[VERSÃO EM PORTUGUÊS ABAIXO]

A partir de una investigación iniciada con una beca ganada en el 2014, y que derivó en la publicación del libro Arte-veículo: intervenções na mídia de massa brasileira [Arte-vehículo: intervenciones en los medios de comunicación masiva brasileños] (Editoriales Aplicación y Circuito, 2015), la curadora Ana Maria Maia presenta en el Sesc Pompeia de São Paulo una exposición colectiva que instala a los medios de comunicación en Brasil como un espacio de intervención artística.

Arte-veículo reúne a 47 artistas y colectivos de diferentes generaciones y lenguajes, desde las artes visuales y el performance hasta el cine, la danza, la comunicación popular y el activismo. Las más de 200 obras presentadas en esta exposición se apropian de los medios de comunicación como soporte de difusión o incursionan en el imaginario mediático, y fueron realizadas en los últimos 60 años, comprendiendo el período que va del surgimiento de la televisión en Brasil -en la década de 1950- hasta la popularización de internet entre los brasileños, en los años 2000, pasando por el auge de los periódicos impresos.

Vista de la exposición "Arte-Veículo", en el SESC Pompeia, São Paulo, Brasil, 2018. Foto: Ricardo Ferreira

La muestra se divide en siete núcleos, el primero de ellos, Perderse, con obras en las que la visibilidad del artista no era una condición para su realización. Por el contrario, actuando de manera clandestina y puntual en canales de amplia difusión, le era posible diseminar un pensamiento crítico, principalmente durante la dictadura militar en Brasil.

Entre las obras de este núcleo está Clandestinas (1975), de Antonio Manuel, quien de manera extraoficial, pero ganándose la confianza de funcionarios del diario O Dia (Rio de Janeiro), logró acceder al arte final de las portadas de nueve ediciones del periódico para sustituir algunas fotografías y textos, imprimiendo luego tiradas alternativas en las que noticias y ficciones se mezclan.

En la icónica obra Inserciones en circuitos ideológicos – Proyecto Coca-Cola (1970), Cildo Meireles graba anónimamente mensajes subversivos en botellas retornables de la bebida gaseosa, como «Yankees go home» o «¿Cuál es el lugar del objeto de arte?». Por otro lado, A Corda [La cuerda], de Neide Sá, es una obra colaborativa en la que el público construye un tendedero con recortes de textos e imágenes de prensa, atribuyendo nuevos significados al material.

Inserciones en circuitos ideológicos - Proyecto Coca-Cola (1970), de Cildo Meireles. Vista de la exposición "Arte-Veículo", en el SESC Pompeia, São Paulo, Brasil, 2018. Foto: Ricardo Ferreira
A Corda [La cuerda], de Neide Sá. Vista de la exposición "Arte-Veículo", en el SESC Pompeia, São Paulo, Brasil, 2018. Foto: Ricardo Ferreira

En la sección Salir a las calles se reúnen trabajos de artistas que huyeron de las exposiciones tradicionales para actuar en la esfera pública, abandonando las páginas de cultura de los diarios para ganarse espacio en la “editorialidad de lo cotidiano”. El Grupo Manga Rosa presenta Primer paso, conquistar espacios (1981-1982/2018), un proyecto público que durante un año acogió a artistas en la calle Consolação, frente a la plaza Roosevelt, dando visibilidad y escala urbana a sus trabajos. También se exponen en este núcleo diferentes videos de TV Viva, un grupo que presentaba su programación de forma itinerante en barrios de la periferia de Olinda y de Recife, en el estado de Pernambuco.

Estar de duelo es un núcleo que agrupa a artistas que propusieron “duelos simbólicos” a los medios hegemónicos. Entre acuerdos y desacuerdos, negociar fue una estrategia recurrente. La situación (1978), una de las primeras obras de videoarte de Brasil, tiene a Geraldo Anhaia Mello como ancla de un telediario. El artista intenta divulgar una noticia sobre el duro período vivido por Brasil mientras se embriaga frente a las cámaras. Por otro lado, en la noche de apertura de Arte-veículo y el próximo 1° de diciembre, Aretha Sadick y Explode! presentan Vera Verano (2017-2018), un performance a partir de un personaje encarnado por el actor Jorge Lafond en la televisión brasileña, y que fue blanco de estereotipos pero también dueño de un afilado sarcasmo.

