La Galería de Artes Visuales de Matucana 100, en Santiago de Chile, presenta hasta el 2 de junio la muestra Poder de Yoshua Okón (Ciudad de México, 1970) en donde, mediante instalaciones y nuevos medios, el artista mexicano expone el creciente mutualismo entre las corporaciones transnacionales y el poder político, junto con el surgimiento de movimientos neo-fascistas en América Latina.

En Poder, primera exposición individual de Okón en Chile en diez años y que fue concebida con ayuda del curador y artista chileno Gonzalo Pedraza, se exploran las distintas encarnaciones sociales del poder en el siglo XXI, haciendo hincapié en una Latinoamérica “post capitalista”, y sus efectos sobre las personas y el territorio. Es así como entre las once piezas que conforman la muestra es posible encontrar obras que parodian de forma cruda el efecto brutal del poder político secuestrado por el poder económico. Entre éstas podemos encontrar la foto instalación MAVI (2008), creada en Lima a partir del archivo fotográfico de un antiguo estudio fotográfico del centro de la ciudad que funcionó entre 1968 y 2008, que reúne 128 retratos de mujeres de distintas épocas que comparten el mismo nombre: María Quispe; así como también la video instalación Freedom Fries, donde el cuerpo mórbido y desnudo de una mujer retoza sobre una mesa de un local de McDonald’s.

Dando cuenta del resurgimiento de movimientos y gobiernos ultraconservadores en América Latina, Yoshua Okón presenta distintas piezas en donde los símbolos del fascismo y nazismo se entremezclan con aquellos latinoamericanos, sea el águila mexicana u hombres mestizos realizando el saludo nazi con esvásticas a sus espaldas. Dentro de estas piezas también resalta la instalación Chille, donde el artista recrea una réplica a escala del funeral de Augusto Pinochet que encontró en el conocido bar Lili Marlene de Santiago.

Yoshua Okón conversó con Artishock acerca de su muestra en Matucana 100, la influencia de su historia personal y política en su trabajo, y de los cambios políticos que vive nuestra región.

Vista de la muestra "Poder" de Yoshua Okón en la Galería de Artes Visuales de Matucana 100 en Santiago de Chile. Foto: Nicolás de Sarmiento, para Artishock.

Nicolás de Sarmiento: Poder, una muestra en la que comentas y criticas la encarnación del poder político a través del poder económico de las corporaciones, llega a Matucana 100 después de diez años de tu exposición en la Galería Gabriela Mistral de Santiago. Considerando su temática, ¿qué cambios ves en Chile y la sociedad chilena entre ambos periodos? ¿Es esto algo que pueda también extrapolarse al contexto latino y americano?

Yoshua Okón: La temática de Poder es global. Es decir, no habla del contexto chileno en particular, sino más bien del neoliberalismo, un sistema que ya se ha expandido a casi todo el planeta. Sin embargo, la muestra incluye una pieza que a través del contexto chileno hace referencia a nuestra condición global. Esta obra, titulada Chille, es una recreación fantasmagórica, y a mayor escala, de una maqueta de la procesión funeraria idealizada de Pinochet que encontré en Lili Marlene, un restaurante de simpatizantes pinochetistas en Santiago que lleva como nombre el título de la canción favorita de Hitler. En esta obra hago alusión al hecho de que el neoliberalismo, nuestro sistema actual, fue impuesto en Chile por los estadounidenses vía Pinochet. Un siniestro recordatorio de que, en cierta medida, Pinochet no ha muerto. La obra también hace alusión a nuestra condición de fantasmas (o zombis) en la era del consumo.

N.d.S: ¿Cómo influye tu historia personal, y la historia política y social que ha vivido México en los últimos cuarenta años, en tu trabajo y en la visión que nos presentas a través de él? ¿De qué forma se plasma esto en tu obra?

