En marzo de este año, el curador y crítico de arte italiano Eugenio Viola asumió la posición de Curador Jefe del Museo de Arte Moderno de Bogotá (MAMBO). Su llegada representa un nuevo capítulo para el Museo colombiano, que durante los últimos años no contaba con un Curador Jefe.

Desde el principio de su carrera, Viola se ha interesado por el performance y los nuevos medios, y ha trabajado con artistas latinoamericanos como Carlos Garaicoa, Tania Bruguera y Carlos Martiel (Cuba); Teresa Margolles (México); Regina José Galindo (Guatemala); Amalia Pica (Argentina); y Carlos Motta, Santiago Reyes Villaveces y María José Arjona (Colombia).

En esta entrevista, conducida originalmente en inglés y traducida aquí al español, Viola detalla la propuesta curatorial que ha presentado para los próximos cinco años del MAMBO. Su proyecto inaugural es la primera muestra individual en Colombia de la artista mexicana Teresa Margolles (1963), titulada Estorbo, que se presentó entre marzo y mayo de este año. En ella, la artista indaga y denuncia, a través de fotografía, video, instalación y performance, la reciente crisis migratoria de ciudadanos venezolanos hacia Colombia. En la muestra se presentaron los resultados de varios de los trabajos de campo que Margolles ha venido realizando desde 2017 en el Puente Simón Bolívar, uno de los puntos que geográficamente une a Colombia con Venezuela, cuestionando así los límites físicos y mentales de una frontera.

Teresa Margolles, Carretilleras sobre el puente internacional Simón Bolívar, 2018, fotografía a color (registro de acción). Cortesía de la artista, Galerie Peter Kilchmann y Galerie mor charpentier

Néstor García: Los contextos sociales, políticos y culturales determinan de manera transversal la producción artística de un territorio determinado; considerando su trayectoria institucional, y los acercamientos que sobre el arte latinoamericano ha tenido, ¿cuál es su visión curatorial respecto a una institución como el Museo de Arte Moderno de Bogotá, teniendo en cuenta la interacción que éste puede tener con el contexto local, nacional e internacional? 

Eugenio Viola: Antes que todo, creo que es necesario reposicionar al Museo en el contexto local, nacional e internacional. Es fundamental restituir esa aura, esa época dorada que tuvo durante las décadas de los sesenta y setenta, cuando el MAMBO era considerado un punto de referencia fundamental para el sistema del arte colombiano y latinoamericano. Además, me imagino al Museo centrado en una gestión sobre su comunidad circundante, siendo capaz de acoger a las comunidades que estén a su alrededor, en su área de influencia, porque el Museo está ubicado en una zona problemática de la ciudad. Esto será un proceso a largo plazo que se verá reflejado en mi propuesta curatorial para los próximos cinco años. Por este motivo, buscaremos favorecer una serie de proyectos de artistas que de alguna manera interactúan con la comunidad, con el objetivo de llegar a diferentes públicos y de convertir al Museo en un punto de referencia cultural, un lugar para el debate libre y un lugar de encuentro.

Vista de la exposición "Estorbo", de Teresa Margolles, en el Museo de Arte Moderno de Bogotá (MAMBO), 2019. Foto cortesía de MAMBO
Vista de la exposición "Estorbo", de Teresa Margolles, en el Museo de Arte Moderno de Bogotá (MAMBO), 2019. Foto cortesía de MAMBO

N.G: ¿Cuáles son las líneas de investigación y estrategias que usted propone para el estudio y consolidación de las colecciones, además de la programación del museo?

E.V: Nuestra programación será muy abierta, pero hará especial hincapié en aquellas prácticas creativas relacionadas con los nuevos medios, por lo tanto, estamos pensando en crear un departamento dedicado a la investigación sobre este tema.

También estamos interesados en convocar a aquellos artistas de mediana carrera para que presenten proyectos más grandes de lo que están acostumbrados, y en esa medida desafiarlos. El año pasado, por ejemplo, el Museo invitó a la artista María José Arjona con este objetivo, así como este año lo haremos con Icaro Zorbar, a fin de presentar su proyecto más ambicioso en una dimensión nunca antes vista. Queremos seguir invitando a artistas para que también ejecuten propuestas que involucren a las comunidades, en un programa que nos permita trabajar de la mano con nuestro departamento de educación. Fue esto precisamente lo que se hizo con el proyecto que Ana María Millán realizó en el Museo; de los resultados de este proceso produciremos una exhibición que se va a inaugurar al mismo tiempo que la de Icaro Zorbar.  Ana María e Icaro son dos artistas colombianos muy reconocidos internacionalmente y, bajo una óptica diferente, mostraremos de nuevo sus obras en el país con el fin de refrescar su circulación y recepción en el contexto local, al tiempo que actualizar la noción que sobre sus obras tenemos y así mostrar la vivacidad y brillantez también en el ámbito internacional, del arte colombiano.

