NC-arte, en Bogotá, presentó hasta el pasado 22 de septiembre Alegoría del Miedo, un proyecto expositivo de la artista brasileña Rivane Neuenschwander (Belo Horizonte, 1967) que explora la idea de miedo, encarando esa emoción desde la perspectiva de los niños. La artista creó un laberinto con la ayuda del arquitecto brasileño Alvaro Razuk, sobre cuyas paredes se pintaron y proyectaron dibujos de la artista basados en las experiencias de miedos y sueños de un grupo de escolares de Bogotá, quienes luego crearon capas protectoras para combatirlos. Este fue el tercer montaje de este proyecto en curso de Neuenschwander, luego de las instalaciones realizadas en el Museo de Arte de Río de Janeiro (2017) y en la Whitechapel Gallery, en Londres (2015).

Vista de la exposición "Alegoría del miedo/Bogotá", de Rivane Neuenschwander, en NC-arte, Bogotá, 2018. Foto: Oscar Monsalve. Cortesía: NC-arte

 

¿En qué parte del cuerpo se localiza el miedo? ¿En qué parte se multiplica? ¿En el centro del pecho? En el nacimiento de la garganta va bajando hasta el estómago, se demora en las piernas, en las rodillas preferentemente, y llega hasta los pies, sube de nuevo y castiga los brazos, le pone guantes a las manos y un corpiño ajustadísimo al pecho. (…) Hay muchos miedos, tantos como pelos tenemos en la cabeza, que han invadido la televisión que hasta dan ganas de no escribir sobre ellos ni pensar en ellos. El miedo a la oscuridad, a la luz, a la nitidez, a la vaguedad; el miedo al conocimiento y a la ignorancia; el miedo a esperar, a dejar de esperar; el miedo a la infancia, a la madurez, a la vejez, a ninguna edad; el miedo a uno mismo, al objetivo panorámico, al objetivo microscópico, al desplazamiento, a la desaparición, a la penumbra, a la inmovilidad, a los hombres con cara de animales, a los animales con cara de hombres, a las entrañas de la tierra, a las propias entrañas, al silencio absoluto, al ruido, a lo que ven nuestros ojos, a lo que se esconde, a lo que palpa la mano, a la violencia de la inercia, a la sociedad, al apetito, a vegetar, a rememorar, a olvidar, al conglomerado de la nada, a lo divino, a lo diabólico, a ser o no ser, a los astros, a lo sobrehumano, a lo humano, a bramar, a la transformación, a la transmigración del llanto, prólogo de la ausencia, al temblor próximo de la presencia, al polvo que oblitera las formas, a la aspiradora que las renueva, al alarido, a todas las formas de los relojes y de los espectáculos, al reino de los insectos y de la crueldad, disfraz de la bondad que nadie percibe, a las joyas con dos caras y dos colas, al paisaje que nunca volverá, a las palabras que pierden el sentido y que se ocultan dentro del más sereno de los pensamientos, como en una caja de fósforos, los fósforos ya usados, o los estambres de las magnolias demasiado abiertas.

El miedo [fragmento], de Silvina Ocampo

 

Vista de la exposición "Alegoría del miedo/Bogotá", de Rivane Neuenschwander, en NC-arte, Bogotá, 2018. Foto: Oscar Monsalve. Cortesía: NC-arte

Por Claudia Segura, curadora

Bajo una arquitectura de construcciones inspiradas en el origami en la que las perpendiculares y líneas rectas se ven subvertidas por las formas cacofónicas, las paredes tienen finales abruptos, las esquinas son disimétricas, y las dimensiones de los escalones son para personas menudas, Alegoría del miedo / Bogotá, crea un lugar parecido a un laberinto para niños con recovecos, entradas y salidas donde solo caben ellos. De la mano del arquitecto brasileño Alvaro Razuk, Rivane Nueuenschwander idea un espacio de fantasía para albergar los miedos de los niños. El proyecto se inició meses atrás a través de unos talleres que se realizaron en diferentes colegios de Bogotá con niños de entre siete y doce años. Siguiendo las indicaciones de la artista, que ya había realizado estos talleres en Rio de Janeiro para el proyecto El nombre del miedo/Rio de Janeiro, que trabajó junto a Lisette Lagnado y la estilista Guto Carvalhoneto, el equipo de NC-arte y el performer Santiago Parada llevamos a cabo los laboratorios con las escuelas.

