El pasado mes de octubre estuve trabajando en colaboración con la artista Julie Magnenat en la ciudad de Sierre, Suiza. La Escuela de Arte del Cantón de Valais (ECAV) nos invitó a hacer un proyecto en colaboración para luego ser exhibido en el espacio Maxxx Project Space. El formato de trabajo fue similar al de una residencia en la que de manera muy intuitiva generamos una complicidad desde la que trabajamos para la producción de varias piezas inéditas. Decidimos de antemano que no nos pondríamos muchas restricciones, pero que el proceso se iniciaba con la búsqueda de partes de trabajos anteriores que ambos hayamos realizado en la ciudad (donde ambos vivimos hasta hace un año). Yo encontré dos banderas de gran formato de una serie de tres que originalmente habían sido izadas en mástiles de la ciudad, y Julie encontró un montón de partes de un trabajo antiguo que había montado en el techo de un edificio industrial abandonado. Estos elementos dieron pie al inicio de un proceso de trabajo de nuestra exposición que llamamos To grow the size of all outside (Crecer al tamaño del exterior). La siguiente es una conversación que sostuvimos con Julie en la que abordamos los problemas propios de la comunicación en el trabajo en dupla, la relación del lenguaje con las cosas, lo real y lo ideológico.

Vista de la exposición "To grow the size of all outside (Crecer al tamaño del exterior)", de Julie Magnenat y Javier González Pesce, en Maxxx Project Space, Sierre, Suiza, 2018. Cortesía de los artistas
Vista de la exposición "To grow the size of all outside (Crecer al tamaño del exterior)", de Julie Magnenat y Javier González Pesce, en Maxxx Project Space, Sierre, Suiza, 2018. Cortesía de los artistas

Javier González Pesce: ¿Por qué te resististe tanto a conversar sobre esta exposición en el proceso de trabajo?

Julie Magnenat: Porque creo que el arte en sí es un lenguaje y no creo que sea sensato usar otro tipo de lenguaje para administrar o reglamentar un proceso artístico.

JGP: ¿Entonces tú crees que el lenguaje hablado no puede ser un apéndice o una parte de un proceso artístico?

JM: Yo diría que sí puede ser, cualquier cosa puede ser parte de un proceso artístico, es solo que a mi no me interesa. Con esto soy radical, quería probar un tipo de comunicación esencialmente artística, es decir, a partir de cosas en el espacio, a partir de imágenes y articulaciones sensibles.

JGP: Pero hay veces en que una imagen puede ser el equivalente a una palabra o una idea.

JM: Sí, pero por muy equivalente que sea no es lo mismo. La imagen tiene una capa de complejidad que la idea no tiene…

JGP: De la misma manera en que la idea tiene una capa de complejidad que la imagen no tiene. En el fondo el intento de comunicarse es siempre fallido independientemente del formato: al comunicarse uno asume la imposibilidad de este ejercicio; independiente de esto, sorprendentemente muchas veces resultan cosas muy importantes. Pocas veces me he sentido completamente en comunicación y este estado se da en encuentros muy íntimos, como en situaciones profundas de amistad o amor. Cuando esto pasa es desde situaciones físicas, miradas, complicidades indescifrables. Es evidente que en estos casos el sustrato radical que hace que la sensación de profunda complicidad acontezca está más allá del lenguaje hablado o de las ideas. Yo apostaba por un proceso similar a este, y creo que claramente sí lo logramos. Por tanto, mi pregunta no apunta a esto. Te lo puedo formular de otra manera: ¿qué es lo que te incomoda de las ideas?

