Rochi del Castillo, la directora de ART Lima, que este año se celebra entre el 4 y 7 de abril en la Escuela Superior de Guerra del Ejército del Perú, comprende que el desarrollo de la escena artística peruana en un contexto internacional va de la mano con la intención de articular las diversas voces y representantes de la historia, la identidad y la multiculturalidad peruana. Es así como, para esta séptima edición de la feria, ha buscado incluir programas y secciones que reflejen ese principio.

Tal y como destaca en esta entrevista, el éxito de la promoción internacional del arte contemporáneo y la cultura peruana –incluida la prehispánica- depende de la unión de voluntades y esfuerzos entre coleccionistas, instituciones, galerías, artistas, gestores y gobierno, y pone como ejemplo lo ocurrido recientemente con la participación de Perú como país invitado en la feria ARCOmadrid. Declarado como un evento de “interés nacional”, esta experiencia se replicará al menos una vez más con ARCO –y posiblemente con otras ferias internacionales- gracias a un acuerdo público-privado firmado entre Art Lima y el Ministerio de Cultura de Perú, y que va más allá del auspicio económico: implica responsabilidad y compromiso.

 

Alejandra Villasmil: Perú fue el país invitado a la reciente edición de ARCOmadrid. Vimos representada a la comunicad artística peruana tanto en la feria como en las exposiciones organizadas de forma paralela en varios espacios de la ciudad. Ahora Art Lima retoma ese espíritu de celebración. ¿Qué impresiones te dejó lo vivido en Madrid y cómo crees que podría haber impacto a la escena peruana?

Rochi del Castillo: ARCO dio la gran oportunidad de una involucración de las autoridades por primera vez en el desarrollo de las artes visuales contemporáneas. Con un Ministerio de Cultura bastante joven la verdad, se convoca a determinados gestores para impulsar esta iniciativa. No existe un sistema tejido entre los distintos agentes que constituyen el sistema del arte en Perú, y en este caso la idea era aprender sobre el dinamismo de una feria, y lo que la feria puede generar en un espacio paralelo, y cómo esa dinámica puede llegar a generar un interés tan fuerte que movió al Perú entero, al punto de ser declarado un evento de interés nacional. Pero muchos también desconocen el interior de una feria, y por tanto era cuestión de explicarles no solo lo que ocurre dentro, sino también sobre las relaciones con instituciones en Madrid que hasta hoy siguen albergando muestras peruanas, y sobre la riqueza que tiene el Perú, con un imaginario muy potente contemporáneo, pero también precolombino, con tantas identidades… De modo que los diferentes agentes se sumaron para constituir una sola voz, y eso fue algo fantástico, inédito. Los coleccionistas y los museos peruanos llevaron sus muestras a Madrid, colaborando así con esta iniciativa. Lo pude percibir como el primer espacio que ha permitido empezar a trabajar esas relaciones institucionales. En el Perú, a lo largo de todos estos años, la Asociación de Galerías aún no tiene una dinámica de acción. Existe el nombre, pero falta esa organización. Lo mismo los museos: tienes que hablar de uno en uno, no hay un ente que pueda apoyar. Entonces, ARCO ha permitido tejer a la interna con el objetivo de llegar allá. Dentro de ARCO, la presencia de Sharon Lerner como curadora me pareció muy correcta, muy pertinente. Para muchos era también el primer encuentro con el arte contemporáneo peruano, y fue interesante poder comunicar qué piensan nuestros artistas, qué están investigando. Cada uno de los espacios que acogen las muestras paralelas son de alto nivel, y eso hizo que todo resonara de manera fantástica. Y el peruano pudo responder al más alto nivel, en cuanto a los contenidos, al montaje… Este año, además, como ARCO es la feria aliada del Ministerio de Cultura, Art Lima ha firmado un nuevo acuerdo con el ministerio para el próximo año trabajar iniciativas como la de ARCO, para que haya presencia artística peruana en el exterior.

AV: ¿Esto será solo con ARCO o también con otras ferias?

RdC: Lo hemos firmado para ARCO y para otras ferias podríamos firmarlo también porque es un acuerdo marco.

AV: ¿Qué implica el acuerdo?

RdC: Implica trabajar la iniciativa en conjunto, como fue caso de ARCO, e implica networking y tejer vínculos.

