Por Magdalena Atria, curadora

 

 

La imaginación es más importante que el conocimiento. El conocimiento es limitado.

La imaginación abarca el mundo

Albert Einstein

 

En un contexto –epocal, cultural- que idolatra desproporcionadamente al conocimiento y que intenta medirlo, cuantificarlo y transmitirlo a través de fórmulas y datos cada vez más breves, más “reales”, es inevitable que queden también en evidencia sus limitaciones.

Ante este panorama, y a diferencia del conocimiento (expresado a través del lenguaje), la facultad intrínsecamente humana de imaginar es la que nos permite relacionarnos con lo real desde la libertad. No la libertad de evadirnos hacia mundos ‘irreales’, lo que sería propio de la fantasía, sino la de acercarnos aún más al mundo, y abarcarlo en toda su complejidad, en su riqueza ilimitada, en las infinitas opciones que nos ofrece.

La imaginación es una facultad que -lejos de ser un escape del mundo objetivo hacia una construcción caprichosa y “fantasiosa”- nos revela aspectos impensados de la realidad y nos puede llevar a descubrir verdades profundas. Como plantea la filósofa y escritora Iris Murdoch, usar la imaginación significa estar dispuestos a permitir que nuestra imagen interna del mundo se vea afectada por lo que encontramos en él, mientras que si nuestra perspectiva es gobernada por la fantasía veremos el mundo como quisiéramos que fuera, más que como realmente es: imponemos sobre él nuestra subjetividad.

Vista de la exposición "Mangata" en Taller La Roca, Santiago de Chile, 2018. Cortesía de los artistas
Vista de la exposición "Mangata" en Taller La Roca, Santiago de Chile, 2018. Cortesía de los artistas

El artista que trabaja desde la imaginación se ve afectado constantemente por lo que encuentra en el mundo, sin embargo, no se entrega servilmente a ser un espejo de aquello que encuentra, ni tampoco a reafirmar lo ya sabido. Evita imponer su subjetividad. Más bien, ese artista, a través de su imaginación, percibe en la realidad un horizonte de posibilidades, un potencial de combinaciones y transformaciones que podría resultar revelador de las verdades que subyacen bajo las apariencias: nuevos descubrimientos que existen más allá de la realidad ‘objetiva’ y más allá de su propia subjetividad.

Los artistas que participan en esta muestra tienden a explorar ese potencial. Son artistas sensibles al entorno que los rodea y extraen de éste imágenes y objetos que nos sorprenden y nos interpelan, justamente porque a pesar de mantener la cercanía con una realidad que nos resulta familiar, construyen a partir de ella mundos ilimitados. En sus obras no nos encontraremos con datos duros, cifras ni información documental. No estaremos re-conociendo aquello que ya sabemos, ni confirmando ciertas visiones ya construidas y sancionadas acerca de lo real: a través de sus miradas podremos, más bien, redescubrir la realidad, compartiendo la libertad ilimitada que sólo la imaginación nos puede conceder.

 


*En sueco, ‘el camino de luz que deja la luna al reflejarse en el agua’

Vista de la exposición "Mangata" en Taller La Roca, Santiago de Chile, 2018. Cortesía de los artistas
Vista de la exposición "Mangata" en Taller La Roca, Santiago de Chile, 2018. Cortesía de los artistas
Vista de la exposición "Mangata" en Taller La Roca, Santiago de Chile, 2018. Cortesía de los artistas
Vista de la exposición "Mangata" en Taller La Roca, Santiago de Chile, 2018. Cortesía de los artistas

MANGATA*. IMAGINACIÓN NO ES FANTASÍA

Artistas: Jaime Alvarado, Magdalena Atria, Fabiola Burgos, Maria Karantzi, Paulina Mellado, Carolina Muñoz, Oscar Pérez, Tomás Quezada, Tomás Rivas, Marcos Sánchez, Cristián Silva, José Luis Villablanca

Taller La Roca, General Roca 1764, Recoleta, Santiago de Chile

Del 24 de noviembre al 1 de diciembre de 2018