Con su temple tranquilo, suave y directo me recibe Pablo Rojas Durán, jefe del departamento de Educación del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio. Su historia es bien particular. Trabajaba dando clases en el DUOC como profesor de arquitectura, hasta que una congregación religiosa comenzó a hablarle de un proyecto de fusión de dos colegios. Uno de esos era el colegio donde había estudiado, el Colegio de los Sagrados Corazones en Valparaíso. Siempre mantuvo contacto con la congregación, por lo que las conversaciones se daban fácilmente y estas llevaron a una invitación formal a pensar el proyecto desde la pedagogía y la gestión. Fue en esas circunstancias que decidió estudiar pedagogía, lo que derivó no solo en un cambio de profesión, sino de mirada. El cambio se dio por un proceso personal; pasó de arquitecto a profesor de arte y a rector del colegio.

“Me fui a trabajar en gestión escolar y por el cambió que teníamos que hacer, una de mis visiones era que tenía que entrar desde la sala a mirar la escuela. Entonces empecé a ser activamente profe de arte. En algún momento fui rector del colegio y profe de arte de 3° y 4° medio. Era como si hubiera partido de cero”. Luego de dejar el colegio se metió de lleno al área de educación artística. Entró a trabajar al que en ese momento era el Consejo Nacional de las Artes y, posteriormente, en el 2015, asumió el cargo de jefe de departamento. “Pero recién ahora, con el tiempo, lo estoy vinculando con la arquitectura. Ahora empieza aparecer la arquitectura como un espacio artístico educativo y educativo artístico, no solo como el recinto”.

Semana de la Educación Artística 2019. Cortesía: Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio de Chile

Carolina Matamala: ¿Cómo ves esa relación entre educación y arquitectura?

Pablo Rojas Durán: La veo desde los procesos arquitectónicos, más desde la materia de la arquitectura que desde el resultado. El espacio va a ser siempre muy determinante al acto educativo. Los paradigmas nuevos, menos tradicionales en educación, integran siempre el espacio educativo. A un modelo Montessori no le da igual la sala de clases o el patio. Estos programas son más integrales que los modelos tradicionales donde los edificios son todos iguales, las aulas son iguales. Lo que me interesa hoy día es cómo el pensamiento arquitectónico se hace parte del desarrollo de un niño o una niña. El pensamiento espacial, desde la arquitectura, que es multidimensional, no así el de otras artes que es más bidimensional o tridimensional. Me parece que hay desarrollos cognitivos desde la capacidad de observar, de darle forma a lo que uno observa. Así como en algún momento se pensó que la música, que nada tenía que ver con la educación, puede ser una asignatura, y hoy es indiscutible que la formación musical dentro del currículo escolar tiene que estar porque te aporta A, B o C. Yo creo que la arquitectura también, como disciplina del arte. No solamente como un espacio que acoge el proceso. Eso en Chile está muy poco desarrollado. Hay algunas experiencias que se están trabajando, que son experiencias lúdicas. Se están pensando los patios escolares y otros espacios con los propios niños, que están mirando las estéticas, resaltando elementos que son propios del edificio. Pero un solo arquitecto haciendo pedagogía es muy poco. En Europa hoy día hay muchos. Hay oficinas de proyectos pedagógicos, como la música o las artes visuales, dentro del proceso formativo de los niños. En los nuevos curricula que se van a empezar a desarrollar para 3° y 4° medios se incluirá la arquitectura y el diseño desde el proceso de observación y creación; se verá la materialidad desde una visión propia y no desde el maquetismo o la copia.

CM: ¿Qué opinas de la disciplina de la mediación artística en Chile? Según lo que yo veo, lo que está pasando en ciertas instituciones es que no se permite ejercer la disciplina de la mediación como profesión en sí. Lo que se está considerando es más bien la experiencia que tiene una persona en el campo, que venga del mundo del teatro o de las artes o de la pedagogía, incluso he visto hasta trabajadores sociales en mediación.