En cuanto a la colección del Museo, trataremos de articular procesos investigativos que busquen establecer conexiones entre ésta y las exposiciones que estamos programando, a fin de exhibir obras de nuestro patrimonio que entren en diálogo con los artistas que estaremos exponiendo. El primer proyecto en el que estamos trabajando tiene que ver con una investigación en torno a la presencia de la pintura en la colección, que pensamos encadenarla curatorialmente a la gran muestra que se le va a organizar al maestro David Manzur en ocasión de su cumpleaños número noventa. Este proyecto lo articularemos enfocándonos en su producción de la década de los sesenta y setenta, con piezas presentes en la colección del Museo, para establecer un diálogo con artistas que produjeron en ese mismo período.

Debido a que la producción del maestro Manzur está ligada a la historia del arte y a sus inspiraciones clásicas, expondremos obras del pintor colonial Gregorio Vázquez de Arce y Ceballos y de otros artistas pertenecientes al Siglo de Oro de la pintura colonial, para desarrollar un diálogo intergeneracional que permita conectar problemas recurrentes en la producción de la pintura colombiana a lo largo del tiempo. Como complemento de estas proyecciones, pero al mismo tiempo absolutamente independiente, contaremos con la participación de la artista polaca Ewa Justkiewicz, cuyo trabajo confronta de manera dialéctica la tradición áulica de la pintura occidental. Una artista que viene de un background cultural totalmente diferente, también desde un punto de vista generacional, su trabajo demuestra la operación más subversiva: la radical modernidad de un concepto “metapictórico” que tiene algunas relaciones con la obra del maestro Manzur, siendo esta la primera exposición que la mencionada artista tendrá en un museo.

Vista de la exposición "Estorbo", de Teresa Margolles, en el Museo de Arte Moderno de Bogotá (MAMBO), 2019. Foto cortesía de MAMBO

N.G: Recordando que usted ha trabajado con varios artistas latinoamericanos (Regina José Galindo, Carlos Garaicoa, Carlos Martiel, entre otros), ¿cuál es su visión sobre el arte latinoamericano en general y colombiano en particular?

E.V: Desde mi punto de vista, el arte colombiano está muy ligado, como todo el arte proveniente del magmático continente latinoamericano, a su contexto socio-político, dado que a partir de éste muchos artistas hacen denuncias de lo que está sucediendo en la actualidad o para referirse a la historia del país. En todos los contextos socio-culturales caracterizados por una serie de problemas y heridas, los artistas siempre reaccionan con propuestas que trascienden la contingencia por las que fueron creadas, de lo particular se proyectan a lo universal. Una de las particularidades de los artistas colombianos que aprecio mucho es que además de estar ligados a su contexto socio-político, se preocupan también por los aspectos formales de sus piezas. Estas particularidades de los artistas colombianos las conversé hace poco con el curador mexicano Cuauhtémoc Medina, quien es una de las personas que invitamos al ciclo de conferencias referidos a la exposición de Teresa Margolles, ya que es una de las personas que más conoce la obra de esta artista mexicana.

N:G: De hecho, su gestión en el MAMBO inicia con una exposición individual de Teresa Margolles, explícitamente alusiva al conflicto migratorio venezolano y en específico relacionada con las fricciones dadas en la frontera colombo-venezolana en el Puente Simón Bolívar. Me gustaría preguntarle, ¿cómo funcionan aquí sus intereses curatoriales dado su cariz performático, la presencia del cuerpo y la utilización de medios materiales metafóricos que, en definitiva, pueden propiciar una canalización emocional del conflicto, por lo menos a la escala de la exhibición?