JM: Nada en particular. A veces me incomoda esa creencia de que tienen que ser precisas o unívocas, pero en eso ya pienso muy poco. De hecho, soy muy rebelde cuando se trata de comprender, cosa a la que le hago un poco el quite. Me interesa más la comunicación como experiencia, por eso prefiero ir a un concierto que a una charla. Te lo puedo explicar de otra manera: cuando hago arte trabajo como si fuese un músico del espacio y las cosas. Tú sabes que soy músico frustrada, que eso es lo que me apasiona, pero que por error estudié arte, y entonces acá estamos haciendo una exposición, un poco por error también. Entonces pasan dos cosas: la primera es que muy naturalmente me rebelo ante los formatos de producción convencionales de las artes visuales. Me rebelo ante el acto de pactar o negociar o conceptualizar. En segundo lugar, y como un intento infructuoso de remediar este equívoco (que yo sea una artista visual y no músico), pienso en el espacio no como una espacialidad sino como una temporalidad. Creo que es parecido a lo que haría un músico. Entonces, pretendo poner y construir cosas en el espacio de manera sensible, pensando en esta continuidad (la del espacio) y que mis construcciones o imágenes son interrupciones armoniosas de esta continuidad, una especie de secuencia, en definitiva, una forma.

Vista de la exposición "To grow the size of all outside (Crecer al tamaño del exterior)", de Julie Magnenat y Javier González Pesce, en Maxxx Project Space, Sierre, Suiza, 2018. Cortesía de los artistas

JGP: ¿Pero esta forma no contiene ideas? Las canciones también tienen letras y muchas veces los discos trabajan en torno a conceptos. Además, yo creo que esta exposición sí se trata de algo. Probablemente de algo impreciso, así como a ti te gusta.

JM: ¿De qué se trata según tú? Yo creo que se trata cosas dispuestas en el espacio.

JGP: La exposición tiene un título, ¿qué piensas de eso? ¿Crees que esa frase (el título) es una excentricidad vaciada de significación? A mi me gusta y creo que define ciertas cosas. ¿Qué es lo que encierra esta frase: “Crecer al tamaño de todo el exterior”?

JM: Es una frase un poco mística que sacamos de una canción de John Frusciante. Nos da muchas libertades para trabajar porque de alguna manera se refiere a sacar cosas desde dentro de uno para ocupar el espacio.

JGP: Es verdad, ¿pero es también algo más? Yo pienso en cosas distintas, además. Es como eso que hace el aire: se extiende hasta tocar todas las cosas como un fantasma gigante, un ente que está en todas partes y cuya forma es una especie de vaciado que se genera entre la superficie del mundo y la estratósfera, toca todo el exterior, su forma es la del exterior. Como la escultura que nos permite ver y movernos en el espacio, una escultura translúcida de aire. Entonces, para mi hay operaciones que están muy en sintonía con esta idea. Por ejemplo, las dos banderas. Una retrata a un meteorito, la otra a un pájaro muerto. A las piedras estamos acostumbrados a verlas tiradas sobre el piso, inertes, sin embargo, los meteoritos son una especie de piedras furiosas que vuelan por el espacio. Por otro lado, a los pájaros estamos acostumbrados a verlos volando, sin embargo, este ya está en condición de cosa, tirado como un cuerpo sin voluntad, un poco como una piedra suave. Me gusta que exista entre las dos banderas este espacio vertical que lo da el ancho de la viga que las sostiene. Ese espacio para mí es muy importante, es la distancia material que definimos entre estas dos imágenes de cosas opuestas: un pájaro que se comporta como una piedra, y una piedra que se comporta como un pájaro, o como un dragón, qué se yo. Para mí ese es el sentido del título, pensar en distancias extremas, ir de A a Z, abarcar distancias, reflexionar esas distancias por medio de objetos que nosotros construimos. Creo que es muy similar lo que pasa con la rama atada a la barra de metal o con la figura de arcilla, que por un lado intenta ser una esfera y por el otro es un desastre generado por la presión de nuestros dedos sobre el material.