PRD: En Europa existe una profesión que no existe acá, que es la Educación Social. Los educadores sociales son muy interesantes en procesos de mediación. Tienen una metodología que hoy día podría ser más parecida a la educación popular en Chile, que son capaces de meterse en contextos distintos, que leen y entienden esos contextos y desde ahí van levantando procesos educativos. Si a eso tú lo vinculas con un tipo de arte que es más comunitario, que lee procesos sociales, entonces es bastante compatible. Al campo de la mediación llegan desde distintas aéreas, es multi acceso y ojalá después sea multi salida, que fuera a conquistar espacios muy distintos. Nosotros como Ministerio hemos buscado mucho que el área de mediación se profesionalice y que se siga fortaleciendo. En el FAE (Fomento al Arte en la Educación) este año agregamos una posibilidad de entrada al fondo que siga fortaleciendo procesos de mediación y espacios educativos. Más que espacios de mediación, espacios educativos en museos, en centros culturales. Estamos avanzando y pasamos de la visita guiada al proceso de mediación, aunque este proceso sigue siendo obra-céntrico, sigue girando en torno a la obra, tal vez, con algunas salidas distintas, pero ya debemos pasar al espacio completamente pensado como un espacio educativo y no siempre referido y obligado a la curaduría. Ese ejercicio está más lento y va a requerir apoyos. Como no tenemos la posibilidad de meternos desde una política, lo que ha hecho en general bien o mal el Estado a nivel de cultura es poner recursos para que se puedan desarrollar. No es prioridad, no se entiende todavía. Lo que está pasando también hoy día a nivel paralelo es que se están generando algunas oficinas de mediación, empresas de mediación que van y ofrecen a un espacio sus servicios. Se terceriza la mediación; por ejemplo, la sala de arte de la CCU siempre ha funcionado de manera tercerizada.

CM: ¿Tú crees que esa figura es mejor para las instituciones?

PRD: Me gustaría que estuvieran bien instalados en los organigramas y estructuras de las instituciones y, al no estarlo, al ser un servicio, se pueden caer. No creo que sea el mejor modelo. Solo digo que en algún momento sí es un buen modelo para aquellos que no tienen la posibilidad de instalar un buen proceso, cuando no hay equipos y no hay capacidad de desarrollar proyectos. Lo ideal sería que tuviéramos modelos de gestión robustos que permitieran tener áreas de educación robustas y que tuvieran el mismo peso que el área de la curaduría. Que la programación y la educación estén con el mismo peso y trabajaran juntos en el proyecto. Pero yo acá en Chile conozco muy pocos que estén a ese nivel. Entre tener a una persona contratada que se lo consume el proceso administrativo, no es malo pensar que puede haber prestaciones de servicio, donde hay un equipo que arma el proyecto y resuelve la globalidad del proceso. No lo encuentro tan descabellado, pero tiene el riesgo de que si te cortan el presupuesto, se cae. En las escuelas de arte debería haber menciones en educación o mediación, no para el mundo escolar. Pero ahí también estamos todavía muy lejos.

CM: Una pregunta básica que no puedo dejar de lado es ¿por qué crees que la educación en el arte es importante?

PRD: Yo creo que lo más importante es el encuentro con el arte y ojalá en lo más extenso del concepto y, por lo tanto, del proceso. Tiene el mismo valor que la educación en ciencias, porque tiene un método, una forma de construir conocimiento, pero además tengo más posibilidades de que esos métodos se conecten con mi propia forma. Hay procesos múltiples de aprender y de conocer, entonces es importante que la mayor cantidad de procesos estén presentes en la construcción educativa. Si en un espacio donde hay 30 o 40 personas diversas solo pongo una metodología, naturalmente habrá un grupo que va a ser el favorecido y otro grupo el desfavorecido. Si en esa diversidad de personas, con diversidad de formas de aprender y de conocer y de generar nuevo conocimiento pongo más posibilidades, entonces es más equitativo. Creo que la presencia del arte en su mejor expresión del concepto es un lenguaje, y un lenguaje permite la conexión entre mundo exterior y mundo interior, entre unos y otros. Si yo tengo otra capacidad de lenguaje que me permita entrar en mi mundo para conectarme y hacer un diálogo con el entorno que me rodea y puedo además devolver eso, no solamente que me permita percibir y reflexionar, sino que además me permita decir, creo que estamos haciéndoles un bien enorme a los niños, a la sociedad, a todos. Transforma la educación en un espacio más equitativo. Hoy están tan fragmentados y jerarquizados ciertos procesos unos sobre otros. Una de las inequidades del sistema educativo, se podría decir, es una inequidad cognitiva. Hemos pensado mucho el arte como un complemento, a través del arte puedo acercarme a otro tipo de conocimiento, de disciplina, al mundo científico, al mundo de la naturaleza, las humanidades, etc. Pero lo que tiene que suceder es que logremos entrar al arte, que la experiencia que tenga el niño, la niña sea una experiencia artística y esa experiencia tiene hoy día una conceptualización muy distinta a la que se tuvo desde el mundo de las Bellas Artes. La experiencia artística no se reduce a un grupo de personas que tiene un talento, hoy día es una experiencia abierta a cualquiera. Desde ese punto de vista, cualquiera puede explorar el espacio artístico. No quiero decir que cualquiera puede ser artista. Pero cualquier persona puede explorar y aproximarse a una experiencia artística y eso es súper interesante. Una reflexión que me parece súper interesante es la que hace Luis Camnitzer, artista uruguayo y educador, que dice que en general el sistema educativo busca aproximar al estudiante con lo conocido, queremos que conozcan, que sepan y que aprendan. Todo el corpus del conocimiento que ha desarrollado la humanidad yo lo empaqueto, lo meto en un sistema en el currículum y yo quiero que tú lo conozcas, y la escuela trabaja así. Pero cuando estamos hablando de aprendizaje lo que dice Camnitzer es que para aprender tenemos que entrar al mundo de lo desconocido y ese mundo no está muy presente en la escuela, y el arte tiene una facilidad enorme de abrirte en la metodología o la didáctica justamente para aproximarse a lo desconocido, y además para desconocer lo conocido, volver a reconocerlo. Ese tipo de proceso que tiene que ver con la observación, con la experimentación, con la irreverencia que tiene el arte de estar abriendo espacios le hace muy bien al proceso educativo.

