Por Christina Chirouze Montenegro, curadora

Mimesis es una obra única y efímera creada por el artista guatemalteco Marlov Barrios para La Maison de l’Amérique latine de París. Por los muros de la Sala Asturias (casualmente así nombrada en honor al Premio Nobel compatriota), Barrios pasó el pincel, dejando su impronta: un laberinto de líneas entrelazadas, líneas negras, gruesas y finas, líneas que van tomando forma, formando un todo. Paulatinamente, el ojo irá entendiendo el lenguaje, adentrándose en él. Es un idioma nuevo y, sin embargo, encuentra un eco extraño en su retina, un eco que surge desde las profundidades de la mente y del subconsciente colectivo que nos une al resto de la humanidad desde el cordón umbilical.

Sobresalen figuras: un zorro antropomorfo, un jeroglífico maya, un perro cojo, una flor rara, un robot manga, una calavera burlona, una cruz. Líneas laberínticas, enigmáticas como las de Nazca, nos arrebatan las nociones de perspectiva, de tamaño, de equilibrio.

Van naciendo en los muros, en las esquinas de la sala, con ritmo de marimba suave; y paso a paso, se van llenando de la fuerza de un canto marcial. Como plantas carnívoras, van comiéndose estrepitosamente el espacio vacío, llenándolo de formas, de referencias, de estados anímicos. De esas líneas trepantes manan, de repente, imponentes protuberancias. Son mascarones, como recién desenterrados de tiempos inmemoriales: hallazgo fenomenal de un arqueólogo del futuro. El público los reconocerá de inmediato: habitan nuestras mentes. Guerra de las galaxias, guerra fría, son símbolos de mitología incestuosa.

Vista de la exposición "Mimesis", de Marlov Barrios, en La Maison de l'Amérique latine, París, 2019. Foto: ©Luis Felipe Sáenz
Vista de la exposición "Mimesis", de Marlov Barrios, en La Maison de l'Amérique latine, París, 2019. Foto: ©Luis Felipe Sáenz
Vista de la exposición "Mimesis", de Marlov Barrios, en La Maison de l'Amérique latine, París, 2019. Foto: ©Luis Felipe Sáenz

Para Barrios, el mundo actual es un punto neurálgico, adonde acuden incontables influencias. Éstas son energías que emanan de varios puntos del planeta, culturas, individualidades y voluntades políticas. Asimismo, convergen diferentes tiempos: por los relatos, las herencias, las memorias, los traumas (individuales y colectivos), las esperanzas, los temores. También por la migración, que precipita a toda una capa de la sociedad – la capa más invisible – de un cotidiano rural regido por creencias y tradiciones ancestrales a una supervivencia en la vorágine urbana animada por cierta idea del progreso. El presente contiene dos pasados: el mítico (a veces idealizado, y manipulado por el poder) del antiguo imperio maya; y el histórico, muchas veces silenciado – el de la conquista, cultural, religiosa, económica, que se y se acrecienta hasta la ola de violencia actual. El hoy fomenta también la fascinación por el futuro: allí donde la máquina sobrepasa al ser humano, y donde las relaciones interpersonales se opacan detrás de la llamada “inteligencia artificial”. Tiempos difíciles para un ferviente creyente en la capacidad inigualable de la mente y del corazón.

Para Marlov Barrios, el artista tiene el deber de expresarse sobre su contexto, sobre el mundo que lo rodea y la sociedad a la que pertenece. Él es su más agudo observador, su crítico más intransigente. Y el mimetismo, una de sus armas más poderosas. Buscar fundirse en un contexto, imitando sus colores y sus códigos, como mecanismo de sobrevivencia: evitar a sus depredadores y cazar a sus presas.

Marlov Barrios, Mimesis VI, 2019, técnica mixta sobre papel, 35.5 x 28 cm. Cortesía del artista
Marlov Barrios, Mimesis I, 2019, técnica mixta sobre papel, 35.5 x 28 cm. Cortesía del artista

*Este texto es una adaptación resumida del aparecido en el catálogo de la muestra Mimesis, de Marlov Barrios, que se presenta en La Maison de l’Amérique latine de París hasta el 13 de septiembre de 2019.