Vista de la exposición "To grow the size of all outside (Crecer al tamaño del exterior)", de Julie Magnenat y Javier González Pesce, en Maxxx Project Space, Sierre, Suiza, 2018. Cortesía de los artistas
Vista de la exposición "To grow the size of all outside (Crecer al tamaño del exterior)", de Julie Magnenat y Javier González Pesce, en Maxxx Project Space, Sierre, Suiza, 2018. Cortesía de los artistas
Vista de la exposición "To grow the size of all outside (Crecer al tamaño del exterior)", de Julie Magnenat y Javier González Pesce, en Maxxx Project Space, Sierre, Suiza, 2018. Cortesía de los artistas

JM: Es que a ti te interesan las cosas, la metafísica, el espacio, a mi me interesa el espacio y la metafísica también, pero sobretodo los fenómenos materiales, las sensaciones… En realidad, creo que nuestros intereses son muy similares, se traslapan. Es como si nos interesara lo mismo, pero con otra intensidad, con énfasis distintos.

JGP: Por eso es que trabajamos juntos, porque nos interesan asuntos complementarios. Mientras yo diseño una situación, tú la estás pensando desde otra perspectiva, tal vez más sensorial o experiencial, como trabajaría un músico.

JM: Sí, porque en el fondo construimos la misma exposición mientras cada uno estaba pendiente de cosas diferentes. ¿Te das cuenta que es una especie de diálogo muy disfuncional? Un desastre bonito.

JGP: ¿Pero no son eso las constelaciones? ¿No son así algunas canciones? Hace tiempo que vengo pensando en las capacidades positivas del desentendimiento o el desacuerdo. Desavenencias que dejan trazas, que edifican algo. En este caso me parece bonito pensar que tú estabas trabajando como un músico frustrado y yo como un artista, un poco frustrado también (risas), pero que hicimos algo en conjunto, rescatamos un estado de comunicación.

JM: Claro, es como si ambos hubiésemos estado pensando el mismo espacio material desde dimensiones diferentes. Mi cabeza en Marte, tu cabeza en Júpiter, pero nuestras manos construyendo cosas en esta sala de exposiciones en Sierre. ¿Ves que no tiene caso entonces acordar cosas? Andar buscando acuerdos es andar persiguiendo una mentira. La idea de que nos podemos poner de acuerdo es una fantasía. Lo que no es una fantasía es el hecho de que podemos construir cosas, que podemos hacer una exposición juntos desde necesidades distintas. Te aseguro que, si los diálogos generaran residuos materiales, el resultado de las conversaciones apasionadas sería muy similar a nuestra exposición. En el fondo una serie de elementos imprecisos desparramados por el espacio, acumulados en los rincones como basura. De hecho, me dan ganas de proponerte que sigamos colaborando para cada vez negociar menos, que nos entreguemos a comunicarnos solo materialmente y sin acuerdos.

JGP: Pero es que yo creo que ya tenemos acuerdos, los portamos. Yo he hecho mil acuerdos conmigo mismo y te aseguro que tú también. De hecho, creo que mi trabajo atiende habitualmente ciertos temas e intereses y a otros los deja fuera. Que mi trabajo trate de algo es porque yo hice un acuerdo conmigo mismo y ese acuerdo trata de ponerle atención y valor a mis intereses.

JM: Pero esa es otra cosa. El interés personal no es una limitante, es un deseo, eso hace que su presencia sea siempre bienvenida y no esté sujeta a cuestionamientos. ¿No es acaso eso lo que somos? ¿Los representantes de nuestros intereses? Y yo diría que esta no es una cuestión de lenguaje, pero en la que el lenguaje sí está implicado. Ser individuo es poner al lenguaje al servicio de nuestros convencimientos más primitivos. Cuando yo te cuento que es lo que me interesa, la forma de lo que digo es la traducción de una pulsión, una traducción de lo que somos y eso es algo básico. Ser uno mismo, convencido de lo que se es, desde ahí dialogar con otros, en el lenguaje que sea.