Grupo Manga Rosa (Carlos Dias, Francisco Zorzette y Jorge Bassani), Art-door "Primeiro passo, conquistar espaços…", 1981-1982, Outdoor. Foto: Jorge Bassani
Aretha Sadick y Explode!, Vera Verão, 2017-2018, performance. Foto: Pedro Napolitano Prata. Cortesia: Associação Cultural Videobrasil

Siguiendo el recorrido, Hackear reúne trabajos hechos por artistas y grupos que, de diferentes maneras, se alojaron en el seno de grandes sistemas y corporaciones para intentar minar su poder u orientarlo hacia objetivos opuestos. La sección también incluye a representantes del movimiento Medios Tácticos desarrollado en Brasil y en el mundo a principios de los años 2000, y que se centraba en la búsqueda de modelos de comunicación libre y en red.

En el video Barraco da Grobo (2003), de videohackers, un equipo de SPTV (TV Globo) hacía la cobertura del Festival Mídia Tática Brasil, en São Paulo, pero el reportero y los organizadores se desentendieron. El material no fue exhibido en la televisión pero el registro fue subido a la internet. Archivos tácticos (2000-2018), en tanto, reúne casi 20 años de memorias de iniciativas de artistas y activistas de diferentes movimientos que fueron organizados por Giseli Vasconcelos, Tati Wells (midiatatica.info) y Cristina Ribas (desarquivo.org).

El quinto núcleo, Ouviver [Oir-ver], muestra intervenciones artísticas que hicieron reverberar voces silenciadas por mucho tiempo, como el trabajo de Éder Oliveira, que viene pintando grandes retratos de jóvenes de las periferias de Belén sospechosos de crímenes, y que estampan las páginas policiales de la prensa paraense, o Seis días en Ouricuri (1976), de Eduardo Coutinho, donde el documentalista actúa como director del programa Globo Repórter (TV Globo) y, en ausencia del manual de redacción de la emisora, que determinaba planos de entrevistas cortas y objetivos, decidió salir a terreno para involucrarse en largas y atentas escuchas a sus entrevistados.

También destaca la obra Ensacamento (1979), de 3NÓS3 (Hudinilson Jr., Mário Ramiro y Rafael Francia). Durante una madrugada en São Paulo, el grupo cubrió las cabezas de diversas esculturas públicas con sacos plásticos -como se hacía en las torturas por asfixia-, para –a la mañana siguiente- llamar de forma anónima a los principales medios de comunicación, relatarles el acto de «vandalismo» y conseguir material de denuncia en los cuadernos de vida urbana.

Vista de la exposición "Arte-Veículo", en el SESC Pompeia, São Paulo, Brasil, 2018. Foto: Ricardo Ferreira

En desacuerdo con la premisa de verdad imparcial propagada por algunos medios de prensa, un grupo de artistas muestra en Ficcionalizar cómo diferentes modos de narrar la realidad pueden crear versiones de la misma, siempre subjetivas y cuestionables. Ello se hace evidente en Soap Opera (1990), una video-instalación de Aimberê César y Márcia X., en la que un mismo video es exhibido en cuatro telas diferentes, siendo alteradas las escalas de color de las imágenes y la banda sonora.

En Souzousareta Geijutsuka (2006), Yuri Firmeza inventó un artista para participar en un proyecto en el Museo de Arte Contemporáneo de Fortaleza. Con el equipo del museo y la asesoría de su departamento de prensa, diseñó un nutrido currículo internacional y un completo material de divulgación del artista; la farsa sólo fue revelada en la apertura de la muestra, suscitando un debate acalorado en los medios de comunicación nacionales.

En la última parte de la exposición, Experimentar el Lenguaje, se exhiben trabajos de artistas que utilizaron redacciones de periódicos y estudios de TV como verdaderos laboratorios de investigación. Una de las pioneras del video en Brasil, Analivia Cordeiro, realizó una secuencia de obras en los estudios de TV Cultura, en São Paulo. M3X3 (1973), la primera de ellas, es una coreografía de video-danza para nueve bailarinas y tres cámaras. En el caso de Nuno Ramos, el artista utilizó palabras editadas de William Bonner y Renata Vasconcelos, presentadores del Jornal Nacional (TV Globo), para hacerlos «cantar» el tema Lígia (2017), de Tom Jobim.