Los niños hicieron listas de sus miedos más temibles, los dibujaron y finalmente crearon una capa protectora para combatirlo. La exposición en NC-arte sirve como remanente de este proceso en el que la artista se apropia de algunos dibujos para abstraerlos, realizando una interpretación propia que plasma en acetatos y proyecta en paredes y en telas gracias a los retroproyectores situados en la sala. Sumado a este bosque de madera con proyecciones de luz y murales, se puede escuchar una pieza sonora creada por Arto Lindsay y Thiago Nassif para la muestra. La obra musical es esencial en la instalación pues simula los ruidos que asociamos a los miedos. Sin duda, la exposición abre un espacio para el uso y el juego, pues el público puede entretenerse con los acetatos y escoger que miedo quiere proyectar, atreverse a entrar por los agujeros de las paredes, los túneles que se crean entre las plataformas y dejar su imaginación volar gracias a los sonidos que van escuchándose en distintos lugares de la sala.

Según las teorías de Freud y Lacan, el juego es la ocupación preferida del niño, y no se trata de algo que se opone a lo serio, pues el juego puede tener reglas estrictas, sino el ámbito que tienen los pequeños para escaparse de la realidad discursiva, esa que limitan las palabras. El lenguaje instaura una verdad tácita en el mundo indicando cómo actuar, comportarse y nombrando las cosas de determinada manera, y por ello la recreación permite salirse de ese lenguaje y construir símbolos nuevos. De ahí que a la artista le interese tanto la lista de miedos que los niños construyen a través de los talleres.

El juego no es la vuelta a lo que está reprimido sino el trampolín para crear el inconsciente, lo que estimularía la fantasía tan necesaria en la estructuración psíquica del hombre. En nuestra sociedad contemporánea marcada por el éxito económico y una aparente fortaleza individual, los miedos, la fantasía, la imaginación y el afecto son emociones que a medida que maduramos debemos disimular.

Rivane reivindica la necesidad de darles un espacio a estos sentimientos tan vitales en nuestra vida y crecimiento. Por ello recurre al mundo de los niños, donde la relación con la fantasía y el fantasma es híbrida, la imaginación es creación y el miedo es un reflejo de las condiciones sociales impuestas. Como dice Suely Rolnik: “El arte se reconecta efectivamente con la vida, reasumiendo su función de crítica social encarnada”. Del mismo modo, la muestra revela -a través de las aprensiones de los niños- cómo el miedo es un instrumento que utilizan de forma recurrente los estados para controlar a sus pueblos. Se trata de un dispositivo de represión efectivo que somete a los ciudadanos para que teman determinados enemigos, generando así un sentimiento de unicidad infundado en la desconfianza hacia al otro.

La capacidad de Rivane Neuenschwander de entender la relación entre la dimensión estética, política y crítica en el arte la sitúa en un lugar muy concreto. Sus proyectos no son obras de arte meta-discursivas que acaban en el terreno de lo visual, sino que se mueven al terreno de la intimidad colectiva y el espacio público-privado, llevándonos a entender sus procesos casi como experimentos clínicos de sanación. Por ende, enfrentar a estos niños a sus miedos coloca sus cuerpos frente a su subjetividad y los sumerge en un proceso de creación para darse cobijo a través de una capa protectora de un temor que ellos tienen en sus mentes, y así situarse en el mundo, en cierta medida favoreciendo conexiones que expandan su imaginación a través de su voz, su organismo y su estar aquí presentes.

El arte ocurre dentro y fuera del marco que se crea para él, se aleja del espacio ideado para tal y se multiplica en muchos otros lugares derivando en conversaciones, encuentros, gestos, acciones y pensamientos.

Vista de la exposición "Alegoría del miedo/Bogotá", de Rivane Neuenschwander, en NC-arte, Bogotá, 2018. Foto: Oscar Monsalve. Cortesía: NC-arte

 

Hay belleza en la vida, hay belleza en todo. ¿Ves? … Hay belleza en la alegría, e incluso en la nostalgia, en la tristeza, en el sufrimiento y hasta en la despedida hay belleza. La vida es belleza

Nise da Silveira

 

Es fundamental entender que la exposición no pretende buscar una solución a los miedos de los niños, ni a los del público que visita la muestra, y esto forma, inevitablemente, parte del proceso; lo importante es que en la memoria del encuentro con los niños, con los sonidos de la sala expositiva, con los dibujos abrumadores proyectados en las paredes, con las formas de madera que transforman el espacio, en cada una de estas instancias, es donde volvemos a encontrarnos con la realidad y la transformamos en poesía.

Alegoría del miedo / Bogotá es un homenaje a los procesos de creación colectivos, en el que Rivane Neuenschwander no solo invita a otros creadores a que compartan con ella, sino que permite la participación activa de muchos otros citados aquí abajo. El pensamiento crítico se hace desde la voz múltiple, heterogénea, ingenua, conocedora, imaginaria, diversa y donde los contrarios tienen cabida. Proyectos como éste nos invitan a utilizar la posibilidad y la fantasía como navegadores para pensar de forma crítica sobre nuestra contemporaneidad y quizás, reinventar su belleza.

