca aparecen siempre en un primer plano. Con este gesto parecería que Guerrero los transforma en paisaje protagónico.  Sin embargo, con el paso del tiempo nos damos cuenta de que la labor monótona, el registro del esfuerzo físico, los minutos de descanso de estos hombres son los que marcan el tiempo mismo de la imagen. Finalmente, los cortes de la película se establecen según el rimo de la labor de los trabajadores haciendo que sus cuerpos se revelen como territorio político y de resistencia. 

Sandra Rengifo, Los lirios del campo y las aves del cielo (Lilien paa marken og Fuglen under Himlen), 2016, 37’ min., video instalación, dimensiones variables 

En cinco capítulos, Rengifo propone un juego en un escenario que oscila entre la    sublimidad del paisaje de los Llanos y el esfuerzo y la labor del trabajo propio del campesino colombiano. En este ensayo visual se presenta una serie de opuestos y de contradicciones: los cantos del Arauca se juntan con la música nórdica; las escenas de la esgrima y del trabajo se contraponen a las escenas casi poéticas de los pájaros estorninos que vuelan sobre los atardeceres del campo.  Finalmente, la artista en esta video-instalación propone a estos jornaleros como los verdaderos hombres de fe y, a través del pensamiento de Kierkegaard, una constante en su obra, devela cómo ese paisaje, de apariencia idílica y donde late una violencia política e histórica, es el lugar donde el campesino resiste. Así como afirmó este pensador danés en un romanticismo tardío: los verdaderos caballeros son grandes en su fe y no lamentan su sacrificio.

Mónica Restrepo, Estudios sobre la tierra # 3: Presentación, video, 2019. Créditos: 

Alfredo Molano Bravo – Los años del tropel: relatos de violencia, primera edición, 1985. José S. Infante y Mario del Río – La Huerta Casera – Ministerio de Instrucción Pública de Colombia, 1947.

Dos imágenes que se interrumpen constantemente confrontan sus versiones de una misma historia: la primera proviene de la proyección del documental educativo La Huerta Casera producido en 1947 por el gobierno colombiano y narrado por la primera dama de la nación. Una segunda son fragmentos del cuarto capítulo de Los años del Tropel de Alfredo Molano, basado en el testimonio de Ana Julia, una mujer que desde 1947 tuvo que escapar de su pueblo con su familia, debido a la persecución política apoyada por el estado.

Vista de la exposición "Campo Abierto", curada por Ximena Gama, en la Cinemateca de Bogotá, 2019. Museografía: Liliana Andrade. Foto: José Sanín
Vista de la exposición "Campo Abierto", curada por Ximena Gama, en la Cinemateca de Bogotá, 2019. Museografía: Liliana Andrade. Foto: José Sanín

Campo Abierto se presenta en la Cinemateca de Bogotá (Carrera 3 No. 19 – 10) hasta el 21 de julio de 2019. 

Artistas Participantes: Adrián Balseca, María Buenaventura, Juan Fernando Herrán, Felipe Guerrero, Marta Rodríguez y Jorge Silva, Mónica Restrepo, Claudia Salamanca, Sandra Rengifo y Organización Azicatch de la Chorrera, Amazonas

Curaduría: Ximena Gama

Museografía: Liliana Andrade

Fotografías: José Sanín