En el marco de este núcleo, la Reforma gráfica y editorial del Jornal do Brasil (1957-1961), una fuerza de trabajo de periodistas, artistas, poetas y críticos de vanguardia, encabezada por nombres como Amílcar de Castro, Ferreira Gullar, Jânio de Freitas y Reynaldo Jardim, muestra cómo en cinco años el Jornal do Brasil (Rio de Janeiro) dejó de ser una página de clasificados y boletines de la Agência Nacional para ir produciendo textos y fotografías propios, así como una mancheta gráfica limpia y eficaz.

Vista de la exposición "Arte-Veículo", en el SESC Pompeia, São Paulo, Brasil, 2018. Foto: Ricardo Ferreira

Además de la exposición en el Sesc Pompeia, Arte-veículo también contempla obras reinsertadas o insertadas en medios de comunicación brasileños. La acción devuelve a su contexto original las intervenciones mediáticas históricas y amplía la esfera de alcance de los artistas a otros públicos.

Entre ellas, está Furos [Agujeros] (1989/2018), de Jac Leirner. Dentro de un proyecto comisionado por el Jornal da Tarde (SP), la artista intervino en el proceso de impresión e hizo que las páginas tuvieran pequeñas fisuras. Prácticamente en blanco, sólo llevaron las marcas como narrativa y el doble sentido del título, ya que el “furo” (agujero) también significa una noticia de primera mano.

Asimismo, y para dar continuidad al archivo y a la preservación de la memoria sobre intervenciones mediáticas en Brasil incluso después de cerrada la muestra, Arte-veículo se convierte en un canal de YouTube. En esta red digital se indexarán algunos trabajos en soporte audiovisual provenientes de otras páginas.

A partir de agosto del 2018, el canal también pasó a recibir testimonios en video de artistas y grupos participantes del proyecto, con narrativas sobre cada obra que posibilitan percibir el contexto, las herramientas y las estrategias a partir de las cuales vinieron a existir. También podrán ser vistos em este canal los registros integrales de las conversaciones y performances de la exposición en el Sesc Pompeia.

Flávio de Carvalho, Experiência nº4: Filmagem nas selvas amazônicas!, 1958, anuncio publicado en periódico no identificado, 10 x 15 cm. Acervo Centro de Documentação Alexandre Eulálio – Universidade Estadual de Campinas

ARTE-VEÍCULO

 

O Sesc Pompeia apresenta, entre os dias 28 de agosto e 02 de dezembro de 2018, a exposição coletiva Arte-veículo, que destaca o uso da mídia de massa brasileira como um espaço de intervenção artística. Com curadoria de Ana Maria Maia, a mostra é uma decorrência da pesquisa iniciada com a Bolsa Funarte de Estímulo às Artes Visuais, que a curadora ganhou em 2014 e a partir da qual publicou o livro Arte-veículo: intervenções na mídia de massa brasileira (Editoras Aplicação e Circuito, 2015).

A exposição reúne 47 artistas e coletivos de diferentes gerações e linguagens, como artes visuais, performance, cinema, dança, comunicação popular e ativismo. O público poderá conferir mais de 200 obras que se apropriam dos veículos de comunicação como suporte de difusão ou que trabalham com o imaginário midiático. “Vale também observar a habilidade tática para pegar carona em circuitos de amplo alcance e parasitá-los com enunciados desviantes”, diz a curadora.

Os trabalhos foram realizados nos últimos 60 anos, compreendendo o período que vai do surgimento da televisão no país, na década de 1950, até a popularização da internet entre os brasileiros, nos anos 2000, passando ainda pelo auge dos jornais impressos. Na exposição, instalada na Área de Convivência da unidade, eles serão divididos de acordo com sete núcleos temáticos.

ARTE-VEÍCULO EM NÚCLEOS

O primeiro núcleo da mostra, Perder-se, traz obras em que a visibilidade do artista não era uma premissa para sua realização. Pelo contrário. Atuando de maneira clandestina e pontual em grandes veículos, era possível disseminar um pensamento crítico por meio das artes, principalmente durante a ditadura militar no Brasil.