Estudiantes participantes en los talleres

Colegio Policarpa Salavarrieta: Cony Milena Vargas Zamora, Daniela Espejo Camargo, Daniela Vanegas Ayala, Delmis Yaseidi Ibarguen Saucedo, Gabriela Dayana Gutiérrez Najar, Jerson Felipe Castillo Caldas, Jimmy Alexander Buriticá Danderino, Johana Alexandra Zamora Moreno, Juan Manuel Solano Díaz, Julián David Caipa Benítez, Kaleth Daniel Méndez Martin, Katherine López Acosta, María Angélica Aguas González, María Fernanda Millán Castañeda, Oscar Leandro Patiño Gómez, Paola Angélica Morales Hernández, Samuel Isaías Reyes, Sara Luna Reyes Rozo, Sebastián Camilo Munera Pava, Sharon Isabel Triana Marín, Yulian Alejandro Arcón Salazar.

Docente a cargo: Frey Alejandro Español

Colegio San Bartolomé La Merced: Manuel José Caro, Martin Maya Marín, Laura Roa, Laura Cantor, Santiago Valverde, Cristopher Mathew Gil, Luis Antonio Casas, Daniela Pearson, Sharick Pinto, Laura Sofía Gómez Laura Ríos, Juliana Nieto, Tomás Polonia, María Juliana Sánchez. Isabela Bonilla, Esteban Giraldo, Mariana González, Santiago Ruíz, Lina Garzón, Mariana Mesa, Tomás Guerra, Juan Pablo González Pichimata, Isaac Díaz.

Docente a cargo: Bertha Riveros P.

Colegio Los Nogales: Andrés Aparicio Escobar, Valeria Caicedo Mesa, Manuela Cardona Salgado, Nicolás Castro Suárez, Nicolás Cavelier forero, Luciana Concha Sanabria, Juan Felipe Cortés Buitrago, Roberto Cubillos Gómez, Luisa Dávila Gutiérrez, Julieta García Lopera, Simón La Rota Bello, Sofía Mantilla Álvarez, Monique Mishaan Acosta, Mariana Mutis Chamorro, Juan Martín Pérez Correal, Alicia Pizano Rueda, María Restrepo Céspedes, María del Rosario Rincón Castaño, Nicolás Roa Daza, Juana Rueda Pombo, Victoria Santander Triana, Martina Uribe Esguerra, Sofía Vacca Mejía, Luciana Villalobos Barbosa.

Docente a cargo: William Cruz

Niñas de la Congregación Religiosas de María Inmaculada: Alejandra Mahecha, Ana Verónica Reyes, Andri Tapiero, Camila Pérez, Claudia Tuay, Cristina Vera, Dainny Patricia Olaya, Valery Peralta, Danna Hidalgo, Darcy López, Dayana Guzmán, Diana Lorena Laiton, Diana Sofía Tuay, Erika Rodríguez, Íngrid Benincore, Luz Helena Martínez, Karol Bastidas, Leisy Rojas, Laura Moreno, Karen Dahiana Montoya, Luisa Angélica Manchay, Lucía Salas Parra, Sara Luna Reyes, Nicol Perdomo, Nathalia Alvarado, Sharol Dayana Hidalgo, Shirley Juliana Castañeda, Sofía Reyes, Verónica Bolívar, Yasleidy Méndez.

Docentes a cargo: Patricia Torres y Aracely Muñoz.

Otros colaboradores

Tallerista: Santiago Parada.

Apoyo durante los talleres: Juan Sebastián Bernal, Caridad Botella, Laura Gamboa, Camila Téllez, Camila Guáqueta, Nataly Valencia, Tamara Zukierbraum, Felipe Uribe, Tatiana Benavides, Claudia Segura, Yuly Riaño y Alía Farid.

Fotografías: Felipe López y Sofía Londoño.

Diseño Arquitectura: Alvaro Razuk y su equipo (Bruna Canepa, Daniel Winnik, Ligia Zilbersztejn, Victor Delaqua)

Pieza sonora: Arto Lindsay, Thiago Nassif

Apoyo producción: Amanda Alves Rodalves, Marco Antonio Mota, Felipe Uribe y José Gabriel Hernández.

Vista de la exposición "Alegoría del miedo/Bogotá", de Rivane Neuenschwander, en NC-arte, Bogotá, 2018. Foto: Oscar Monsalve. Cortesía: NC-arte