E.V: La exposición de Teresa Margolles surgió de la feliz reunión de una serie de coincidencias diversas. Yo particularmente estoy muy interesado en los nuevos medios y el performance y si bien la exposición que hicimos aquí de Margolles no fue en si una muestra explícita de performance, sí fue el resultado de una serie de acciones que se realizaron en la frontera colombo-venezolana, tanto arriba como debajo del Puente Internacional Simón Bolívar, y por las trochas que se activaron de forma candente una vez que Nicolás Maduro cerró la frontera. Yo sabía que Teresa venía trabajando en relación con esta situación ya desde el 2017, y para la fecha conocía perfectamente los procesos con los que ella trabajaba, porque conozco sus metodologías de investigación y trabajo desde hace ya aproximadamente 10 años en otra frontera que separa a México con Estados Unidos, específicamente en Ciudad Juárez.  Esta conexión con Margolles ha sido uno de mis boletos de entrada a la audiencia colombiana para mostrar mi modo de entender el arte: una práctica comprometida que confronta, de manera dialéctica y si es necesario provocadora, las inquietudes y las heridas que caracterizan nuestros tiempos, “tiempos inciertos”. Creo que el arte debe reaccionar y mostrarnos los problemas bajo otro lente. Este es el mensaje que deja la muestra de Teresa Margolles, una artista cuyo trabajo admiro profundamente. Un modus operandi que también puede provocar críticas, a las cuales estamos abiertos siempre que sean constructivas y propositivas.

Vista de la exposición "Estorbo", de Teresa Margolles, en el Museo de Arte Moderno de Bogotá (MAMBO), 2019. Foto cortesía de MAMBO
Vista de la exposición "Estorbo", de Teresa Margolles, en el Museo de Arte Moderno de Bogotá (MAMBO), 2019. Foto cortesía de MAMBO
Vista de la exposición "Estorbo", de Teresa Margolles, en el Museo de Arte Moderno de Bogotá (MAMBO), 2019. Foto cortesía de MAMBO

N.G: ¿Cómo fue el proceso que se dio para que usted hoy en día sea el curador jefe del Museo de Arte Moderno de Bogotá?

E.V: Yo formo parte de una radical transformación que se lleva a cabo en el Museo, impulsada principalmente por Claudia Hakim, la actual directora. Hago parte de un proceso de renovación que lleva ya algunos años, y que  tiene como objetivo  presentarle un nuevo MAMBO al país. La junta directiva se encargó de hacer la selección del curador, y Claudia hizo una invitación a diferentes curadores, tanto nacionales como internacionales. Así fue como me invitaron a participar. A la convocatoria respondieron 57 aspirantes, locales, nacionales e internacionales. Después de una primera selección basada en el CV, se pidió presentar una propuesta curatorial de 5 años. Al final del proceso, de selección tras selección, fui escogido en base a la propuesta curatorial que presenté, además del interés que tengo, desde hace mucho tiempo, en las confrontaciones que hace el arte latinoamericano.

 


Imagen destacada: Eugenio Viola, nuevo curador en jefe del Museo de Arte Moderno de Bogotá (MAMBO). Foto: Camilo Delgado Aguilera (Camo)

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Néstor García

Nació en La Fría, estado Táchira, Venezuela, en 1981. En el año 2007 egresó como Técnico Medio en Arte Puro de la Escuela de Artes Visuales Cristóbal Rojas de Caracas y en 2012 como Licenciado en Arte Mención Pintura de la Universidad Nacional Experimental de las Artes (Antiguo IUESAPAR). En el 2016 estudió guión cinematográfico en la Escuela de Artes de la Universidad Central de Venezuela. Entre sus exposiciones colectivas recientes se encuentran “XV Premio Mendoza, Sala Mendoza, Caracas, 2019; “Lo uno y lo Múltiple”, Galería Mariela Lairet, Lima Perú; “Lecturas Urgentes”, Sala Asab de Bogotá, 2019, “El Vitrinazo”, Galería Valenzuela Klenner, Bogotá, 2017; “Razón”, Galería Abra Caracas 2016-2017; “Colectiva”, El Anexo Arte Contemporáneo de Caracas, 2016; entre otras. Entre sus exposiciones individuales se encuentran “El dominio de las estructuras”, Galería Jacob Karpio, Bogotá, 2019; “Hoy es la Danza del agua sobre el fuego”, Galería Abra Caracas, 2018; “Las paradojas de la representación”, Galería Jacob Karpio, Bogotá Colombia, 2018; “Pinturas Impresentables”, El Anexo Arte Contemporáneo de Caracas, 2017 y “Gran Ferrocarril del Táchira” en El Anexo Arte Contemporáneo de Caracas, 2014. En el 2012 participó en “Conexiones Emergentes” de la fundación Cisneros y en el 2013 con el proyecto “Crónicas desde el Arte” en el Taller Curatorial del Periférico Arte Contemporáneo de Caracas. Vive y trabaja en Bogotá.

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