Artium, Centro-Museo Vasco de Arte Contemporáneo, presenta Oroi. Queda mucho pasado por delante, una exposición comisariada por Enrique Martínez Goikoetxea que aborda el tema de la memoria desde múltiples puntos de vista. Pertenecientes a la Colección Artium, las 102 obras que componen la exposición abordan la memoria desde diferentes implicaciones sociales y culturales en su relación con la historia, la economía o el poder, así como su capacidad de condicionar la percepción del futuro.

A partir de la idea de que todas las colecciones son la memoria de un tiempo y representación de todo aquello que la civilización considera valioso –cultura, arte, técnica, valores, identidades, Oroi (memoria, en euskera) presenta un conjunto de obras como instrumentos de análisis desde la pluralidad y la libertad de pensamiento frente a la simplificación y al discurso unívoco.

“El proyecto parte de la necesidad de analizar los valores intrínsecos de la memoria adherida a esos objetos que llamamos obras de arte, cómo se constituye la riqueza de una colección y, especialmente, cómo mantener la complejidad, la intensidad y el enigma encerrados en ese patrimonio en un contexto en el que los diferentes estamentos políticos, económicos, culturales y de ocio tienden a la simplificación, a la univocidad en el discurso, poniendo en crisis el sistema de valores sustentado en la pluralidad, la libertad de pensamiento, el conocimiento y la crítica”, señala el curador.

Vista de la exposición "Oroi. Queda mucho pasado por delante", en Artium, Vitoria-Gasteiz, 2019. Cortesía: Artium
Vista de la exposición "Oroi. Queda mucho pasado por delante", en Artium, Vitoria-Gasteiz, 2019. Cortesía: Artium

La exposición se divide en cuatro secciones, o cuatro especulaciones sobre las complejidades del presente alrededor de la memoria.

Estructura de la memoria

La naturaleza de la memoria es interpelada entre las diferentes capas de significación en muchas de las obras de la Colección. La complejidad del presente, la obsesión por el pasado, el palimpsesto implícito de la historia, los discursos identitarios o nuestras angustias sobre un futuro en colapso son aproximaciones que traen a un primer plano el concepto de la memoria. La simultaneidad de estas diferentes capas de memoria, su complejidad física, filosófica, constituye el primer capítulo de la exposición. Desde esta perspectiva, se presentan obras que aluden a la profundidad de la memoria, su capacidad rizomática y su vinculación a un espacio emocional doméstico, vinculado a la gestión cotidiana de los recuerdos.

Memoria política. Narraciones de la historia

Desde su vinculación al presente, el debate sobre la memoria histórica y, en nuestro contexto más inmediato la llamada “batalla por el relato”, han puesto de nuevo el concepto de memoria política social en el primer plano, saldándose a menudo con la imposición de un relato en el que unos u otros somos incapaces de reconocernos. Esta circunstancia es abordada desde una doble aproximación. Por un lado, desde la instalación, con marcadas correspondencias icónicas de diferentes memorias en conflicto, con el objeto de evidenciar aquello que muchas veces se ha mantenido oculto. Por otro, con obras de significación abierta a interpretaciones múltiples, y desde las que se problematiza cómo las ideologías dan forma a nuestro presente.

Vista de la exposición "Oroi. Queda mucho pasado por delante", en Artium, Vitoria-Gasteiz, 2019. Cortesía: Artium
Vista de la exposición "Oroi. Queda mucho pasado por delante", en Artium, Vitoria-Gasteiz, 2019. Cortesía: Artium

Anti / Monumentos y conmemoraciones

Los usos políticos de la memoria son variados, y en muchas ocasiones se muestran atados a una versión oficial de la historia que legitima un poder específico, una comunidad, nación o estado. El monumento, el memorial, la conmemoración toman un hecho concreto del pasado y lo institucionalizan, fijando su interpretación para que se convierta en verdad incuestionable. Esta actitud va a ser subvertida desde el mundo del arte a través de las propuestas de microhistorias o anti monumentos, obras fragmentadas y en desequilibrio.