Semana de la Educación Artística 2019. Cortesía: Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio de Chile

CM: ¿Cómo crees tú que debería ser la función de los profesores en la escuela, para que este proceso del que estás hablando funcione?

PRD: Los profesores tienen que mediar esa relación con lo conocido y lo desconocido. Cómo te invito a conocer para que tú aprendas, para que tú generes conocimiento, te presento experiencias que te acerquen al conocimiento. Experiencias que sean lo más situadas posibles, tanto en contextos culturales, sociales, temporales, etc., del grupo que está ahí. Pero al mismo tiempo cómo te desafío a entrar a lo desconocido, cómo te acompaño a un lugar que ya no es un lugar seguro. Creo que lo hace el sistema es que, frente a ese espacio, que es muy innato en los niños, que es el experimentar, el buscar, que quiere saber de todo, lo que va haciendo el sistema es que lo va llevando hacia el espacio de lo conocido y poniéndole límites y cada vez más negando este otro espacio de búsqueda. Y eso tiene que ver con que se modifique el rol social y personal del profesor y que se acerque mucho más a este mediador que tiene más que ver con el “maestro ignorante”, como decía Rancière, que al sabio que lo conoce todo y todo lo tiene claro y por lo tanto no puede abandonar ese rol del que está adelante, del que ilumina porque es el que tiene la luz. Incluso la palabra enseñar, que es poner la seña, tiene una distancia. Yo te puedo enseñar algo, te puedo hacer una seña, pero eres tú el que llega a eso. No es lo mismo que entregárselo resuelto.

CM: ¿Qué rol cumple o deben cumplir las instituciones en la educación del arte?