Entre elas está Clandestinas (1975), de Antonio Manuel. Em caráter extraoficial, mas com a confiança de funcionários do jornal O Dia (RJ), o artista conseguiu acessar a arte-final das capas de nove edições e substituir algumas fotografias e textos, imprimindo tiragens alternativas em que notícias e ficções se misturaram. Em Inserções em circuitos ideológicos – Projeto Coca-Cola (1970), Cildo Meireles gravou anonimamente em garrafas retornáveis do refrigerante mensagens subversivas, como “Yankees go home” ou “Qual o lugar do objeto de arte?”. Já A Corda, de Neide Sá (1967/2010), é uma obra colaborativa, em que o público constrói um varal com recortes de textos e imagens da imprensa, atribuindo novos significados ao material.

Em Sair às Ruas estão trabalhos de artistas que fugiram das mostras tradicionais para atuar na esfera pública, deixando as páginas de cultura para ganhar espaço nas editorias de cotidiano.

Um dos integrantes da seção é o Grupo Manga Rosa, que apresenta Primeiro passo, conquistar espaços (1981-1982/2018), um outdoor que durante um ano abriu espaço para outros artistas na Rua Consolação, em frente à praça Roosevelt, dando visibilidade e escala urbana aos seus trabalhos. Também serão exibidos diferentes vídeos da TV Viva, grupo que veiculava sua programação de forma itinerante em bairros da periferia de Olinda e de Recife (PE). Um deles é o fala povo Bom dia Déo: Quem tem medo? (1984).

Duelar é o núcleo em que artistas propuseram duelos simbólicos com a mídia hegemônica. Entre acordos e desacordos, negociar foi uma estratégia recorrente.

A situação (1978), uma das primeiras obras de videoarte do Brasil, tem Geraldo Anhaia Mello como âncora de telejornal. O artista tenta divulgar uma notícia sobre o duro período vivido pelo país enquanto se embriaga em frente à câmera. Na noite de abertura da mostra e no dia 1 de dezembro, Aretha Sadick e Explode! apresentam Vera Verão (2017-2018), uma performance a partir da personagem vivida pelo ator Jorge Lafond na TV brasileira, alvo de estereótipos, mas também dona de um sarcasmo afiado.

Seguindo o percurso, Hackear reúne trabalhos feitos por artistas e grupos que, de diferentes maneiras, se alojaram no seio dos grandes sistemas e corporações para tentar minar sua força ou orientá-la para objetivos opostos. Pautada na busca por modelos de comunicação livre e em rede, a discussão abrange representantes do movimento de Mídia Tática, ocorrido no Brasil e no mundo no início dos anos 2000.

Nele está o vídeo Barraco da Grobo (2003), dos videohackers. Uma equipe do SPTV (TV Globo) fazia a cobertura do Festival Mídia Tática Brasil, em São Paulo, mas repórter e organizadores se desentenderam. A matéria não foi exibida na TV, mas o registro do confronto feito pela equipe do evento foi publicado na internet. Arquivos táticos (2000-2018) reúne memórias de quase 20 anos de iniciativas de artistas e ativistas de diferentes movimentos que foram organizadas por Giseli Vasconcelos, Tati Wells (midiatatica.info) e Cristina Ribas (desarquivo.org).

O quinto núcleo, Ouviver, mostra intervenções artísticas que fizeram reverberar vozes silenciadas por muito tempo, como o trabalho de Éder Oliveira, que vem pintando grandes retratos de jovens das periferias de Belém, suspeitos de crimes e que estampam as páginas policiais da imprensa paraense, ou Seis dias em Ouricuri (1976), de Eduardo Coutinho. O documentarista atuava como diretor do programa Globo Repórter (TV Globo) e, à revelia do manual de redação da emissora, que determinava planos de entrevistas curtos e objetivos, ele saia em campo para praticar escutas longas e atentas dos seus entrevistados.

Também se destaca a obra Ensacamento (1979), do 3NÓS3 (Hudinilson Jr., Mário Ramiro e Rafael França). Durante uma madrugada em São Paulo, o grupo cobriu as cabeças de diversas esculturas públicas com sacos plásticos – como se fazia em torturas por asfixia –, telefonando anonimamente para os principais veículos de imprensa da cidade na manhã seguinte para relatar o ato de “vandalismo” e conseguir várias matérias de denúncia nos cadernos de vida urbana.