Y.O: Es justo a lo largo de los últimos cuarenta años, pero sobre todos los últimos veinte, que el mundo se transforma de forma dramática, y México no es una excepción. Así es que esta rápida transformación, que me ha tocado vivir, se ha convertido en la temática central de mi obra. Vivimos un nuevo paradigma en el que cada vez todos nos parecemos más y en donde las fuerzas que rigen nuestras vidas son cada vez más globales y más determinadas por intereses de poderes corporativos transnacionales; una era en la que las instituciones públicas son cada vez más débiles. Todo esto ha ocurrido tan rápidamente que aún no logramos conceptualizar este nuevo mundo del todo, es decir, en gran medida seguimos pensando en términos pre-globalización y no hemos logrado desarrollar el lenguaje adecuado.

Mi proyecto ha consistido en crear obras en las que intento comprender este nuevo paradigma y analizar los efectos directos y secundarios que estas transformaciones conllevan. Para abordar estos contenidos utilizo diversas estrategias formales y estéticas. Me interesa hacer obras en las que el público logre pasar de una posición de espectador y consumidor pasivo a la de participante activo. Es decir, me interesa posicionar al público, y a mí mismo, en el centro de las obras, de tal forma que nos convirtamos en protagonistas, ya que abordo temas estructurales que nos conciernen a todos y en los que participamos cotidianamente, aunque no siempre de manera consciente. Busco estimular el pensamiento crítico y que, al confrontar mis obras, el público se replantee ideas sobre el mundo y la realidad. Algunas estrategias que utilizo para lograr estos objetivos son presentar lo familiar de manera extraña o dislocada y mezclar documental con ficción. También utilizo el humor, y en muchas de mis obras creo ambientes envolventes, instalaciones poéticas dentro de las que la experiencia es tanto mental como afectiva.

N.d.S: ¿Cómo consideras que han cambiado o evolucionado las encarnaciones del poder en América Latina? ¿Cómo se ha trasladado ese poder político hacia el económico?

Y.O: Este traslado del poder en Latinoamérica ocurre precisamente a través de regímenes totalitarios, de dictaduras impuestas por los estadounidenses que, a través de la fuerza bruta, hicieron los cambios estructurales necesarios para que ahora las corporaciones transnacionales tengan un poder sin precedente. Es decir, a través de este proceso se erosiona el poder de las instituciones del Estado, de las instituciones públicas, para dar poder ilimitado a intereses corporativos a nivel global. De ahí, entre muchos otros problemas, el trágico colapso medioambiental que vivimos y nuestra incapacidad para frenar los intereses que están detrás de esta violenta destrucción.

N.d.S: ¿A qué crees que se debe el resurgir de gobiernos de carácter más conservador – o de ultraderecha, como los denominas – no sólo en América Latina, sino que a nivel global?

Y.O: En efecto, hay un resurgimiento de gobiernos más conservadores, pero a la mano de eso también ha habido un resurgimiento de movimientos ultra-nacionalistas en diferentes países. No recuerdo haber utilizado el término “ultraderecha” [N. de la R.: El término “ultraderecha” es utilizado en el material de prensa entregado por Matucana 100]. Y yo creo que este fenómeno es sintomático de los efectos secundarios del sistema global de dominio corporativo, en donde cada vez hay peor distribución de riqueza y en donde la cultura del consumo está dejando un gran vacío. Estos efectos están empezando a pesar, hay mucho descontento y enojo que, en muchos casos, desafortunadamente se está canalizando de maneras muy violentas y poco productivas. Así es como me explico este resurgimiento de los nacionalismos extremos, como una legítima pero irracional respuesta al modelo actual de globalización.

N.d.S: Para Poder trabajaste con el curador y artista chileno Gonzalo Pedraza. Cuéntame cómo surgió esa colaboración, cómo fue el desarrollar un trabajo en conjunto para el contexto chileno, y sobre la ocasión de exponer en Matucana 100.