PRD: Todos los espacios culturales deben ser espacios educativos; no puede haber una biblioteca, un museo, un centro cultural que no se entienda como un espacio educativo. Ahí tiene que haber mucho desarrollo, pero también hay otros espacios educativos: están los parques, las calles, los edificios, hay muchos más. Me encantaría que dejáramos de recargar la escuela de más y más y más pedidos. Cuando se inventó la jornada escolar completa hace 15 o 20 años atrás en Chile, incluso más, lo que se buscaba era más bien pensar que la escuela como estaba tenía que ampliarse a múltiples desarrollos y ofertas artísticas, culturales, científicas, etc. Se hizo una inversión importante para construir escuelas y liceos que permitieran la jornada completa. Yo cuando estaba en el colegio iba en la mañana o en la tarde, pero el colegio se usaba todo el día por turnos. Entonces, para extender la jornada se invirtió mucho dentro de la escuela, pero no se pensó que había que invertir en un sistema que permitiera que a lo mejor esa jornada completa se pudiera hacer fuera de la escuela. Como se hizo todo dentro de la escuela, la jornada escolar completa la capturó la escuela tradicional, la capturó el currículum y lo único que hizo fue tirarle más y más horas de clase del mismo formato y ahí se reventó y se agotó el sistema. Por ejemplo, está el modelo que tienen los franceses, que tiene cuatro días de clases y no cinco. Porque hay uno que lo hacen fuera de la escuela y lo hacen en el centro cultural comunitario o en el estadio, etc. Pero de alguna manera siempre hay un actor complementario al sistema y que ofrece otra mirada, otra especialidad. Hoy día en la escuela básica, diría que un 80% o más, no hay especialistas artísticos. Entonces qué sentido tiene que tengamos cuatro horas de arte, dos de artes visuales y dos de música, si la persona que está haciendo esas cuatro horas no tiene formación artística, no tiene equipamiento artístico. Qué sentido tiene pelear ese currículum. Tiene mucho más sentido pensar que esas cuatro horas de arte la hagan en un centro especializado. Ese tema es el que hay que ir reconquistando y creo que no es inviable, lo que pasa es que eso tiene que ver con el tejido que se tiene que desarrollar de la administración de la educación, cómo tejo ese tejido. Hoy la administración sigue estando en los municipios, por lo tanto, el municipio podría perfectamente pensar, como lo hace por ejemplo Las Condes, un municipio de élite, pero que tiene escuelas públicas y ellos tienen un acuerdo con una fundación que tiene un equipamiento, entonces las horas de arte de un nivel las van a hacer a ese espacio… lo que hace Nube Lab, por ejemplo. El Teatro del Lago de Frutillar también toma los liceos de allá. Entonces esa trama educativa es la que hay que construir. Tienes la escuela, tienes la biblioteca, tienes el museo, tienes el parque, etc. Todos esos actores construyen el currículum, pero hoy no es así: el currículum lo construye la escuela. Nosotros tenemos centros de creación bien equipados y podríamos prestar ese servicio perfectamente, pero el sistema administrativo no lo permite, la burocracia lo que está haciendo es que está encerrando a los chicos y a los profesores en la escuela. El modelo para mí es fortalecer en la medida que nivelan los otros, porque si se sigue pidiéndole a la escuela se satura, si le bajo la intensidad entonces sí puedo articularme con el de allá. Lo que tiene que suceder es que entendamos que el proceso educativo es un proceso amplio y diversificado. Gabriela Mistral lo dijo de manera genial, hace 50 años atrás. Dice: enseñar en los patios, enseñar en las calles como en las aulas. Lo que tenemos que buscar es la colaboración entre distintos agentes educativos. La escuela obviamente es el espacio privilegiado y adecuado para la sociedad de entrega de recursos y además la familia disponemos de esos espacios para educar a nuestros hijos, pero si no lo hacemos integralmente estamos fallando, creo que los modelos tienen que ser mucho más colaborativos.

CM: ¿Cómo ves la educación en el arte a futuro?

PRD: La veo dentro y fuera de la escuela, dentro y fuera de los museos, muy en diálogo. No la veo recluida en un sistema. Claramente desde proyectos, metodologías y procesos. Veo el arte como una ventana, como la lógica de Nemesio, una ventana de observación al mundo, a su entorno y a partir de eso el desarrollo de proyectos. Tal vez muy utópicamente como una metadisciplina que va a englobar a otras en el desarrollo de un proceso. Eso es como lo veo en la utopía. Pero en la realidad, lo veo negro, lo veo seriamente con mucha preocupación. Principalmente porque la formación que están teniendo hoy los y las educadoras, sobretodo en enseñanza básica, es demasiado precaria en arte. Entonces estamos mal enseñando y, como cualquier cosa, hacerlo mal es contraproducente. Si yo enseño mal el arte es contraproducente para el arte. Hay más esperanza en el espacio no formal, porque creo que hay más conciencia en el modelo de gestión que se está construyendo desde el mundo cultural que está muy en alianza con la educación, entendiendo que tiene un rol. De hecho si tú revisas todas las políticas culturales de todas las áreas que se generaron el año pasado, hay una especial formulación hacia el proceso educativo. No sé si está bien hecho el pedido, pero hay un entendimiento. Ni en el mundo universitario ni desde la educación ni desde el arte se está revisando cómo tiene que hacerse la enseñanza artística del futuro. En la formación artística la pedagogía no está presente. Tenemos pedagogos en arte en enseñanza media más o menos. Ni el artista está teniendo una formación que le permita una vinculación diferente a la educación ni el educador está teniendo la formación disciplinaria didáctica y artística a un nivel que permita desarrollar un buen proyecto.

 


Imagen destacada: Pablo Rojas Durán, jefe del departamento de Educación del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio. Cortesía del Ministerio.

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Carolina Matamala

Estudió arquitectura y luego realizó un Magister en Historia y Teoría del Arte en la Universidad de Chile, durante el cual formó parte de la dirección de la Revista Despliegue del magister. Actualmente realiza un Master en Mediación del Arte Contemporáneo en la Universidad Paris 8. Ha enfocado sus estudios en la teoría e historia del arte contemporáneo en Latinoamérica. Colabora con artículos para la revista Artishock, forma parte del proyecto Lupita (investigación sobre artistas de América Latina en Europa) y la Red de Conceptualismos del Sur. Actualmente colabora en un proyecto de exposición de prácticas artísticas desde el espacio residual en Suiza.