AV: Irían entonces las galerías como un contingente a desembarcar en estas ferias internacionales, apoyadas por el Estado…

RdC: Tiene que ser así. Son las galerías las protagonistas de una invitación de este tipo. A Art Lima lo que le corresponde es garantizar el éxito de ellas, para que ese éxito rebote luego en la feria y en ese mismo grupo de galerías que están participando. Ya tenemos en mira otra feria. También se han aprendido cosas por mejorar, por ejemplo, cómo acercar más al público a los contenidos.

AV: ¿Crees que de alguna manera esta experiencia ARCO, este acuerdo, van a establecer un nuevo norte, un cierto nivel de exigencia mucho mayor? Es decir, en tanto que ya se abrió este importante espacio de visibilización y comenzaron a tejerse las redes interinstitucionales e intersectoriales, ¿se instalan nuevas responsabilidades en cuanto a cómo trabajar de manera conjunta hacia un mismo objetivo? ¿Habrá nuevos parámetros para presentar la producción artística de Perú, tanto afuera, como fue el caso de ARCO, como dentro del país, en el caso de la feria que diriges?

RdC: Sí, yo creo que cada vez los artistas y los eventos dentro de este contexto internacional tienen más exigencias, porque estamos más conectados. Todos aspiramos a lo mejor: la producción tiene que estar al más alto nivel. En el caso de Art Lima, la feria ha trabajado –y eso nos diferencia respecto a otras ferias de la región- con temas de identidad. Siempre hemos estado muy pendientes de mostrar lo que somos, y de darle oportunidad a otras iniciativas que tienen esta intención, que no necesariamente eran comprendidas como arte contemporáneo, y que hoy se abren a debates, por ejemplo, en torno a Sarhua (en Ayacucho) y al arte amazónico.

AV: Sobre esto último, ARCO, como ya sabemos, tuvo este año a Perú como país invitado y tiene una larga tradición de incorporar a través de sus programas, secciones y galerías las narrativas y producciones artísticas de América Latina. Luego está una serie de ferias con las que arrancó el año, con Art Dubai enfocándose en el Sur Global y en Latinoamérica; SP-Arte con una sección dedicada también a la región y el destaque de artistas afro-descendientes; y Art Paris, con dos secciones enfocadas en Latinoamérica y en artistas mujeres francesas. Pareciera que estamos ante un fenómeno donde las ferias buscan reflejar las políticas, las luchas sociales y académicas de inclusión racial y de género que se van abriendo paso a nivel mundial. ¿Es algo que tenía que suceder en las ferias como instancia comercial?

RdC: Creo que lo que ocurre en la dinámica de la feria, en su momento de desarrollo, es que es muy atractiva para cualquier presentación o que tema que se quiera resaltar. En ese sentido, la gestión de las ferias y también de las galerías evolucionan. Los contenidos y las vivencias también cambian de manera muy rápida, y hay que tener capacidad de reacción. Por ejemplo, si hay una tendencia hacia residencias de arte, entonces te preguntas por qué no la sección Projects de la feria pueda encaminarse hacia presentaciones de artistas que han hecho residencias, porque eso también amplía la propuesta hacia temas educativos y formativos. Hay focos de atención que se comparten, y que se ven reflejados en las secciones de cada feria, o en la invitación a determinados curadores, que sabemos hacia donde apuntan sus investigaciones. Son secciones en las que se trabaja por al menos seis meses, y ya luego tienes que estar pensando en las de la edición que viene.

AV: Tomando en cuenta todos estos rápidos cambios estructurales y de contenidos a los que las ferias tienen adaptarse y así estar “en la cresta de la ola”, ¿cómo ha ido evolucionando Art Lima en estas últimas siete ediciones?

RdC: La feria, si algo ha hecho, ha sido crecer con su público. No ha sido una feria impuesta, sino una en la que el público ha podido ir creciendo junto con sus contenidos. Si hubiésemos partido como una feria que presenta solo arte conceptual, y sin un acercamiento de información, posiblemente no tendríamos siete años después la reacción que ahora tenemos del público. Entonces, hemos tenido que ir creciendo de la mano del público: cómo han evolucionado sus prácticas de coleccionismo, su reacción frente a las propuestas que se presentan en la feria. Tenemos un Comité Consultivo y un Comité de Selección que también están muy al tanto de estos temas. Son varios los agentes que han permitido que la feria crezca con su público. La oferta cultural de la ciudad es también importante. Esta semana, en paralelo a Art Lima, se celebran más de 40 exposiciones; está el programa VIP; está la sección Plataforma, que te cuenta de esos nuevos espacios independientes activos o que han abierto recientemente, y que después de tres años podrían pasar a ser galerías emergentes y luego constituirse en establecidas con mayores oportunidades. Además, para la edición de Art Lima 2020 trabajaremos en una importante exposición de arte venezolano contemporáneo, junto con las exposiciones paralelas que ya forman parte del programa. La dinámica de la feria ha cambiado en los últimos tres años.