JGP: Estoy muy de acuerdo contigo. Pero entonces esta exposición sí se trata de algo, probablemente se trata de lo mismo que nos interesa visceralmente.

Vista de la exposición "To grow the size of all outside (Crecer al tamaño del exterior)", de Julie Magnenat y Javier González Pesce, en Maxxx Project Space, Sierre, Suiza, 2018. Cortesía de los artistas

JM: Puede ser que tengas razón, porque creo que si se trata de algo es de nuestros cuerpos en relación con la naturaleza. De nosotros pensando sensiblemente la naturaleza y nuestra relación con algunas cosas y materiales.

JGP: Para mi es similar, porque creo que en eso es en lo que estaba pensando todo el rato. En este sentido, creo que la limitación mayor no la puso un marco conceptual en el que nos inscribimos, sino nuestra propia torpeza física. Tú y yo dominamos pocas técnicas. Yo básicamente se cortar madera, martillar, puedo pintar un muro, construir estructuras sencillas con materiales que me encuentro o que compro. No sé trabajar con metales o con polímeros, no tengo capacidad de hacer figuras complejas con casi ningún material sofisticado. En este sentido, nuestro límite en términos de lenguaje es precisamente material. Las cosas y formas que podemos construir son bastante limitadas, por tanto, nuestro abecedario material también lo es. No veo esto como algo malo, solo como una limitante relativa. En verdad tampoco es que tenga ganas de construir cosas muy complejas. Por lo general no me interesa el mensaje que portan las formas complejas.

JM: A mi tampoco. Pero me gusta que entonces nuestras limitantes fueron precisamente esas distancias que mencionas, la que habría entre nuestro propio cuerpo y todo lo demás.

JGP: Me parece que la frase que definiste para la pieza que está en el subterráneo ayuda mucho. Teníamos todas esas latas de cerveza barata que tomamos durante el montaje y yo quería que sostuvieran algo, y tú viniste con esa otra frase de Frusciante que tuvimos que adaptar porque faltaban latas: “Nothing means more”. Parecía incluso estar como mal redactada pero tú me dijiste que eso era lo que más te gustaba, que parecía como una frase de borracho, mal dicha pero enérgica, con convicción. Me gusta que la gente se enfrenta primero a nuestra exposición, pero luego, cuando bajan al baño, ven esa frase un poco de borracho que les sugiere no tomarse la cosa tan en serio.

JM: Si, yo creo que era importante dejar claro que esta exposición es seria y no seria al mismo tiempo. Sensible y burda, inteligente y tonta, lúcida y borracha, graciosa y fome. Me gusta que el que va al baño luego sube y la mira distinta, en su otra versión, con menos respeto.

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Javier González Pesce

Artista visual. Es licenciado por la Universidad ARCIS (Chile, 2008) y Máster en Arte en la Esfera Pública por ECAV (Suiza, 2017). Ha participado en exposiciones colectivas en Chile, Uruguay, Argentina, Colombia, Estados Unidos, Canadá, España, Suiza, Grecia y China. Entre sus exposiciones individuales destacan "Esta Tierra es tal, que para vivir en ella y perpetuarse no hay mejor", en la Galería Gabriela Mistral (Chile, 2017), "Ciels", en el Musée de Art de Sion (Suiza, 2017), y "El ser tan bella no te da derecho a destruir", en el Museo de Artes Visuales (Chile, 2014). Ha ganado el premio de arte joven del MAVI (Chile, 2012), el premio para curadores del Consejo de la Cultura (Chile, 2013), y la Residencia de las Américas del Consejo de las Artes de Montreal (Canadá, 2014). Desde 2011 co-dirige el espacio de arte Local Arte Contemporáneo (Santiago, Chile), en el que han exhibido artistas como Gonzalo Díaz o Tris Vonna-Michell, y ha generado proyectos curatoriales, organizado exposiciones y escrito numerosos textos. Local ha participado de ferias de arte internacional en Chile, Estados Unidos y España.