Y.O: En el 2008 fui invitado por Josefina Guilisasti a realizar una residencia en Incubo, un programa de residencias en Santiago que ya no existe. Fue ahí adonde conocí a Gonzalo Pedraza. Posteriormente Gonzalo, en 2009, curó mi exhibición en la galería Gabriela Mistral con obra producida en Santiago y escribió un texto. Así es que tenemos una larga y estrecha relación intelectual y profesional. Gonzalo ha seguido mi trabajo a lo largo de la última década y consideró que una muestra monográfica de mi obra es relevante para el contexto chileno. Al recibir la invitación me entusiasmó la idea de volver a Chile y dar continuidad a la relación. A raíz de su concepto inicial, en el que hay un énfasis tanto a la dimensión política como a la dimensión formal y poética de la obra, iniciamos un proceso colaborativo de desarrollo que derivó en la muestra que ahora se presenta. Ambos quedamos contentos.

N.d.S: ¿Qué dimensiones políticas consideras que tienen los medios que ocupas, como la instalación y el video, frente a otras técnicas en las artes visuales?

Y.O: Pienso que hoy en día los medios por sí mismos no conllevan cargas políticas. Más bien es la forma en la que estos son utilizados, la intención del artista, lo que define la dimensión política. Creo que hasta el medio más tradicional tiene un potencial revolucionario y viceversa, el medio más innovador puede ser utilizado de manera muy conservadora y opresiva.

N.d.S: Teniendo en cuenta que frente a gobiernos totalitaristas y ultra conservadores –desde Maduro a Trump–, como los que han florecido en todo el mundo, comienzan a hacer mella en la libertad de expresión, especialmente a nivel artístico; y que estamos viviendo una época en la que la sobre corrección política también hace fuertemente lo suyo en este ámbito, ¿qué rol crees que deben tener las artes frente a los escenarios políticos y sociales que estamos viviendo?

Y.O: Estoy muy de acuerdo en cuanto a lo que dices sobre la sobre corrección política. Y a tu lista yo añadiría las presiones del mercado del arte, que también, bajo ciertas circunstancias, pueden ejercer un efecto negativo y limitar la libertad de expresión.
El papel de los artistas debe de ser el de mantener una distancia crítica e independiente frente a los escenarios que describes. Es decir, luchar por la libertad de expresión es parte fundamental de ser artista. Es muy importante que hagamos todo lo posible por no ser censurados, por mantener nuestra agencia. Y sobre todo que no nos dejemos presionar y no nos auto-censuremos. Porque, además de la censura, en esta era sobre todo existe la autocensura. Es decir, los mecanismos sutiles que de manera soterrada nos empujan a auto-censurarnos y alinearnos con cierta visión del mundo. Sin agencia y autoría, las artes dejan de tener sentido, se vuelven huecas y se convierten en meros productos comerciales y de propaganda.

Vista de la muestra "Poder" de Yoshua Okón en la Galería de Artes Visuales de Matucana 100 en Santiago de Chile. Foto: cortesía de Matucana 100.

YOSHUA OKÓN: PODER

Galería de Artes Visuales de Matucana 100. Av. Matucana 100, Santiago de Chile.

Del 10 de abril al 2 de junio de 2019


Imagen destacada: Vista de la instalación Chille del artista mexicano Yoshua Okón, parte de su muestra Poder presentada en la Galería de Artes Visuales de Matucana 100 en Santiago de Chile. Foto: cortesía Matucana 100.

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Nicolás de Sarmiento

Nace en La Serena (Chile) en 1987. Es publicista, editor y comentarista de arte. Licenciado en Comunicación Persuasiva por la Universidad del Desarrollo (Santiago de Chile). Ha seguido estudios libres en marketing cultural y formación de audiencias, y cursos sobre arte moderno y contemporáneo con instituciones como The Museum of Modern Art de Nueva York. Fue fundador y editor general del blog de arte ANTE Santiago. Actualmente es editor general en Artishock.