El Centro Andaluz de Arte Contemporáneo, en Sevilla, presenta la primera exposición retrospectiva de las artistas Yeni y Nan, precursoras del performance en Venezuela. Bajo el título de Yeni y Nan. Dualidad, 1977-1986, la muestra persigue la recuperación de artistas mujeres latinoamericanas que no han sido tan reconocidas como sus pares masculinos, pero cuyo trabajo es fundamental para la comprensión de los profundos cambios producidos en el arte del siglo pasado.

 

Yeni y Nan, Simbolismo de la cristalización-Araya, 1983-1984/2019, fotografía, 60 x 90 cm. Cortesía: Henrique Faria Fine Art

Jennifer Hackshaw (Caracas, 1948) y María Luisa González (Caracas, 1956) integraron en Venezuela un colectivo artístico que desarrolló su producción entre las décadas de los años 70 y 80. Ambas artistas se conocieron en la Escuela de Arte Cristóbal Rojas, en Caracas, en momentos en que Venezuela gozaba de un dinámico momento económico y cultural. Entre 1977 y 1986 se involucraron en un proyecto artístico y de vida en común cuyo resultado fue un tipo de obras pioneras del performance en Venezuela. En 1977 viajaron a Londres para continuar su formación en el Chelsea College of Arts, y más tarde a Cannes, completando estudios de fotografía y cine. De aquellos años ambas resaltan su interés por artistas como Duchamp, Nam June Paik o Marina Abramović, y, más tarde, por la también venezolana y pionera del performance Antonieta Sosa, con sus investigaciones corporales y expresivas que denominó “situaciones”.

La obra multidisciplinar producida por Yeni y Nan resulta compleja de definir pues se nutre de diferentes corrientes, medios y recursos que confluyen a partir de los años 60 y 70: el arte no objetual y el arte conceptual, el land-art, el body-art, el arte efímero, el arte de acción y el performance, las instalaciones y las video-instalaciones, el video y la fotografía, el dibujo y el texto.

“El medio videográfico fue utilizado por Yeni y Nan al servicio de una exploración en torno al cuerpo, al ser humano en su relación con la naturaleza y las fuerzas que la integran, y la experiencia existencial del espacio, entendiendo al individuo como un todo. Pusieron su empeño en un aprendizaje donde ver de un nuevo modo el cuerpo a nivel físico, mental y psicológico. No querían construir objetos sino experiencias”, señala Alicia Murría, curadora de la muestra, que estará abierta hasta el 9 de junio.

Yani y Nan, Nacimiento II, 1979/2018, impresión digital a color, 70 x 45,65 cm. Cortesía: Henrique Faria Fine Art
Yani y Nan, Integraciones en agua, 1981, fotografía, 34 x 50 cm. Cortesía: Henrique Faria Fine Art
Yani y Nan, Transfiguración elemento tierra, 1983/2013, 33 x 33 cm c/u. Fotógrafo: Carlos Germán Rojas. Cortesía: Henrique Faria Fine Art

Yeni y Nan utilizan elementos cercanos y cotidianos -hilo, aguja o sábanas- que se vinculan al ámbito doméstico y “femenino”, y que en su obra evocan tanto las ideas de atadura, aislamiento y encierro como una ruptura y una liberación que serían difíciles de trasladar con otros recursos. “No podemos obviar cómo un buen número de artistas mujeres de su generación exploraron los medios pobres, caseros y domésticos para llevar a cabo sus producciones, fueran o no decididamente políticas. Resulta revelador el hecho de que en ningún texto referido a la obra de estas artistas se mencione la palabra feminismo. Ciertamente, la explicación se encuentra en que nunca se declararan comprometidas con esta ideología; sin embargo, compartieron actitudes que encontramos en este marco de pensamiento y acción”, dice la curadora.

La retrospectiva que se presenta en el CAAC se articula en torno a cinco epígrafes, Nacimiento, Identidad, Agua, Tierra y Araya, aunque Murría apunta que no se trata de establecer capítulos cerrados –ni estrictamente cronológicos–, pues las conexiones entre las piezas son múltiples, y cuestiones como la exploración de la identidad aparece en diversos apartados.  Con motivo de la exposición, Yeni y Nan realizaron durante la inauguración el primer performance juntas desde hace treinta años, titulado Fuego: purificación.

“Al aproximarnos a la obra de Yeni y Nan vemos cómo utilizaron un prisma diferente, aunque las contaminaciones existen; ellas entendieron el cuerpo como escenario de tensiones que tienen que ver más con el origen de la vida, con la fragilidad del ser humano, con una búsqueda de armonía con la naturaleza y sus elementos, tierra, agua, aire, con la exploración del yo desde planos espirituales y psicológicos. Buscaron también un lenguaje metafórico y poético, y una visión experimental del espacio. Su ideario conceptual ahonda en aspectos de una ritualidad intemporal que hunde sus raíces en filosofías orientales. El yoga para Nan y el taichí para Yeni fueron disciplinas fundamentales a la hora de concebir unas obras donde la idea de unión y la espiritualidad son importantes, tanto como la concentración y las formas meditativas que trasladan a sus movimientos, relajados, fluidos y lentos, que además ponían de relieve su notable forma física”, añade la curadora.

Yeni y Nan durante el performance Fuego: purificación, en la inauguración de su exposición Dualidad, 1977 - 1986 (CAAC, 15 feb - 9 jun, 2019). Foto cortesía del CAAC