La proliferación de espacios institucionales dedicados a la exaltación de la memoria va a encontrar una respuesta en imágenes distorsionadas y sonidos discordantes, obras que describen el presente como una era de símbolos que se desmoronan, de iconos rotos. Son piezas que se presentan a sí mismas, que cuestionan las representaciones simbólicas sociales y reivindican, desde su fragilidad, espacios íntimos de interpelación y encuentro, abiertas a ser cuestionadas, poco heroicas, claramente, anti monumentales. La memoria íntima en su relación con el museo, un templo de la memoria, es abordada en una de las principales obras de la exposición activando lugares de trueque e intercambio.

Melancolía vs nostalgia. La proyección de posibles

Mario Perniola plantea distintos periodos en Occidente dependiendo de nuestra relación con el pasado, el presente y el futuro. Señala así tres periodos, uno, hasta la revolución francesa, que basaría su capacidad de entender el presente y el futuro en el conocimiento del pasado. Otro, desde la toma de la Bastilla hasta los años 60 del siglo XX, preminentemente futurista, pasando a depender tanto el pasado como nuestro presente de un futuro por venir, entendido siempre como un tiempo mejor; y un último modelo, el actual, en el cual el presente adquiere su hegemonía, con la simultaneidad e inmediatez en un papel predominante. En él, el futuro se colapsa en la incertidumbre y se impone una visión apocalíptica con una mirada acrítica hacia el pasado, nostálgica, activando reenacments, copias, emulaciones, reinterpretaciones, bandas tributo y pátinas fingidas.

Frente a la nostalgia, esta sección identifica una serie de actitudes que encuentran en la melancolía un estado de consciencia, crítico con las convenciones y el actual status quo, en stand by, pero con una enorme potencialidad en la búsqueda de nuevas formas de estar en el mundo. En ellas, desde diferentes discursos sensoriales, se abordan valores como la ciencia o la filosofía, la ecología o la sostenibilidad.

Como señalaba Albert Shultz, si la historia es información, la memoria es comunicación, que se completa en nuestra relación con el otro, algo que nos permite hablar de experiencias. Una memoria viva y compleja en el presente, y absolutamente necesaria en la construcción de los diferentes espacios futuros.

Vista de la exposición "Oroi. Queda mucho pasado por delante", en Artium, Vitoria-Gasteiz, 2019. Cortesía: Artium
Vista de la exposición "Oroi. Queda mucho pasado por delante", en Artium, Vitoria-Gasteiz, 2019. Cortesía: Artium

OROI. QUEDA MUCHO PASADO POR DELANTE

Ignasi Aballí, Elena Aitzkoa, Vicente Ameztoy, José Ramón Amondarain, Guido Anderloni, Cecilia Andersson, Ibon Aranberri, Judas Arrieta, Txomin Badiola, Jordi Bernadó, Ramón Bilbao, Elena Blasco, Bleda y Rosa, Jacobo Castellano, Colectivo Cambalache, José Dávila, Jiri Georg Dokoupil, Pep Durán, Mirari Echávarri, Joan Fontcuberta, Susy Gómez, Abian González Francés, Eduardo Hurtado, Aldo Iacobelli, Carlos Irijalba, Iñaki Larrimbe, Abigail Lazkoz, Miki Leal, Mateo López, Isidro López Aparicio, Rogelio López Cuenca, Cristina Lucas, Mateo Maté, Asier Mendizabal, Elena Mendizabal, Haroon Mirza, Pedro Mora, Juan Luis Moraza, Moris, Antoni Muntadas, Jorge Oteiza, Benjamín Palencia, Alberto Peral, Javier Pérez, Txuspo Poyo, Concha Prada, Sergio Prego, Gonzalo Puch, Miguel Ángel Ríos, Pedro G. Romero, Francisco Ruiz de Infante, Ixone Sádaba, Ignacio Sáez, Avelino Sala, Fernando Sánchez Castillo, Olve Sande, Richard Serra, Adolfo Schlosser, José María Sicilia, Fernando Sinaga, Antoni Tàpies, Francesc Torres, Darío Urzay, Javier Vallhonrat, Joana Vasconcelos, Azucena Vieites, Darío Villalba, Robert Waters, B. Wurtz.

Artium, Centro-Museo Vasco de Arte Contemporáneo, Calle Francia 24. Vitoria-Gasteiz, Álava, País Vasco, España

Hasta el 5 de enero de 2020