Ellas no buscaban el prestigio personal sino la reparación de su alma, la fraternidad y el bien común. Preveían que sus creaciones eran para el futuro y la eternidad. Ahora el futuro ya está aquí. Nacidas en Europa antes de la Primera Guerra Mundial, son mujeres que sufren la crisis de la utopía moderna en unas décadas convulsas de la historia europea. La creatividad les sirve para restituir la voz interior, el alma, tomando las riendas de su destino en situaciones de profunda tristeza y fragilidad psicológica.

Crean obras que surgen como experiencias místicas de sanación y emanan una belleza fuera de norma: dibujos florales, jardines del Edén, imaginarios cósmicos, retratos de espíritus, abstracciones sagradas, alfabetos secretos, recetas sanadoras, transmisión de mensajes y escritura científica. Se trata del círculo de mujeres, médiums y artistas, muchas inclasificables, algunas conocidas y otras totalmente desconocidas, que se movieron entre la mediúmnidad, la mística, la sanación y la filosofía espiritista, marcando asimismo una nueva lectura de los feminismos.

Su trabajo llega ahora a Es Baluard Museu d’Art Modern i Contemporani, en Palma de Mallorca (España), a través de la muestra Alma. Médiums y visionarias, curada por Pilar Bonet, quien se ha valido de préstamos de museos, archivos y fundaciones privadas para tejer este relato necesario, pero que hasta ahora no había sido abordado como estudio conjunto y con rigurosidad.

La exposición, abierta hasta el 2 de junio, reúne la obra de Madge Gill, Julia Aguilar, Hélène Smith, Josefa Tolrà, Nina Karasek, Clara Schuff, Jane Ruffié, Hélène Reimann, Aloïse Corbaz, Mary Frances Heaton, Gertrude Honzatko-Mediz, Agatha Wojciechowsky, Margarethe Held, Käthe Fischer, Anna Zemánková, Cecilie Marková y Emma Kunz.

Vista de la exposición "Alma. Médiums y visionarias". Foto: © Es Baluard Museu d’Art Modern i Contemporani de Palma
Anna Zemánková, Sin título, década de 1970. Pastel, bolígrafo y bordado sobre papel, 89 x 62,5 cm. Colección Karin & Gerhard Dammann. Fotografia: Cortesía Col·lecció Dammann

Según Pilar Bonet, los vectores de fuerza de este proyecto parten de los documentos contenidos en la exposición y prevén expandir el marco cronológico de las autoras, así como las metodologías en perspectiva de género y los estudios sobre una forma de creatividad femenina cercana a los movimientos sociales y espirituales, el talento visionario y la voluntad de sanación.

“Estos estudios buscan expandir nuevas historiografías y las lecturas sobre la creación en el campo de las artes textiles, el dibujo, la pintura y la literatura, al margen de categorías tradicionales y jerarquías estéticas”, señala Bonet, para quien el arte creado por estas mujeres, en su mayoría sin formación académica, es instintivo y simbólico. “Comunican a partir de un lenguaje fuera del canon, no experimentan con la visualidad sino que revelan la imagen oculta. Algunas se reconocen como humildes mediadoras al servicio de la humanidad, con una misión encomendada por su guía espiritual. Interesadas por los avances científicos y las investigaciones metafísicas, las autoras se acogen a nuevas formas de transcendencia desde la esfera pública del espacio doméstico, incluso si éste se halla en una casa de salud mental”, agrega.

Vista de la exposición "Alma. Médiums y visionarias". Foto: © Es Baluard Museu d’Art Modern i Contemporani de Palma
Josefa Tolrà, La gran teósofa, 1953. Aquarel·la i tinta xinesa damunt paper, 102 x 70 cm. Colección del Museo Nacional del Prado, Madrid. Fotografía: Associació Josefa Tolrà. Cortesia © de la obra, Associació Josefa Tolrà, 2019
Madge Gill, Sin título, 1954. Tinta de color y gouache sobre cartón, 102 x 70 cm. Colección LAM-Lille Métropole Musée d’art modern, d’art contemporain et d’art brut, Villeneuve d'Ascq. Donación de L’Aracine, 1999. © Fotografía: Alain Lauras

Es la primera vez que un museo español presenta este tipo de legado desde una lectura de género y vinculada a la investigación sobre los movimientos sociales, políticos y espirituales de un tiempo convulso que marca la vida y obras de estas mujeres. “No se consideran artistas, sólo mediadoras entre mundos. Dibujan seres de luz, escenarios fractales, bordan y combinan las palabras entre las imágenes. Esotéricas y rebeldes, nunca comercializan sus obras. Las creaciones son modestas en su materialidad y sublimes en trascendencia”, dice la curadora.

Como médiums reconocidas, algunas de las autoras se comunican con los espíritus canalizando mensajes en forma de dibujos y textos. La experiencia extracorpórea les permite vivir otras identidades y mundos ajenos. Hablan y escriben en lenguas desconocidas -glosolalia-, usan alfabetos criptados y su caligrafía es intempestiva. Hablan sobre fuerzas volcánicas, energías electromagnéticas, paisajes marcianos, cartografías cósmicas o figuras angelicales.

Las experiencias extracorpóreas a través de la meditación, el sonambulismo o la hipnosis, conducen a las autoras hacia escenarios desconocidos. Allí aparecen rostros y presencias fantasmales. Todas coinciden en abordar este tránsito desde dictados superiores y en ocasiones los dibujos están firmados por otras entidades. Sin pretensiones de reconocimiento artístico, la creatividad está al servicio de la paz interior y para ser compartida. Saben que las patologías del cuerpo son fruto de las heridas del alma.

Vista de la exposición "Alma. Médiums y visionarias". Foto: © Es Baluard Museu d’Art Modern i Contemporani de Palma

Con frecuencia los dibujos llevan enlazadas palabras a la manera de filigranas. La aparición de textos ininteligibles es habitual. Las técnicas y los materiales no son ortodoxos del mundo del arte (usan papeles reciclados) y trabajan sobre la mesa de la cocina (no tienen taller). La fragilidad interior determina que algunas de ellas sean diagnosticadas como enfermas mentales, pero su arte es un remedio natural contra el dolor y una forma de resistencia al olvido.

Muchas de las artistas se dedican a ayudar al prójimo y practican la sanación con recetas naturales o rituales sagrados. Ven el aura de las personas, usan el tarot y el péndulo, conocen el poder vibracional de los minerales y dibujan mandalas de patrones geométricos como procesos terapéuticos para las patologías del alma. Reflexionan sobre las tempestades, las células o la moral en escritos y dibujos. Sus conocimientos son heredados y también hacen investigación. Consideran la ciencia y la caridad como forma de progreso social. Reclaman la protección de la naturaleza, la pacificación de la sociedad y la pobreza como camino de libertad. Su arte no viene del arte, sino de las tradiciones y artesanías ancestrales, la naturaleza y la cultura de las mujeres.

 


Imagen destacada: La artista inglesa Madge Gill (Maude Ethel Eades) realizando una manta con hilos de seda insertados en una lona, 19 de agosto de 1947. La manta contiene al menos dos millones de puntadas y es el resultado de seis meses de trabajo. Fotografía: Paul Popper/ Popperfoto /Getty Images