Em discordância com a premissa de verdade imparcial propagada por alguns veículos da imprensa, artistas mostram em Ficcionalizar como diferentes modos de narrar a realidade podem criar versões da mesma, sempre subjetivas e questionáveis. Isso fica evidente em Soap Opera (1990), uma videoinstalação de Aimberê César e Márcia X., em que um mesmo vídeo é exibido em quatro telas diferentes, tendo alteradas as escalas de cor das imagens e a trilha sonora. Em Souzousareta Geijutsuka (2006), Yuri Firmeza inventou um artista para participar de um projeto no Museu de Arte Contemporânea de Fortaleza. Com a equipe do museu e uma assessoria de imprensa, ele forjou um currículo internacional e um completo material de divulgação e a farsa só foi revelada na abertura da mostra, suscitando um debate acalorado nos veículos da cidade e do país.

Na última parte da exposição, Experimentar a Linguagem, são exibidos trabalhos de artistas que utilizaram redações de jornais e estúdios de TV como verdadeiros laboratórios de pesquisa.

Uma das pioneiras do vídeo no Brasil, Analívia Cordeiro realizou uma sequência de obras nos estúdios da TV Cultura, em São Paulo. M3X3 (1973), a primeira delas, é uma coreografia de videodança para nove bailarinas e três câmeras. Já Nuno Ramos utilizou falas editadas de William Bonner e Renata Vasconcelos, apresentadores do Jornal Nacional (TV Globo), os fazendo “cantar” a música “Lígia” (2017), de Tom Jobim.

Ainda neste núcleo a Reforma gráfica e editorial do Jornal do Brasil (1957-1961), uma força-tarefa de jornalistas, artistas, poetas e críticos de vanguarda, encabeçada por nomes como Amílcar de Castro, Ferreira Gullar, Jânio de Freitas e Reynaldo Jardim, mostra como em cinco anos, o Jornal do Brasil (RJ) deixou de ser uma página de classificados e matérias da Agência Nacional e foi adquirindo textos próprios, fotografias e uma mancha gráfica limpa e eficaz.

(RE)INSERÇÃO NA IMPRENSA

Além da exposição no Sesc Pompeia, Arte-veículo também terá obras reinseridas ou inseridas em meios de comunicação brasileiros. A ação volta ao contexto original das intervenções midiáticas históricas e amplia a esfera de alcance dos artistas para outros públicos.

Entre elas, está Furos (1989/2018), de Jac Leirner. Dentro de um projeto comissionado pelo Jornal da Tarde (SP), a artista agiu sobre o processo de impressão e fez com que as páginas recebessem pequenas fissuras. Praticamente em branco, elas carregaram apenas as marcas como narrativa e o duplo sentido do título, já que furo também significa uma notícia em primeira mão.

Criado por Daniel Santiago, Verzuimd Braziel (1995/2018), ou Brasil desamparado, traduzido do holandês, é um projeto de “ovolatria artística”, que foi realizada em Pernambuco como ação presencial e agora ganhará transmissão em uma emissora de TV, conforme previa o artista.

CANAL DIGITAL

Para dar continuidade ao arquivo e à memória sobre intervenções midiáticas no Brasil, mesmo depois de encerrada a mostra, Arte-veículo torna-se um canal no YouTube. Nessa rede digital, serão indexados alguns trabalhos em suporte audiovisual provenientes de outras páginas.

A partir de agosto de 2018, o canal também passa a receber depoimentos em vídeo de artistas e grupos participantes do projeto, com narrativas sobre cada obra que possibilitem perceber o contexto, as ferramentas e as estratégias a partir dos quais vieram a existir. Também poderão ser assistidos os registros integrais das conversas e performances da exposição no Sesc Pompeia.

Antonio Manuel, Clandestinas, 1975, intervenção gráfica sobre capas do jornal O Dia, 55,5 x 37,5 cm (cada). Coleção do artista. Foto: Mario Caillaux
Eduardo Kac e Mário Ramiro, Retrato suposto, rosto roto, 1988, teleperformance exibida no Programa Eureka, da TV Cultura em 08/10/1988. Coleção Mário Ramiro
Vista de la exposición "Arte-Veículo", en el SESC Pompeia, São Paulo, Brasil, 2018. Foto: Ricardo Ferreira

ARTE-VEÍCULO

Sesc Pompeia, Rua Clélia, 93 – Área de Convivência, São Paulo

Hasta el 2 de diciembre de 2018

Imagen destacada: TV Viva (Centro Luiz Freire), grabación del programa Lambe-lambe. Foto: Xirumba