Como en cada edición, hoy se hizo entrega de los reconocimientos a lo mejor de la 58° Bienal de Arte de Venecia, y ha sido Lituania el país ganador del León de Oro, la máxima distinción para las representaciones nacionales que participan hasta el 24 de noviembre en esta gran vitrina del arte contemporáneo a nivel mundial.

El Pabellón de Lituania no solo ha convencido al jurado de esta edición de la Bienal, compuesto por los curadores Stephanie Rosenthal (Alemania) como presidenta, Defne Ayas (Turquía/Países Bajos), Cristiana Collu (Italia), Sunjung Kim (Corea), y Hamza Walker (Estados Unidos), sino que desde el preview ha sido uno de los más comentados y alabados por la crítica especializada, curadores y público VIP.

Y es que las artistas detrás de este proyecto, Rugilė Barzdžiukaitė, Vaiva Grainytė y Lina Lapelytė, han transformado el interior del espacio que ocupa el Pabellón lituano -un histórico edificio de muelle dentro del complejo Marina Militare- en una escena de playa iluminada artificialmente, repleta de arena, bañistas y toda la parafernalia asociada al relax y el disfrute.

Curada por Lucia Pietroiusti, la obra es una ópera/performance de larga duración que, si bien a primera vista pareciera una representación alegre y descomprometida, aborda sin embargo la crisis ecológica mundial a través de las voces de los performers. A lo largo de esta ‘ópera del Antropoceno’, cada personaje va revelando con sus cantos desde las preocupaciones más triviales y nimias –sufrir de insolación, planes de vacaciones- hasta sus más íntimos y persistentes temores por las grandes catástrofes ambientales.

“Las micro-historias frívolas en esta playa abarrotada dan paso a temas más amplios y serios, y se convierten en una sinfonía global, un coro humano universal que aborda temas a escala planetaria”, dice el texto curatorial de Sun & Sea (Marina), una forma operística «contra-monumental».

El jurado quedó impresionado con el “espíritu experimental” del Pabellón lituano y el “tratamiento inesperado” de la representación nacional, en particular, “el uso inventivo del lugar para presentar una ópera brechtiana”. “Sun & Sea (Marina) es una crítica del ocio y de nuestros tiempos, cantada por un elenco de artistas y voluntarios que retratan a personas de la vida cotidiana”, señalaron.

Obras de Arthur Jafa en la 58° Bienal de Arte de Venecia. Foto: Italo Rondinella. Cortesía: La Biennale di Venezia
Pabellón de Bélgica y su proyecto Mondo Cane, de Jos de Gruyter y Harald Thys, con curaduría de Anne-Claire Schmitz. Foto: Francesco Galli. Cortesía: La Biennale di Venezia

Así como Lituania aborda la inminente catástrofe global producto del cambio climático de manera sutil pero efectiva, el artista estadounidense Arthur Jafa (1960) ha dado un tratamiento igualmente contundente, sin caer en la espectacularidad, el oportunismo y lo políticamente correcto, a un asunto tan urgente como el racismo.

El artista recibió el León de Oro al Mejor Participante en la exposición internacional de la Bienal, titulada Que vivas en tiempos interesantes y curada por Ralph Rugoff, por su película The White Album (2019). Este trabajo, que para el jurado es “tanto ensayo como poema y retrato”, se vale de material audiovisual original y apropiado para reflexionar sobre la raza blanca, la cultura y la violencia en EEUU. Jafa exhibe este trabajo en el Giardini, mientras que en el Arsenale presenta varias esculturas hechas con neumáticos y cadenas que remiten a imágenes violentas, relativas a la tortura y la esclavitud negra.

El jurado otorgó además una Mención Especial al Pabellón de Bélgica y su proyecto Mondo Cane, de Jos de Gruyter y Harald Thys, con curaduría de Anne-Claire Schmitz. “El pabellón belga, que no escatima en humor, presenta una mirada alternativa de los aspectos poco reconocidos de las relaciones sociales en toda Europa. La extraña puesta en escena de una serie de personajes ficticios en forma de títeres mecanizados basados en estereotipos folklóricos actúa en varios registros, mientras crea dos –si no más- realidades paralelas”, estableció el jurado.

Teresa Margolles, Muro Ciudad Juarez, 2010. Foto: Francesco Galli. Cortesía: La Biennale di Venezia
Haris Epaminonda, VOL. XXVII, 2019, instalación en técnica mixta. Foto: Italo Rondinella. Cortesía: La Biennale di Venezia

En la ceremonia de premiación se entregaron además el León de Plata para un(a) participante joven y promisorio(a) de la Bienal, que recayó en la artista Haris Epaminonda (Chipre, 1980), y dos menciones especiales, una para Otobong Nkanga (Nigeria, 1974) y otra para Teresa Margolles (México, 1963), esta última por “sus agudos y conmovedores trabajos que abordan la difícil situación de las mujeres gravemente afectadas por el narcotráfico en su México natal, y por crear testimonios poderosos al trasladar las estructuras existentes del mundo real a las salas de exposiciones”.

El León de Oro a la Trayectoria lo recibió el artista, performer, poeta, ensayista y activista Jimmie Durham (EEUU, 1940), cuya obra aborda temas como el colonialismo, la identidad de los indios americanos, el papel vital del arte en el pensamiento crítico, los modos de representación, el genocidio y la estadidad.

 


Imagen destacada: Rugilė Barzdžiukaitė, Vaiva Grainytė y Lina Lapelytė, Sun & Sea (Marina), 2019. Vista del Pabellón de Lituania en la 58° Bienal de Arte de Venecia. Foto: Andrea Avezzù. Cortesía: La Biennale di Venezia