Que vivas en tiempos interesantes (May You Live in Interesting Times) es el tema central de la 58° Bienal de Venecia, una frase que bien podría expresar un deseo: que como humanidad construyamos juntos nuevos momentos y espacios de tolerancia, echando a un lado la inercia, el conformismo y el miedo. ¿Cómo convivir empática y respetuosamente en estos ‘tiempos interesantemente’ desafiantes, amenazadores, incluso, perversos? Es lo que pretende explorar esta nueva edición de la Bienal, que bajo la dirección de Paolo Baratta se celebrará entre el 11 de mayo y el 24 de noviembre de este año, en los tradicionales espacios de los Giardini y el Arsenale.

El tema lo ha propuesto su curador, Ralph Rugoff, director de la Hayward Gallery de Londres desde 2006 y quien fuera director artístico de la XIII Biennale de Lyon en 2015. La frase que da pie y redondea su propuesta proviene de una antigua maldición china, popularizada hasta nuestros tiempos para referirse al constante estado de shock al que nos vemos sometidos con las oleadas de crisis globales, una tras otra, sin dejarnos tregua.

Que vivas en tiempos interesantes sin duda incluirá obras de arte que reflejan aspectos precarios de la existencia hoy en día, incluidas las diferentes amenazas a las tradiciones, instituciones y relaciones claves del ‘orden de la posguerra’. Pero reconozcamos desde el principio que el arte no ejerce sus fuerzas en el campo de la política. El arte no puede frenar el auge de los movimientos nacionalistas ni de los gobiernos autoritarios en diferentes partes del mundo, por ejemplo, ni puede aliviar el trágico destino de los pueblos desplazados en todo el mundo (cuyas cifras ahora representan casi el uno por ciento de la población mundial). Pero de manera indirecta, tal vez el arte puede ser una especie de guía sobre cómo vivir y pensar en ‘tiempos interesantes’”, sentencia Rugoff en su manifiesto curatorial, presentado hoy a la prensa.

El arte puede ser una guía, un catalizador, más no un factor incidente o un motor de cambio en la sociedad actual. ¿Qué podemos esperar, entonces, de la propuesta curatorial de esta Bienal? La exposición central no tendrá un tema en sí, según Rugoff, sino que se enfocará en “una aproximación general a lo que es hacer arte, y ofrecerá una mirada a la función social del arte que abarca tanto el placer como el pensamiento crítico”.

La exposición se centrará en el trabajo de 79 artistas – la mayoría provenientes de África, Asia, Europa y Estados Unidos- que desafían los hábitos de pensamiento existentes y abren nuevas lecturas, que sugieren otras formas de conectar y contextualizar los hechos, que invitan a mirar con recelo todas las categorías, conceptos y subjetividades incuestionables, y a discernir las formas en que el «orden» se ha convertido en la presencia simultánea de diversos órdenes.

“La muestra se ha formulado bajo la creencia de que la felicidad humana depende de conversaciones sustanciales, porque como animales sociales somos impulsados a crear y encontrar significado, y a conectarnos con otros. En este sentido, la exposición intentará subrayar la idea de que el significado de las obras de arte no está incrustado meramente en los objetos, sino en las conversaciones, primero entre el artista y la obra de arte, después entre la obra de arte y el público, y luego entre diferentes públicos. En última instancia, la Bienal aspira al ideal de que lo más importante de una exposición no es lo que se muestra, sino la forma en que las audiencias pueden usar después la experiencia vivida en la exposición para confrontar las realidades cotidianas desde puntos de vista más amplios y con nuevas energías. Una exposición debe abrir los ojos de la gente a formas de estar en el mundo que antes no se habían considerado y, por lo tanto, cambiar su visión de ese mundo”, puntualiza Rugoff.