AV: ¿Y cómo ha cambiado la dinámica del mercado peruano? ¿Cuál es el perfil del coleccionista, peruano o extranjero, que viene a Art Lima? Sé que está pregunta es muy amplia y es difícil generalizar…

RdC: El coleccionista tiene un mayor interés por conocer al artista. Antes, por ejemplo, compraba más guiado por una estética, pero ahora está más involucrado en entender el proceso y qué es lo que el artista está tratando de comunicar para poder entonces acercarse a su obra. El coleccionista peruano reconoce mucho valor en una pintura, y ha ido comprando de acuerdo a los rangos de precios que se han ido estableciendo en la feria a lo largo de estos años. Se ha ido creciendo de a poco en esto.

AV: Hay rangos de precio amplios. En la sección Plataforma, por ejemplo, podríamos esperar encontrar obras a precios más accesibles…

RdC: Pero pasa también con la oferta de las mismas galerías de la sección Principal. Puede que una galería ofrezca una serigrafía del maestro Cruz-Diez en 3.000 dólares, que es accesible para un coleccionista joven, aun siendo una obra de Cruz-Diez. Es saber recorrer y saber encontrar.

AV: Y está por supuesto ese “gusto”, ciertos intereses e instintos. Pero también hay factores externos que inciden en esta decisión de compra, incluso más allá de si los precios son accesibles, y que tienen que ver con los vaivenes del mercado de valores, del crecimiento económico (la economía peruana creció 3.9% en 2018, lo que marcó 20 años de crecimiento sostenido), y la estabilidad política de un país, en este caso Perú. ¿Qué incidencia tienen estos factores en el ánimo de compra e inversión de los coleccionistas que van a Art Lima?

RdC: Yo creo que eso incide más en el espíritu de un empresario que tiene que apoyar algunos emprendimientos, no tanto en el coleccionismo. Ante cualquier crisis política o situación de riesgo lo primero que se recorta son los presupuestos de cultura, o para el arte, porque no los consideran fundamentales, cuando es muchas veces a través del arte que se sana la relación y se tienen que trabajar muchas de las cosas que están originando ese problema. Sin embargo, no es lo mediáticamente más interesante para ellos. El coleccionismo siempre ha estado aquí en manos de privados, pero me refiero a individuos. Las empresas tienen poca injerencia en compras institucionales, no hay museos que tengan comités de adquisiciones… En otras ferias ves esa participación institucional, de museos que van con una agenda de adquisición.

AV:  Pero ustedes han invitado siempre a la feria a los museos. Este año vienen ocho locales.

RdC: Sí, los extranjeros tienen una dinámica, pero los locales, que es lo que estábamos conversando, no. El único premio de adquisición es el que organiza el Banco Central de Reserva (Concurso Nacional de Pintura). Eso desde el Estado. Luego está el MALI (Museo de Arte de Lima) con su Comité de Adquisiciones, pero salvo esas excepciones no hay otras instituciones que estén fomentando el coleccionismo. Puede que sí, que una empresa o una institución compre obras, pero bajo otra dinámica.

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Alejandra Villasmil

Nace en Maracaibo (Venezuela) en 1972. Es Directora y Fundadora de Artishock. Licenciada en Comunicación Social, mención audiovisual, por la Universidad Católica Andrés Bello (Caracas, Venezuela, 1994), con formación libre en arte contemporáneo (teoría y práctica) en escuelas de Nueva York (1997-2007). En Nueva York trabajó como corresponsal sénior para la revista Arte al Día International (2004-2007) y como corresponsal de Cultura de la agencia española de noticias EFE (2002-2007). En Chile fue encargada de prensa y difusión para el Museo de Artes Visuales (MAVI), Galería Gabriela Mistral, Galería Moro y la Bienal de Video y Artes Mediales.