En la conferencia de prensa se dieron a conocer los artistas participantes de esta edición de la Bienal, entre quienes se encuentran cinco latinoamericanos: Teresa Margolles (México, 1963), Ad Minoliti (Argentina, 1980), Jill Mulleady (Uruguay, 1980), Gabriel Rico (México, 1980) y Tomás Saraceno (Argentina, 1973). La lista la integran además figuras reconocidas o que están en un momento de apogeo en sus carreras, como Neïl Beloufa, Carol Bove, George Condo, Alex Da Corte, Stan Douglas, Jimmie Durham, Dominique Gonzalez-Foerster, Shilpa Gupta, Anthea Hamilton, Jeppe Hein, Arthur Jafa, Lee Bul, Maria Loboda, Christian Marclay, Julie Mehretu, Zanele Muholi, Slavs and Tatars, Hito Steyerl, Rosemarie Trockel, Danh Vo y Apichatpong Weerasethakul.

Junto con la exposición central, la Bienal presenta como de costumbre los Pabellones Nacionales, unos 90 en total, repartidos entre los Giardini, el Arsenale y el centro histórico de Venecia. Destaca en esta edición la participación, por primera vez, de la República Dominicana, cuyo Pabellón ubicado en el Palazzo Albrizzi Capello presentará la exposición Naturaleza y biodiversidad en la República Dominicana, de los artistas Darío Oleaga, Ezequiel Taveras, Hulda Guzmán, Julio Valdez, Miguel Ramírez, Rita Bertrecchi, Nicola Pica y Marraffa & Casciotti. El Pabellón es comisionado por el ministro de Cultura dominicano, Eduardo Selman, y es curado por Marianne de Tolentino, Simone Pieralice y Giovanni Verza. En el mismo Palazzo se instala el Pabellón de Guatemala con la obra de Elsie Wunderlich y Marco Manzo, una curaduría de Stefania Pieralice que lleva por título Interesting state.

Argentina presentará en su Pabellón del Arsenale la obra de Mariana Telleria, bajo el título El nombre de un país, y con la curaduría de Florencia Battiti. Bárbara Wagner & Benjamin de Burca representarán a Brasil con Swinguerra, un proyecto curado por Gabriel Pérez-Barreiro, mientras que Chile presentará en su Pabellón del Arsenale una muestra de Voluspa Jarpa titulada Altered Views, curada por Agustín Pérez Rubio y que tiene como comisaria a Varinia Brodsky, en representación del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio de ese país. También en el Arsenale, el Pabellón de México estará exhibiendo Actos de Dios, del artista Pablo Vargas Lugo, bajo la curaduría de Magalí Arriola.

Perú instalará en su Pabellón en el Arsenale la propuesta Indios Antropófagos. A butterfly Garden in the (Urban) Jungle, que reúne el trabajo de Christian Bendayán, Otto Michael (1859–1934), Manuel Rodríguez Lira (1874–1933), Segundo Candiño Rodríguez, y un artífice popular anónimo. La muestra es curada por Gustavo Buntinx y comisionada por Armando Andrade de Lucio.

Entorno aleccionador se titula el proyecto para el Pabellón de Cuba que, bajo la curaduría de Margarita Sánchez Prieto, presenta las obras de los artistas Alejandro Campins, Alex Hérnandez, Ariamna Contino y Eugenio Tibaldi. En los Giardini, el Pabellón de Uruguay presentará La casa empática, con obras de Yamandú Canosa y curaduría de David Armengol y Patricia Bentancur.

 


Imagen destacada: Teresa Margolles, Muro Ciudad Juárez, 2010, bloques de concreto, alambre de púas y agujeros de armas resultado de un tiroteo vengativo vinculado al crimen organizado en Ciudad Juárez, México. Colección Frac Grand Large – Hauts-de-France, Dunkerque. Vista de la instalación en la exhibición Teresa Margolles: Frontera, Fridericianum, Kassel, Alemania, 2010. Foto: Nils Klinger. Cortesía de la artista y Galerie Peter Kilchmann, Zurich